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Ponencias
LA INDUSTRIA AGROALIMENTARIA
EN ARAGÓN
Luis Miguel Albisu
Unidad de Economía Agraria
Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria
de Aragón (CITA)
Gobierno de Aragón
1. INTRODUCCIÓN
Muchos de los problemas y planteamientos que
se presentan en Aragón serían generalizables
a otras muchas regiones y países en Europa. Por lo
tanto, hay en esta exposición comentarios globales,
de carácter general, que afectan a las agroindustrias
de Aragón y también comentarios más específicos
para la región.
Esta tierra se caracteriza por tener una larga
tradición en producciones agrarias. En esta actividad
ha demostrado su competencia a lo largo de los siglos y ha
generado una cultura empresarial conocedora del agro y emprendedora
en ese ámbito. Sin embargo, la agroindustria no ha
sido su fuerte, quizás, entre otras cosas, por una
falta de cultura empresarial que no siempre es lo mismo que
falta de emprendimiento sino mas bien falta de conocimientos
y hábitos, que no son fáciles de romper.
Las Administraciones no han ayudado a cambiar
este panorama ya que, tanto a nivel nacional como regional,
se han caracterizado por estar más preocupadas por
los problemas agrarios y no por los de transformación
agroindustrial. Este comentario es generalizable a la propia
Administración de la Unión Europea que hace
una incidencia muy fuerte en los temas de política
agraria y muy escasa en las transformaciones de la industria
agroalimentaria.
Sin embargo, la realidad del sector agroalimentario,
en los países desarrollados, es que genera mayor valor
añadido en la agroindustria que en la producción
de materias primas agrarias. Además, la distribución
alimentaria ejerce un enorme poder sobre la agroindustria
y sobre el resto de la cadena agroalimentaria, con lo que
los productores de materias primas agrarias pasan a un tercer
término. Es decir, los agricultores son el comienzo
de todo el proceso alimentario pero el que, al final, ejerce
una menor influencia y recoge los mensajes que se reciben
desde el consumo a través del escalón de la
distribución y del de la transformación agroindustrial.
La agroindustria juega un papel primordial en la cadena de
transmisión de información a lo largo de la
cadena.
Aragón tiene a Comunidades Autónomas
limítrofes en las que el desarrollo agroindustrial
es muy potente. Sobresale Cataluña pero también
La Rioja y Navarra tienen algunos sectores agroindustriales
de indudable importancia, como son los vinos y las conservas
vegetales. Este hecho tiene su importancia ya que las materias
primas agrarias de Aragón encuentran su salida en las
Comunidades limítrofes. La lentitud del desarrollo
agroindustrial en Aragón pudiera deberse a esta falta
de cultura propia y a la dinámica que existe en regiones
cercanas.
El comercio internacional de productos transformados está
creciendo a una mayor velocidad que el de las materias primas.
Además, en la actualidad, las transacciones internacionales
suponen un mayor porcentaje que el de las materias primas,
ya que se estima que está alrededor del 60% del comercio
internacional, a nivel mundial. A pesar del gran crecimiento
que está teniendo el comercio internacional dista mucho
de ser un mercado global. La alimentación es el sector
donde menos se manifiesta la globalización ya que el
consumo alimentario está unido, en gran medida, a las
pautas alimentarias locales, regionales y nacionales.
Los hábitos alimentarios son difíciles
de cambiar de una manera rápida aunque la penetración
de alimentos y estilos que se aplican de una manera generalizada
es un hecho. Dentro de los grandes mercados globales hay una
gran cantidad de nichos de mercado que da oportunidades no
sólo a las grandes empresas sino también a las
pequeñas y medianas. Este fenómeno se conoce
como el comercio intraindustrial y es un exponente de las
demandas de los consumidores por la diversidad de productos.
De tal manera que los países productores de un determinado
producto son, a la vez, importadores del producto en cuestión.
Pero los consumidores aprecian la diferencia
que existe entre ellos motivada por muy diversos factores
y, no todos ellos, de carácter tangible sino también
intangible. Es decir, que la diferenciación de productos
va a ser esencial y un aspecto muy a tener en cuenta por las
agroindustrias que quieren estar en los mercados internacionales.
Esto hace posible que la dimensión empresarial no sea
fundamental para poder exportar sino mas bien la producción
de alimentos que tienen un gran valor añadido para
obtener unos beneficios.
