| Ponencias
EL SECTOR AGRARIO INMERSO
EN EL SECTOR TERCIARIO
Antoni Riera Font.
Profesor de Economía de la Universitat de les Illes
Balears
PERSPECTIVA HISTÓRICA
Durante toda la época contemporánea
la mayor parte de la población activa de las Illes
Balears se dedicaba a la agricultura, con porcentajes superiores
al 65% hasta principios de la década de los veinte,
destacando también la escasa importancia del sector
secundario que no llegaba al 20%. Es a partir de entonces
cuando el sector primario empieza a perder fuerza frente al
sector industrial, alcanzando éste su cuota máxima
de participación en el PIB en la década de los
treinta con un peso del 40% de la población activa
coincidiendo con la primera expansión del turismo en
la economía mallorquina que se ve interrumpida por
la guerra civil.
Uno de los sectores claves de la industria balear ha sido,
sin duda alguna, el calzado, que cuenta con una tradición
manufacturera que empezó a finales del siglo XVIII
y que quedó, definitivamente, consolidada en el siglo
XX. La industria del calzado vivió una etapa de prosperidad
durante la primera guerra mundial, principalmente por los
encargos realizados por el ejército francés,
que permitieron el crecimiento de la industria en Inca, Binissalem,
Sencelles, Marratxí i Sòller.
Sin embargo, finalizada la guerra civil y ya
en la década de los años cuarenta, la actividad
industrial que más síntomas de crisis presentaba
era el calzado consecuencia de la disminución de la
demanda del ejercito, la desorganización de los mercados
de distribución y, especialmente, las dificultades
de importación de suelas y pieles.
Este proceso de crisis tuvo consecuencias muy importantes
para el futuro económico de la islas y concretamente
de Mallorca. La disminución del mercado de bienes de
consumo –zapatos, textil– y la limitación
de los beneficios empresariales empezaron a hacer más
atractivas las inversiones en el mercado terciario, de forma
que se inició un proceso gradual de descapitalización
industrial. De forma paralela los obreros seducidos por unos
salarios más elevados en las empresas de servicios
empezaron a emigrar hacia actividades terciarias. Poco tiempo
después la terciarización económica y
el ‘boom’ turístico abrirían una
nueva fase, decisiva para la industria.
Después de la guerra civil y con la
llegada del plan de estabilización de 1959 la economía
empezó de esta forma a decantarse hacia el turismo
de masas que todavía hoy día constituye el eje
alrededor del cual se articula la economía balear.
La transformación económica más importante
tuvo lugar durante los últimos años de la década
de los cincuenta y los primeros de la década de los
sesenta.
El turismo aumento de manera importante durante
la segunda mitad de la década de los sesenta y la sociedad
balear vio como cambiaba su forma y/o estilo de vida, cosa
que la industria no había conseguido. Así, se
paso, prácticamente de golpe, de una estructura basada
en sectores productivos tradicionales a un ciclo económico
muy abierto e integrado en el mercado internacional. Con esta
transformación el nivel de vida aumentó, la
inmigración paso a ser positiva de manera duradera
y la conflictividad social disminuyó.
Las consecuencias que a grandes rasgos ha tenido la implantación
del turismo sobre el resto de sectores económicos ha
sido, por lo que se refiere al sector primario:
Una bajada generalizada del número de explotaciones
agrarias y de la superficie total cultivada.
Los olivares han experimentado una disminución.
La vid que alcanzó la máxima extensión
durante la filoxera en Francia (1874), mantiene su importancia
sólo en algunos municipios.
En estos momentos la agricultura tiene sólo un peso
residual en la economía balear a causa del desarrollo
del turismo y del proceso de urbanización.
PERSPECTIVA ACTUAL: LA ÚLTIMA
DÉCADA
Así, las cosas, y después de
una última década de profundos cambios, la sociedad
balear se encuentra a principios de siglo XXI ante las puertas
de la revolución tecnológica, de la efectiva
circulación de personas y capitales, de la revisión
de las políticas agrarias y turísticas, de una
mayor responsabilidad ambiental, de encaminar los problemas
derivados de la falta de agua, de la fuerte presión
sobre el uso del territorio y de tantos y tantos otros aspectos
relacionados con la economía de una sociedad que ocupa
un espacio insular.
