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Ponencias

EL SECTOR AGRARIO INMERSO EN EL SECTOR TERCIARIO

Antoni Riera Font.
Profesor de Economía de la Universitat de les Illes Balears



PERSPECTIVA HISTÓRICA

Durante toda la época contemporánea la mayor parte de la población activa de las Illes Balears se dedicaba a la agricultura, con porcentajes superiores al 65% hasta principios de la década de los veinte, destacando también la escasa importancia del sector secundario que no llegaba al 20%. Es a partir de entonces cuando el sector primario empieza a perder fuerza frente al sector industrial, alcanzando éste su cuota máxima de participación en el PIB en la década de los treinta con un peso del 40% de la población activa coincidiendo con la primera expansión del turismo en la economía mallorquina que se ve interrumpida por la guerra civil.
Uno de los sectores claves de la industria balear ha sido, sin duda alguna, el calzado, que cuenta con una tradición manufacturera que empezó a finales del siglo XVIII y que quedó, definitivamente, consolidada en el siglo XX. La industria del calzado vivió una etapa de prosperidad durante la primera guerra mundial, principalmente por los encargos realizados por el ejército francés, que permitieron el crecimiento de la industria en Inca, Binissalem, Sencelles, Marratxí i Sòller.

Sin embargo, finalizada la guerra civil y ya en la década de los años cuarenta, la actividad industrial que más síntomas de crisis presentaba era el calzado consecuencia de la disminución de la demanda del ejercito, la desorganización de los mercados de distribución y, especialmente, las dificultades de importación de suelas y pieles.
Este proceso de crisis tuvo consecuencias muy importantes para el futuro económico de la islas y concretamente de Mallorca. La disminución del mercado de bienes de consumo –zapatos, textil– y la limitación de los beneficios empresariales empezaron a hacer más atractivas las inversiones en el mercado terciario, de forma que se inició un proceso gradual de descapitalización industrial. De forma paralela los obreros seducidos por unos salarios más elevados en las empresas de servicios empezaron a emigrar hacia actividades terciarias. Poco tiempo después la terciarización económica y el ‘boom’ turístico abrirían una nueva fase, decisiva para la industria.

Después de la guerra civil y con la llegada del plan de estabilización de 1959 la economía empezó de esta forma a decantarse hacia el turismo de masas que todavía hoy día constituye el eje alrededor del cual se articula la economía balear. La transformación económica más importante tuvo lugar durante los últimos años de la década de los cincuenta y los primeros de la década de los sesenta.

El turismo aumento de manera importante durante la segunda mitad de la década de los sesenta y la sociedad balear vio como cambiaba su forma y/o estilo de vida, cosa que la industria no había conseguido. Así, se paso, prácticamente de golpe, de una estructura basada en sectores productivos tradicionales a un ciclo económico muy abierto e integrado en el mercado internacional. Con esta transformación el nivel de vida aumentó, la inmigración paso a ser positiva de manera duradera y la conflictividad social disminuyó.
Las consecuencias que a grandes rasgos ha tenido la implantación del turismo sobre el resto de sectores económicos ha sido, por lo que se refiere al sector primario:
Una bajada generalizada del número de explotaciones agrarias y de la superficie total cultivada.
Los olivares han experimentado una disminución.
La vid que alcanzó la máxima extensión durante la filoxera en Francia (1874), mantiene su importancia sólo en algunos municipios.
En estos momentos la agricultura tiene sólo un peso residual en la economía balear a causa del desarrollo del turismo y del proceso de urbanización.

