| Barcelona, 17
de septiembre de 2.002
ILMO. SR. D. MANUEL
LAMELA FERNÁNDEZ, SUBSECRETARIO DE AGRICULTURA, PESCA
Y ALIMENTACIÓN, MAPA
Muchas gracias, querido Secretario General,
queridos Directores Generales, autoridades, representantes
del sector agrario y agroalimentario de Cataluña. Reitero
mis buenos días y comienzo esta breve intervención
destacando que tenía que ser el Ministro de Agricultura
el que estuviese presente en la inauguración de esta
jornada. Su presencia no ha sido posible por motivos de agenda,
ya que se encuentra fuera de España, y eso me ha supuesto
la oportunidad de poder estar aquí hoy en representación
del Ministro y del Ministerio, teniendo la enorme satisfacción
de proceder a inaugurar esta jornada autonómica de
Cataluña.
Creo que este acto que hoy celebramos y que
es esencialmente una jornada de trabajo, demuestra y avala
la importancia que el Gobierno de España, el Ministerio
de Agricultura y la propia Generalitat de Cataluña
concedemos, de manera conjunta y clara a algo tan importante
como es garantizar el futuro de un sector estratégico,
de enorme importancia económica y social, como es el
sector agroalimentario y el tejido rural vinculado al mismo.
Quiero destacar que este papel relevante de
la agricultura, reiterado públicamente por el Gobierno
de España, ha sido, como señalaba el Secretario
General, puesto de relieve públicamente por la propia
Generalitat de Cataluña con la publicación del
Libro Blanco del Sector Agrario. Su contenido es ya un referente
para el Libro Blanco de la Agricultura que está elaborando
el Gobierno de España y de él se extraen conclusiones
y planteamientos que son ya aportaciones al Libro Blanco estatal.
Cuando iniciamos en el mes de febrero de este
año la andadura del Libro Blanco, y en particular al
presentar públicamente la misma, constaté algo
incuestionable, como es que nunca antes en España,
ningún Gobierno, había acometido una tarea de
la envergadura de la del Libro Blanco en relación con
un sector productivo y en este caso con el sector agroalimentario
español.
La tarea del Libro Blanco es un enorme reto
que ha asumido el Gobierno de España y que significa,
nada más y nada menos, que realizar una evaluación
de la situación de los distintos sectores productivos
nacionales. Sobre la misma, se podrán analizar cuáles
tienen que ser los objetivos a alcanzar en el corto, en el
medio y en largo plazo, y a partir de ahí, diseñar
estrategias, políticas y medios necesarios para alcanzarlos.
Desde esta perspectiva, con estos trabajos,
pretendemos, en primer lugar, elaborar un documento objetivo
que presente la realidad actual de la agricultura española.
Aunque es incorrecto hablar de la realidad actual de la agricultura
española. De lo que tendríamos que hablar es
de las distintas realidades, de las distintas agriculturas
y de los distintos modelos productivos que afortunadamente
tenemos en España.
En segundo lugar, esos modelos de agricultura
que deseamos para el futuro deben contemplar los escenarios
del presente y los que en el futuro, previsiblemente, nos
vamos a encontrar. Escenarios que no son fáciles, que
están cuajados de enormes y complicados retos, y que
desde luego, flaco favor haríamos a los sectores productivos
si a la hora de plantear estos objetivos no lo hacemos con
realismo y no los consideramos dentro de esos enormes retos
y escenarios a los que me he referido.
Estamos ante inminentes cambios en el ámbito
de la Unión Europea, que van a significar cambios en
el ámbito de la Política Agrícola Comunitaria.
Nos enfrentamos a medidas cada vez más exigentes desde
la perspectiva de la liberalización y de la globalización
de los mercados. Nuestra pertenencia a la Organización
Mundial del Comercio, supone enormes retos que conllevan asumir
las tareas que hoy se desarrollan en su seno. Asistimos a
un proceso, que a mi juicio es imparable, de globalización
enmarcado en otro proceso al que no es ajeno, de renovación
tecnológica, de modernización de los medios
de producción y, en definitiva, de avance y de progreso
para los sectores productivos.
De cara al futuro tenemos que tener en cuenta
todos estos elementos y mirar al pasado con orgullo pero sin
nostalgia. Nuestra obligación es mirar al futuro con
realismo, con la máxima ambición posible, y
desde luego confiar en los enormes activos de los que disponemos,
en nuestras tierras, en nuestros campos, en nuestras explotaciones,
pero sobre todo y por encima de todo confiar en el mayor activo
que tenemos, que es el factor humano. Y creo que ese factor
humano y especialmente nuestros jóvenes, tiene que
ser nuestro primer compromiso con el futuro y debe de ser
el primer reto de evolución de los sectores productivos
de futuro.
