| Ponencias
LA AGRO-INDUSTRIA COMO
FORMA DE DESARROLLO AGRARIO
Dr. D. Carlos Gutiérrez
González.
Profesor Titular de Derecho procesal. Universidad de las Islas
Baleares
LA AGRO-INDUSTRIA COMO FORMA DE
DESARROLLO RURAL
Soy consciente que para entender el desarrollo
de la industria agraria en el conjunto de las Islas Baleares
es necesario realizar una reflexión previa entorno
a la situación de la agricultura en el archipiélago
y su influencia en la industria antes de conocer las características
más importantes de la industria Balear.
Por ello, es propio que divida esta ponencia
en dos importantes apartados: por una parte, conocer la situación
de la agricultura en el contexto económico de las Baleares;
pro otra parte desarrollar los puntos más importantes
de la evolución de la industria en el conjunto de las
Islas Baleares
I.- La situación de la agricultura
en el contexto económico de las islas baleares
A) Planteamiento del tema
Para entender la Industria agraria en las
Islas Baleares, y su desarrollo económico, creo que
debemos realizar una doble reflexión: por una parte,
las peculiaridades propias del territorio Balear, de otra,
las peculiaridades propias (valga la expresión repetida)
de la economía Balear.
Con todo, el razonamiento expositivo
tiene que partir de la situación económica
y, sin entrar en el terreno de la ponencia de la tarde,
sí creo que deben hacerse, al menos, tres reflexiones
concretas
1. Hay que encuadrar territorial
y geográficamente a las Islas Baleares.
Con respecto a las peculiaridades propias
de ámbito territorial tenemos que destacar básicamente
la situación geográfica de las Islas que,
obviamente, como se ha dicho, condicionan toda la evolución
y desarrollo agrario. Los problemas que envuelven a la
Agricultura de las Baleares son radicalmente distintos
de aquellos que afectan a las demás regiones del
arco mediterráneo. En la península se puede
hablar de la producción (mayor o menor en términos
de rentabilidad); se puede hablar de productos afectados
por la Agenda 2000 y las ayudas de la PAC en la UE (subvencionados
en mayor o menor medida); se pueda hablar de una real
diversificación entre la agricultura y la ganadería;
se puede hablar sobre las ayudas directas de la UE al
agricultor, o bien indirectas con eficacia sobre la estructura
del campo agrario; se puede hablar del abandono de determinadas
explotaciones agrarias en beneficio de un mejor desarrollo
de la industria, también agraria; se puede escenificar
un desarrollo rural independiente y alejado de la ciudad;
y un largo etcétera. Por el contrario, todos estos
parámetros que pueden plasmar la realidad presente
y futura de la Agricultura no son, en sí mismos,
válidos en las Islas Baleares; o al menos no son
en realidad los que configuran de la Agricultura Balear
En efecto, las Islas Baleares son un archipiélago
configurado por cuatro islas. Luego, no contamos con una
continuación terrestre que en la península
se da. Esto condiciona un doble aspecto: la insularidad
y las connotaciones que ello conlleva, y la existencia
de tres (quizás podamos unir Ibiza y Formentera,
al igual que así se hace administrativamente) micro-economías
que, aún manteniendo una interrelación entre
ellas, no es tan intensa como sucede en la península
con las provincias que pertenecen a la misma Comunidad
Autónoma. La relación directa entre Menorca
y Mallorca (p.e.) no es igual, ni tan intensa, que la
que puede existir entre Tarragona y Barcelona; o bien
Zamora y Salamanca.
2. La renta per cápita y
su relación con el Producto Interior Bruto.
Sin duda, del conjunto de cifras que macroeconómicamente
se pueden manejar en los estudios económicos se
desprende que las Islas Baleares gozan de la Renta per
capita más importante del conjunto del Estado español,
por encima de la media comunitaria en más de una
decena de puntos. Sin embargo, y aunque esta posición
delantera frente al conjunto de las Comunidades autónomas
del Estado Español sin duda nos enorgullezca, no
puede cegarnos a los problemas estructurales que se derivan
de la propia economía Balear. Dichos problemas
yo los resumo en tres grandes cuestiones:
- La coexistencia en las Islas Baleares,
como decíamos, de al menos tres núcleos
económicos que lo configuran las diversas Islas.