La Política Agraria Comunitaria ha tenido,
entre sus principales objetivos, el deseo de controlar la
oferta para que no cayeran los precios de los mercados. La
calidad de las producciones no ha sido un tema habitual de
preocupación de las administraciones. Luego, una vez
más, el mercado se ha movido en una dirección
y las Administraciones no han atendido con celeridad y eficiencia
las demandas del sector agroalimentario.
La generación de valor añadido,
por parte de la agroindustria, es un factor muy atractivo
para los productores de materias primas agrarias. Actualmente
las regiones y naciones luchan por la atracción de
capitales que se dediquen a transformaciones agroindustriales,
en la creencia de que con el capital vendrán conocimientos
tecnológicos y desarrollos empresariales.
2. RELEVANCIA ECONÓMICA
Y SOCIAL
Una típica medida es el porcentaje en
el PIB regional, que no es alto en el caso de Aragón,
y que además es similar al que proporciona las producciones
agrarias, cuando la media española es más alta.
Este es un síntoma de la escasa transformación
agroindustrial en la región. Además, las agroindustrias
en Aragón son generalmente de primera transformación
mientras que las segundas y sucesivas transformaciones son
generadoras de mayor valor añadido.
La concentración empresarial es similar
a la que existe en otras áreas. No parece que el número
de empleados sea actualmente una buena medida de la dimensión
empresarial, ya que depende de su productividad y su capacidad
para generar negocio. Por lo tanto la facturación es
un mejor indicativo junto la creación de valor añadido.
Este último indicador es muy difícil de conocerlo
por lo que la facturación es el indicador más
útil y asequible. Los censos de empresas agroindustriales
son un poco artificiales ya que incluyen actividades que tienen
un mínimo número de empleados. En Aragón
se estima que el censo de agroindustrias alcanza las 1.200
pero sólo la mitad están por encima de 4 trabajadores.
Un pequeño número de empresas,
en este caso 15 grandes empresas de las 600 que existen con
más de 4 trabajadores, facturan alrededor del 60% de
la facturación total. Otras 35 empresas medianas facturan
el 30% y el resto de la facturación, alrededor del
10%, se reparte entre muchas pequeñas empresas.
En los últimos cinco años hay
un notable incremento de las inversiones que están
actualmente alrededor de los 100 millones de euros anuales,
lo que supone alrededor de un 5% de la facturación
total. El nivel de inversiones ha crecido más rápidamente
que la facturación total por lo que indica unas crecientes
expectativas para el futuro. Otro indicador favorable es el
crecimiento de las exportaciones que están diversificadas
en muy diversos productos, entre los que se incluyen los cárnicos,
aunque no pareciera hace algunos años que España
y, en particular, Aragón pudieran tener ventajas competitivas
en este tipo de producciones.
La relevancia de la agroindustria no se puede
evaluar sin tener en cuenta la distribución alimentaria.
La distribución manda sobre el resto de la cadena agroalimentaria
y la agroindustria sufre las consecuencias. Aragón
está bien situado para la distribución aunque
tiene el inconveniente de que la masa de población
sea relativamente pequeña. Esto puede explicar que
la mayoría de las cadenas de distribución de
productos agroalimentarios no tienen sus plataformas logísticas
en Aragón, salvo aquellas que han iniciado su negocio
en la región.
La existencia de plataformas logísticas
cercanas a las agroindustrias les favorece, ya que la proximidad
no sólo tiene sus repercusiones en un menor coste de
transporte, sino que también propicia una mayor proximidad
con los ejecutivos de las empresas y, por lo tanto, posibilidades
de mayor contacto y entendimiento.
3. DEPENDENCIA DE LAS MATERIAS
PRIMAS DE LA REGIÓN
En el caso de Aragón las materias primas
de la región han sido el punto de partida de la mayoría
de las agroindustrias. Junto a las materias primas está
el agua y el papel que puede jugar, no sólo para el
aumento de las productividades sino para conseguir regularidad
en la calidad.
Unánimemente es reconocido que los mercados
exigen, en general, más calidad y que los consumidores
exigen una mayor calidad en los productos. Pero la definición
de calidad resulta difícil así como la delimitación
de los parámetros que la componen. Sin embargo, hay
bastante unanimidad en que la regularidad es un factor muy
apreciado o casi obligatorio dentro de la valoración
de la calidad.
