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Santa Cruz de Tenerife, 23 de julio de 2.002

ILMO. SR. D. MANUEL LAMELA FERNÁNDEZ, SUBSECRETARIO DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACIÓN, MAPA


Buenas tardes Ilustrísima Señora Viceconsejera de Agricultura del Gobierno de Canarias, Ilustrísima Señora Delegada del Gobierno en Santa Cruz de Tenerife, buenas tardes a todos. Voy a tratar de ser muy breve, porque creo que los actos de clausura deben caracterizarse por su brevedad.

En todo caso quiero comenzar, agradeciendo a todos a los que han participado en esta Jornada, por su presencia y colaboración en un objetivo importante del Gobierno de España, que es la elaboración del Libro Blanco de la Agricultura y del Desarrollo Rural.

Esta mañana quedaba inaugurada esta jornada por parte del Excelentísimo Señor Ministro de Agricultura y del Consejero de Agricultura de Canarias, lo que demuestra y avala la importancia que tanto el Gobierno de España, como el de Canarias, conceden a la misma, a los trabajos que conlleva, a su redacción, y a la configuración de los objetivos que de él emanarán, de las normas y de las políticas activas que sobre su base se desarrollarán.

Cuando en el mes de febrero presentamos en público el proyecto del Libro, tuve la oportunidad de destacar el hecho de que a lo largo de la historia de España nunca antes se había acometido una aspiración tan ambiciosa ni compleja, como ésta. Abierta a la participación de todos los sectores productivos, a la sociedad civil en su conjunto, para debatir sobre el presente y el futuro de un sector desde el análisis objetivo de la realidad productiva de nuestras explotaciones agrícolas y ganaderas y de nuestra industria agroalimentaria. Sobre esta realidad, buscaremos objetivos, estableceremos estrategias y políticas activas, para hacerlos alcanzables a corto, medio y largo plazo.

El Libro Blanco tiene que ser un reflejo de la realidad productiva nacional, y por lo tanto, de la realidad productiva canaria. Tiene que ser el modelo o los modelos posibles de las diferentes agriculturas que coexisten en España. Sobre ellos tenemos que diseñar nuestros objetivos en un contexto cada vez más complejo y difícil. Más complejo, porque estamos embarcados en un proceso cada vez más ambicioso de liberalización de la economía, tanto a nivel comunitario como a nivel internacional. En este contexto de globalización de la economía, sólo una agricultura competitiva será capaz de subsistir.

Contamos con inmensos retos desde numerosas perspectivas: seguridad alimentaria, calidad, trazabilidad, demandas de nuestros consumidores - principales protagonistas y destinatarios finales de la cadena agroalimentaria -. La realidad de la Unión Europea, su futuro con la próxima ampliación y la consecuente incorporación de más consumidores y productores, con otros tejidos productivos distintos de los que hoy contamos dentro de la estructura actual, con mayores necesidades presupuestarias, es una Unión en la que tenemos que garantizar a nuestra Agricultura un tejido productivo estable, sólido, resistente, capaz de liderar sectores productivos en los nuevos mercados y en los nuevos escenarios que se van a abrir. Este es el escenario de nuestro futuro y hacia él tenemos que mirar con realismo siendo conscientes de lo que tenemos que hacer.

Hemos de ser realistas y necesitamos ser ambiciosos. Cuanto más altas sean las cotas que nos pongamos, más dificultades tendremos en alcanzarlas, pero si las alcanzamos, que las alcanzaremos, mayores cuotas de estabilidad y de progreso social conseguiremos para nuestros sectores agrario y ganadero, y en definitiva, para nuestro tejido agroalimentario.

Tenemos que ser conscientes del enorme potencial que tienen España y Canarias: nuestras tierras, nuestros campos, nuestras explotaciones, y especialmente nuestro factor humano, y muy especialmente nuestros jóvenes. Ellos tienen que ser nuestro primer compromiso con el futuro porque de ellos depende el porvenir del sector, a través de su incorporación a la actividad agraria. Éste es, por tanto, un objetivo prioritario por el que tenemos que apostar y el cual tenemos que conseguir.

El Libro Blanco debe de proponer las estrategias que se deben de seguir en el futuro en materia de políticas activas. Debe de establecer los cauces objetivos que consigan mejorar nuestra Agricultura, conseguir una mayor calidad de vida en el medio rural y su equiparación al entorno social urbano mediante políticas de Desarrollo Rural, y garantizar unos estándares de renta a nuestros agricultores y a nuestros ganaderos, que garanticen la viabilidad económica de las explotaciones económicas y del propio sector.

Todos los elementos anteriores, han de ser considerados con el máximo respeto a la realidad competencial que establece nuestra Constitución de 1.978. Abordamos el objetivo de la elaboración del Libro Blanco con la absoluta conciencia y voluntad de conciliar en su seno la realidad de la distribución de competencias entre nuestros territorios.

