| 29 de enero de
2003
ILMA. SRA. Dª. ISABEL GARCÍA
TEJERINA, SECRETARIA GENERAL DE AGRICULTURA, MAPA
Sras. y Sres. , buenos días,
Bienvenidos a todos a este acto de apertura
de la jornada autonómica en Castilla y León
del Libro Blanco de la Agricultura y el Desarrollo Rural.
El Ministerio decidió que la última
de las jornadas se celebraría en Castilla y León,
sin duda, por la relación de amistad y de estrecha
colaboración que hay entre ambas Administraciones y
por ello el colofón final de estas jornadas aquí
en Valladolid.
Yo decir que para mí este acto supone
especial satisfacción porque, y será una redundancia
decir que me siento como en casa, soy de Valladolid y además
me supone una alegría ver también como la que
es hoy mi casa profesional que es el Ministerio de Agricultura,
colabora de una forma muy constructiva con la que fue también
mi casa profesional, que fue la Junta de Castilla y León
y la Consejería de Agricultura, de la que sin duda
guardo buenísimos recuerdos.
Y supone también para mi una oportunidad,
ya que ayer regresamos de Bruselas del primer Consejo de Ministros
de la UE celebrado después de que la Comisión
aprobase la Reforma de la PAC y ello nos ha permitido conocer
en detalle, las distintas posiciones de los EEMM ante la propuesta
presentada por el Comisario.
Aunque será el Ministro quien personalmente
les comentará esta tarde el sentido y alcance de estas
primeras reacciones, si me gustaría poner de manifiesto
tres aspectos:
- Que es una reforma de gran calado, que
no es lo que estaba previsto en la Agenda 2000 y que afecta
notablemente a la agricultura y ganadería de Castilla
y León.
- Que condicionada por la OMC, incluso en
exceso, la Comisión ha hecho una apuesta arriesgada
que entendemos va a dificultar la aprobación de la
propuesta según ha sido presentada al Consejo.
- Que tenemos una garantía: la capacidad
negociadora y de liderazgo dentro del Consejo de Ministros
de la UE de nuestro Ministro de Agricultura, tal y como
ha quedado demostrado en numerosas ocasiones y más
recientemente en la reforma de la PCP.
La agricultura española y castellana
tiene la suerte de contar con este Ministro, que desprende
a todos los que tenemos el honor de trabajar con él,
la ilusión e iniciativa necesaria para defender los
intereses del mundo rural español.
Y hablando de iniciativas, suya fue la de proceder
a la elaboración del LB de la Agricultura y Desarrollo
Rural. Una iniciativa que a la vista está, era y es
una necesidad, ya que en la actualidad no existe en España
un documento estratégico de referencia sobre de los
grandes temas agrarios, una guía de orientación
y de ajuste de cada uno de los sectores agrarios y de la agricultura
en su conjunto, capaz de identificar y potenciar las especificidades
y oportunidades productivas de las Comunidades Autónomas.
Cabe decir que jamás, se ha producido
en España un gran debate nacional realizado desde un
profundo análisis técnico, social y político,
mediante una metodología participativa.
Asimismo, en un contexto de cambio de la política
agraria a escala europea y mundial, parece inexcusable que
el LB tienda a convertirse en una útil herramienta
de diagnóstico y de diseño de futuras actuaciones
políticas, capaz de adaptar nuestra realidad agraria
a estos nuevos escenarios, que brevemente quiero enunciar:
- Como todos ustedes conocen, la O.M.C. ha
abierto una ronda negociadora, en la que la UE se encuentra
inmersa actualmente, que apuesta por un mercado cada vez
más globalizado y cada vez más liberalizado,
con un compromiso a largo plazo, de reducciones progresivas
y sustanciales del apoyo a la protección en la agricultura.
Lo cierto es que la política agraria de todos los
países deberá ser modificada para atender
a los compromisos internacionales tendentes a una mayor
liberalización comercial.
- La ampliación de la Unión
Europea (UE) a los Países de Europa Central y Oriental
(PECO) tendrá, de una forma u otra, repercusiones
en la Política Agraria Comunitaria y en las políticas
agrarias de los distintos Estados miembros.
La actividad agraria constituye unos de los
pilares básicos de la economía y la estructura
social de los futuros Estados miembros: 25 millones de agricultores,
59 millones de hectáreas de superficie agraria útil
y un peso porcentual de la agricultura que representa el 5,1
% del PIB y el 21,9 % de su población activa.
Se trata como vemos de un nuevo espacio europeo
que aporta 100 millones de nuevos consumidores, pero también
con un elevado número de agricultores dispuestos a
competir en nuestro mercado interno. Todo ello deberá
ser tenido en cuenta en las decisiones empresariales de los
agricultores, la adhesión de nuevos países no
debe considerada como una amenaza competitiva, si también
no como una oportunidad de mercado.
- También nos encontramos en una etapa
de cambio conceptuales en la agricultura. En la Agenda 2000
se definió un nuevo modelo de agricultura comunitaria,
que plasmó de forma equilibrada las tres funciones
básicas desempeñadas por la agricultura en
el espacio europeo: la económica, la de ordenación
y la ocupación del territorio y la de conservación
del medio ambiente y del paisaje rural.
El compromiso de los agricultores en la realización
de una agricultura respetuosa con el medio ambiente es uno
de los elementos básicos de la actual política
de desarrollo rural y de toda la Política Agraria Comunitaria.
En este sentido, surgen nuevas formas de producción
y nuevas herramientas: producción integrada, producción
ecológica, extensificación en algunos sectores,
forestación de tierras agrarias o la actual eco-condicionalidad.