Si en cualquier comunidad autónoma puede hablarse
de una estructura macroeoconómica que permite
despejar las incógnitas más importantes
de su economía e incidir en aquellas que permitan
un despegue de la región, en nuestro caso nos
encontramos con tres núcleos: Mallorca, Menorca
e Ibiza-Formentera, lo que provoca más que una
estructura única, tres zonas geográficas
distintas que si bien en el caso de la Isla de Mallorca
permite una comparación con Comunidades autónomas
del Estado Español ( su número de habitantes
de 600.000.- responde a esquemas de otras regiones españolas)
en las otras dos: Menorca e Ibiza, la estructura es
absolutamente microeconómica, pero con los indicadores
macroeconómicos: así, en términos
de Industria o de Agricultura, hablar de la misma en
poblaciones inferiores a 75.000.- Habitantes es algo
que provoca distorsiones estructurales de carácter
económico importantes.
En términos de asentamiento de industrias, del
conjunto de las 1.000 Industrias, la Isla de Mallorca
acoge a más de 800 industrias, lo que supone
más del 77 % del total; Menorca, con 145 industrias,
supone entorno al 13 % y las Pitiusas, con 90 industrias,
supone un escaso 9 % del total de las Baleares. En definitiva,
la industria no se aleja de la proporcionalidad demográfica
que encontramos en las Islas, y, en consecuencia, su
potencial económico será proporcionalmente
igual. La diferencia entre la Isla de Menorca y las
Pitiusas no responde claramente a la demografía
sino a la cualidad agraria que acoge, desde antaño,
la Isla de Menorca.
- La estructura sectorial de la economía
Balear nos permite afirmar, sin ningún género
de dudas, que la misma se fundamenta en el Sector terciario,
con una importante interdependencia entre los distintos
sectores. Las cifras económicas basculan sobre
los siguientes datos aproximados:
| Sector
primario (agricultura y Pesca) |
1,5 % del PIB
(según la estadística del año
2001, 1,4 % del PIB Balear) |
| Sector
Secundario |
|
| Industria |
8,5 % del PIB |
| Construcción |
20 % del PIB |
| Sector
terciario (turismo y servicios) |
70 % del PIB |
Se extrae claramente que el sector del Turismo, unido
al de la construcción que se fundamenta también
en el sector terciario, pueden determinar el 90 % del
PIB de la Comunidad autónoma de las Islas Baleares,
lo que ofrece una gran dependencia de los otros dos
sectores (primario y secundario) con el Turismo.
Esta dependencia, además, llega incluso hasta
el campo del empleo con un importante trasvase de empleos
del sector, sobre todo primario, al campo derivado del
sector terciario lo que provoca una toma de medias en
dos sentidos: de una parte, el mantener un crecimiento
sostenido del turismo en términos absolutos de
empleo en el conjunto de las Baleares; el otro el mantener
un mínimo de empleo en el sector agrario e industrial,
que permita mantener ambos sectores, aunque sea en el
régimen de subsistencia actual.
- No obstante lo anterior, aún
existe un tercer criterio a despejar en cuanto a la
renta per capita de las Islas Baleares y es la desigualdad
existente entre lo que podemos denominar el cordón
del litoral y las zonas interiores de las Islas. La
desigualdad de distribución de la renta per capita
de los ciudadanos de las Islas es obvia. La media es
el 110% de la media europea, pero, ¿cuál
es la Renta per capita en el litoral y cuál es
en el medio rural?. Quizás, si medimos la renta
per capita en el campo rural, estamos hablando de una
renta muy inferior a la media europea. Si solamente
medimos la del cinturón del Litoral, quizás
sea muy superior a la media. Y, si medimos las tres
espacios microeconómicos. ¿Es la misma
Renta per capita la de Mallorca, la de Ibiza, o la de
Menorca?. Desde luego que no. Factor a tener en cuenta
en cualquier análisis riguroso.
3. Interrelación entre los
tres sectores y el factor de las insularidad
De ello les hablarán en la primera
ponencia de la tarde, por lo que yo solamente destacaré
mínimamente la interrelación entre los sectores
primario y terciario para destacar algunos aspectos que
son importantes: por una parte, el abandono de la agricultura
como trabajo principal, o dicho de otro modo, el nacimiento
de la agricultura a tiempo parcial que se produce, sin
duda, por la emigración de la mano de obra al sector
terciario. Pero, además, este factor entiendo que
no es el único, sino que siendo la base de la economía
Balear el turismo, el propio desarrollo económico
nos ha llevado a crear un espacio que se define por dos
coordenadas: la necesidad de conservar el medio ambiente,
por su repercusión en el turismo y el mantenimiento
del paisaje. Es decir, mantener el medio natural como
factor de desarrollo del propio turismo.