El crecimiento de la economía balear a lo largo de
la última década se contextualiza en un quinquenio
protagonizado por elevada tasas de crecimiento. La favorable
coyuntura de los últimos años y la positiva
repercusión sobre los resultados de la actividad turística,
esencial para el tejido productivo de las islas, ha permitido
que el ritmo de la actividad económica regional adquiriera
grandes dosis de agilidad y alcanzara registros del 5,7% (1998),
del 7,5% (1999) y del 4,6% (2000). Si bien en el 2001 la tasa
de crecimiento se situó en el 2,5%, retornando a los
valores medios de la última década, cabe notar
que este crecimiento se alcanzó mediante una composición
más equilibrada, en un marco de debilitamiento de la
demanda interna y de una ligera recuperación del sector
exterior de escasa contribución relativa. Con todo
ello, las islas se situaron en el 2001 por primera vez por
debajo de la media estatal en términos de producción
regional, con un diferencial del 0,3%, a pesar de que continúan
siendo una de las comunidades más ricas del Estado
y de la Unión Europea.
Variación
interanual del PIB
| |
1990 |
1991 |
1992 |
1993 |
1994 |
1995 |
1996 |
1997 |
1998 |
1999 |
2000 |
2001 |
|
PIB balear |
1,8 |
3,2 |
1,2 |
-4,0 |
1,9 |
1,0 |
2,5 |
4,4 |
5,7 |
7,5 |
4,6 |
2,5 |
| *Datos
en porcentajes Fuente: FUNCAS y CRE |
Sin duda, el clima de estabilidad económica
basada en la contención de la inflación, y en
la reducción de las tasas de interés han favorecido
el crecimiento y la creación de ocupación en
Baleares. De hecho, todas las ramas de actividad, a excepción
hecha del sector primario, han experimentado tasas de crecimiento
positivas durante los últimos años, especialmente
la construcción con tasas de crecimiento que han llegado
a ser cuatro veces superiores a las tasas de crecimiento general
de la economía balear. A pesar de todo, el motor de
la economía de las islas sigue siendo el sector servicios,
donde las rúbricas de alojamiento turístico
y sus efectos multiplicadores sobre las partidas de comercio,
bar, restaurantes y alquiler de inmuebles son las más
importantes en volumen.
Variación
del PIB balear por sectores de actividad
| |
1996 |
1997 |
1998 |
1999 |
2000 |
2001 |
|
Agricultura |
7,77 |
2,68 |
12,52 |
0,22 |
-0,59 |
0,05 |
|
Industria |
1,47 |
1,97 |
3,43 |
5,24 |
5,00 |
3,10 |
|
Construcción |
3,01 |
1,84 |
9,87 |
12,13 |
9,70 |
5,00 |
|
Servicios |
2,54 |
4,92 |
5367 |
7,3 |
4,00 |
2,10 |
| *Datos
en porcentajes Fuente: FUNCAS y CRE |
El conjunto de indicadores económicos
disponibles muestran que Baleares ha crecido estos últimos
años a ritmos superiores a la media nacional. Esta
dinámica no es ajena ni al incremento de la inversión
extranjera ni a la asignación intersectorial, primando
el sector terciario. Los servicios han absorbido más
del 80 por 100 del crecimiento del VAB total de les islas.
Valor añadido
bruto a precios básicos de las Baleares
| |
Miles de euros corrientes |
Miles de euros constantes |
| |
2000 |
2001 |
2000 |
2001 |
|
Agricultura |
221.333 |
231.329 |
210.613 |
210.721 |
|
Industria |
1.328.985 |
1.413.856 |
1.225.289 |
1.263.273 |
|
Construcción |
1.379.985 |
1.530.882 |
1.127.162 |
1.183.519 |
|
Servicios |
12.521.965 |
13.340.756 |
10.632.559 |
10.861.154 |
| Fuente:
CRE |
El fuerte dinamismo de los servicios y de la
construcción ha contrastado cada vez más con
la debilidad de la agricultura y el escaso dinamismo de la
industria. Todo ello ha comportado un crecimiento muy desequilibrado
tanto en el litoral como en el interior del archipiélago
en el que el sector terciario ha impuesto su ley sobre el
resto de sectores.
Este aumento del nivel de actividad explica que la población
activa y la población ocupada hayan continuado creciendo
con fuerza en las islas durante este último decenio
presentando unas tasas superiores a las del resto del Estado.
En Baleares, la ocupación se fundamenta principalmente
en el sector servicios y también en la construcción,
especialmente durante los últimos años con el
llamado tercer ‘boom turístico’ a raíz
del cual se han construido nuevos equipamientos turísticos
y, especialmente, viviendas unifamiliares orientadas al turismo
residencial.