PERSPECTIVA ACTUAL: LA ÚLTIMA DÉCADA

Así, las cosas, y después de una última década de profundos cambios, la sociedad balear se encuentra a principios de siglo XXI ante las puertas de la revolución tecnológica, de la efectiva circulación de personas y capitales, de la revisión de las políticas agrarias y turísticas, de una mayor responsabilidad ambiental, de encaminar los problemas derivados de la falta de agua, de la fuerte presión sobre el uso del territorio y de tantos y tantos otros aspectos relacionados con la economía de una sociedad que ocupa un espacio insular.
El crecimiento de la economía balear a lo largo de la última década se contextualiza en un quinquenio protagonizado por elevada tasas de crecimiento. La favorable coyuntura de los últimos años y la positiva repercusión sobre los resultados de la actividad turística, esencial para el tejido productivo de las islas, ha permitido que el ritmo de la actividad económica regional adquiriera grandes dosis de agilidad y alcanzara registros del 5,7% (1998), del 7,5% (1999) y del 4,6% (2000). Si bien en el 2001 la tasa de crecimiento se situó en el 2,5%, retornando a los valores medios de la última década, cabe notar que este crecimiento se alcanzó mediante una composición más equilibrada, en un marco de debilitamiento de la demanda interna y de una ligera recuperación del sector exterior de escasa contribución relativa. Con todo ello, las islas se situaron en el 2001 por primera vez por debajo de la media estatal en términos de producción regional, con un diferencial del 0,3%, a pesar de que continúan siendo una de las comunidades más ricas del Estado y de la Unión Europea.

Variación interanual del PIB

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

PIB balear

1,8

3,2

1,2

-4,0

1,9

1,0

2,5

4,4

5,7

7,5

4,6

2,5

*Datos en porcentajes Fuente: FUNCAS y CRE

Sin duda, el clima de estabilidad económica basada en la contención de la inflación, y en la reducción de las tasas de interés han favorecido el crecimiento y la creación de ocupación en Baleares. De hecho, todas las ramas de actividad, a excepción hecha del sector primario, han experimentado tasas de crecimiento positivas durante los últimos años, especialmente la construcción con tasas de crecimiento que han llegado a ser cuatro veces superiores a las tasas de crecimiento general de la economía balear. A pesar de todo, el motor de la economía de las islas sigue siendo el sector servicios, donde las rúbricas de alojamiento turístico y sus efectos multiplicadores sobre las partidas de comercio, bar, restaurantes y alquiler de inmuebles son las más importantes en volumen.

Variación del PIB balear por sectores de actividad

1996

1997

1998

1999

2000

2001

Agricultura

7,77

2,68

12,52

0,22

-0,59

0,05

Industria

1,47

1,97

3,43

5,24

5,00

3,10

Construcción

3,01

1,84

9,87

12,13

9,70

5,00

Servicios

2,54

4,92

5367

7,3

4,00

2,10

*Datos en porcentajes Fuente: FUNCAS y CRE

El conjunto de indicadores económicos disponibles muestran que Baleares ha crecido estos últimos años a ritmos superiores a la media nacional. Esta dinámica no es ajena ni al incremento de la inversión extranjera ni a la asignación intersectorial, primando el sector terciario. Los servicios han absorbido más del 80 por 100 del crecimiento del VAB total de les islas.

Valor añadido bruto a precios básicos de las Baleares

Miles de euros corrientes

Miles de euros constantes

2000

2001

2000

2001

Agricultura

221.333

231.329

210.613

210.721

Industria

1.328.985

1.413.856

1.225.289

1.263.273

Construcción

1.379.985

1.530.882

1.127.162

1.183.519

Servicios

12.521.965

13.340.756

10.632.559

10.861.154

Fuente: CRE

El fuerte dinamismo de los servicios y de la construcción ha contrastado cada vez más con la debilidad de la agricultura y el escaso dinamismo de la industria. Todo ello ha comportado un crecimiento muy desequilibrado tanto en el litoral como en el interior del archipiélago en el que el sector terciario ha impuesto su ley sobre el resto de sectores.
Este aumento del nivel de actividad explica que la población activa y la población ocupada hayan continuado creciendo con fuerza en las islas durante este último decenio presentando unas tasas superiores a las del resto del Estado. En Baleares, la ocupación se fundamenta principalmente en el sector servicios y también en la construcción, especialmente durante los últimos años con el llamado tercer ‘boom turístico’ a raíz del cual se han construido nuevos equipamientos turísticos y, especialmente, viviendas unifamiliares orientadas al turismo residencial.