Por último hay que destacar, como decía,
un aspecto absolutamente obvio pero que en muchos casos
se olvida y es el factor de la insularidad. Estamos en
unas Islas que, en consecuencia, no posee una continuidad
continental lo que obliga a plantearse muchas cuestiones,
pero creo que podemos resumir en tres: a) la influencia
del coste del transporte en la rentabilidad de la producción;
b) Las limitaciones propias de la competitividad derivadas
de las propias limitaciones del consumo; y c) necesidad
de una red de comercialización especializada. En
definitiva, entiendo que no puede diseñarse el
cuadro económico de las Baleares sin contar con
el factor de la Insularidad. Después me referiré
más concretamente a tal factor de insularidad.
En conclusión, pues, podemos determinar
que geográficamente contamos con un diseño
económico productivo distribuido en tres escenarios:
la renta percapita es una de las mayores de España,
pero desigualmente distribuida y la distribución
sectorial es inimaginable en el resto del Estado; intensa
relación entre el sector primario y terciario;
el factor insular como elemento que influye en el propio
crecimiento económico.
B) El desarrollo Rural
En cuanto al desarrollo rural, hemos de coincidir
que el mismo supone un elevado coste al introducir dos elementos
necesarios, que si bien son objetivo de la política
de la Unión Europea, en nuestro caso más allá
de constituir un objetivo es una prioridad absolutamente
necesaria. Me estoy refiriendo al mantenimiento del medio
natural en su conjunto: medio ambiental y paisajístico.
Es continuo el esfuerzo desde las Islas Baleares
que se hace en la conservación del medio ambiente,
sobre todo en las zonas rurales, pues en gran medida del
mismo depende el futuro del turismo actual. Por ello, sii
advertimos la costa, es fundamental que los vertidos de
las aguas sucias se lleve a cabo a través de una
depuradora (las Islas Baleares goza de un nivel de depuradoras
cercano al 97 % del total del territorio y el más
alto de la Unión Europea). Si advertimos el interior,
es necesario preservar paisajísticamente zonas tan
importantes como la Sierra de la Tramontana en la Isla de
Mallorca, o el conjunto de la Isla de Menorca (actual reserva
de la biosfera declarada por las Naciones Unidas). Si advertimos
la vegetación, entiendo que en la lucha contra los
incendios no nos podemos permitir ninguna duda, pues una
posible desertización de las islas derivada de una
mala política forestal, puede influir en el territorio
que afecte de forma directa al turismo de centro Europa.
Si, por último, advertimos el régimen hidráulico,
entiendo que el régimen de aguas de la Comunidad
es absolutamente delicado. En primer lugar, es un bien escaso
y en segundo lugar no puede escasear si queremos gozar de
la actual estructura turística. Las soluciones son
varias, pero deben ser abordadas de forma directa y tajante,
y la infraestructura, en todo caso, es cara.
En este contexto, debemos reflexionar sobre
la posibilidad de encaminar el desarrollo endógeno
del mundo rural, entiendo, en dos direcciones: introducir
el desarrollo turístico en el mundo rural, y explotar
la ganadería y la agricultura con la venta directa
de productos autóctonos y yo diría artesanales
en las mismas explotaciones. En el primero de los casos,
la evolución en esta tierra así lo proclama:
frente a 47 establecimientos de agroturismo en el año
1994, contamos con 112 en el año 2001.
En el segundo de los casos, será necesario
adecuar nuestras instalaciones agrícolas a unas mejores
condiciones sanitarias e higiénicas. Si queremos
vender nuestros productos: sobrasada, paté, leche
fresca, hemos de realizar un control de calidad que permita
una manipulación de los alimentos controlada; incluso,
aunque a menor nivel, debería hacerse con los productos
del campo. Actualmente, quizás por la falta de un
desarrollo rural armónico, y sin tener claro el objetivo
que queremos conseguir, nos encontramos, en muchos casos,
con una desarrollo agrícola desordenado, sin perspectivas
de futuro y sin rentabilidad a corto plazo.
