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ANÁLISIS DE
LA AGRICULTURA BALEAR. EVOLUCIÓN Y SITUACIÓN
ACTUAL
Dr. Pere A. Salvà-Tomás
Catedrático de Universidad de Geografía Humana.
Universitat de les Illes Balears.
1. INTRODUCCIÓN
Esta ponencia, que únicamente pretende
aportar una lluvia de ideas, tiene como objetivo el realizar
una exposición general sobre la situación actual
y reciente del mundo rural de las islas Baleares, resaltando
las alternativas que a los actuales inicios del siglo XXI
presenta su uso agrario, agrícola y ganadero. En la
historia reciente de los cambios del mundo rural de las Baleares
deben tenerse en cuenta una serie de acontecimientos decisivos
que han implicado fuertes impactos sobre su agricultura y
ganadería. Entre estos destacan por profundidad de
sus efectos:
- La irrupción del turismo de masas,
cuyo despegue puede datarse en los años finales de
la década de los 50, que provocó una mutación
profunda del modelo territorial y económico de las
Islas Baleares e incidió en la crisis del modelo
de productividad agraria vigente en la etapa anterior. La
agricultura y la ganadería balear no pudo adaptarse
al nuevo sistema provocando su progresiva transformación
que pondrá en evidencia el frágil equilibrio
de la explotación familiar de pequeñas y medianas
extensiones que se verá afectada con una importante
reducción. La población activa agraria se
verá afectada por un importante éxodo rural
. Por otra parte la influencia de una serie componentes
incidirán también en el cambio del modelo
de productividad: la aceleración desde los años
60 del proceso de mecanización del campo, la progresiva
sustitución del sistema de aparcería por el
de arrendamiento, que implica un aumento de las unidades
productivas y una mayor rentabilidad de la explotación
y el cambio en la producción agraria, representado
por un crecimiento de las tierras de regadío y su
dedicación a productos agrarios perecederos adaptados
a la demanda urbana y/o turística. Globalmente implicó
una disminución de las tierras cultivadas, muy especialmente
las del sistema de secano.
- La integración española a
la Unión Europea en 1986 que representó un
nuevo impacto para las actividades agrarias, ya muy afectadas
anteriormente por el desarrollo turístico balear.
Estos dos hechos, desarrollo turístico
e integración europea, definen claramente diferentes
etapas en la evolución del mundo rural balear. El análisis
de los impactos de ambos acontecimientos es muy importante
para poder realizar un diagnóstico de su situación
actual y para poder perfilar posibles alternativas de futuro.
En la actualidad la situación actual y el futuro del
mundo rural de las Islas Baleares aparece condicionado por
una serie de variables básicas:
- La percepción del mundo rural en
el marco de la política general de la Unión
Europea.
- La situación del mundo rural en
los países desarrollados en los que se engloban las
Islas Baleares.
- El papel que se asigna a la agricultura
y la ganadería en el mundo rural.
- Las características particulares
de las Islas Baleares afectadas por la insularidad, factor
que implica la búsqueda de estrategias diferenciadas
de la agricultura continental europea. Completando esta
especificidad debe destacarse también el hecho de
que el territorio de abarca las Islas Baleares se estructura
en diferentes islas, lo que implica una no continuidad territorial
desde el punto de vista geográfico. Cada una de las
islas presenta particularidades que necesitan estrategias
especiales en función de sus características
agroeconómicas.
En relación a la primera variable debe
destacarse que la situación actual del mundo rural
en la mayoría de los países desarrollados europeos
es el resultado de diversas políticas de desarrollo
económico se han ido implantando en Europa en los últimos
50 años. En este contexto debe recordarse que en la
década de los años 70 apareció el concepto
de Desarrollo Rural como estrategia para superar los efectos
negativos de las políticas de desarrollo económico
que habían ido marginalizando las áreas rurales,
implicando importantes diferencias entre el desarrollo económico
de las áreas urbanas y el de las áreas rurales.
Desde esta perspectiva el mundo rural ha sido objeto de especial
interés como se demuestra a través de diferentes
documentos aprobados a lo largo de los últimos quince
años en los que se diseñan actuaciones y/o se
definen nuevas funciones para el mundo rural. Destacamos,
entre otros, “El futuro del medio rural” (1988)
y/o la Declaración de Cork “Un medio rural vivo”,
que manifiestan la necesidad de buscar alternativas a los
modelos tradicionales de desarrollo rural, que fueron impulsados
por iniciativas de carácter público y/o en forma
de subvenciones para pasar a nuevas estrategias que basadas
en nuevas iniciativas conviertan a los espacios rurales en
sectores dinámicos, en los que la participación
de la población residente es una de las bases para
posibilitar un desarrollo integral en el que domine el movimiento
ascendente.
El diagnóstico de la situación
del mundo rural de las regiones europeas desarrollados presenta
puntos muy semejantes a la situación registrada en
las áreas rurales de las Islas Baleares:
- Decadencia y/o disminución de la
población activa agraria, que aparece ligada a un
declive de la profesión de agricultor.