En relación a los contratos, la situación
de bonanza económica vivida durante los últimos
cinco años ha dado lugar a un incremento de los lugares
de trabajo y por tanto de los contratos efectuados, pero continua
habiendo una fuerte presencia de los contratos eventuales
tal y como lo demuestra el hecho que durante el bienio 94/96
mientras las contrataciones crecieron cerca del 40%, el conjunto
de población asalariada creció sólo el
9%. Por sectores, es en la construcción donde se realiza
un mayor número de contratos temporales, seguido de
los servicios y, finalmente, de la industria.
Estructura del paro
por sectores en Baleares
| |
1990 |
1992 |
1994 |
1996 |
1998 |
2000 |
2001 |
|
Total |
41.260 |
41.331 |
41.971 |
30.005 |
24.794 |
21280 |
22.700 |
|
Agricultura |
270 |
273 |
252 |
229 |
183 |
132 |
124 |
|
Industria |
4.051 |
3.773 |
3.785 |
2.536 |
1.998 |
1.454 |
1.383 |
|
Construcción |
3.257 |
4.498 |
5.050 |
3.244 |
2.246 |
1.831 |
2.115 |
|
Servicios |
30.946 |
30.065 |
29.869 |
21.602 |
18.787 |
16.922 |
18.079 |
|
Sin ocupación |
2.736 |
2.721 |
3.016 |
2.394 |
1.581 |
941 |
999 |
| Fuente:
INEM y SOIB |
ESTRUCTURA ECONÓMICA DEL
SECTOR AGROPESQUERO BALEAR
La agricultura en Baleares ha disminuido durante
la última década hasta cotas mínimas.
Así, resulta que actualmente el sector primario tiene
muy poca importancia en la determinación del VAB de
las islas. Mientras que en España, en el 2001 el peso
relativo del sector en el VAB fue de casi el 4%, en Baleares
se situó en el 1,5%. La importancia del sector agropesquero
balear no viene, pues, dada por su contribución al
VAB total sino por su contribución a la conservación
del medio natural. El VAB agrícola procede especialmente
de los frutos y cítricos (50,5%) de los cereales y
leguminosas (18,5%) y de las hortalizas (16,5%). Destacan
también los tubérculos asociados a las tradicionales
exportaciones.
Tal vez la principal característica
del sector agrícola sea su escasa diversidad. Mallorca
con una extensión de 3.624 km2 o 568.065 hectáreas
presenta un sector agrícola con producciones, tecnología
y formas de cultivo uniformes. De la misma forma, el tamaño
de las explotaciones es más bien pequeño, casi
2/3 de las explotaciones mallorquinas tienen menos de 5 hectáreas,
y el régimen de tenencia fundamental es la propiedad
privada y en menor medida el alquiler.
En consonancia con lo que sucede en las economías
modernas la importancia del sector agrícola es ‘anecdótica’
en tanto que el mecanismo internacional de precios discrimina
contra los productos agrícolas que ni siquiera les
permite garantizar la recuperación de todos los costes.
Según se desprende del Informe Econòmic i Social
de les Illes Balears, la ocupación media que sostiene
el sector agropesquero se sitúa alrededor de las 8.000
persones que en Mallorca se concentran, principalmente, alrededor
de las tres huertas tradicionales:
La huerta de Levante-el Pla de Sant Jordi
conel 13’68% del total de Mallorca
La huerta de Sa Pobla con el 11’28%
La huerta de Campos con el 5’61%
Estas tres zonas suman un tercio de la población
activa mallorquina ocupada en el sector primario, hecho que
pone en evidencia el vacío del resto del territorio
insular.
Según los últimos datos del Informe Econòmic
i Social de les Illes Balears 2001, la superficie agraria
utilizable de las Baleares representa aproximadamente un 72%
(357.358 ha) de la superficie total de les islas, mientras
que el 28% restante (137.675 ha) corresponde a tierras de
uso no agrario. Las tierras dedicadas a conreo (181.348 ha)
se distribuyen en cultivos herbáceos (32,3%), cultivos
leñosos (56,9%) y pastos y tierras no ocupadas (10,8%).