En segundo lugar, desarrollar una agricultura
fundamentada en dos ideas: por una parte, no producir en
gran cantidad un producto, pues la competencia por la abundancia
de producto no puede llevarse a cabo desde una Comunidad
que tiene muy limitado el territorio; pero, dicho producto
si es de calidad permita un valor añadido importante
que soslaye otros problemas como los derivados del transporte.
La especialización del producto y su venta fundamentada
en la calidad debe ser el objetivo fundamental del campo
de las Baleares.
Ahora bien, debemos complementar las anteriores
ideas con el factor de la comercialización. Cuando
destacamos los aspectos más importantes de la insularidad
nos referiremos a la comercialización, pero podremos
adelantar que desde un primer instante el consumo de los
productos de las baleares debe basarse en dos focos de atención:
la exportación, ya sea a la península como
al extranjero de aquellos productos, sobre todo industriales,
que se fundamentan en una calidad elevada; la venta al mercado
interior, compuesto por los habitantes de la Isla, pero
también por los numerosos (8 millones ) turistas
que a lo largo del año visitan las islas.
C) El criterio de la Insularidad
El criterio de la Insularidad es determinante.
Que la Comunidad autónoma de las Islas Baleares geográficamente
constituye un archipiélago configurado por cuatro
islas es una obviedad, pero de tal afirmación se
desprende el concepto de la Insularidad que comporta una
serie de problemas añadidos que intentaremos delimitar:
- La Insularidad comporta un coste añadido
en el transporte. Evidentemente en el transporte de pasajeros
es así, pero la incidencia mayor en la estructura
económica de la región la comporta el coste
del transporte tanto de la materia prima como la materia
manufacturada. Así, con respecto a la industria,
primero se encarece el precio de coste al necesitar “importar”
la materia base para la elaboración del producto
industrial; en segundo término, una vez elaborado,
se encarece el precio final si el productor debe añadir
el costo del transporte. Igual sucede en el terreno de
la ganadería o la agricultura. En cuanto a la ganadería,
la propia alimentación del ganado, en gran medida,
procede de la península lo que provoca un encarecimiento.
La salida de los productos hortofrutícolas debe
hacerse por vía marítima o aérea,
y al mismo hemos de añadir el coste del transporte.
- Elevación del precio de los productos,
afectando a la competencia, por las propias limitaciones
del consumo. Sin duda, en productos industriales, que
tienen incidencia directa en la industria agrícola,
cuya elaboración o almacenamiento se realiza ad
hoc en la isla, pero con una incidencia única en
la propia Isla, tiene un mayor coste al amortizar contablemente
las necesarias instalaciones, pero con limitaciones del
consumo. Nos estamos refiriendo al coste mayor que tiene
para los habitantes de las Islas productos como los farmacéuticos,
gasolinas,…etc.
- Las limitaciones insulares y su relación
con la Universidad. En efecto, de la relación de
Universidades que se ubican en el territorio peninsular
se mantiene una ratio alumno/facultad que no es trasladable
al contexto de la Universidad Balear. Si en una Universidad
peninsular no existen una serie de estudios, por cuanto
la falta de población encarecerían los mismos,
es fácil, salvo algún caso aislado, que
en un radio de 100 Kilómetros, por desplazamiento
terrestre, se pueda cursar dichos estudios. En las Islas,
la ausencia de la generalidad de Escuelas de Ingeniería,
Arquitectura, y, sobre todo, Medicina, que pudieran no
resultar rentables en las ratios establecidas antes por
el Ministerio, y hoy por las propias Comunidades autónomas,
sí deberían establecerse en la Isla por
cuanto todo alumno insular que quiera cursar una carrera
que aquí no se imparta, necesitará un desplazamiento
a la península y unos gastos que en muchos casos
no podrán llevar a cabo las familias. En definitiva,
si medimos con los mismos parámetros la Universidad
de Santiago, Vigo o Coruña, unidas por autopista,
con la Universidad Balear, podríamos llegar, incluso,
a mantener una clara discriminación económica
por razones de insularidad. Y ¿Por qué mantengo
esta tesis que parece ajena a la industria agrícola?,
exclusivamente por una razón: al hilo de la Universidad
se desarrolla la investigación, y en materia de
industria agroalimentaria, la investigación puede
resultar esencial. En gran medida, los proyectos I + D
se desarrollan al hilo de la Universidad.
