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Ponencias
MODERNIZACIÓN
Y GESTIÓN DE EXPLOTACIONES GANADERAS EN EL PRINCIPADO
DE ASTURIAS
José Antonio
Pérez Méndez
Departamento de Administración de Empresas y Contabilidad
Universidad de Oviedo
Esta exposición está basada
en buena medida en los resultados obtenidos en la investigación
titulada: Evaluación económico financiera de
los planes de mejora en las ganaderías de leche en
Asturias (1993-2000), llevada a cabo en los años 2000
y 2001 en el seno del Departamento de Administración
de Empresas y Contabilidad de la Universidad de Oviedo por
los siguientes investigadores: Pérez Méndez,
J.A. (Director); Arias Álvarez, A.Mª, Castro Pérez,
O.; Cueto Iglesias, B.; García Cornejo, B.; García
Suárez, J.L., Machado Cabezas, A.; Fernández
Fernández, F.L. (Becario) y Yánez Vila, L. (Becaria).
La investigación ha sido financiada por la Comisión
Interministerial de Ciencia y Tecnología (CICYT) y
la Comisión Europea (1FD97-1015).
1. INTRODUCCIÓN
Asturias presenta un sector agrario predominantemente
ganadero en el que la mayoría de las unidades productivas
son de tipo familiar. Como consecuencia del entorno económico
existente y de las medidas políticas adoptadas, la
producción se está concentrando en un menor
número de ganaderías y de mayor dimensión.
Las explotaciones más dinámicas han sentido
la necesidad de acometer acciones de mejora para adaptarse
a las nuevas condiciones existentes con el objetivo de conseguir
que su actividad sea rentable. En este contexto, se ha llevado
a cabo un proceso de modernización de explotaciones
con el apoyo de fondos públicos (planes de mejora y
de primera instalación), al igual que cobra interés
la puesta en marcha de una adecuada gestión empresarial
que permita el logro de los objetivos económicos de
los titulares de las ganaderías.
En el ámbito de la elaboración
del Libro Blanco de la Agricultura y el Desarrollo Rural,
el objetivo de la presente exposición consiste en plantear
una serie de aspectos sobre la evolución de los programas
de modernización y gestión de explotaciones
ganaderas en Asturias en la última década, con
el fin de reflexionar sobre sus consecuciones, sus contradicciones,
y en especial, sobre los puntos a mejorar. Con ello se pretende
contribuir al debate sobre el futuro del sector agrario en
Asturias.
La modernización y la gestión
de explotaciones ganaderas son procesos importantes tanto
en el sector productor de leche como en el de carne. No obstante,
las ganaderías de leche han mostrado una mayor dinámica
en dichos aspectos (introducción de nuevas tecnologías
en las tareas productivas, inversiones cuantiosas que requieren
endeudamiento, existencia de grupos de gestión, etc.).
Por ello, la exposición se apoyará en mayor
medida en la problemática de las explotaciones lecheras;
si bien, muchos de los puntos que se comentan tienen también
su aplicación en la producción de carne.
En primer lugar se tratan las características
del entorno económico en el que desarrollan su actividad
las explotaciones agrarias y se apuntan algunos de los principales
rasgos del sector agrario en Asturias. En segundo lugar, se
estudia el proceso de modernización de explotaciones
a través del desarrollo de los planes de mejora y primera
instalación. En tercer lugar, se hace referencia a
la gestión de las unidades productivas, comentando
el funcionamiento de los grupos de gestión y las acciones
a considerar en la gestión futura para la mejora de
la situación del sector. Finalmente, se plantean una
serie de cuestiones para la reflexión y el debate sobre
el futuro del sector ganadero en Asturias.
2. EL ENTORNO ECONÓMICO
Y EL SECTOR AGRARIO EN ASTURIAS
2.1. LA POLÍTICA AGRÍCOLA
COMÚN (PAC) Y EL ENTORNO ECONÓMICO DEL SECTOR
GANADERO
Las explotaciones ganaderas trabajan en un
entorno que viene determinado en gran manera por la política
seguida por la Unión Europea. El Tratado de Roma
por el que se crea la Comunidad Económica Europea
en 1957 prevé el establecimiento de una Política
Agrícola Común (PAC) con una serie de objetivos:
Aumentar la productividad de la agricultura.
Garantizar un nivel de vida equitativo a los agricultores.
Estabilizar los mercados de los productos agrícolas.
Garantizar a los consumidores un suministro seguro a precios
razonables.
En sus cuatro décadas de existencia
la PAC ha fusionado las políticas agrarias nacionales
en una política común. El primer decenio de
la PAC (1962-1972) se saldó con los logros de un
aumento considerable de la producción agrícola,
con la consiguiente autosuficiencia alimentaria, y un descenso
de los precios de consumo. No obstante lo anterior, en la
década de los setenta comenzaron a detectarse problemas,
como la aparición de excedentes, con el consiguiente
crecimiento del gasto agrícola comunitario, surgiendo
la necesidad de proceder a reformar la PAC, adoptándose
medidas como la modificación de la política
de precios, limitación de las intervenciones y control
de la producción a través de un régimen
de cuotas.
En 1992 se llevaron a cabo reformas más
profundas (se redujeron los precios institucionales, lo
que se corrigió con ayudas directas a las rentas),
de las que se derivaron resultados como la disminución
de excedentes, el acercamiento de los precios agrícolas
comunitarios a los precios mundiales y el aumento de la
renta agraria media.