En relación a los contratos, la situación de bonanza económica vivida durante los últimos cinco años ha dado lugar a un incremento de los lugares de trabajo y por tanto de los contratos efectuados, pero continua habiendo una fuerte presencia de los contratos eventuales tal y como lo demuestra el hecho que durante el bienio 94/96 mientras las contrataciones crecieron cerca del 40%, el conjunto de población asalariada creció sólo el 9%. Por sectores, es en la construcción donde se realiza un mayor número de contratos temporales, seguido de los servicios y, finalmente, de la industria.

Estructura del paro por sectores en Baleares

1990

1992

1994

1996

1998

2000

2001

Total

41.260

41.331

41.971

30.005

24.794

21280

22.700

Agricultura

270

273

252

229

183

132

124

Industria

4.051

3.773

3.785

2.536

1.998

1.454

1.383

Construcción

3.257

4.498

5.050

3.244

2.246

1.831

2.115

Servicios

30.946

30.065

29.869

21.602

18.787

16.922

18.079

Sin ocupación

2.736

2.721

3.016

2.394

1.581

941

999

Fuente: INEM y SOIB

ESTRUCTURA ECONÓMICA DEL SECTOR AGROPESQUERO BALEAR

La agricultura en Baleares ha disminuido durante la última década hasta cotas mínimas. Así, resulta que actualmente el sector primario tiene muy poca importancia en la determinación del VAB de las islas. Mientras que en España, en el 2001 el peso relativo del sector en el VAB fue de casi el 4%, en Baleares se situó en el 1,5%. La importancia del sector agropesquero balear no viene, pues, dada por su contribución al VAB total sino por su contribución a la conservación del medio natural. El VAB agrícola procede especialmente de los frutos y cítricos (50,5%) de los cereales y leguminosas (18,5%) y de las hortalizas (16,5%). Destacan también los tubérculos asociados a las tradicionales exportaciones.

Tal vez la principal característica del sector agrícola sea su escasa diversidad. Mallorca con una extensión de 3.624 km2 o 568.065 hectáreas presenta un sector agrícola con producciones, tecnología y formas de cultivo uniformes. De la misma forma, el tamaño de las explotaciones es más bien pequeño, casi 2/3 de las explotaciones mallorquinas tienen menos de 5 hectáreas, y el régimen de tenencia fundamental es la propiedad privada y en menor medida el alquiler.

En consonancia con lo que sucede en las economías modernas la importancia del sector agrícola es ‘anecdótica’ en tanto que el mecanismo internacional de precios discrimina contra los productos agrícolas que ni siquiera les permite garantizar la recuperación de todos los costes.
Según se desprende del Informe Econòmic i Social de les Illes Balears, la ocupación media que sostiene el sector agropesquero se sitúa alrededor de las 8.000 persones que en Mallorca se concentran, principalmente, alrededor de las tres huertas tradicionales:

La huerta de Levante-el Pla de Sant Jordi conel 13’68% del total de Mallorca
La huerta de Sa Pobla con el 11’28%
La huerta de Campos con el 5’61%

Estas tres zonas suman un tercio de la población activa mallorquina ocupada en el sector primario, hecho que pone en evidencia el vacío del resto del territorio insular.
Según los últimos datos del Informe Econòmic i Social de les Illes Balears 2001, la superficie agraria utilizable de las Baleares representa aproximadamente un 72% (357.358 ha) de la superficie total de les islas, mientras que el 28% restante (137.675 ha) corresponde a tierras de uso no agrario. Las tierras dedicadas a conreo (181.348 ha) se distribuyen en cultivos herbáceos (32,3%), cultivos leñosos (56,9%) y pastos y tierras no ocupadas (10,8%). Desde el punto de vista de las hectáreas cultivadas, los principales cultivos herbáceos en las Baleares fueron los cereales y forrajes, con más del 80% de la superficie. Por lo que se refiere a la distribución en regadío y secano, se observa que el 79% de los cultivos herbáceos se cultivaron en tierras de secano, mientras que el resto, el 21%, en tierras de regadío. En referencia a los cultivos leñosos, se observa que el 60,6% de la superficie dedicada a este tipo de conreo corresponde al cultivo de fruta seca (almendra). Por otro lado, el 95% de la superficie dedicada a cultivos leñosos fue de secano, mientras que el 5% restante, sobretodo cítricos y frutales, fueron de regadío.