- Necesidad de una mayor especialización
en la comercialización de los productos. La Insularidad
provoca, como antes he mantenido, una gran especialidad
en el producto que “exportan” las Islas y
ello conlleva, necesariamente, una importante red de comercialización
con un mayor coste, tanto en su establecimiento, como
en su mantenimiento. Es básico contar con una buena
red de comercio exterior en la que apoyar la expansión
de los productos de las Baleares. Es buena la red de las
agregadurías comerciales del Ministerio de Exteriores,
o bien apoyarse en redes que propias de otras comunidades
a través de convenios de colaboración (p.e.
el Copca con la Generalitat de Cataluña).
D) El mantenimiento de la renta
agraria.
Sin duda uno de los problemas que más
acucian al campo Balear, y a todo el conjunto de España,
es la aparición periódica de desastres, generalmente
meteorológicos, que pueden acabar con la cosecha
del producto en un año determinado. En este instante,
si a tal desastre natural no se le pone remedio inmediato,
la falta de producción puede afectar a la economía
particular del agricultor y, lo que es más grave
puede acelerar el abandono de la producción agrícola
por su falta de rentabilidad. Sin producción agrícola,
evidentemente, la industria agroalimentaria se resentirá
y, como no puede ser de otro modo, se eliminará del
contexto económico de las Baleares.
En definitiva, es una cadena en la que si
falla alguno de los elementos que la componen, puede fallar
en su integridad el sector agrícola y perder uno
de los elementos fundamentales de su desarrollo: su potencial
económico. Si perdemos este aspecto económico,
se debe reconducir el conjunto de la agricultura de las
Islas Baleares a cumplir única y exclusivamente con
el objetivo de conservación del medio ambiente y
paisajístico. En definitiva, concluir que el campo
balear se convierta en un puro jardín que tenga sus
efectos, únicamente, en el sector terciario.
Sin duda, y aún sin desdeñar
que en algún aspecto así debe ser, no tanto
como objetivo, sino como prohibición de un desarrollo
que obstaculice el sector terciario de una economía
que, como veíamos, está fuertemente dinamizada
sobre el Turismo, ahora bien, no entiendo que debamos abandonar
la rentabilización, en mayor o menor medida, del
campo Balear. Y ello pasa, fundamentalmente, por intentar
mantener una renta agraria que justifique la producción
del campo y provoque, como efecto rueda, el mantenimiento
de la industria relacionada con la agricultura. Renta agraria
que, por lo demás, en Baleares se mantiene por encima
de la media Estatal
Tal propósito no debe fundamentarse
única y exclusivamente en las subvenciones que desde
la administración (España, CCAA o locales)
puedan llegar puntualmente por la existencia de un desastre
natural (zona catastrófica) que no digo que no nos
sirvan de complemento, sino que debe preverse la posibilidad
de que, por muchos factores, algunos determinados por la
globalización mundial del comercio, la renta del
agricultor coyunturalmente sea menor lo que deba ser complementada
para mantener la actividad. Actividad que además
supone el mantenimiento de la población del mundo
rural en su conjunto. Algo que en Baleares no es un problema,
al tener distancias muy cortas, y el desempeño del
trabajo en el sector turístico, en la Costa, no comporta
una emigración desde el interior hacia el exterior,
o la Ciudad, como sucede en la península.
Es decir, factores que determinen la merma
en la renta agraria en una determinada zona (muy bien puede
ser el conjunto de una Isla), sin que ello suponga una declaración
de zona catastrófica, y no se perciban las ayudas
de la administración. Un mal año para un determinado
producto.
La única forma, y creo que la más
eficaz, será la diversificación del seguro
agrario que, previa una concertación entre una entidad
de seguros y el agricultor, puedan cubrirse las mermas de
producción, sin que afecte a la renta agraria. Sin
duda, el seguro agrario se erige aquí como elemento
modulador de la renta que, además, resulta esencial
para la pervivencia del campo. Cualquier obstáculo
técnico puede ser superado; la rentabilidad negativa
provoca la eliminación de la actividad.
Ahora bien, sabido es que a los productos
del campo le afectan de diverso modo los elementos físicos
o materiales que pueden darse en una determinada circunstancia,
y por ello los sistemas de seguros agrarios deberán
ser distintos en función del producto. No quiero
entrar en este momento en un análisis del seguro
agrario, sino que tan sólo quería llamar la
atención sobre este eslabón de la cadena agrícola
y rescatar aquí los ejes principales sobre los que
deben nuclearse los seguros agrarios, según las conclusiones
de la Conferencia Nacional de Seguros del año 2000:
a) la progresiva universalización de la protección
del Seguro Agrario; b) La estabilización técnica
y financiera del sistema de seguros agrarios; y c) la mejora
de la calidad de los servicios ofrecidos por los asegurados.