A lo largo de la década de los noventa
hubo que enfrentarse a nuevos retos, como el reforzamiento
de la competitividad de la producción agrícola
en los precios y la calidad, la necesidad de proteger el
medio ambiente, hacer frente a la ampliación de la
Unión Europea y a las nuevas negociaciones comerciales
internacionales.
Con la aplicación de la Agenda 2000,
en 1999 se establecen nuevos reglamentos rreferidos a los
sectores de los cereales, carne, leche y vino, a nuevo desarrollo
rural, la normativa horizontal de las ayudas directas y
la financiación de la PAC. En algunos aspectos, las
medidas adoptadas no han resultado tan profundas como estaba
previsto, aunque representan un paso hacia el apoyo de la
economía rural más que a la producción
agrícola y garantizan que a los ganaderos se les
retribuya, no sólo por lo que producen, sino también
por su contribución general a la sociedad. En concreto,
esta reforma abarca aspectos como:
Reducción en los precios institucionales
para aumentar la competitividad.
Dicha reducción de precios se verá compensada
en parte por un aumento en las ayudas directas, con el fin
de garantizar un nivel de vida justo a los agricultores
y ganaderos.
Reforzamiento de la Unión Europea en el seno de las
negociaciones de la Organización Mundial del Comercio.
Mayor preocupación por la calidad y seguridad de
los alimentos.
Integración de los objetivos medioambientales en
la PAC.
Nuevo marco del desarrollo rural. Se pretende el mantenimiento
de unas comunidades rurales vivas, capaces de generar empleo
para la población rural.
Se busca el reconocimiento del carácter multifuncional
de la agricultura comunitaria y la variada gama de beneficios
que reporta.
Finalmente, se debe señalar que en
el año 2002 se ha estudiado y debatido una nueva
reforma de la PAC, que en principio ha quedado pospuesta.
No obstante, en el año 2004 se plantea la incorporación
de 10 nuevos países a la Unión Europea y ello
generará nuevas necesidades presupuestarias. Todo
este proceso de debate y ampliación de la Unión
Europea está generando cierta incertidumbre sobre
las condiciones futuras en las que se desarrollará
la actividad agraria.
En definitiva, ante el siglo XXI, la explotación
ganadera, al igual que cualquier otra unidad económica,
se encuentra inmersa en un contexto general de mayor apertura
y competitividad. El sector en estudio está sometido
en la Unión Europea a una serie de tensiones de cambio,
tanto externas como internas, que se recogen a continuación
(Lamo de Espinosa, 1998, pp.95-127).
Como tensiones internas se citan:
La necesidad de control del gasto agrícola
derivado de la PAC.
Mayor atención a la calidad y sanidad de los alimentos
(sobre todo después de los problemas causados por
la encefalopatía espongiforme bovina y otros similares).
Preocupación por una agricultura sostenible que sea
rentable y acorde con la conservación del entorno
ambiental.
Sistema de cuotas en la producción láctea
y su evolución futura.
Entre las tensiones externas:
Potencial exportador ganadero de otros países
(EEUU, Nueva Zelanda, Australia,...).
Política agraria americana (Farm Bill).
Futura adhesión a la Unión Europea de los
Países de Europa Central y Oriental (PECOS).
Acuerdos de la Organización Mundial del Comercio,
que implican una mayor liberalización de las transacciones
y, por tanto, un mercado de productos ganaderos más
global y competitivo.
2.2. EL SECTOR GRARIO EN ASTURIAS
La actividad ganadera supera en Asturias
en el año 2000 el 78% de la producción final
agraria, porcentaje que equivale a 54.389,33 millones de
pesetas, de los cuales el 54,45% corresponde a la leche
y el 37,95% al vacuno en los conceptos de carne y ganado
(Consejería de Medio Rural y Pesca del Principado
de Asturias, 2001, p. 29). A continuación y de manera
sintética se destacan algunos puntos que caracterizan
el sector agrario en Asturias :
El número de explotaciones sigue una
tendencia decreciente, produciéndose un incremento
en su dimensión media.
En el sector lácteo, a 1 de abril de 2002, se registran
en Asturias 6.397 titulares de cuota lechera, de los que
sólo 904 sobrepasan los 200.000 kilogramos de cuota.
La cuota media por explotación ha pasado de 28.127
kilogramos en 1993 a los 102.548 en el año 2002.
El sector agrario va perdiendo peso en la economía
asturiana, pasando de aportar un 13% del Producto Interior
Bruto en 1955 a un 3% 1999, y de un 39% de la ocupación
en 1955 a un 11% en 1999. La productividad del factor trabajo
en la agricultura asturiana es de las más bajas de
la Unión Europea.
La renta generada por el sector agrario asturiano en el
año 2000 asciende a 46.600 millones de pesetas y
la renta por ocupado a 1.330.800 pesetas. La renta agraria
ha experimentado una importante reducción en los
últimos 25 años, si bien se nota cierta recuperación
en los últimos años. Por su parte la renta
por ocupado aumenta de forma importante en los últimos
ejercicios, lo cual está relacionado con la reducción
en el número de explotaciones.
Las subvenciones tienen un peso del 22% sobre
la renta agraria en el año 2.000. Asturias se ve
perjudicada en la participación en las subvenciones
con respecto a otras comunidades, debido a que las ayudas
se fijan en función del número de hectáreas
y/o del número de cabezas de la explotación
en vez de atender al número de agricultores (Arango
Fernández, 2001, pp. 96-99). Las distorsiones se
acentúan a partir de la reforma de la PAC de 1992,
dado que la producción lechera no se ha visto beneficiada
por los pagos compensatorios.