Desde el punto de vista de las hectáreas cultivadas,
los principales cultivos herbáceos en las Baleares
fueron los cereales y forrajes, con más del 80% de
la superficie. Por lo que se refiere a la distribución
en regadío y secano, se observa que el 79% de los cultivos
herbáceos se cultivaron en tierras de secano, mientras
que el resto, el 21%, en tierras de regadío. En referencia
a los cultivos leñosos, se observa que el 60,6% de
la superficie dedicada a este tipo de conreo corresponde al
cultivo de fruta seca (almendra). Por otro lado, el 95% de
la superficie dedicada a cultivos leñosos fue de secano,
mientras que el 5% restante, sobretodo cítricos y frutales,
fueron de regadío.
Producción
agraria por cultivos
| |
2000 |
2001 |
|
Cereales
|
56.630 |
84.130 |
|
Legumbres |
5.082 |
4.442 |
|
Tubérculos |
78.800 |
77.850 |
|
Forrajes |
620.324 |
476.158 |
|
Hortalizas |
227.315 |
236.426 |
|
Frutales
no cítricos |
27.853 |
25.284 |
|
Frutos
secos |
16.609 |
13.328 |
|
Cítricos |
24.248 |
15.580 |
|
Vid |
5.148 |
5.376 |
|
Olivo |
1588 |
423 |
|
Flores
y plantas ornamentales |
5.290.0000 |
5.125.000 |
| Fuente:
Consejo Balear de la Producción Agraria Ecológica |
La ganadería siempre ha sido una actividad
importante en el campo isleño, especialmente en Menorca
y Mallorca, pero últimamente se van abandonando muchas
explotaciones a causa de su falta de rentabilidad y a la falta
de relevo generacional entre la población rural. En
Mallorca se concentra un 72’5% de la producción
ganadera de las íslas, distribuyendose el resto entre
Menorca (22%) e Ibiza (5’5%).
En este contexto, según el Informe Econòmic
i Social de les Illes Balears 2001 se ha ido reduciendo el
número de cabezas de ganado, a excepción del
bovino debido a la prohibición de exportar animales
fuera de Baleares. La producción final de carne en
las islas superó el 50% de la producción final
ganadera balear, mientras que representó entre un 15%
y un 20% de la Producción Final Agraria. Los últimos
años han estado marcados por la aparición de
diversas enfermedades (EEB, lengua azul, fiebre aftosa, peste
porcina…) y problemas (dioxinas a Bélgica) que
han afectado la confianza de los consumidores. Actualmente,
parece que esta desconfianza disminuye y que el sector podrá
volver a producir niveles parecidos a los que producía
anteriormente.
NUEVOS USOS AGRÍCOLAS:
EL AGROTURISMO
Como consecuencia de la crisis generalizada
del mundo agrario, que ha dado lugar a un abandono de las
actividades tradicionales y a una modificación substancial
de paisaje, se han buscado iniciativas complementarias al
campo con el fin de mantener los payeses en sus lugares de
origen y al mismo tiempo conservar el patrimonio natural y
cultural del mundo rural.
Una de estas alternativas y , seguramente, una de les más
apreciadas para los payeses se ha basado en el desarrollo
del turismo rural, especialmente lo que conocemos como agroturismo,
que se ha convertido en una alternativa viable para las explotaciones
agrarias con el fin de superar la caída de las rentas.
El agroturismo ha sido, incluso, una de las medidas complementarias
expuestas en el marco de la actual reforma de la política
agraria comunitaría, que intenta ordenar el mundo rural
de los diferentes estados miembros de la Comunidad Europea.
El agroturismo, en el cual las explotaciones agrarias buscan
una actividad complementaria a la explotación agraria,
implica por definición y por normativa, mantener la
actividad agraria existente al mismo tiempo que se ofrece
a los clientes una serie de servicios derivados de su estancia
y el consumo de productos originales y producidos en la región.
Con la aparición del agroturismo el
payes es considerado como necesario, pero independientemente
de la producción agrícola que lo caracterizaba,
es considerado como conservador del patrimonio natural con
una incidencia vital en la conservación del medio ambiente.
Estas nuevas funciones del payes, el traspaso del sector primario,
en el cual se enclavaba como a productor de alimentos, al
sector terciario, como subministrador de servicios en el paisaje
agroturístico de acuerdo con la promulgación
del Decreto 30/91.