Con todo, el coste del seguro puede representar
un obstáculo importante en su expansión, lo
que de algún modo puede restringir su difusión
y es aquí donde las administraciones deberán
colaborar intensamente. Hoy por hoy, de la conjunción
de ayudas al Seguro desde las CCAA y del propio MAPA, se
obtienen seguros de bajo coste y alta rentabilidad. De la
coordinación entre ambas administraciones, a través
de las comisiones territoriales del seguro, y de estas con
las organizaciones de productores se podrá diseñar
un modelo que, por factores ajenos, no ponga en cuestión
el producto agrícola. Si no hay producción,
no hay industria y si ésta no existe, el campo Balear
será, en el mejor de los casos, un jardín
que tan sólo sirve como medio de un fin que es el
turismo. No creo que deba ser este el destino de la Agricultura
de las Islas Baleares.
E) Conclusión.
En conclusión, pues, de este primer
apartado de la ponencia podemos afirmar que el actual desarrollo
de la agricultura en las Baleares, y la actual foto fija
de la situación existente en las Islas se fundamenta
en las siguientes características:
Geográficamente estamos ante un archipiélago,
lo que determina, como hemos visto, no tan sólo la
evolución y desarrollo, sino la forma de entender
la propia agricultura.
La base fundamental de la economía no es la agricultura,
ni tampoco la industria, en la que podríamos incluir
la agrícola, sino la Industria de servicios: el turismo
y la construcción La interrelación entre los
sectores económicos (básicamente el primario
y terciario) es muy amplia: la renta per cápita alta
y la estructura económica de la isla impide que la
agricultura tenga un peso específico en la economía
Balear.
La insularidad como tal, que condiciona el desarrollo económico.
El desarrollo rural del archipiélago que se ve enteramente
condicionado por el medio ambiente y el paisaje.
Necesidad de mantener la renta agraria en un territorio
donde estamos al límite de la conveniencia de mantener
la estructura económica agraria, o bien plantear
la agricultura como un servicio más del turismo.
Desarrollo de la agricultura como sector económico,
o bien mantenimiento de un “jardín” a
favor del turismo.
II.- La Industria Agrícola
Balear: Su desarrollo actual y las líneas de evolución
para el futuro.
En esta segunda parte de la conferencia quisiera referirme
a las connotaciones y características propias de la
Industria agrícola de las Baleares, y como entiendo
que debe mantenerse sobre la base de asumir unas determinadas
características que deben tenerse muy en cuenta.
Entiendo que las coordenadas en las que debe
desarrollarse la industria agrícola de las Baleares
son las siguientes:
- Consumo y exportación del excedente,
manufacturado o no, del producto tradicional y autóctono
de las Islas Baleares.
- Producción sobre el consumo adecuado
en el contexto demográfico.
- Productos agrarios de un alto valor añadido,
con una buena comercialización.
A) El producto agrario autóctono
de las Islas Baleares.
Evidentemente, como en cualquier territorio continental
o insular de la geografía española, existen
productos agrarios que tradicionalmente han venido existiendo.
Baleares no es ajena a tal característica y el
conjunto de las Islas produce, en mayor o menor medida,
tradicionalmente unos productos agrarios. Es propio que
condicionemos la tierra para la obtención de productos
que son medio para alcanzar otros objetivos: cereales
con respecto a la ganadería; y también existen
productos que gozan de idiosincrasia propia que definimos
como Balear: La almendra y el algarrobo; y también
la producción de aceite, sobre todo en la sierra
de la Tramontana.
Tanto en un caso como en otro, tradicionalmente han sido
las mayores superficies de producción de las tierras
de Baleares las destinadas a ambos productos. Los Cereales
para evitar, en cierto modo, la importación de
productos alimenticios de la ganadería (alimentación
animal). En el caso de los frutos secos, por cuanto tales
cultivos datan de más de 2.000 años en las
tierras insulares: el almendro tiene una superficie de
producción con respecto al total de la Isla de
Mallorca que iguala, o supera, los ratios de superficie/conjunto
del territorio en provincias de clásica producción
de almendra como puede ser Alicante.