El sector agrario asturiano está condicionado por
una serie de factores que limitan su desarrollo, como son:
una orografía con fuertes pendientes, un gran minifundismo
y una excesiva parcelación, envejecimiento y falta
de relevo generacional, necesidad de mano de obra cualificada,
bajo nivel de profesionalización y de formación,
deficiente gestión empresarial y reducidos resultados
económicos.
3. MODERNIZACIÓN DE EXPLOTACIONES
GANADERAS. LOS PLANES DE MEJORA
Se comentará la legislación que
regula la financiación pública de los planes
de mejora y de primera instalación, para después
y a partir de los resultados de la investigación citada
sobre la evaluación de los resultados de los planes
de mejora en las ganaderías de leche en Asturias, llevar
a cabo una revisión crítica del proceso de implantación
de dichos planes y un análisis de sus logros.
3.1. LOS PLANES DE MEJORA
El Reglamento (CEE) 797/85 del Consejo, de
12 de marzo, relativo a la mejora de la eficacia de las
estructuras agrarias estableció objetivos para que
los Estados Miembros llevaran a cabo la acción común
a través de sus propios medios legales, reglamentarios
y administrativos con objeto de contribuir a la mejora de
las explotaciones agrarias mediante su modernización
técnico-económica y la reorganización
de sus estructuras, así como la conservación
del medio y de los recursos naturales. Esta norma comunitaria
sufrió sucesivas modificaciones a lo largo del tiempo
que motivaron la actualización de la normativa española
(RD 808/1987, de 19 de junio) a través del RD 1887/1991,
de 30 de diciembre, de mejora de la eficacia de las estructuras
agrarias.
Posteriormente, basándose en los contenidos
y finalidades de la normativa comunitaria y los de la Ley
19/1995, de 4 de julio, de modernización de explotaciones
agrarias, se aprobó el RD 204/1996, de 9 de febrero,
sobre mejoras estructurales y modernización de explotaciones
agrarias. Este Real Decreto desarrolla y regula el régimen
de ayudas relativo a la mejora de la eficacia de las estructuras
agrarias. Para ello, establece un sistema de gestión
y financiación que permite a las Comunidades Autónomas
regular aspectos complementarios para adaptarlo a sus peculiaridades
y colaborar, en el ejercicio de sus competencias, al régimen
de ayudas con sus propios recursos. De esta manera, en Asturias
se publicó el Decreto 12/1996, de 28 de marzo, donde
se establecen en el ámbito territorial del Principado
las líneas de ayuda recogidas en el RD 204/1996,
procediéndose posteriormente al desarrollo normativo
para su aplicación a través de sucesivas Resoluciones
anuales.
En el ámbito nacional, el RD 204/1996
fue objeto de varias modificaciones desde su publicación,
por lo que en el año 2001 se aprobó el RD
613/2001, de 8 de junio, para la mejora y modernización
de las estructuras de producción de las explotaciones
agrarias que, además de contemplar los obligados
cambios impuestos por la reglamentación comunitaria,
simplifica y refunde la dispersa normativa existente en
esta materia.
A continuación se destacan algunos
puntos de interés sobre la normativa citada previamente:
Entre el conjunto de ayudas establecidas
por las distintas normas interesa destacar las destinadas
a inversiones en las explotaciones agrarias en planes de
mejora y primera instalación de agricultores jóvenes.
Las ayudas se destinarán a las inversiones agrícolas
o ganaderas contempladas en un plan de mejora de la explotación
para:
La mejora de las condiciones de vida y de trabajo de los
agricultores y de los empleados de las explotaciones.
La mejora cualitativa y la reordenación de la producción
en función de las necesidades de mercado y, en su
caso, con vistas a la adaptación a las normas comunitarias
de calidad.
La diversificación de las actividades productivas
en las explotaciones (turísticas, cinegéticas,
artesanales, fabricación y venta de sus productos,
etc.).
La adaptación de las explotaciones para reducir los
costes de producción, ahorrar energía o agua,
o incorporar nuevas tecnologías, incluidas las de
información y telemática.
La mejora de las condiciones de higiene de las explotaciones
ganaderas y del bienestar de los animales según normas
nacionales y comunitarias.
La protección y mejora del suelo, de la cubierta
vegetal y del medio ambiente.
Las ayudas mediante planes de mejora pueden aplicarse en
forma de subvención de capital, bonificación
de intereses, subvención de una parte del número
de anualidades de amortización del principal, ayudas
para sufragar costes del aval, o en una combinación
de varias.
Por su parte, las ayudas para la primera instalación
de agricultores jóvenes pueden consistir en una prima
única por explotación o una bonificación
de intereses.
En las tablas 1 y 2 se resumen los datos
globales (número de planes, inversión, ayuda)
correspondientes a planes de mejora y de primera instalación
en Asturias y en España (excepto Navarra y País
Vasco) en el periodo 1993-2000 .