Los consumidores deciden comprar un determinado
producto de un nivel calidad por el cual pagan un precio con
el que han evaluado finalmente la calidad. La repetición
de la compra exige que el producto sea el mismo con la misma
calidad percibida. Cambios en esa evaluación producen
insatisfacciones. Las producciones agrarias que se realizan
en secano tienen la gran desventaja que sus calidades varían
mucho de año a año. Este condicionamiento hace
que no sean deseables para la industria agroalimentaria porque
necesitan materias primas homogéneas para hacer un
producto regular. El agua es un factor de producción
casi imprescindible para alcanzar calidades homogéneas
en las materias primas.
Las agroindustrias necesitan de unas buenas
materias primas con regularidad en la calidad y los productores
de materias primas necesitan de unas agroindustrias que añadan
valor añadido. Por lo tanto, tiene que haber un mutuo
entendimiento que no se consigue si no hay acuerdos plurianuales,
a poder ser contractuales aunque su cumplimiento siempre sea
complicado por las enormes variaciones de precios entre campañas.
En este tema tiene que haber una visión a medio plazo
ya que, si no es así, ambas partes salen perdiendo.
La calidad viene plasmada por la posible especificidad
de los productos finales. Para poder lograr la diferenciación
hay que partir de materias primas específicas que comprometen
mutuamente a los productores de materias primas y a las empresas
transformadoras. Es otro argumento más para que deba
existir ese mutuo entendimiento que no siempre está
relacionado con los aspectos físicos, sino con otros
aspectos de carácter intangible, y relacionados con
los servicios añadidos. Es decir, la proximidad a los
centros de transformación agroindustrial tiene que
tener ventajas de entendimiento de entendimiento, que no podrían
alcanzar productores más lejanos que venden sus producciones
a muy diversas agroindustrias en muy diversos lugares.
La producción de materias primas agrarias
específicas, para la consecución de productos
agroindustriales diferenciados, es posiblemente la principal
arma para poder competir con materias que vienen de otros
lugares, especialmente de países en vías de
desarrollo, que serán capaces de proveer suministros
a un bajo precio pero que tendrán que sacar al mercado
sus producciones de una manera indiferenciada. La competencia
en este tipo de suministros es global y pueden llegar desde
los lugares más lejanos e inesperados. Significa que
los competidores son desconocidos y que pueden hacer un daño
irreparable en un corto espacio de tiempo.
En este nuevo escenario, encuadrado dentro
de la globalización de los mercados, los productos
perecederos tienen una mayor posibilidad de defensa porque
hay más limitaciones para los productos que vienen
de lugares distantes. Además se presta a la incorporación
de un mayor número y calidad de servicios que no pueden
atender los competidores lejanos. Todo lo contrario les sucede
a los productos no perecederos que pueden trasladarse con
menores dificultades a cualquier lugar del mundo, sin mayores
trabas de paso por las fronteras y con transportes más
adecuados, aprovechando los enormes desarrollos que están
ocurriendo en el transporte por carretera pero también
marítimos y aéreos.
4. LOCALIZACIÓN DE LAS AGROINDUSTRIAS
Y SUS CONDICIONANTES
La localización de las agroindustrias
es crucial porque la mejor defensa de las materias primas,
en principio, es que existan centros de transformación
cercanos. Por lo tanto, la implantación y atracción
de empresas agroindustriales tiene una doble significado,
por la generación de valores añadidos así
como por las implicaciones que tiene para las materias primas.
La mayor parte de las agroindustrias de Aragón
han nacido alrededor de los suministros de materias primas
autóctonas de la región. Aunque actualmente
las agroindustrias hayan diversificado sus suministros desde
otros lugares para complementar y, a veces, mejorar las que
pueden encontrar en su territorio más cercano.
El principal problema de la localización
agroindustrial está ligado al proceso de la concentración
agroindustrial y a la expansión de las multinacionales
que actúan en distintos territorios. Un camino bastante
usual es que las multinacionales adquieran empresas en distintas
naciones y regiones. Su objetivo es que todas sus plantas
tengan beneficios pero esto no es suficiente porque para afrontar
los mercados globales sienten la necesidad de concentrar sus
plantas en un menor número de lugares.
Por lo tanto se observa, con demasiada frecuencia,
que cierran plantas que dan beneficios, pero con la expectativa
de que produciendo en un menor número de lugares van
a tener un negocio más consolidado. De esta manera
surgen conflictos y frustraciones en los lugares en los que
cierran sus plantas, sin comprender muy bien cómo es
posible que esto suceda. Las ventajas fiscales y las presiones
sindicales pueden mitigar el traslado pero no suelen ser suficientes,
en muchos casos.