Creemos que es no solamente posible, sino absolutamente imprescindible, que haya una Política Agrícola Nacional dentro de la Política Agrícola Comunitaria, que siendo compatible y tributaria de ésta, aglutine la realidad o los denominadores comunes de todas y cada una de las Políticas Regionales. Ésta política nacional ha de aglutinar y potenciar sus principios fundamentales, ha de ordenar, subsidiariamente, las políticas y las estrategias a nivel nacional. Tiene que velar por el equilibrio interregional, por el equilibrio social, porque los agricultores, los ganaderos y las industrias agroalimentarias de toda España, tengan igualdad de oportunidades ante igualdad de retos.

La conjunción de todos los elementos que conforman esta realidad nos ha llevado a plantear dos tipos diferentes de jornadas: las autonómicas, a las que ya he hecho referencia anteriormente, y las sectoriales. Jornadas autonómicas que son el inicio de un trabajo de aportación para que realidad de Canarias con su complejidad específica derivada de su insularidad y condición de región ultra periférica, quede reflejada en el Libro Blanco. Respecto a las jornadas temáticas, organizadas en este contexto de debate público y colectivo, destacar que nos ofrecen opiniones y reflexiones de carácter sectorial sobre materias concretas que afectan directamente a la agricultura, a la ganadería y a la industria agroalimentaria española.

Todos ustedes conocen muy bien la realidad canaria. No les voy a abrumar con cifras, pero sí les voy a dar algún dato significativo, que ilustra y justifica la importancia que el Gobierno de España le da a la realidad productiva de estas islas.

En el año 2.000 la producción agraria canaria ascendió a 631 millones de euros, y en el año 2.001 ascendió a 811 once millones de euros. Es decir, un incremento del 28%. Una realidad y una tendencia que reflejan una apuesta de la sociedad canaria por su tejido productivo, y como tal, entendemos que tenemos avalar y ayudar.

Por otra parte, Canarias cuenta con producciones que juegan un papel clave para el conjunto de su economía. Sectores económicos como son el del plátano, el tomate o los vinos, han acreditado esa tendencia y avalan este tipo de políticas.

El plátano es un sector de los más significativos, por no decir el que más, con un casi 30% de la producción final agraria, equivalente al volumen conjunto de las producciones ganaderas. En el caso de la producción de tomate, en el año 2.001, alcanzó las 304.000 mil toneladas. Los vinos canarios, con más de ciento veinte mil hectolitros, suponen prácticamente el resto de la producción agraria del archipiélago.

En términos de empleo, el sector, en el año 2.001, facilitó un puesto de trabajo a más de 32.000 personas, con un una renta superior a 25.000 euros. En relación con las Industrias agroalimentarias, absorbieron el 28% del total empleo, y el 22% de las ventas de todo el sector industrial canario. Industria que, como las cifras ilustran, tiene un peso específico en las islas por el que también tenemos que apostar.

Estamos hablando de un sector que cuenta con un tejido social y estructural, que necesariamente, insisto, requiere de políticas activas que pasan, necesariamente por el reconocimiento de su complejidad y, en ocasiones, de inferioridad de condiciones de competitividad. Por lo tanto, es necesario contemplar cuestiones concretas que compensen esa pérdida o dificultad añadida, al ámbito de la competitividad.

Creo que estas cifras son suficientemente representativas de la realidad agraria de esta Comunidad. Y es necesario, en definitiva, que todos los canarios vean reflejado su presente y su futuro en el Libro Blanco. Creo que este es un objetivo fundamental del Gobierno de España, como única fórmula posible para que el Libro no sea un fracaso, y no contemple los problemas reales, ni busque soluciones a los problemas reales.

Creo que este propósito se va conseguir. Pero quiero insistir de nuevo, hoy no termina un trabajo, sino que comienza el trabajo el de la escritura del capítulo del Libro Blanco correspondiente a la realidad Canaria. La densa jornada de hoy es en definitiva, un buen comienzo de ese capítulo.

Creo que también en este caso, y para terminar, es de rigor agradecer la colaboración que la Consejería de Agricultura ha prestado al Ministerio de Agricultura para la organización de esta jornada, así como al Consejero, a la Viceconsejera, y a todo su equipo. Destacar también, que con la mirada puesta en el mucho trabajo que nos queda, estamos seguros de seguir contando con esa colaboración y con ese apoyo del Gobierno de Canarias, en lo que entendemos que es un objetivo común de los respectivos gobiernos de Canarias y de España.

Así conseguiremos una agricultura competitiva, sostenible, dotada de una estructura y un tejido social capaz de afrontar los retos del futuro. Retos que tenemos que encarar de manera ajena a las vicisitudes y a los avatares que puedan venir de la Unión Europea, sin perjuicio de que tengamos que pelear y luchar en el ámbito de las instituciones comunitarias, por conseguir el mejor estatus posible el presente y el futuro de estas islas.

Os invito a todos a seguir participando, a seguir aportando ideas y contenidos a este Libro. Sin nada más que decir, os agradezco a todos vuestra presencia y declaro clausurada la jornada del Libro Blanco, de la Agricultura y el Desarrollo Rural dedicada a estas islas.

Muchas gracias y buenas tardes.