- Un progresivo aumento del índice
de envejecimiento de la mano de obra agraria que no es substituida
por la falta de aportes de personas jóvenes.
- Una regresión de los espacios cultivados.
- Una apropiación sistemática
del suelo rural por parte de los urbanitas para actividades
de función urbana (espacios residenciales, de ocio
y/o recreación).
- Una progresiva descapitalización
de la agricultura y ganadería que marginan un considerable
número de explotaciones no competitivas.
Partiendo de esta situación la PAC ha
considerado en general sólo las ventajas de los sistemas
de producción agraria más productivos y más
competitivos, circunstancia que ha implicado una marginalización
de los espacios agrarios tradicionales insulares que en general,
presentan por sus características territoriales y ambientales,
importantes desventajas respecto a los espacios continentales
europeos. La estrategias y actuaciones propuestas implican
iniciativas de adaptación y reorganización de
las explotaciones existentes a las nuevas circunstancias,
que en el caso de los espacios insulares se basan mayoritariamente
sobre acciones sustentadas sobre la filosofía de que
los espacios agrarios pueden mantenerse a través de
actividades no basadas exclusivamente en criterios de la producción
agraria sino que se asignan nuevas funciones a los espacios
rurales no ligadas directamente a la agricultura y la ganadería.
Es lo que algunos autores han denominado como agricultura
postproductiva. Partiendo de la idea de que el agricultor
es necesario independientemente de la producción agraria
se sugieren nuevas actividades para los activos agrarios,
tales como la del agricultor como factor esencial para la
conservación de la naturaleza. Se pasa del agricultor
productor de alimentos al agricultor englobado en el sector
terciario como administrador de servicios. Por otra parte
sugiere el desarrollo de actividades no agrarias en espacios
rurales, especialmente las turísticas, con el fin de
equilibrar rentas (Agroturismo, turismo verde, turismo de
deporte, turismo de salud o relax). El debate que se plantea
es si estas nuevas formas desarrolladas son un elemento de
desarrollo rural o son factores de rururbanización.
Incluso a nivel de la planificación
territorial de las Baleares, las Directrices de Ordenación
Territorial de las Islas Baleares (DOT), aprobadas a inicios
de 1999, establecen en el marco de sus estrategias unos objetivos
de actuaciones cuyas claves se basan en la función
turística dominante y en la especialización
residencial.
2. HACIA UN DIAGNÓSTICO
DE LA SITUACIÓN DE LA AGRICULTURA Y LA GANADERÍA
EN LAS ISLAS BALEARES
El territorio rural de las Islas Baleares
(Superficie Agraria) se extendía, según los
datos del Censo Agrario de 1999, sobre el 74,76 por ciento
del territorio insular, mientras que la población que
vive en él solo representa una cuarta parte de la población
balear. Por lo tanto desde la perspectiva territorial la superficie
agraria con 374.826 hectáreas en 1999 tiene un importante
papel en la fisonomía del paisaje de las Baleares.
Pero su análisis desde la perspectiva de su evolución
histórica, social, histórica y económica
presenta su diagnóstico, a excepción de algunos
sectores, nos presenta una situación grave y preocupante.
Debe señalarse que en la evolución de la agricultura
y la ganadería ha intervenido diversas variables entre
las que destacamos:
- El desarrollo del turismo de masas desde
finales de la década de los años 50 del siglo
XX.
- Unos recursos físico-naturales y
una infraestructura socio-jurídica que tradicionalmente
ha condicionado las actividades agrarias.
- Una situación de lucha competencial
entre la agricultura y el turismo.
- La nueva situación con la entrada
española a la Unión Europea.
La expansión progresiva del fenómeno
turístico ha provocado cambios importantes en el espacio
rural imponiendo una reorganización del mismo, provocada
por la obligada adaptación de sus características
a las nuevas coordenadas económicas de las islas, que
marginalizan a los activos agrarios y las producciones agrícolas
y ganaderas a una situación residual. La evolución
positiva de los restantes sectores económicos ha sumido
al sector agrícola y ganadero a una constante reducción
de su peso relativo en la economía balear. En 2001
la composición del PIB (pm) presenta una distribución
en la que la agricultura y la ganadería sólo
representan el 1,40 por ciento, mientras que la industria
abarca el 8,56 por ciento, la construcción el 9,27
por ciento y los servicios el 80,76 por ciento del total del
PIB regional de las islas Baleares. Todo ello teniendo en
cuenta que se mantiene la aportación en euros corrientes,
aumenta la renta agraria por ocupado y por lo tanto la productividad
del sector.