Se ha iniciado también una política
que promueve en el mundo la imagen de calidad de los productos
europeos. Los consumidores exigen a todos los agentes que
intervienen en la cadena alimentaria y a los responsables
políticos garantías suficientes en cuanto a
la calidad y seguridad de los alimentos.
Por tanto, la seguridad de los alimentos pasa
de un contenido cuantitativo a otro más cualitativo
y de seguridad en términos sanitarios y de inocuidad,
y se incide más fuertemente en la política de
calidad, y métodos de producción particulares,
así como en la protección del bienestar de los
animales.
- Estos procesos de cambio se enmarcan
también:
- En un proceso de cambio estructural
de la agricultura española que se ha reflejado
en el Censo Agrario del año 1999, están
desapareciendo explotaciones pero el tamaño medio
está aumentando, ello refleja que se está
produciendo un proceso de concentración y aumento
del tamaño de nuestras explotaciones. La superficie
agraria útil en arrendamiento ha aumentado de
casi cinco millones de hectáreas a siete millones
de hectáreas.
- Existe pues un debate sobre los apoyos
que requieren los dos tipos de agricultura existentes
en nuestro país:
- por una lado, la agricultura que es
competitiva y rentable o que puede llagar a serla (aproximadamente,
un 20 % de las explotaciones pero con más 80
% de la SAU). Generalmente se identifica esta explotación
con agricultores profesionales, cuya renta principal
proviene de la actividad agraria.
- y por otro, la agricultura poco competitiva,
inviable económicamente (representan el 80 %
de las explotaciones y el 10 % de la SAU). Se trata
generalmente de una agricultura a tiempo parcial.
En un entorno internacional cambiante como
el actual, este debate debe ser realizado necesariamente desde
los ámbitos sectorial y territorial, conjuntamente
con las CCAA y desde una óptica de Estado capaz de
configurar una nueva Política Agraria Nacional. Es
incoherente diseñar y hacer política agraria
nacional sin las Comunidades Autónomas. Pero también
es incoherente rechazar, como en ocasiones hacen algunos,
una política que integre la defensa y representación
de los intereses nacionales en el seno de la UE, OMC y otras
organizaciones internacionales y que ordene y coordine las
distintas políticas autonómicas, que planifique
sectorialmente, o que diseñe planes o programas de
aplicación nacional, siguiendo los principios competenciales
del Estado en materia de política agraria, basados
“en la ordenación general de la economía
y en las bases y coordinación de la planificación
general de la actividad económica”.
Estas dos tendencias de la agricultura española
reflejan que se está produciendo una reestructuración
en el medio rural. Una reestructuración que implica
el necesario incremento de tamaño de las explotaciones
para hacerlas más competitivas.
Sin embargo, este proceso está vinculado
al cese de la actividad agraria por parte del agricultor,
de edad ya avanzada, sin un relevo generacional para la misma.
Este hecho está produciendo una disminución
de la población activa agraria y, en consecuencia,
de despoblación de los municipios rurales.
Los primeros resultados del LB sobre el estudio
de las estructuras agrarias concluyen que en el próximo
decenio 1999-2009, desaparecerán en España entre
400.000 y 500.000 explotaciones (entre el 25-30 % actual)
y se liberarán entre 3 y 4 millones de hectáreas.
Castilla y León es la Comunidad Autónoma
con menor porcentaje de titulares de explotación >=
55 años que cuentan con sucesor (12 % , aproximadamente),
lo que debe implicar un esfuerzo especial para el fomento
de la incorporación de jóvenes a esta actividad.
Por tanto, aunque el proceso de reestructuración
sea un proceso lógico y en beneficio de la competitividad
de nuestra agricultura, este proceso debe ir paralelo a un
apoyo decidido a las políticas de desarrollo rural
o de diversificación económica de las zonas
rurales, para que los territorios sean capaces de fijar población
y mantener una sociedad rural sostenible.
Una política de desarrollo rural (y
comparto la opinión de mi amigo Pedro Llorente, al
que felicito por su extraordinaria ponencia que tuve ocasión
de leer ayer), que sea integral y coordinada, ya que el desarrollo
rural no es sólo actividades que mejoran las estructuras
de las explotaciones (modernización de explot, regadíos...),
no es sólo las acciones de diversificación promovidas
por los programas agrarios (turismo rural, artesanía...)
o no es sólo la instalación de industrias agroalimentarias
en el medio rural.
El desarrollo rural es un conjunto de actividades
en todas las materias: vías de comunicación,
sanidad, educación... y todas las anteriores. Por tanto,
el LB debe reflejar y reflejará la necesidad de coordinación
de acciones para que las políticas sectoriales que
se apliquen sobre el medio rural se hagan de manera coordinada
y sobre una programación global.
Termino.
Estoy absolutamente convencida de que estas
jornadas de trabajo van a ser un éxito por la calidad
de los ponentes y por el éxito de asistencia. Espero
que se realicen aportaciones valiosas para enriquecer el proceso
de debate abierto en la sociedad española.
Les recuerdo a todos los asistentes que el
proceso participativo sigue abierto y el MAPA dispone de una
página Web (www.libroblancoagricultura.com) donde está
a disposición de toda la sociedad, todos los documentos
de trabajo que se van aportando y elaborando en las sesiones,
así como un cuestionario que puede ser contestado por
cualquiera de los ciudadanos españoles. En definitiva,
una página interactiva, una página abierta para
completar el debate.
Quiero agradecer toda la colaboración
prestada por la Consejería para la celebración
de estas jornadas.
Y quiero agradecer el esfuerzo de todos los
que han participado en la organización de estas jornadas
(ponentes, equipo técnico, etc...), esfuerzo dedicado
en beneficio de la agricultura y el desarrollo rural de España
y de esta tierra tan maravillosa, Castilla y León.
Quedan inauguradas estas jornadas.

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