Hay una tendencia, tanto en Europa como en
Estados Unidos, a que las agroindustrias estén más
cercanas a los grandes núcleos urbanos. Se debe a varios
factores, entre los que cabe mencionar el que los procesos
más tecnificados necesitan de personal y servicios
que se encuentran con mayor facilidad en los grandes núcleos
urbanos. Además, los procesos tecnológicos más
sofisticados añaden valor añadido y el peso
de las materias primas es cada vez menor, por lo que su situación
más lejana de las producciones de materia prima no
tiene tanta importancia.
Aragón tendrá serias dificultades
para competir con este proceso salvo la atracción de
la ciudad de Zaragoza y su entorno. No es casual que un porcentaje
elevado de las grandes empresas agroindustriales esté
localizado en Zaragoza y su entorno, en detrimento de las
áreas rurales. La defensa de las áreas rurales
encuentra a las cooperativas como sus principales aliados
porque están ubicadas en zonas rurales. El problema
es que la mayor parte de las cooperativas se han estancado
en las primeras transformaciones y tienen el reto, inmediato,
de atacar procesos de sucesivas transformaciones, con productos
más acabados y con un contacto más directo con
los consumidores y con la distribución.
El agua es otro factor condicionante para la
instalación de agroindustrias pero en muy distinta
magnitud a lo que ocurre con las necesidades para las producciones
agrarias. Es evidente que allí donde hay agroindustrias
hay suministro de agua abundante para atender sus necesidades
de producción y las, cada vez más exigentes,
necesidades de agua para no tener problemas medioambientales.
Sólo ciertas agroindustrias ligadas a los productos
cárnicos y a la elaboración de aceite, entre
otras, tienen mayores necesidades de suministros de agua.
5. CALIDAD CERTIFICADA
Bajo el término de calidad certificada
se encuadran aquellos que tienen esquemas de diferenciación
monitorizados por las Administraciones tanto Autonómica,
nacional como de la UE. Esto no significa que haya otros planteamientos
de calidad certificada que van teniendo mucha importancia,
y que siguen planteamientos de normas nacionales e internacionales,
pero con un control a través de empresas privadas.
Es decir, en este grupo se encuadran los productos
con Denominación de Origen, las Indicaciones Geográficas
Protegidas y los productos con marcas de calidad. En todos
estos casos, la mayor parte de las agroindustrias tienen una
implantación que está cercana a la producción
de materias primas, porque sus reglamentos así lo exigen.
Valoran las materias primas allí donde se producen
que son áreas rurales. Para este tipo de productos,
la determinación del origen y el seguimiento de unas
normas de calidad condicionan su producción. De una
manera más generalizada entran dentro de la consideración
de productos típicos o regionales, tal como se les
considera en otros países, aunque no suelen tener unas
reglamentaciones que les condicionen.
En Aragón se han ido expandiendo este
tipo de productos alrededor del vino, del jamón y de
la carne de cordero pero también con otros muchos ejemplos
que se hacen en pequeñas empresas muy dispersas por
el territorio. Sus mercados, en un principio, son locales
y más tarde regionales pero su expansión los
conduce a estar presentes en el mercado nacional e internacional.
Su importancia económica es indudable
ya que pueden suponer, en la actualidad, alrededor de un 10%
de la facturación total de toda la agroindustria de
Aragón, pero sería deseable que duplicaran ese
porcentaje en la próxima década. Su mayor significado
está en las repercusiones sociales que tienen en el
área rural. En todos estos productos se da el atractivo
que llegan al final de proceso de transformación y
comercialización con lo cual obtienen un mayor valor
añadido y tienen un contacto más cercano con
las exigencias de los consumidores, lo cual tiene sus repercusiones
en los productores de materias primas que comprenden mejor
las necesidades del mercado y de los consumidores.
Además comprenden y valoran los productores
de materias primas el valor de los intangibles y no sólo
los aspectos físicos del producto. Es decir, que con
el contacto y conocimiento de los procesos comerciales y las
actitudes de los consumidores, se entiende mejor que no sólo
las cualidades organolépticas de los productos tienen
su importancia sino que también influyen, y en gran
medida, otro tipo de consideraciones subjetivas que se manifiestan
en percepciones y que no necesariamente están ligadas
a las características físicas de los productos.