Como elementos clave para un diagnóstico descriptivo
de la situación de la agricultura y la ganadería
balear destacamos:
- Una importante reducción del número
total de agricultores. La población activa agraria
experimenta una progresiva disminución de sus efectivos,
consecuencia, en una primera fase, de un éxodo rural
muy intensivo que se desarrolla en las décadas de
los años 50 y 60. Este hecho ha incidido sobre sus
estructuras de edades que registran un alto índice
de envejecimiento, consecuencia de la continuidad en las
tareas agrarias de las personas de más edad a las
que es difícil cambiar su actividad. La evolución
de este importante retroceso del número de agricultores
queda bien patente al pasar de una cifra superior a los
100.000 activos que se registran hasta 1940 a apenas 8.300
agricultores en 2001 (Figura
1), que representan poco más del 2% del total
de los activos de las Baleares (Figura
2). Por lo tanto en el espacio rural de las islas Baleares
no se encuentra una situación de paro laboral sino
que se ha registrado en los últimos 40 años
un traspaso de los activos desde la agricultura y la ganadería
hacia los sectores secundario y de servicios. Este declive
de los activos en la agricultura se registra paralelamente
al considerable aumento del sector de los servicios, sector
que engloba el 72 por ciento del total de los activos de
las Baleares, mientras que el sector industrial ocupa el
10 por ciento y el de la construcción el 16% de la
población activa. De los 8.300 agricultores afiliados
a la Seguridad Social Agraria de las Islas Baleares un 70
por ciento se dedica a tiempo parcial, obteniendo los principales
ingresos en otras actividades económicas. Solo unos
1.500 afiliados declararon rendimientos provenientes de
la actividad agraria que superaban el 50 por ciento de sus
ingresos totales.
- Un importante proceso de envejecimiento
de la población activa agraria. Un alto nivel de
envejecimiento de la población activa agraria. Más
de la mitad tiene más de 50 años. El resultado
de este vaciado de activos agrarios implica que la estructura
por grupos de edades de los agricultores presente una acumulación
en las edades superiores a los 50 años, en las que
se concentran más de la mitad del total de activos
agrarios, mientras que se observa una falta de sustitución
en las edades más jóvenes (Figura
3). Este hecho contrasta con la distribución
por grupos de edades de los titulares de la explotación
que aún presentan valores más elevados de
envejecimiento (Figura
4).
- La contracción
del espacio agrario: El abandono progresivo de las zonas
cultivadas. La demanda de suelo urbano de función
turística y/o residencial ligado al desarrollo de
las infraestructuras turísticas y las demandas urbanas
implican una contracción del espacio agrario que
se ve parcialmente transformado en suelo urbanizado. Esta
disminución se ha estabilizado en relación
a la superficie agraria que solo ha disminuido en un 2,44
por ciento entre 1989 y 1999. En esta última fecha
la superficie agraria censada se extendía sobre 374.826
hectáreas. Pero la superficie agraria útil
ha experimentado un pequeño incremento superando
las 222.000 hectáreas que representan el 44,30 por
ciento de la superficie total de las Islas Baleares. En
parte la mencionada disminución viene provocada por
un retroceso de las tierras cultivadas (Tabla
2, Figura
5). Estas sufren diversos impactos que se pueden resumir
a través de dos procesos bien claros:
- Una retrogresión progresiva
de las tierras de secano, debida a su baja capacidad
de resistencia frente al fenómeno turístico
y/o urbano y a las dificultades de adaptación
este sistema de cultivo. Se define por la presencia
individual o combinada de cereales y arbolado y/o cultivos
arbustivos, que globalmente defines las pautas paisajísticas
humanizadas de amplios sectores de la comarca del Pla
de Mallorca y las islas de Eivissa y Formentera. A este
sistema puede añadirse una residual agricultura
de subsistencia en fase de desaparición ubicada
esencialmente en la montaña de Mallorca, en la
que domina el olivo (Tabla
2, Figura
6) .
- El aumento de la demanda de carne y
leche en los años del desarrollo del turismo
provocaron una primera expansión del sistema
de ganadería, que en la actualidad sufre las
consecuencias de la competitividad con los productos
procedentes de la Unión Europea. Provocó
un crecimiento de la ganadería vacuna y porcina,
que hasta la fecha sólo se había desarrollado
en la isla de Menorca, única que presenta una
cierta estabilidad en función de su industria
agro-alimentaria fundamentada en la producción
de leche para la elaboración de quesos artesanales
y/o industriales y la mantequilla menorquina.
- Ligado al aumento de consumo de forrajes
de regadío y el aumento de la demanda urbana
y/o turística de productos hortícolas
se registró hasta 1986 una expansión de
las tierras de regadío cuyo crecimiento se desarrolló
a expensas de las de secano. Pero entre 1989 y 1999
registran un retroceso del 11,72 por ciento, ligado
en parte al abandono de amplios sectores de producción
forrajera para una ganadería estabulada (Tabla
2, Figura
7).