Tabla 1: Los Planes de Mejora (1993-2000)
|
Nš Planes
|
Inversión Total*
|
Ayuda Total*
|
|
Asturias
|
5.738
|
29.015
|
11.245
|
|
España
|
80.327
|
452.626
|
174.390
|
| * Millones de
pesetas de poder adquisitivo de 2000. |
Tabla 2: Primera Instalación
de Agricultores Jóvenes (1993-2000)
|
Nš Planes
|
Inversión Total*
|
Ayuda Total*
|
|
Asturias
|
1.910
|
7.734
|
5.075
|
|
España
|
40.031
|
209.885
|
107.348
|
| * Millones de
pesetas de poder adquisitivo de 2000. |
3.2. REVISIÓN CRÍTICA
DEL PROCESO DE IMPLANTACIÓN DE LOS PLANES DE MEJORA
Se realiza una revisión crítica
de todo el proceso con la intención de poner de relieve
sus puntos débiles y de aportar elementos de reflexión
para su mejora futura. En concreto, se abarcan los siguientes
elementos y aspectos del proceso de implantación
y desarrollo de los planes de mejora y primera instalación
en las ganaderías de leche asturianas:
La legislación sobre planes de mejora
y primera instalación.
La participación de la Administración regional
a través del trabajo realizado por los técnicos
de la Consejería de Medio Rural y Pesca.
La labor acometida por los técnicos asesores de
los grupos de gestión.
La participación del ganadero.
La evaluación de resultados tras la ejecución
de los planes de mejora y primera instalación por
parte de los agentes implicados.
3.2.1. Legislación sobre
planes de mejora
Los solicitantes de ayudas a las inversiones
en planes de mejora deben presentar un plan de mejora
de su explotación. Las normas citadas definen éste
como el conjunto de inversiones que, con carácter
anual o plurianual, y con planteamientos técnicos,
económicos y financieros adecuados, proyecta introducir
el titular de la explotación agraria para su modernización
y mejora de su estructura. La legislación establece
unos criterios de rentabilidad económica con relación
a dichos planes basados en el indicador de renta generada
por unidad de trabajo, tomando como referencia unos estándares
muy bajos, y sin considerar otros indicadores como la
rentabilidad sobre la inversión o el valor actualizado
de los flujos futuros de efectivo derivados de las acciones
de mejora.
Se manejan unos criterios cuantitativos
de viabilidad muy laxos, dando tal vez mayor importancia
a ciertos elementos cualitativos relacionados con la mejora
de las condiciones de trabajo, con las condiciones sanitarias,
de higiene y de calidad de productos y procesos, tratando
de contribuir al posicionamiento de determinadas explotaciones
de cara a su supervivencia futura. A título de
ejemplo se recuerda que el RD 613/2001 considera que una
explotación es viable económicamente cuando
su renta unitaria del trabajo no sea inferior al 20% de
la renta de referencia, al igual que también serán
viables las explotaciones calificadas como prioritarias
de conformidad con lo establecido en la Ley 19/1995. Si
se aplica el 20% a la renta de referencia del año
2000 (3.058.920 pesetas) se obtiene un importe de 611.784
pesetas, cuantía que realmente no remunera adecuadamente
el trabajo de una persona, ni mucho menos el capital empleado
en la ganadería.
3.2.2. Asesoramiento de los técnicos
Técnicos de la Consejería
de Medio Rural y Pesca del Principado de Asturias
Se observa que representan un papel que
se podría calificar como de excesivamente burocrático,
ya que se limitan en la mayoría de los casos a
tramitar las propuestas de mejora del ganadero sin asesorarle
previamente. Además, cuando se asesora al ganadero
se lleva a cabo un estudio económico de las propuestas
según los pasos previstos por la legislación,
realizando sólo en un mínimo porcentaje
de casos estudios adicionales de viabilidad.
Por otra parte el asesoramiento que ofrecen
a los ganaderos que solicitan ayudas está relacionado
mayoritariamente con los aspectos financieros de captación
de recursos vía subvenciones o endeudamiento, teniendo
menos importancia el asesoramiento técnico sobre
la conveniencia de las inversiones a efectuar y las medidas
de mejora a adoptar en la explotación.
Los técnicos de los grupos
de gestión
Estos técnicos manifiestan que no
participaron en el asesoramiento de tales acciones, si
bien sí fueron consultados sobre algunos aspectos
parciales de las inversiones a ejecutar. Por tanto, parece
que el papel de los grupos de gestión se limita
al asesoramiento de las operaciones corrientes de la empresa
ganadera, quedando un tanto al margen de sus planteamientos
estratégicos.
3.2.3. Actuación del ganadero
Los ganaderos llevan a cabo las inversiones
de mejora justificándolas por considerarlas necesarias
para su continuidad en el sector, para mejorar las condiciones
de trabajo y para aumentar el nivel de ingresos y de renta.
Los ganaderos entrevistados responden en
más de un 50% de los casos que la principal fuente
de asesoramiento para la ejecución de inversiones
de mejora reside en la imitación (visitas a otras
ganaderías, conversaciones con otros ganaderos),
quedando con importancia secundaria el asesoramiento recibido
a través de la Administración y otros agentes
(cooperativas, grupos de gestión, etc.). Esto coincide
con lo ya visto respecto a la participación de
los técnicos entrevistados en el asesoramiento
de los planes de mejora y primera instalación.
Los técnicos encuestados opinan que existe en muchas
ocasiones un asesoramiento disperso, contradictorio y
sesgado por diferentes intereses comerciales, lo cual
no redunda en beneficio del ganadero.
Para llevar a cabo acciones de mejora se
precisa en primer lugar una buena formación y un
adecuado conocimiento y asesoramiento por parte del ganadero
sobre los pasos a seguir y las inversiones a realizar;
además, tales inversiones han de estar en concordancia
con los objetivos planteados y con la estrategia a seguir
para su obtención.