Estos tipos de productos ejercen otro tipo
de influencia entre los consumidores y los productores. La
mayor parte de los consumidores viven en áreas urbanas
y sienten ya una gran desvinculación con las áreas
rurales. La primera generación de personas que se trasladan
de las áreas rurales a las urbanas tiene vínculos
emocionales con sus orígenes. La segunda generación
ya se siente más desligada aunque, normalmente en el
ámbito familiar, siguen escuchando relatos acerca sus
pueblos y sus gentes. La siguiente generación tiene
unas conexiones más tenues que, a veces, se ve reforzada
por la conservación de segundas residencias en las
áreas rurales. En todo caso, los productos que se describen
acercan el medio urbano al medio rural y tienen un significado
mucho mayor que su importancia económica valorada en
cifras.
Otro aspecto a tener en cuenta es que su localización
está en las áreas rurales correspondientes al
origen de sus productos. Por eso cuanto más pequeña
es más probabilidades hay de que estén en pequeños
núcleos rurales, mientras que a medida que van abarcando
mayores áreas geográficas sus plantas de transformación
están en las mayores urbes.
En el caso de los vinos, las áreas de
delimitación son pequeñas alrededor de Cariñena,
Borja, Calatayud y Barbastro, y las bodegas se encuentran
en los entornos de esas urbes. Sin embargo, el Jamón
de Teruel y el Ternasco de Aragón abarcan en el primer
caso a una provincia y en el segundo a todo Aragón.
En el jamón suele ser habitual que los secaderos estén
cercanos a las explotaciones ganaderas, muy dispersas en el
territorio, aunque Calamocha y Teruel capital tienen una cierta
atracción. La ciudad de Zaragoza es un foco importante
de atracción de actividades transformadoras, en el
caso del cordero, aunque los mataderos se encuentran más
dispersos en todo el territorio de la Comunidad.
El mejor ejemplo de implantación agroindustrial
en el territorio lo dan las empresas que se encuentran encuadradas
en la "C" de calidad, ya que suelen ser pequeñas
empresas ampliamente distribuidas por todo el territorio,
salvo alguna excepción. Son generalmente microempresas
con un limitado potencial económico pero generadoras
de empleo en las áreas rurales. Este tipo de empresas
son muy atractivas para el desarrollo rural porque fijan población
rural y defiende las materias primas agrarias..
Estos productos tienen su punto de partida
en el territorio y su identificación con un origen
determinado que lo sustenta. A medida que van ganando proyección,
debido a las promociones genéricas, los territorios
tienen una gran promoción que sería difícil
de alcanzar de otra manera. Esta percepción puede ser
reforzada si los productos son de una gran consideración
de calidad, con lo que los territorios se benefician de percepciones
positivas. En sí, puede ser que no tenga gran importancia,
pero todo cambia cuando hay flujos turísticos a la
zona en consideración. En la promoción y en
la complementariedad de actividades entre el turismo y los
productos típicos puede haber grandes alianzas.
Por lo tanto la naturaleza de estos productos
se presta para que existan acciones complementarias por las
que, a la vez que se venden los productos, se promociona al
territorio y sus aspectos patrimoniales, culturales, artísticos,
gastronómicos, naturaleza, medioambiente, etc. Los
productos pueden llegar a ser un importante sostén
del territorio y atractivo para que las personas acudan a
las áreas rurales. No sólo se promociona la
gastronomía mediante el uso generalizado de los productos
en tiendas y restaurantes sino que son soporte de la actividad
principal, motivo de visita a la zona rural.
La trazabilidad es un aspecto importante en
la actual consideración de los productos alimentarios.
La trazabilidad es un concepto que se puede aplicar de muy
distintas maneras y con distinto rigor. Los productos, motivo
de análisis, tienen mayores facilidades para afrontar
este proceso ya que hay una mayor vinculación y conocimiento
entre la producción de materias primas y las transformaciones
subsiguientes. La agroindustria debería aprovechar
estas particulares circunstancias y trasmitir a los consumidores
las especiales circunstancias de seguimiento de este proceso
para estos productos.
El entendimiento entre la agroindustria y los
productores de materias primas es mayor y más constante
para estos productos que para el resto por la vinculación
que tienen. La relación ha de ser entendida con una
visión a medio plazo, que en el caso de las cooperativas
puede suponer sacrificar beneficios inmediatos para tener
más posibilidades de inversión y un mejor posicionamiento
comercial, a medio plazo. Hace falta encontrar líderes
sociales que sepan poner las partes de acuerdo y que conduzcan
a los colectivos hacia objetivos comunes.