- Por su parte el aumento del nivel de
vida de la población residente en las islas así
como parte de los visitantes implicó que a lo
largo de estos 45 años, y muy especialmente desde
los años 70, que el espacio rural sufriera el
impacto de un importante proceso de rururbanización,
ligado a la urbanización de los espacios rurales
de Baleares a través de la extensión del
fenómeno de las residencias secundarias. Este
proceso de rururbanización se ha intensificado
en la última década con el retorno a los
espacios rurales de un número importante de personas
que residían antes en las principales ciudades
de las islas, fenómeno que se agrava con la irrupción
de residentes permanentes de origen extranjero que implican
un proceso de compra de tierras antes dedicadas a la
agricultura y la ganadería. Es el paso de los
urbanitas a ruralitas con mentalidad urbana. Estos hechos
provocan un paso desde funciones del espacio rural que
fueron hasta la década de los años 60
casi exclusivamente agrarias a su coexistencia con nuevas
funciones no agrarias, especialmente las residenciales.
Desde esta perspectiva las zonas rurales desfavorecidas
de las Baleares, especialmente las tierras de agricultura
seca, no registran una ausencia de una actividad de
sustitución de la agricultura, ya que estos espacios
agrarios se van convirtiendo en espacios de función
residencial y/o de ocio.
- El fuerte descenso del número de
explotaciones. En los últimos treinta años
las Islas Baleares han experimentado un fuerte descenso
del número de explotaciones agrarias. Según
los datos del censo agrario de 1999 el número de
explotaciones agrarias se ha reducido 31,32 por ciento en
relación al censo agrario de 1989 siendo el número
total de 19.788 explotaciones agrarias. En 1989 se registraron
28.810 explotaciones, cifra que ya en su momento representaba
una fuerte disminución si se comparaba con los datos
del censo agrario de 1972, fecha en la que el número
total de explotaciones se acercaba a las 50.000 explotaciones
agrarias. Entre 1972 y 1999 se detecta un alto abandono
de explotaciones agrarias de escasa entidad superficial
o bien su fagocidad por parte de otras de tamaño
mayor (Figura
8). Entre 1972 y 1989 el número de explotaciones
agrarias disminuye en un 31 por ciento en la isla de Mallorca,
un 67 por ciento en Menorca y un 2 por ciento en las Pitiusas.
A nivel global las explotaciones de tamaña inferior
a 5 hectáreas son las que tienen una tendencia mayor
al abandono, mientras que las que resisten de manera más
significativas son las de tamaño mediano entre las
5 y 70 hectáreas, así como las de 100 a 200
hectáreas (Figura
9 y Figura
10). Esta desagrarización que incide en las explotaciones
de tamaño reducido es el resultado de un proceso
de reestructuración que sigue en líneas generales
la actual tendencia de la mayoría de los sistemas
agrarios de producción de la Unión Europea.
Este proceso de modernización y adaptación
de la estructura agraria balear es un síntoma de
una nueva percepción de la empresa agraria que ha
propiciado una concentración de tierras agrarias,
muy especialmente en el tamaño de las explotaciones
de tipo mediano, que experimentan un aumento en la UTA y
una mayor capitalización. La superficie media de
las explotaciones ha pasado de 13,34 hectáreas en
1989 a 18,94 hectáreas en el censo de 1999. La utilización
de mano de obra por explotación ha pasado de ser
de 0,46 UTA/ explotación a 0,67 UTA/ explotación.
El 74,97 por ciento es mano de obra familiar que se divide
entre un 66,21% del titular y el 21,16% del cónyuge.
Destaca sin embargo el incremento importante en un 53% del
volumen de la mano de obra asalariada, que representa el
25,03 del total, siendo en un 73,73% fija y el resto eventual.
En consecuencia, cada vez es menor el número de explotaciones,
pero estas se concentran y en general son más grandes
y más rentables. Esta es una tendencia generalizada
en el mundo agrario español que implicará
una continuidad en la desaparición de explotaciones
resistiendo aquellas que tengan posibilidades de futuro
en relación a una dimensión económica
y laboral suficiente. De esta manera cabe destacar que solo
unas 1340 explotaciones de las Baleares registran una rentabilidad
superior a 16 unidades de explotación, lo que implica
que sean casi las únicas explotaciones que generan
movimiento de capital (ongresos, puestos de trabajo e inversiones).
Sólo en 3.900 explotaciones trabajan más personas
que el titular de la explotación.
- Cambios en los regímenes de tenencia
de la tierra. Las Islas Baleares también han experimentado
un importante cambio estructural representado por un notable
avance del régimen en propiedad que globalmente se
extiende sobre el 75,42 por ciento de la superficie agraria
total balear. El cambio más significativo es el que
registra la Isla de Menorca en donde el régimen de
tenencia de la propiedad ha pasado a extenderse sobre el
85,48 por ciento de las tierras agrarias, superando con
creces al tradicional predominio de la aparcería,
régimen dominante hasta los años 90 del siglo
pasado. Pero también debe constatarse que en el caso
de la isla de Menorca se trata de nuevos tipos y/o formas
de explotación cuya gestión es novedosa, pero
que sustancialmente continúan siendo explotadas en
aparcería.
- Importantes cambios en el sector ganadero.