3.2.4. Evaluación de resultados
Tras la realización de las inversiones
de mejora se han de revisar con posterioridad los resultados
alcanzados. En esta evaluación deberían
participar todos los agentes implicados: Administración,
técnicos asesores y, por supuesto, el ganadero.
A continuación, se describen brevemente las labores
de evaluación desarrolladas por todos ellos:
La Administración controla la ejecución
de las inversiones acometidas con ayuda de los fondos
públicos y el cumplimiento de los requisitos exigidos
para su disfrute. En lo relativo al estudio sobre el cumplimiento
de objetivos de las acciones de mejora los técnicos
de la Administración regional tienen una participación
mínima.
Los técnicos de los grupos de gestión revisan
y analizan con cierta periodicidad la información
contable de las ganaderías que han llevado a cabo
acciones de mejora, por lo que cuentan con información
de primera mano para observar los efectos producidos por
las mismas y para sugerir al ganadero los aspectos a corregir.
El ganadero percibe directamente las consecuencias de
los planes de mejora (variación en el nivel de
renta, devolución de préstamos, comodidad
en el trabajo, condiciones de calidad, etc.).
3.3. RESULTADOS DE LOS PLANES
DE MEJORA
Según la legislación sobre
la materia, los planes de mejora en las explotaciones agrarias
persiguen una serie de objetivos, tanto cuantitativos como
cualitativos: incremento en la renta, reducción de
costes, aumento en los niveles de calidad, mejora en las
condiciones de trabajo y vida, protección del medio
ambiente, introducción de nuevas tecnologías,
adaptación al mercado, diversificación de
actividades, etc.
El trabajo de investigación referido,
sobre la evaluación económico financiera de
los planes de mejora en las explotaciones de leche en Asturias
en el período 1993-2000, analiza el grado de cumplimiento
de dichos objetivos basándose en la evolución
de una muestra de explotaciones y en las opiniones de los
ganaderos y técnicos encuestados respecto a esta
problemática. Los principales resultados se resumen
a continuación.
Reducción de costes. Debido a la mayor
intensificación de la producción, los costes
variables por litro se incrementan. Los costes fijos por
litro se ven minorados a causa de su reparto entre un mayor
volumen de producción, ya que tras la ejecución
de los planes y a lo largo de varios ejercicios las ganaderías
experimentan crecimientos importantes en su producción.
El coste total por litro se reduce por el efecto del menor
coste fijo unitario.
Aumento de la renta. La renta por explotación al
igual que la renta por unidad de trabajo han mejorado en
el período, lo cual tiene su explicación en
el redimensionamiento de las explotaciones. Son las unidades
más grandes las que presentan mayores niveles y tasas
de crecimiento en la variable renta por unidad de trabajo.
Calidad de la leche. Buena parte de las explotaciones han
aprovechado las ayudas de los planes para llevar a cabo
mejoras en los procesos productivos orientadas a incrementar
la calidad.
Mejora en las condiciones de trabajo y en la calidad de
vida. En general los planes de mejora y primera instalación
contribuyen de forma positiva a este objetivo.
Adaptación a las condiciones del mercado. Por medio
de las inversiones acometidas en los últimos ejercicios
gran parte de las unidades de producción se adaptan
a la legislación sobre homologación de explotaciones,
cumpliendo los parámetros calidad e higiene, tanto
en los procesos como en la producción.
La diversificación de actividades. No se ha conseguido
este objetivo, ya que los ingresos de las ganaderías
proceden en un 90% de la leche.
La incorporación de nuevas tecnologías se
da más bien en el proceso productivo (ordeño,
alimentación), siendo escasa en lo relativo a sistemas
de información y comunicación.
Protección del suelo, de la cubierta vegetal y del
medio ambiente. Los planes de mejora llevan a las ganaderías
a modelos más intensivos y con mayor presión
sobre la tierra, creándose ciertas tensiones medioambientales.
Por tanto, parece que este objetivo no se cumple.
Limitaciones y contradicciones de los resultados de los
planes de mejora. Se puede entender en cierta medida que
con los planes de mejora ciertas explotaciones se han adaptado
a las nuevas condiciones del entorno a lo largo de los últimos
años, posicionándose para poder sobrevivir
en el futuro, debido a que se van aproximando a una dimensión
mínima de rentabilidad y a que cumplen los estándares
de calidad e higiene requeridos por la legislación
y la industria. No obstante, tal posicionamiento lleva aparejados
una serie de puntos débiles como la excesiva dependencia
de la industria, los sistemas productivos agresivos con
el medio ambiente, mínima diversificación,
dificultad para diferenciar una producción apoyada
en métodos intensivos, concentración sectorial
con un efecto adverso sobre la fijación de población
en el medio rural, etc. En este sentido, se observa que
las acciones de mejora en las explotaciones lecheras han
dado lugar a ciertos efectos contrarios a los objetivos
marcados con carácter general por la normativa sobre
la materia.
4. GESTIÓN DE LAS EXPLOTACIONES
GANADERAS
Los conceptos de gestión y de mentalidad
empresarial han cobrado interés en el sector agrario
en la segunda mitad del siglo XX a partir de los siguientes
acontecimientos:
En los años sesenta, la crisis de la
agricultura tradicional.
En los años setenta, las crisis energéticas.