Esta norma establece la obligatoriedad de la coexistencia
entre la explotación agraria y las actividades turísticas,
sin que en ningún caso las segundas puedan sustituir
la primera. Esta orden se completa por un decreto que regula
la actividad del agroturismo y el turismo rural y también
por una orden por la que se establecen las ayudas al turismo
rural. Esta regulación implica una transformación
de espacios abandonados con una potencial especialización
hacía una economía del ocio, y al mismo tiempo
garantiza una protección de la naturaleza y el medio
ambiente y un mínimo mantenimiento de les actividades
agrícolas tradicionales.
Número de
agroturismos en Baleares
| |
1996 |
1997 |
1998 |
1999 |
2000 |
2001 |
|
Establecimientos |
56 |
61 |
72 |
85 |
97 |
112 |
|
Plazas |
542 |
599 |
711 |
917 |
1025 |
1264 |
| Fuente:
IBATUR |
LA AGRICULTURA ECOLÓGICA
La agricultura ecológica o biológica
empieza a realizarse de una manera regulada en Baleares a
finales de la década de los ochenta. El número
de operadores inscritos paso de los 157 del año 200
a los 188 en el 2001, una cifra muy lejana de los 27operadores
que había en el año 1994 cuando se creo el Consejo
Balear de la Producción Agraria Ecológica.
Evolución
de la agricultura ecológica en Baleares
| |
1996 |
1997 |
1998 |
1999 |
2000 |
2001 |
|
Núm.
Operadores |
66 |
84 |
106 |
127 |
157 |
188 |
|
Hectáreas |
2.100 |
2.352 |
3.202 |
3.623 |
4.841 |
5.479 |
| Fuente:
Consejo Balear de la Producción Agraria Ecológica |
Este número de operadores se divide
en productores, elaboradores e importadores. Hoy por hoy,
todavía no hay ningún importador en las islas
y los productores representan aproximadamente el 90%. Por
lo que ser refiere a la superficie inscrita se has pasado
de las 4.841 hectare4s en el 2000 a las 5.479 en el 2001,
incremento que va en consonancia con el número de operadores.
Así, parece ser que poco a poco se va consolidando
como una alternativa económica al campo balear en un
contexto de demanda de productos más sanos.
Las superficie de cultivo inscrita en agricultura ecológica
representa un 3% de la superficie total cultivada en Baleares.
Dado que no se tienen datos sobre la producción en
toneladas de la agricultura ecológica, la única
referencia disponible es la superficie dedicada cada cultivo.
Superficie inscrita
en agricultura ecológica
| |
2000 |
2001 |
|
Cereales
y leguminosas |
630,3 |
329 |
|
Hortalizas |
70,1 |
61 |
|
Cítricos |
23,8 |
18 |
|
Frutales |
148,7 |
61 |
|
Olivos |
83,6 |
76 |
|
Vid |
63,9 |
70 |
|
Frutos
secos |
1.503,4 |
1.728 |
|
Aromáticos
y medicinales |
14,6 |
25 |
|
Bosque
y recolección silvestre |
1.756,3 |
1.935 |
|
Pastos
y forrajes |
438,5 |
1170 |
|
Semillas |
0,4 |
0 |
|
Otros
|
3,5 |
0 |
|
Total |
4.755,4 |
5.480 |
| Fuente:
Consejo Balear de la Producción Agraria Ecológica |
La agricultura ecológica además
del cultivo de la tierra incluye la ganadería. En el
2001 existían en las islas 68 explotaciones ganaderas
dedicadas mayoritariamente al ganado ovino, una cifra claramente
superior a la existente en el 2000 con 12 explotaciones.
Actualmente el sector primario balear presenta una estructura
comercial con un fuerte déficit de productos agrarios
que se equilibra con importaciones diversas provenientes de
la península o del extranjero, ya que sólo entre
el 10 y el 20% de la demanda es producida en las islas, lo
que implica una fuerte dependencia del exterior. Según
las últimas informaciones disponibles, en el 2001 el
volumen total de exportaciones de productos primarios de origen
balear disminuyo un 9,2%, dado que el volumen de gomas y resinas,
seguido de las exportaciones de productos lácteos,
básicamente el queso, que ostentan un de los mayores
pesos relativos sobre el total de productos primarios exportados,
cayeron un 17,1% y un 17,6%, respectivamente.
EL SECTOR AGROINDUSTRIAL EN CIFRAS
En el año 2001se contabilizaron en Baleares
5.327 empresas que pueden calificarse industriales, lo que
representa el 7,5% del total de empresas de las islas. Uno
de los sectores con mayor peso es precisamente el de la alimentación
y bebidas que más directamente esta relacionado con
los productos primarios y en esencia puede denominarse industria
agroalimentaria. Según datos de 2001, el número
de empresas del subsector agroalimentario supone un 11,5%
del total de la industria balear.