El sector ganadero también experimentan procesos
semejantes al de la agricultura. Registran en general una
perdida del número de explotaciones ganaderas si
bien globalmente aumenta el número total de cabezas
en un 67,65 por ciento en relación al censo de 1989
(Tabla
3). En todos los tipos de ganadería se registra
un aumento del número de cabezas por explotación.
Pero el comportamiento es diferencial según las tipologías
de ganado. De todos ellos las aves es la tipología
que registra mayor incremento con un incremento del orden
del 100,55 por ciento. En segundo lugar aparecen los porcinos
con un incremento del 39,07 por ciento, que en el caso de
los ovinos fue del 8,98 por ciento. Sólo en el caso
del sector bovino y caprino se registra una disminución
del número de cabezas de ganado. El sector bovino
en continua reestructuración desde la integración
española a la Unión Europea disminuye en un
8,25 por ciento su cabaña, si bien incrementa en
un 24,53 por ciento la relación del número
de cabezas por explotación, lo que es indicativo
de una mejora de su estructura productiva.
- Una mejora de las variables económicas
que se constata por la desaparición de un importante
número de empresas con unidades de dimensión
económica (UDE) inferiores a los 9.600 € de
margen bruto anual al mismo tiempo que se incrementan en
un 114 por ciento el número de explotaciones con
un margen bruto superior a los 19.200€ anuales.
- La inexistencia de un plan estratégico
global a nivel de investigación agraria a pesar de
los grandes avances en el marco de la Universidad de las
Islas Baleares y otros organismos de investigación,
planificación e introducción de nuevas tecnologías.
Destaca la existencia de convenios puntuales en sectores
concretos (biología animal, producciones derivadas
de la ganadería- queso y lacteos- o cultivos concretos
que implican la introducción de proyectos I+D, pero
que no cubren una visión global de la problemática
del sector agrario balear (análisis de las potencialidades,
adaptación de nuevos cultivos, planteamiento de alternativas).
- Un déficit en los programas de formación
agraria que únicamente han sido potenciados en los
últimos años (Nuevas carreras Ingeniería
Técnica Agrícola en la UIB, cambios en la
formación profesional).
Cabe señalar por otra parte que existen
importantes diferencias territoriales entre los tipos de agricultura
existentes en las Islas Baleares y/o practicados en cada una
de las islas que componen la Comunidad Autónoma Balear,
que deben ser objeto de estrategias diferenciadas. Destacamos:
- El sistema de agricultura mediterránea
de secano, definida por la presencia individual y/o combinada
de cereales y arbolado y complementada por una ganadería
extensiva, básicamente de ovinos, que es especialmente
significativa en el Pla de Mallorca y las islas Pitiusas
(Eivissa y Formentera).
- El sistema de ganadería con cultivos
forrajeros de la isla de Menorca.
- El sistema de ganadería intensiva
con cultivos forrajeros de Mallorca (bovino y vacuno) actualmente
en regresión en cuanto al número de cabezas
y explotaciones ganaderas.
- El sistema de agricultura de horticultura
en régimen de producción intensiva ubicada
tanto en huertas tradicionales como en nuevos regadíos,
que es el que presenta mejores perspectivas de resistencia
al abandono.
- El sistema de agricultura de subsistencia
caracterizada por áreas de cultivo abandonadas y/o
de ganadería extensiva y que se convierte en una
agricultura marginal.
- El surgimiento de una “hobby agricultura”
o agricultura de fin de semana.
- La agricultura a tiempo compartido.
- Nuevas formas de prácticas surgidas
de nuevas alternativas como es la agricultura y/o ganaría
ecológica o la especialización en productos
de calidad (viña, olivo,...)
3. LOS EFECTOS SOBRE LA AGRICULTURA
Y GANADERÍA BALEAR DE LA INTEGRACIÓN DE ESPAÑA
EN LA UNIÓN EUROPEA
Sobre la crítica situación de
los espacios rurales y de sus actividades productivas en el
momento de la entrada española a la Unión Europea,
la PAC implicó una nuevo golpe sobre la débil
agricultura y ganadería, que se encontraba, a excepción
de las tierras regadas, en una situación residual,
resultado de su persistencia en una progresiva decadencia.