En ambos caso, la apuesta por tales industria debe hacerse,
aunque su comportamiento en la estructura agraria de las
Baleares es distinta. Los cereales deben producirse para
evitar una intensa importación de producto que
necesitamos para la ganadería. Es insuficiente,
y es poco rentable. Las ayudas desde la administración
deben ser importantes (ayuda directa o bien a través
del seguro agrario que mantiene la renta agraria) y, si
no es suficiente, habrá que importar de la península
el resto. No es más que un comportamiento lógico
de la economía Balear con respecto a la Península.
No obstante, la superficie de cereales permitirá
mantener productivas una superficie importante de terreno
y su aportación sobre el medio ambiente y el paisaje
es incuestionable.
Además, debemos tener en cuenta que por una parte
la industria derivada de la ganadería es la más
abundante en las Islas (56,8% de las industrias en Baleares),
y que genera una ocupación del 30 % de la población
ocupada en el sector agroalimentario. Por otra parte,
surgen industrias derivadas de la harina (galletas fundamentalmente)
que concitan el 45 % de la ocupación, también
en el sector agroalimentario). En términos de inversión
industrial, si unimos las industrias lácteas, superan
en exceso más del 60% de la Inversión bruta
en la industria agroalimentaria en el conjunto de las
Islas.
Con respecto a la producción de la Almendra, después
les hablará Pedro Cortés, pero sin duda
las más de 60.000 hectáreas que actualmente
se destinan a dicho producto responden a la cultura del
Almendro en el Mediterráneo. El consumo interno
no absorbe la producción lo que implica que se
deberá exportar, y, sobre todo, que desde un punto
de vista industrial, hay posibilidad de desarrollo de
una industria sobre la producción del Fruto seco.
El algarrobo, sin embargo, tiene un comportamiento mixto,
aunque su rentabilidad sea menor. Cabrá destinar,
en gran medida, la algarroba a ser medio de un fin distinto:
alimentación de la ganadería, pero también
a tener un desarrollo importante como producto manufacturado,
tanto en el terreno de la industria agroalimentaria, como
en otra industria altamente especializada (p.e. harina
de garrofín).
Con respecto al aceite también nos encontramos
que frente a una industria estancada durante muchos años,
hoy resurge sobre la base de la calidad y la comercialización,
una vez que se tiene en cuenta la llamada dieta mediterránea.
En todo caso, estamos ante productos a los que me referiré
después.
B) La Producción sobre
un consumo adecuado.
Me refiero a aquellos productos que necesitan, en mayor
o menor medida, de una elaboración, pero que están
destinados directamente al consumo interno de las Baleares,
sin que se pueda hablar, ni por razones de carácter
económico, ni tampoco por producción, de
una posible exportación del producto. En este apartado,
encontramos el conjunto de productos aportados desde la
ganadería, así como la producción
hortofructícola de las Baleares.
En ambos casos es impensable, salvo en alguna producción
específica que después veremos, hablar de
una industria destinada a la obtención de producto
para la exportación. La industria cárnica
de las Baleares debe ser la adecuada para garantizar el
consumo interno, y acoger un mercado que, sin duda, podrá
ser, también absorbido por la producción
peninsular. Luchar adecuadamente, en consecuencia, con
la producción justa, de inestimable calidad, con
el marchamo balear que impida, por el efecto de la globalización,
que el consumo interno sea de producto foráneo.
En este supuesto, encontramos, no tan sólo el
consumo de carne (ganadería, sino también
los productos lácteos, así como la huerta
en Baleares. La competencia en producción con zonas
de la península como el levante español
en huerta, o el noroeste español en lácteos
se hace imposible, lo que condiciona la industria sobre
dos coordenadas concretas: Producción adecuada
y proporcionada con el mantenimiento de la calidad.
Si observamos la concentración de productos frescos
en Mercapalma, observamos que aún existiendo la
“importación” de productos del arco
mediterráneo, vemos que el consumo de hortaliza
(70% del movimiento en Mercapalma), y la fruta (34%) supone,
prácticamente, el consumo de la totalidad de la
producción de las tierras de Baleares. EN todo
caso debe tenerse en cuenta el movimiento del producto
en las randes superficies que no se introduce a través
de la central hortofrutícola.
Ayudas desde la administración para su comercialización
y adecuados convenio con el sector turístico para
potenciar el consumo de producto Balear. La introducción
en el mantenimiento alimenticio del montante de turistas
(8 millones año) puede hacer resurgir una pequeña
industria agroalimentaria que repercutirá beneficiosamente
en el conjunto del Sector.