La evolución del número de estas industrias
en los últimos años ha sido la siguiente:
Evolución
del número de industrias
| |
1999 |
2000 |
2001 |
|
Industria
agroalimentaria |
613 |
600 |
613 |
|
Total
Industria |
5.170 |
5.242 |
5.327 |
Fuente: La indústria a les Illes Balears, IBAE |
Por lo que se refiere al consumo de energía
eléctrica, como indicador de actividad sectorial, cabe
señalar que el subsector de la alimentación
presenta un porcentaje de consumo del 30%, el más elevado
sobre el total facturado por la industria.
Por otro lado, los datos sobre el mercado de trabajo industrial
muestran, según las cifras de afiliados a la Seguridad
Social 2001, como el porcentaje de ocupados en el subsector
de la industria agroalimentaria se mantiene alrededor del
17,7% para el caso de los asalariados y del 9,9% en el de
los autónomos.
En el subsector de la agroindustria destacan
las empreñes dedicadas a la producción de vino,
que en los años noventa producieron más de tres
millones de litros. Estos vinos representan aproximadamente
una producción de un millón de botellas, con
un valor de unos 400 millones de pesetas. Estos datos muestran
una cierta revitalización del sector vitícola
en Mallorca, único en la isla con una producción
destacable, que rompe la tendencia de las décadas anteriores
con la masiva extinción del cultivo de la vid. Así
han aparecido diversas bodegas que intentan presentar productos
competitivos y de calidad.
El resto de industrias incluidas en la agroindustria como
las de frutos secos, producción de bebidas y fabricación
de piensos tienen una importancia global muy relativa ya que
provienen en muchos casos de antiguas fábricas de carácter
familiar y de dimensiones muy reducidas.
CONCLUSIONES
Actualmente el suelo agrícola tiene
dos actividades principales:
Lugares de práctica del hobby farmer, es decir, pequeñas
tierras que son trabajadas por sus propietarios principalmente
los fines de semana y como actividad de ocio.
El regadío, que dedica una parte de sus extensiones
al incremento de la superficie y que se encuentra inmerso
en un proceso de capitalización e intensificación.
De estas dos características generales del uso del
suelo agrícola resulta el impacto diferencial que repercute
en el paisaje agrario, el cual puede sintetizarse en cuatro
grandes tipos de agricultura:
El sistema de agricultura mediterránea
de secano que, actualmente, es la que presenta la mayor regresión.
Se caracteriza por la presencia individual o combinada de
cereales.
El sistema de agricultura de subsistencia, en fase de desaparición,
comprende tierras de conreo abandonadas. Es el caso, por ejemplo,
de las tierras de la sierra de Artà donde únicamente
se practica una agricultura marginal.
El sistema de ganadería presenta disparidades espaciales
según que se trate del sistema de secano o de regadío.
Mayoritariamente se fundamenta sobre cultivos de forrajes
de regadío y, en la actualidad se encuentra en una
fase crítica, especialmente en el caso de les huertas
de Campos. Su grave situación se relaciona con el problema
de las cuotas lecheras, la crisis de la central lechera más
importante (AGAMA) y la falta de información fidedigna
de la producción total de las íslas (106 tm
según las centrales y 130 según los productores).
La última categoría es el regadío de
horticultura que es el que presenta más posibilidades
de futuro, si bien no esta exento de problemas, especialmente
ligados en muchos casos a la escasez de agua.
Actualmente Balears presenta una estructura
comercial con un fuerte déficit de productos agrícolas
que se equilibra con importaciones diversas provenientes de
la península o del extranjero, ya que sólo entre
el 10 i el 20% de la demanda se produce en las islas lo que
supone una fuerte dependencia del exterior. La exportación
queda reducida a los productos secos, los embutidos y productos
derivados de la leche, como el queso.
A modo de conclusión, entendemos que es preciso avanzar
en el análisis integrado de los equilibrios entre rentabilidad
socioecómica y afectación de los recursos naturales,
especialmente, en los cultivos más importantes de cada
zona. De la misma forma, aunque no siempre, se camine en esta
dirección, se deberían desincentivar los cultivos
menos rentables, generadores de poca ocupación y despilfarradores
de recursos naturales.
 |