Producción agraria por cultivos

 

2000

2001

Cereales

56.630

84.130

Legumbres

5.082

4.442

Tubérculos

78.800

77.850

Forrajes

620.324

476.158

Hortalizas

227.315

236.426

Frutales no cítricos

27.853

25.284

Frutos secos

16.609

13.328

Cítricos

24.248

15.580

Vid

5.148

5.376

Olivo

1588

423

Flores y plantas ornamentales

5.290.0000

5.125.000

Fuente: Consejo Balear de la Producción Agraria Ecológica

La ganadería siempre ha sido una actividad importante en el campo isleño, especialmente en Menorca y Mallorca, pero últimamente se van abandonando muchas explotaciones a causa de su falta de rentabilidad y a la falta de relevo generacional entre la población rural. En Mallorca se concentra un 72’5% de la producción ganadera de las íslas, distribuyendose el resto entre Menorca (22%) e Ibiza (5’5%).
En este contexto, según el Informe Econòmic i Social de les Illes Balears 2001 se ha ido reduciendo el número de cabezas de ganado, a excepción del bovino debido a la prohibición de exportar animales fuera de Baleares. La producción final de carne en las islas superó el 50% de la producción final ganadera balear, mientras que representó entre un 15% y un 20% de la Producción Final Agraria. Los últimos años han estado marcados por la aparición de diversas enfermedades (EEB, lengua azul, fiebre aftosa, peste porcina…) y problemas (dioxinas a Bélgica) que han afectado la confianza de los consumidores. Actualmente, parece que esta desconfianza disminuye y que el sector podrá volver a producir niveles parecidos a los que producía anteriormente.

NUEVOS USOS AGRÍCOLAS: EL AGROTURISMO

Como consecuencia de la crisis generalizada del mundo agrario, que ha dado lugar a un abandono de las actividades tradicionales y a una modificación substancial de paisaje, se han buscado iniciativas complementarias al campo con el fin de mantener los payeses en sus lugares de origen y al mismo tiempo conservar el patrimonio natural y cultural del mundo rural.
Una de estas alternativas y , seguramente, una de les más apreciadas para los payeses se ha basado en el desarrollo del turismo rural, especialmente lo que conocemos como agroturismo, que se ha convertido en una alternativa viable para las explotaciones agrarias con el fin de superar la caída de las rentas. El agroturismo ha sido, incluso, una de las medidas complementarias expuestas en el marco de la actual reforma de la política agraria comunitaría, que intenta ordenar el mundo rural de los diferentes estados miembros de la Comunidad Europea.
El agroturismo, en el cual las explotaciones agrarias buscan una actividad complementaria a la explotación agraria, implica por definición y por normativa, mantener la actividad agraria existente al mismo tiempo que se ofrece a los clientes una serie de servicios derivados de su estancia y el consumo de productos originales y producidos en la región.

Con la aparición del agroturismo el payes es considerado como necesario, pero independientemente de la producción agrícola que lo caracterizaba, es considerado como conservador del patrimonio natural con una incidencia vital en la conservación del medio ambiente. Estas nuevas funciones del payes, el traspaso del sector primario, en el cual se enclavaba como a productor de alimentos, al sector terciario, como subministrador de servicios en el paisaje agroturístico de acuerdo con la promulgación del Decreto 30/91.
Esta norma establece la obligatoriedad de la coexistencia entre la explotación agraria y las actividades turísticas, sin que en ningún caso las segundas puedan sustituir la primera. Esta orden se completa por un decreto que regula la actividad del agroturismo y el turismo rural y también por una orden por la que se establecen las ayudas al turismo rural. Esta regulación implica una transformación de espacios abandonados con una potencial especialización hacía una economía del ocio, y al mismo tiempo garantiza una protección de la naturaleza y el medio ambiente y un mínimo mantenimiento de les actividades agrícolas tradicionales.