En todo caso, las empresas agroindustriales
han de ser conscientes que la UE apuesta por estos productos
y que las negociaciones de la Organización Mundial
de Comercio los tienen muy en cuenta, y que es motivo de serios
conflictos entre Estados Unidos y la UE. Es decir, que dentro
de la globalización hay margen de maniobra para estos
productos porque son susceptibles de un aumento de su comercio
internacional.
6. REFLEXIONES FINALES
La agroindustria en Aragón se puede
seguir beneficiando de una abundante cantidad de materias
primas agrarias de la región que no han alcanzado toda
su potencialidad transformadora en las agroindustrias de la
región. En algunos casos las materias primas han encontrado
su salida en regiones limítrofes, por lo que puede
ser innecesario o peligroso crear pequeñas agroindustrias
que tengan que competir con empresas ya establecidas de mayor
dimensión. Puede ser el caso de algunas cooperativas
que están cercanas a Aragón o de empresas que
habitualmente se suministran de producciones agrarias aragonesas.
La localización de Aragón, cercano
a importantes mercados nacionales debería ser explotada
con mayor intensidad, pero con agroindustrias que generen
valor añadido y que vendan productos listos para el
consumo. La aplicación de procesos tecnológicos
de alta cualificación es necesaria para acudir a las
sucesivas transformaciones que requieren los productos.
La dinámica que se observa en los últimos
años, tanto a nivel global como para los productos
con calidad certificada, es para estar esperanzados de que
la agroindustria vaya tomando más pujanza en el sector
agroalimentario aragonés. A la sensibilidad empresarial
se une una mayor atención por parte de la Administración
Autonómica y posibilidades de exportación, tanto
a los países de la Unión Europea como a otros
países, especialmente a los nuevos países miembros
de la UE.
Los mercados actuales exigen innovación
de productos por la saturación que existe en los mercados
desarrollados en los que nos movemos. La investigación
y la innovación requieren de esfuerzos comunes entre
las empresas y la Administración. Hay que producir
productos que generen una percepción positiva de la
calidad y que se consideren buenos por parte de los consumidores,
adaptando los productos a las cambiantes necesidades de los
mercados.
El entendimiento de las agroindustrias con
los productores de materias primas y con la distribución
se vería beneficiado con la creación y funcionamiento
de interprofesionales o mecanismos similares. Este entendimiento
entre los distintos eslabones de la cadena alimentaria es
fundamental para alcanzar la eficiencia y competitividad que
exigen los mercados.
La agroindustria exige unas condiciones a las
producciones agrarias que no están en consonancia con
los mensajes de la Política Agraria Común. La
Administración regional debería ser consciente
de estas divergencias y apoyar a la agroindustria en sus justas
reivindicaciones. Además, hay que aprovechar todo el
proceso de internacionalización con la expansión
de la UE hacia los Países del Este que serán
capaces de absorber importantes cantidades de productos alimentarios
transformados, una vez salvadas las primeras dificultades
de su adaptación de economías estatales a economías
privadas.
La agroindustria debería ser consciente
del aumento de la dimensión del mercado, a nivel internacional,
que exige mayores concentraciones empresariales. Un ámbito
común para que existan uniones sería el Valle
del Ebro, que no necesariamente suponen adquisiciones de empresas
o fusiones sino actuaciones conjuntas de muy distinta naturaleza,
pero absolutamente necesarias para tener una presencia importante
en los mercados internacionales.
La internacionalización de la economía
arrastra un gran trasiego de capitales que se mueven con mayor
intensidad que los propios productos. Aragón tendría
que hacer todos los esfuerzos necesarios para atraer capitales
ligados a las industrias agroalimentarias. Estos esfuerzos
son necesarios de compatibilizar con el desarrollo de los
capitales autóctonos que tienen la ventaja de estar
ligados a la región y menos proclives a aventuras externas
con traslado de sus empresas.
Finalmente, cabe resaltar que la complejidad
de los mercados y sus dimensiones internacionales exigen acciones
colectivas de toda naturaleza mediante la cooperación
entre empresas, el fortalecimiento de las asociaciones y el
buen entendimiento con las Administraciones para alcanzar
las metas deseadas.

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