Esta situación de la agricultura y la ganadería
balear se ve afectada por:
- La tendencia de una PAC, que se posesiona
a favor de unos sistemas de producción más
productivos y competitivos, circunstancia que ha ido marginalizando
los sistemas agrarios de la agricultura de secano de Baleares,
que de una manera generalizada se encontraban en una situación
de atraso tecnológico, baja competitividad de sus
producciones, falta de participación del agricultor
en la comercialización de sus propios productos,
bajo nivel de formación, alto índice de envejecimiento
de sus activos agrarios, una caída de las rentas
agrarias y una falta de capitales de inversión. Todo
ello representa una clara inadaptación a la nueva
situación política y económica. Esta
situación impide las posibilidades de un resurgimiento
de las actividades agrarias. Cabe señalar que existen
diferencias en los impactos sufridos según los diferentes
sectores, los tamaños de las explotaciones y/o los
tipos de agricultura practicados. Cabe recordar que las
explotaciones dominantes antes de 1986 en cuanto al número
total correspondían a explotaciones de superficies
inferiores a las 5 hectáreas, lo que indicaba el
dominio de un alto nivel de minifundismo. Por otra parte,
el sector agrícola ha sufrido las consecuencias de
una lucha constante con el turismo en el marco de las competencias
espaciales, especialmente con relación al problema
de la gestión del agua que, hoy por hoy, es contemplada
en las islas Baleares como un recurso para uso urbano y
turístico y no agrario. La combinación de
la tipología de los cultivos, las dimensiones de
las explotaciones, las producciones agrarias y los tipos
de apropiación de la tierra indica que existen sectores
beneficiados y sectores problemáticos relativos con
escasa posibilidad de resistencia desde la perspectiva económica.
Dado el predominio absoluto en las Baleares de una agricultura
no competitiva y con posibilidades reducidas de resistencia,
la situación actual del sector agrario puede definirse
como una situación de mantenimiento del abandono
del campo, especialmente grave en el sector de agricultura
seca, sistema que se ve afectado por una parte por las deficiencias
de sus cosechas y la caída de los precios (almendra,
algarrobo, olivo). La ganadería, especialmente la
bovina, presenta graves problemas en función de las
cuotas de producción lechera, las deficiencias de
la estructura de la producción y regularización,
lo que ha implicado la clausura de un número considerable
de explotaciones lecheras al igual que el ganado porcino
que en función del problema sanitario de la peste
africana tampoco tiene salida. Sólo pequeños
sectores de regadío con introducción de nuevas
técnicas de cultivo resisten en función de
una producción controlada de hortalizas, frutas y/o
flores.
- En consecuencia las tierras más
afectadas por la evolución de una economía
de libre mercado aplicada a través de la PAC son
las tierras de agricultura mediterránea de secano,
hecho que ha implicado su marginalización hacia una
situación de RESERVA, que implica un progresivo crecimiento
de la superficie de las tierras no cultivadas, resultado
de un abandono sistemático de las áreas agrarias
de cultivo. El espacio resultante de este proceso de abandono
sufre una progresiva forestación y/o invasión
de las zonas antes agrarias por el matorral y el bosque.
Este hecho se complementa con un abandono del sistema de
ganadería intensiva por cierre de un elevado número
de explotaciones de ganado bovino.
- La difícil situación del
mundo rural de las islas Baleares implica la necesidad de
buscar alternativas que permitan su preservación
y/o resurgimiento. En el momento actual la mayoría
de las actuaciones propuestas y previstas son resultado
del impulso de la sociedad urbana para poner los espacios
rurales a su servicio. Entre ellas destacan:
La PAC propone una serie de actuaciones
que se manifiestan por el establecimiento de nuevas funciones
para los activos en la agricultura y ganadería de
las Islas Baleares. Se parte del concepto de que el agricultor
es necesario independientemente de la producción
agrícola. La idea es que los espacios rurales de
las Islas Baleares pueden mantener otras funciones no basadas
en los criterios económicos de la producción
agraria, sino en nuevas funciones, tales como:
- La función del agricultor con
relación a la gestión ambiental. En el marco
de esta concepción la actividad agraria en los
espacios rurales es considerada como un factor esencial
para la conservación de la naturaleza y, por lo
tanto, esta acción debe considerarse como un servicio
a la colectividad y, en consecuencia debe ser retribuido.
El agricultor pasa de esta manera del sector primario
de la producción de alimentos al sector terciario
como suministrador de servicios.
- El desarrollo de actividades no agrarias
en los espacios rurales. Para posibilitar unas rentas
equilibradas de los activos agrarios existe la posibilidad
del desarrollo del turismo en los espacios rurales. De
esta manera van apareciendo en el espacio rural de las
islas distintas formas de gestión turística,
que básicamente se refieren a la práctica
del agroturismo, que en 2002 contaba con unos 100 establecimientos
con una capacidad de unas 1000 plazas turísticas.
Paralelamente van surgiendo otras ofertas relacionadas
con la demanda de nuevas formas de práctica turística
ligadas con el turismo verde, de deporte (excursionismo,
cicloturismo) y/o de salud y relax (tratamiento de stress,
meditación,...) que implican el nacimiento de establecimientos
situados en espacios rurales no ligados a la práctica
de la agricultura y la ganadería. Estas nuevas
funciones desarrolladas en el espacio rural implican un
debate en función de su consideración como
elemento de desarrollo rural o como factor de rururbanización.