A partir de 1986, la introducción en la Comunidad Económica
Europea (CEE).
En los años noventa y siguientes: cuotas lecheras,
globalización de la economía, apertura de mercados,
mayor competencia, reformas de la PAC, etc.
Para sobrevivir como empresa en una economía
competitiva se precisan factores como: eficiencia, dimensión,
costes reducidos, calidad y mayor participación en
el valor añadido. Para ello, son necesarios capitales
adicionales, más formación técnica y
económica, nuevas formas de tenencia (sociedades, alianzas,
cooperativas). Todo ello justifica y hace necesaria la atención
a la gestión de las explotaciones ganaderas. Por ello,
seguidamente se comenta la labor realizada por los grupos
de gestión de explotaciones lecheras y se plantean
una serie de aspectos a gestionar convenientemente en el futuro
para la mejora de los resultados de las explotaciones ganaderas.
4.1. LOS GRUPOS DE GESTIÓN
En la normativa citada sobre mejora de las
estructuras agrarias y modernización de explotaciones
(RD 808/1987, RD 1887/1991, RD 204/1996, RD 613/2001), se
establecen una serie de incentivos para la puesta en marcha
de Agrupaciones de Gestión de Explotaciones (AGE).
Se trata de asociaciones de agricultores, cuyo objetivo
es la creación de servicios de gestión para
sus explotaciones. Cada AGE ha de emplear a tiempo completo
al menos a un agente cualificado que analizará los
resultados de su contabilidad y demás datos por cuenta
de los agricultores.
En Asturias se han constituido nueve agrupaciones
de gestión de ganaderías de leche al amparo
del RD 1887/1991. Estos grupos están coordinados
a través de un programa de gestión técnico-económica,
creado en 1993 y desarrollado en el seno de la Consejería
de Medio Rural y Pesca del Principado de Asturias.
El funcionamiento práctico de tales
grupos se resume a continuación:
Con periodicidad mensual se lleva a cabo
la recogida de datos en la propia explotación (estructurales,
productivos y económicos), tarea facilitada por la
existencia de un cuaderno de registro que el propio ganadero
va completando. Los datos obtenidos se procesan con la ayuda
de una aplicación informática, obteniéndose
como resultado una serie de indicadores técnico-económicos
que integran el parte mensual, el cual permite vigilar la
marcha de la explotación, comprobando si se van cumpliendo
los objetivos marcados y analizando si las acciones emprendidas
producen los efectos deseados.
A partir de los datos mensuales y del inventario inicial
y final de cada ejercicio se llega a un informe anual, compuesto
por una serie de indicadores técnico-económicos,
una cuenta de resultados y un balance de situación.
Se realiza un análisis basado en el
grupo de explotaciones, clasificadas según algún
indicador económico en tres subgrupos: cabeza, media
y cola. De esta forma es posible examinar cada unidad en
comparación con los valores medios del grupo de cabeza,
detectando puntos débiles a mejorar, con lo que se
puede justificar un consejo de gestión encaminado
a la mejora de los resultados empresariales de cada unidad
productiva.
Las reuniones periódicas entre el agente encargado
del grupo y sus ganaderos, así como entre los agentes
responsables de todas las agrupaciones que operan en Asturias,
constituyen un elemento de vital importancia en su funcionamiento,
ya que con ello se consigue una mejora continua en la aplicación
de los instrumentos de gestión y un intercambio de
experiencias enriquecedoras para todos.
No obstante, el funcionamiento de estos grupos
presenta puntos a mejorar, entre los que pueden destacarse
los siguientes:
La gestión fiscal no está cubierta
por los grupos de gestión, debiendo cada ganadero
obtener los servicios de otros asesores ajenos a los mismos.
No se aborda un adecuado análisis financiero sobre
aspectos como el endeudamiento, la solvencia y la generación
de recursos.
Los consejos de gestión en cada grupo están
sesgados por la formación técnica del agente
correspondiente (normalmente veterinario o ingeniero agrícola).
Se precisa un planteamiento interdisciplinar en la gestión
de las ganaderías.
Es necesario promover cursos de formación relativos
a la gestión, tanto técnica como económica,
para los agentes de gestión y también para
los ganaderos.
No se afronta debidamente la gestión previsional
y presupuestaria, algo fundamental, sobre todo en el caso
de las explotaciones que llevan a cabo planes de mejora.
Es preciso llevar a cabo análisis comparativos en
cada explotación, tanto de resultados como de procesos,
tomando las referencias más adecuadas a cada caso
(benchmarking). En este ámbito, se deben aprovechar
las potencialidades que ofrecen las redes informáticas.
4.2. El FUTURO EN LA GESTIÓN
DE LAS GANADERÍAS
La situación actual de las ganaderías
y las opiniones de los expertos consultados ponen de manifiesto
algunas cuestiones que deben ser gestionadas adecuadamente
en el futuro, las cuales se exponen a continuación.
4.2.1. La existencia de dos tipos
de explotaciones
Se pueden distinguir dos tipos de explotaciones
en el ámbito rural: las que tienen una cierta dimensión
y son gestionadas como auténticas empresas, estando
inmersas en procesos constantes de mejora, y aquellas
otras de corte más tradicional que constituyen
la forma de vida de sus titulares, pero que cuentan con
escasa mentalidad empresarial. Esta distinción
implica la existencia de dos grupos de explotaciones con
objetivos y necesidades diferenciadas, hecho que se debiera
tener en cuenta en las medidas públicas de subvención
al campo. La fijación de población agraria
en el medio rural se puede apoyar de distintas maneras:
En el caso de explotaciones con mentalidad
empresarial, que tratan de adaptarse al nuevo entorno
económico, buscando ser competitivas, se podría
pensar en incentivar sus procesos de mejora y crecimiento,
procurando que los mismos sean compatibles con la conservación
del medio ambiente. Ello permitirá la fijación
de ganaderías con vocación de futuro.