Número de agroturismos en Baleares

1996

1997

1998

1999

2000

2001

Establecimientos

56

61

72

85

97

112

Plazas

542

599

711

917

1025

1264

Fuente: IBATUR

LA AGRICULTURA ECOLÓGICA

La agricultura ecológica o biológica empieza a realizarse de una manera regulada en Baleares a finales de la década de los ochenta. El número de operadores inscritos paso de los 157 del año 200 a los 188 en el 2001, una cifra muy lejana de los 27operadores que había en el año 1994 cuando se creo el Consejo Balear de la Producción Agraria Ecológica.

Evolución de la agricultura ecológica en Baleares

 

1996

1997

1998

1999

2000

2001

Núm. Operadores

66

84

106

127

157

188

Hectáreas

2.100

2.352

3.202

3.623

4.841

5.479

Fuente: Consejo Balear de la Producción Agraria Ecológica

Este número de operadores se divide en productores, elaboradores e importadores. Hoy por hoy, todavía no hay ningún importador en las islas y los productores representan aproximadamente el 90%. Por lo que ser refiere a la superficie inscrita se has pasado de las 4.841 hectare4s en el 2000 a las 5.479 en el 2001, incremento que va en consonancia con el número de operadores. Así, parece ser que poco a poco se va consolidando como una alternativa económica al campo balear en un contexto de demanda de productos más sanos.
Las superficie de cultivo inscrita en agricultura ecológica representa un 3% de la superficie total cultivada en Baleares. Dado que no se tienen datos sobre la producción en toneladas de la agricultura ecológica, la única referencia disponible es la superficie dedicada cada cultivo.

Superficie inscrita en agricultura ecológica

 

2000

2001

Cereales y leguminosas

630,3

329

Hortalizas

70,1

61

Cítricos

23,8

18

Frutales

148,7

61

Olivos

83,6

76

Vid

63,9

70

Frutos secos

1.503,4

1.728

Aromáticos y medicinales

14,6

25

Bosque y recolección silvestre

1.756,3

1.935

Pastos y forrajes

438,5

1170

Semillas

0,4

0

Otros

3,5

0

Total

4.755,4

5.480

Fuente: Consejo Balear de la Producción Agraria Ecológica

La agricultura ecológica además del cultivo de la tierra incluye la ganadería. En el 2001 existían en las islas 68 explotaciones ganaderas dedicadas mayoritariamente al ganado ovino, una cifra claramente superior a la existente en el 2000 con 12 explotaciones.
Actualmente el sector primario balear presenta una estructura comercial con un fuerte déficit de productos agrarios que se equilibra con importaciones diversas provenientes de la península o del extranjero, ya que sólo entre el 10 y el 20% de la demanda es producida en las islas, lo que implica una fuerte dependencia del exterior. Según las últimas informaciones disponibles, en el 2001 el volumen total de exportaciones de productos primarios de origen balear disminuyo un 9,2%, dado que el volumen de gomas y resinas, seguido de las exportaciones de productos lácteos, básicamente el queso, que ostentan un de los mayores pesos relativos sobre el total de productos primarios exportados, cayeron un 17,1% y un 17,6%, respectivamente.