Desde una perspectiva positiva esta nueva utilización
del espacio rural puede permitir:
- Una posibilidad de gestión humanizada
del paisaje y la preservación de los hábitats
rurales;
- Una movilización de los recursos
culturales, especialmente a través de acciones
de descubrimiento de formas tradicionales de artesanía
y/o tareas agrarias, la producción de productos
agrarios ligados al desarrollo de una gastronomía
de platos tradicionales;
- Una rehabilitación del patrimonio
inmobiliario de los edificios rurales, que en general
tendrán una utilización recreacional disfrutada
por los urbanitas;
- Una gestión y constitución
de parques naturales con una habilitación de
comunicaciones y servicios, para la movilización
y visita de la población urbana; e) La posibilidad
de establecer una producción de calidad remarcada
por una denominación de origen que garantice
la procedencia de los productos ofertados. Los aspectos
negativos se pueden encontrar en los hipotéticos
conflictos entre la preservación y la protección
de los espacios de utilización agraria y las
consecuencias de las actividades recreativas y /o la
excesiva promoción de residencias secundarias.
4. UNA PROPUESTA DE DAFO PARA LA
AGRICULTURA Y GANADERIA DE LAS ISLAS BALEARES
A partir de los análisis expuestos anteriormente
exponemos un DAFO sobre la situación y perspectivas
del sector agrícola y ganadero de las Islas Baleares.
|
DAFO AGRICULTURA Y GANADERÍA
ISLAS BALEARES
|
|
DEBILIDADES |
AMENAZAS |
|
- Envejecimiento de la población activa agraria.
- Escaso atractivo para la instalación de jóvenes
en las áreas rurales.
- Insuficiente incentivo a la formación y calificación
profesional agraria específica. Bajo nivel
de formación profesional. Según el censo
agrario de 1999 la formación agrícola
del titular de la explotación era en un 96,61
% solo experiencia agrícola, un 1,54% tenía
formación profesional agrícola, un 0,41%
formación universitaria agrícola y un
1,40 por ciento otras formaciones agrícolas.
- Minifundismo dominante que impide la introducción
de nuevas tecnologías. Se detecta un importante
retraso tecnológico. El 90,73% no utiliza libros
contables para facilitar la gestión de la explotación.
- La insularidad que reduce su nivel de competitividad.
Cabe desarrollar un informe de los efectos negativos
y/o costes de insularidad.
- Renta agraria baja.
- Escasa productividad de un elevado número
de explotaciones agrarias obsoletas. Descapitalización.
Este aspecto debe relacionarse con la problemática
económica y jurídica que se convierten
en factores explicativos de la evolución de
las tierras cultivadas y su retroceso.
- Deficiente dotación y estado de conservación
de las infraestructura rurales.
- Falta de información.
- Insuficientes redes de comercialización y
reducido asociacionismo. Destaca la falta de participación
del agricultor en la comercialización de sus
productos.
- Presión urbanística que encarece el
suelo rústico. De los espacios agrarios a los
espacios urbanos. Las residencias secundarias.
- Falta de un plan estratégico global del sector
agrario que implique un análisis profundo de
las potencialidades del sector en sus diferentes tipología.
- Falta de formación.
- Falta de investigación global.
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- La problemática de las competencias entre
la demanda de los urbanitas y la tradición
de los ruralitas.
- Uso agrario (agricultura/ ganadería) vs.
Uso urbano. Relación retroceso, declive y urbanización.
- Competencias en relación al recursos agua
basculado hacia el consumo urbano y no agrícola.
- Sin rentabilidad agraria el único valor que
queda a la tierra es la "rentabilidad urbanística".
- Deficiente gestión del ciclo agua.
- La problemática social del agricultor. La
profesión de agricultor goza en la actualidad
de escaso prestigio social favoreciendo su extinción.
- Aparente falta de concienciación de la sociedad
balear en temas agrícolas.
- Descapitalización del sector que no encuentra
por si mismo financiación.
- Preocupación por el futuro de diversos sectores
productivos agrarios entre las que destaca la preocupación
por el futuro de los frutos secos por el recorte de
las ayudas comunitarias,
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FORTALEZAS |
OPORTUNIDADES |
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- Entorno privilegiado que debe mantenerse. Conforma
un sector clave en la configuración territorial
de las islas en función de la conservación
de los valores ecológicos, culturales y la
comprensión de la estructura social característica
de las Islas Baleares.
- Productos agrarios autóctonos de gran calidad.
- Existe una mayor concienciación del papel
de la agricultura como servicio público insustituible
al que se debe ayudar en su mantenimiento si bien
esta ayuda aun no es efectiva.
- La introducción de nuevas estrategias de
formación agraria como la implantación
de la Ingeniería Técnica Agrícola
en la Universitat de les Illes Balears y/o los nuevos
programas de la Escuela de Agricultura (IRFAC de la
Conselleria d’Agricultura i Pesca del Govern de les
Illes Balears).
- El aumento de convenios de Investigación
entre diversas entidades y la Universitat de les Illes
Balears, así como la puesta en marcha de diversas
iniciativas de investigación en instituciones
públicas.
- El sector turístico es el máximo beneficiario
de la venta de un territorio en un mundo rural vivo
y arreglado, indirectamente reconoce que debe potenciar
su mantenimiento.