Por otra parte, existen otras explotaciones que tienen
difícil la supervivencia como tales, y ello por
distintos motivos: localización geográfica,
falta de dimensión, baja eficiencia, escasa mentalidad
empresarial, etc. En estos casos, se está hablando
de la necesidad de mantener esta población en el
medio rural con fondos públicos, que tendrían
la consideración de remuneración por la
prestación de un servicio para la comunidad relacionado
con el cuidado del entorno rural. En este sentido, los
productores de carne con razas autóctonas en zonas
de montaña reciben subvenciones de explotación
que conforman una parte importante de su renta anual.
No obstante, las técnicas de gestión
y las acciones de futuro que seguidamente se comentan
han de tener su aplicación en los dos tipos de
ganaderías descritos.
4.2.2. Participación en el
valor añadido de los productos
Las explotaciones ganaderas presentan un
débil poder de negociación frente a clientes
y proveedores. Sus resultados dependen en gran medida
de los precios de los ouputs y de los inputs. Así
pues, parece claro que la mejora y la estabilidad en los
resultados pasa en gran manera por la puesta en práctica
de medidas que traten de reducir la dependencia citada.
Por tanto, se puede pensar en potenciar iniciativas como:
Las acciones cooperativas tanto en aprovisionamientos
como en la comercialización de la producción.
La diferenciación de la producción permite
mantener con mayor facilidad un cierto nivel de precios.
En el sector de la carne se busca dicha diferenciación
a través de acciones ligadas al origen y al proceso
productivo (Identificación Geográfica Protegida,
Xata Roxa), pero en el caso de la producción láctea
es mínima. En el sector lácteo se podría
pensar también en posibles vías para la
diferenciación como la producción ecológica
y la implantación de sistemas de calidad que pongan
en valor el origen del producto o los procedimientos de
producción.
Existen otras medidas que pueden tener aplicación
en ciertos casos concretos como la comercialización
de transformados de tipo artesanal. Para evitar la excesiva
dependencia del precio de un producto se necesitan alternativas
para diversificar las actividades generadoras de ingresos.
4.2.3. La dimensión y los
procesos de inversión
La generación de un nivel de renta
adecuado para los titulares de las explotaciones implica
que las unidades productivas han de contar con una dimensión
mínima de rentabilidad. El crecimiento, en busca
de dicha dimensión, exige inversiones adicionales
en equipo y animales, y también en cuota en el
sector lácteo.
Para mejorar las tasas de rentabilidad
resulta crucial razonar en cada caso la conveniencia de
efectuar o no cierta inversión. En la realidad
de las explotaciones se observan adquisiciones de maquinaria
de uso temporal, lo cual afecta negativamente a la rentabilidad
de la inversión. Para superar esta problemática
existen ganaderías que recurren a políticas
de subcontratación de servicios de maquinaria en
las tareas de producción de forrajes, sustituyendo
los costes fijos derivados de las máquinas propias
por costes variables; en estos casos suelen ser las cooperativas
los proveedores de tales servicios.
4.2.4. La necesidad de servicios
auxiliares
En el futuro las explotaciones, que serán
menos y más grandes, requerirán más
servicios auxiliares. La justificación de esta
futura demanda está en la imposibilidad de abarcar
todas las actividades con la mano de obra propia, la necesidad
de que la mano de obra tenga un horario racional que permita
el disfrute de tiempo libre y vacaciones y que, por tanto,
consiga una calidad de vida similar a la existente en
otros sectores, y la necesidad de aplicar conocimientos
técnicos adecuados en todas las áreas operativas.
En la prestación de servicios auxiliares de calidad
deben jugar un papel importante las agrupaciones de ganaderos
y las cooperativas. En este sentido, parece interesante
el apoyo a la constitución de este tipo de empresas
de servicios, ya que contribuyen a la creación
de empleo y al desarrollo agrario y rural (Langreo Navarro,
2002, p. 65).
4.2.5. Empleo de la superficie forrajera
La concentración del sector lechero
en un menor número de unidades de mayor dimensión
ha venido unida a un incremento en el grado de intensificación
de la producción, de forma que aumenta la presión
sobre la tierra y las explotaciones dependen en mayor
medida de los alimentos externos, viéndose alterada
su estructura de costes. Para paliar en cierta medida
esta problemática, se deberían evaluar acciones
cooperativas encaminadas a un aprovisionamiento forrajero
de las explotaciones. Esta forma de actuar, además
de rentabilizar las inversiones en maquinaria, posibilitaría
un uso más racional de la superficie agrícola,
tanto propiedad de las ganaderías como arrendada.
Además se podrían emplear los purines de
las ganaderías de forma más racional y con
menor perjuicio para el medio ambiente.
4.2.6. La gestión de los
activos intangibles
Los planes de mejora y de primera instalación
se han destinado a financiar fundamentalmente activos
materiales como alojamientos ganaderos, sistemas de ordeño,
maquinaria, etc. Sus principales consecuciones radican
en haber contribuido a que las ganaderías adquieran
elementos tangibles de su capital estructural que les
permitan mejores condiciones de trabajo y crecer para
el logro de incrementos de renta.