EL SECTOR AGROINDUSTRIAL EN CIFRAS

En el año 2001se contabilizaron en Baleares 5.327 empresas que pueden calificarse industriales, lo que representa el 7,5% del total de empresas de las islas. Uno de los sectores con mayor peso es precisamente el de la alimentación y bebidas que más directamente esta relacionado con los productos primarios y en esencia puede denominarse industria agroalimentaria. Según datos de 2001, el número de empresas del subsector agroalimentario supone un 11,5% del total de la industria balear.
La evolución del número de estas industrias en los últimos años ha sido la siguiente:

Evolución del número de industrias

1999

2000

2001

Industria agroalimentaria

613

600

613

Total Industria

5.170

5.242

5.327

Fuente: La indústria a les Illes Balears, IBAE

Por lo que se refiere al consumo de energía eléctrica, como indicador de actividad sectorial, cabe señalar que el subsector de la alimentación presenta un porcentaje de consumo del 30%, el más elevado sobre el total facturado por la industria.
Por otro lado, los datos sobre el mercado de trabajo industrial muestran, según las cifras de afiliados a la Seguridad Social 2001, como el porcentaje de ocupados en el subsector de la industria agroalimentaria se mantiene alrededor del 17,7% para el caso de los asalariados y del 9,9% en el de los autónomos.

En el subsector de la agroindustria destacan las empreñes dedicadas a la producción de vino, que en los años noventa producieron más de tres millones de litros. Estos vinos representan aproximadamente una producción de un millón de botellas, con un valor de unos 400 millones de pesetas. Estos datos muestran una cierta revitalización del sector vitícola en Mallorca, único en la isla con una producción destacable, que rompe la tendencia de las décadas anteriores con la masiva extinción del cultivo de la vid. Así han aparecido diversas bodegas que intentan presentar productos competitivos y de calidad.
El resto de industrias incluidas en la agroindustria como las de frutos secos, producción de bebidas y fabricación de piensos tienen una importancia global muy relativa ya que provienen en muchos casos de antiguas fábricas de carácter familiar y de dimensiones muy reducidas.

CONCLUSIONES

Actualmente el suelo agrícola tiene dos actividades principales:
Lugares de práctica del hobby farmer, es decir, pequeñas tierras que son trabajadas por sus propietarios principalmente los fines de semana y como actividad de ocio.
El regadío, que dedica una parte de sus extensiones al incremento de la superficie y que se encuentra inmerso en un proceso de capitalización e intensificación.
De estas dos características generales del uso del suelo agrícola resulta el impacto diferencial que repercute en el paisaje agrario, el cual puede sintetizarse en cuatro grandes tipos de agricultura:

El sistema de agricultura mediterránea de secano que, actualmente, es la que presenta la mayor regresión. Se caracteriza por la presencia individual o combinada de cereales.
El sistema de agricultura de subsistencia, en fase de desaparición, comprende tierras de conreo abandonadas. Es el caso, por ejemplo, de las tierras de la sierra de Artà donde únicamente se practica una agricultura marginal.
El sistema de ganadería presenta disparidades espaciales según que se trate del sistema de secano o de regadío. Mayoritariamente se fundamenta sobre cultivos de forrajes de regadío y, en la actualidad se encuentra en una fase crítica, especialmente en el caso de les huertas de Campos. Su grave situación se relaciona con el problema de las cuotas lecheras, la crisis de la central lechera más importante (AGAMA) y la falta de información fidedigna de la producción total de las íslas (106 tm según las centrales y 130 según los productores).
La última categoría es el regadío de horticultura que es el que presenta más posibilidades de futuro, si bien no esta exento de problemas, especialmente ligados en muchos casos a la escasez de agua.

Actualmente Balears presenta una estructura comercial con un fuerte déficit de productos agrícolas que se equilibra con importaciones diversas provenientes de la península o del extranjero, ya que sólo entre el 10 i el 20% de la demanda se produce en las islas lo que supone una fuerte dependencia del exterior. La exportación queda reducida a los productos secos, los embutidos y productos derivados de la leche, como el queso.
A modo de conclusión, entendemos que es preciso avanzar en el análisis integrado de los equilibrios entre rentabilidad socioecómica y afectación de los recursos naturales, especialmente, en los cultivos más importantes de cada zona. De la misma forma, aunque no siempre, se camine en esta dirección, se deberían desincentivar los cultivos menos rentables, generadores de poca ocupación y despilfarradores de recursos naturales.

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