- Políticas de denominación de origen:
vino, aceite, quesos, productos cárnicos
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- Potencial desarrollo del turismo en el medio rural
como oferta complementaria más.
- Desarrollo del sector agroalimentario.
- Colaboración con el sector turístico
para la comercialización de productos frescos.
- Agricultura ecológica
- Elevados valores paisajísticos y patrimoniales
susceptibles de potenciar una actividad económica
que complemente la oferta tradicional.
- Las posibilidades de la Reforma de la Política
Agrícola Común.
- La creciente percepción de una agricultura
balear viva, activa y competitiva, lejos de los tipismos
y concepciones folklóricas. Una agricultura
basada en la calidad y en el bien social tanto desde
su perspectiva como sector de la alimentación
como en la de su papel paisajístico.
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5. A MODO DE CONCLUSIÓN:
ESTRATEGIAS Y PROPUESTAS PARA UN FUTURO ESCENARIO PARA LA
AGRICULTURA Y LA GANADERÍA DE LAS ISLAS BALEARES. HACIA
UNA REDIFINICIÓN DE LOS USOS DE LOS ESPACIOS RURALES
Como conclusión y en función
de todo lo expuesto queda bien claro la necesidad de adoptar
estrategias con objetivos y programas de actuación
que articulen el escenario de futuro deseable para la agricultura
y la ganadería de las Islas Baleares. Partiendo de
las premisas de que es fundamental y prioritario el mantenimiento
del mundo rural en Baleares y de que no es posible un mundo
rural sin sector agrario se impone la necesidad de diseñar
una plan estratégico de política agraria para
las Islas Baleares que contemple los marcos territoriales
en los que se ubica (Unión Europea, revisión
de la PAC,...) en la que debe tenerse en cuenta:
- La necesidad de políticas específicas
para territorios insulares cuyos sistemas agrarios tienen
comportamientos y características diferentes a los
ámbitos continentales europeos. El sector agroalimentario
debe considerarse como sector estratégico, factor
que implica una realidad a conocer profundamente. Deben
diseñarse estrategias teniendo en cuenta los factores
de insularidad, lo que implica realizar un completo análisis
de los costes de insularidad en Baleares.
- Potencialización y reactivación
del sector agrario profundizando en la búsqueda de
ámbitos rentables. Implica realizar un análisis
profundo de las posibilidades reales de la agricultura y
la ganadería en las islas Baleares así como
un análisis de la realidad de las explotaciones agrarias.
- Integrar a la agricultura y la ganadería
en una política activa de promoción del mundo
rural, en la que se integren los elementos medioambientales,
de calidad de vida y la búsqueda de rentas complementarias
que potencien la economía agraria.
- Intensificación de los mecanismos
de apoyo de relevo generacional de los agricultores. Programas
de incorporación de jóvenes en el marco de
políticas atractivas para jóvenes)
- Intensificación de los mecanismos
de apoyo al aumento del tamaño de las explotaciones.
- Incorporación de nuevas técnicas
de cultivo.
- Medidas de comercialización de la
agricultura y la ganadería para superar la actual
situación. Ello implica diseñar estrategias
de capitalización así como superar el concepto
de las subvenciones como elemento de dependencia y convertirlas
en factores de dinamismo.
- Fomento de actuaciones tendentes a concienciar
al agricultor de la necesidad del cooperativismo.
- Revitalización de las funciones
agrarias tradicionales y acciones de preservación
de las actividades agrarias y del paisaje rural humanizado
(conservación de la ganadería extensiva, extensión
de los frutales tradicionales, explotación de la
ganadería tradicional).
- Creación de centros de interpretación
de actividades económicas agrarias tales como ecomuseos
(rutas del vino, del queso,...)
- Potencialización del sector agroalimentario.
- Superar el concepto de un territorio rural
con una agricultura de decoración que convierta al
mundo rural en un parque-museo en el que se muestran de
manera fosilizada paisajes humanizados y tareas agrícolas
tradicionales. Debe superarse la percepción de la
función del agricultor como el jardinero de Europa.
- Gestión sostenible respetuosa con
el medio.
- Gestión adecuada del uso no agrario
del espacio rural que permita hacer compatible la practica
de actividades no agrarias y la vocación original
del territorio rural.
- Valorización y protección
del sistema agro-forestal natural con figuras de gestión
como dinamizadoras económicas de los espacios rurales.
- Mejora de la calidad de vida de los agricultores
mediante la dotación de un nivel adecuado de servicios,
equipamientos e infraestructuras.
- Medidas de formación continuada
para jóvenes agricultores. Incidencia en la Formación
Agraria
- Fomento de actuaciones hacia una igualdad
de oportunidades entre las zonas rurales y las zonas urbanas.
- Incorporación de la mujer a la actividad
agrícola con más intensidad y garantizando
su integración en el Régimen de la Seguridad
Social Agraria en condiciones iguales a la del cónyuge
cuando trabaja en la unidad familiar.
- Potencialización de la investigación
I+D, como factor básico de estrategias de cambio
y dirección.
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