Vistos los puntos fuertes y débiles
de los resultados alcanzados a través de los planes
de mejora, parece claro que queda pendiente para el futuro
la necesidad de acometer acciones de mejora en la gestión
de los activos intangibles, especialmente en el capital
humano y el relacional. En cuanto al capital humano existe
un campo de mejora en aspectos como la formación
de los titulares y del personal asalariado, la gestión
con criterios empresariales y la recepción de un
asesoramiento coordinado y enfocado al beneficio de la
empresa ganadera. Dentro del capital relacional, se encuentran
los aspectos relativos a la organización de acciones
en común en áreas como los aprovisionamientos,
la comercialización, la obtención de servicios
auxiliares, etc.
4.2.7. El trabajo en red
Se requiere un mayor grado de colaboración
entre las unidades productivas, de forma que desarrollen
una estructura de red. El trabajo en red, subcontratando
parte de los procesos a otros miembros de la misma, implica
una mayor flexibilidad para las distintas unidades; no
obstante, también existe en dicha forma de organización
un cierto riesgo técnico para los componentes de
la red, al depender de la capacidad técnica y del
cumplimiento de las condiciones temporales y de calidad
de otras entidades. Por otra parte, la situación
actual de las explotaciones, en la que cada unidad abarca
la práctica totalidad de los procesos operativos
(manejo del rebaño productor, recría, producción
de forrajes, empleo de maquinaria), conlleva una mayor
autonomía para las mismas pero presenta un mayor
riesgo económico, que viene explicado por hechos
como la necesidad de un mayor volumen de inversión
y de costes fijos en cada ganadería, y el bajo
poder de negociación que ejercen al actuar de forma
independiente. La transición de la situación
actual a una futura en la que predomine el trabajo en
red cuenta con resistencias importantes como son los factores
culturales y la formación.
El razonamiento expuesto requiere un nuevo
modelo sectorial, en el que los ganaderos actúen
con verdadera mentalidad empresarial, no sólo como
simples productores. En este modelo tendría cabida
una "industria auxiliar" que contribuiría
a fijar población en el entorno rural. Una estructura
de este tipo pasa por el fortalecimiento de las acciones
en común, asegurando a los ganaderos organizaciones
sólidas que estén en condiciones de facilitar
la prestación de los distintos servicios requeridos,
al tiempo que incrementen el poder de negociación
en aprovisionamientos y ventas. El uso de una estructura
de trabajo en red entre las explotaciones debe basarse
en la especialización, la flexibilidad, y la optimización
de la estructura de costes de las distintas unidades,
de forma que la red de explotaciones responda de manera
eficaz y rentable a los nuevos retos del mercado.
5. CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN
Como conclusión se presenta una lista
no cerrada de puntos e interrogantes sobre los que los agentes
interesados deberían reflexionar, con el fin de diseñar
un futuro que supere la problemática actual del sector
ganadero asturiano.
Se ha comentado la existencia de dos tipos
de explotaciones: las que cuentan con una cierta dimensión
y se rigen como empresas, buscando rentabilizar la inversión
y remunerar adecuadamente la mano de obra, y las que constituyen
la ocupación de sus titulares, pero con la obtención
de reducidos resultados económicos debido a diversos
factores (orografía, escasa mentalidad empresarial,
etc.). ¿Cuál es el modelo sectorial idóneo
para Asturias?. ¿Es posible la existencia de ambos
tipos de explotaciones?. ¿Se pueden identificar dichos
modelos de explotación con zonas concretas del territorio
regional?. ¿Deberían establecerse medidas diferenciadas
para el apoyo de dichos modelos?.
¿Es posible la fijación de población
en el medio rural y la protección del entorno sin transferencias
de renta a los ganaderos?. ¿Cómo se deben regular
los servicios sociales y ecológicos a prestar por las
explotaciones?. ¿Pueden sobrevivir las explotaciones
de pequeña dimensión?.
Los titulares de la explotación buscan
unos niveles de renta dignos en su actividad. Para ello se
precisa tanto eficiencia como una dimensión adecuada.
En el sector lácteo las ganancias de renta suelen venir
por los incrementos de tamaño acompañados de
procesos más intensivos que llevan a un aumento del
coste variable unitario. La cuestión es:¿se
podría acometer el crecimiento de las explotaciones
con procesos menos intensivos, con un mayor aprovechamiento
de los recursos forrajeros regionales, y con un menor coste
variable unitario?.
Dado que en Asturias las explotaciones ganaderas tienen difícil
la competencia en costes (orografía, dimensión,
materias primas exteriores,...), ¿no sería recomendable
llevar a cabo acciones de diferenciación que sean valoradas
por los consumidores y que repercutan positivamente en la
renta de los productores?. ¿Es posible aplicar con
éxito iniciativas de diferenciación en el sector
lácteo?. ¿La intensificación es una barrera
para dicha diferenciación?.
¿Es factible una estructura de trabajo
en red en el sector ganadero?. Además de la formación
técnica, ¿deberían recibir los ganaderos
formación sobre la gestión y el trabajo en red?.
¿Es posible la creación de equipos de gestión
de carácter interdisciplinar que estudien cada caso
y ofrezcan el consejo de gestión más adecuado?.
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Decreto 12/1996, de 28 de marzo, por el que
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