C) Industrialización
y exportación de producto de un alto valor añadido.
El tercer aspecto de la industria agrícola de
las Baleares, y sin duda la que puede tener una mayor
impronta en la estructura económica de las Baleares
es la producción, manufacturación, y comercialización
de productos con un alto valor añadido.
En este caso nos encontramos con productos que, siendo
clásicos, tienen un resurgimiento industrial en
tiempos contemporáneas. Es el supuesto de la clásica
producción de aceite, que en la actualidad está
otorgando un alto grado de rentabilidad, cuando la producción
data de cientos o miles de años (un total de 27
industrias); en igual supuesto, la industria vitivinícola
que, aun estando latente en el tiempo la producción
propia, es a partir de los años ochenta donde resurge
con gran importancia (un total de 109 Industrias vitivinícolas).
En este caso, la denominación de origen de Binissalem,
o bien la del Pla y Llevant, de reciente creación,
no han hecho más que poner en marcha una industria
que, fundamentada en la calidad del producto, ha generado
una gran rentabilidad en los mercados. Y en tercer lugar,
la producción de patata de La Puebla que, a modo
de diseño, han podido alcanzarse unas cotas importantes
de exportación que ha colocado a dicha industria
como puntera de la agricultura balear
En los tres supuestos, y los que después hablaremos,
el factor más importante que condiciona la exportación
y, sobre todo, condiciona el alto valor añadido
que puede obtenerse, no es otro que, por una parte, la
calidad del producto y, por otra, la buena y necesaria
comercialización del producto. Si estamos exportando
vinos a mercados del extremo oriente, si la patata encuentra
cobijo en los paises anglosajones, si el aceite puede
gozar, actualmente, de una competencia útil con
la industria oleaginosa peninsular, lo es por la realización
de una buena comercialización del producto, puesto
que al ser de especial calidad, no es absorbido por un
mercado de consumo, sino por un mercado minoritario, pero
de alto poder adquisitivo. Algo sobre lo que me referí
anteriormente y es que no podemos competir sobre el parámetro
de la producción, pero sí sobre el de la
calidad.
Ahora bien, no quiero acabar este apartado sin hace referencia
a industrias agrarias que, si bien he preferido encuadrarlas
en otros grupos, también se pueden enmarcar en
aquellos productos que tienen un alto valor añadido.
Me refiero, en concreto, a la particularidad que puede
encontrarse con algunos productos derivados de la almendra
que, con una perfecta manipulación y una necesaria
manufactura, pueden ser competitivos en los mercados nacionales:
calidad de la almendra, laminados de almendra, harina
de almendra. Incluso, a través de nuevas investigaciones,
productos isotónicos derivados de la Almendra;
leche de almendra; productos de repostería cuya
base es la almendra. La necesaria comercialización
es fundamental y de ello les hablará Pedro Cortés.
Igualmente sucede con respecto al algarrobo que si bien
su destino fundamental es el consumo animal, también
existe alguna pequeña y no tan pequeña industria
de harina de garrofín que exporta fuera de las
Isla un producto muy preciado en la industria agroalimentaria.
Que tengo que manifestar con relación a la industria
del queso, de la que posteriormente se hablará,
pero que la definición y comercialización
del mismo bajo las denominaciones de origen o las marcas
de calidad geográfica, con una buena comercialización,
permiten que el producto sea exportado fuera de la Isla
con un importante rendimiento económico. En igual
sentido, algunos productos del Cerdo (sobrasada) que también
constituyen productos típicos de las Baleares que,
con una importante comercialización, podrían
ser muy importantes para la estructura económica
de este sector primario.
Lo mismo sucede desde el sector de los cereales. Su destino
es fundamentalmente para el consumo animal, pero nace
y se desarrolla una industria, mayor o menor, pero que
incide en productos agroalimentarios como puede ser la
industria harinera (Galletas, ensaimadas,..etc.), que
tiene y, sobre todo, debe tener su importancia en la estructura
económica del sector primario.
Productos que, en términos de superficie, pueden
generar un alto rendimiento, con ratios que van desde
los 50 MPtas/hectárea para algunos productos específicos,
pasando por las flores ornamentales (15 Mptas/Hectárea),
hasta el conjunto de la hortaliza fresca, en sus infinitas
variedades (que oscilan entre 5 – 10 Mptas/Hectárea).
Palma de Mallorca, Enero del 2003.
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