Una vez concluida la identificación
de esa posición de partida, de esa foto fija de la
agricultura española, y una vez acordados los objetivos
que debemos de alcanzar, el Libro Blanco tiene que proponer
las políticas y las estrategias que permitan pasar
del presente al futuro sin riesgos, sin experimentos, sin
abordar estrategias que puedan poner en peligro el tejido
productivo y social en el que se asienta el sector agroalimentario.
Todo ello mirando a nuestros competidores, observando su evolución
y garantizando que nuestros sectores productivos estén
en condiciones de competitividad y de igualdad con los mismos.
Tenemos por lo tanto que garantizar la competitividad
de nuestras producciones, asegurar una estructura productiva
capaz de mantener esa competitividad y esa estabilidad y dignidad
de las rentas de nuestros agricultores y ganaderos. Tenemos
que ser capaces de dignificar el mundo rural y la vida rural
y equipararla al mundo urbano y a la vida urbana.
Desde el máximo respeto a la realidad
competencial de la que se ha dotado el Estado español
en la Constitución de 1978, y apostando por la adecuación
de todas las políticas activas a la diversidad de modelos
y estructuras productivas, el Gobierno cree que hay objetivos
comunes por los que todas las administraciones tenemos, no
sólo la posibilidad sino la obligación, ante
nuestros sectores productivos de apostar.
Sólo conseguiremos esas mayores cotas
de competitividad con políticas regionales coherentes,
con políticas desarrolladas por los Gobiernos autonómicos
coherentes dentro de una imprescindible Política Agrícola
Nacional, que coordine las políticas autonómicas,
que aglutine los objetivos estratégicos de las mismas,
que sea ordenadora y reordenadora de los sectores productivos
para garantizar su competitividad. Ha de ser subsidiaria de
aquellas actuaciones que las administraciones territoriales,
por diversos motivos o por distintas coyunturas, no puedan
abordar. Esa realidad exige un esfuerzo común de cooperación
entre gobiernos, un esfuerzo, en este caso, de cooperación
del Gobierno de la Generalitat y del Gobierno central, entre
el Ministerio de Agricultura y la Conselleria de Agricultura.
Esta dinámica de entendimiento, esta
estrategia de trabajo conjunto entre administraciones nos
puede y nos debe permitir apostar por el futuro de nuestros
sectores productivos y por el futuro del sector agroalimentario
catalán, dentro de un sector agroalimentario nacional
igualmente competitivo, capaz de afrontar los más importantes
y difíciles retos que podamos imaginarnos.
Para conseguir todo esto, el Ministerio de
Agricultura ha propuesto un amplio debate social. Consideramos
imprescindible que toda la sociedad civil en su conjunto sea
consultada sobre el presente y el futuro del sector agroalimentario
nacional. Que en primer lugar se consulte al propio sector
productor, los agricultores y ganaderos y la industria agroalimentaria,
pero también al resto de la sociedad.
Este objetivo se ha planteado a través
de dos tipos de jornadas. Por una parte, las denominadas “temáticas”,
que con carácter nacional, se celebran sobre temas
específicos y, por otro las denominadas “autonómicas”,
acudiendo y reflejando en el futuro Libro Blanco, la realidad
del territorio, los problemas específicos que hay en
cada una de las partes del mismo y así poder aportar
soluciones reales.
Un amplio debate social que no se limita a
la realización de esta jornada, sino que va mucho más
allá a través de trabajos posteriores, con actuaciones
futuras, incluida la apertura en la Web del Ministerio de
Agricultura, de una sección específica del Libro
Blanco, como cauce de comunicación en el que cualquier
ciudadano de este país podrá dar sus opiniones,
sus sugerencias o sus comentarios a las distintas facetas
y al distinto contenido del mismo. En definitiva, como decía
antes, una tarea nunca emprendida por un Gobierno, una tarea
de revisión profunda de todo un sector y de asumir
el reto de su modernización para garantizar su estabilidad
futura.
Las jornadas temáticas no se conciben
para que se vuelva a escuchar a las administraciones que habitualmente
son a las que se escucha, sino para escuchar a la Universidad,
a las Asociaciones, a los Profesionales, a los colectivos,
a los sectores, a las Organizaciones Agrarias, en definitiva,
a los auténticos protagonistas del sector agrario y
del sector agroalimentario.
Todo este planteamiento quedaría incompleto
si no nos acercamos, como decía antes, a la realidad
territorial a la realidad específica, en este caso
hoy de Cataluña, la cual tiene una transcendencia fundamental
en la realidad colectiva de España. Esta realidad tiene
necesariamente que ser recogida y reflejada en el Libro Blanco
si queremos que del mismo se extraigan recetas y medidas positivas
y válidas para la agricultura catalana. Por lo tanto,
entendemos que el sector productor catalán, el Gobierno
de Cataluña y toda la sociedad catalana en su conjunto
tiene a partir de hoy mucho que decir en proceso y mucho que
significar para escribir su correspondiente capítulo.
Estamos ante una situación que creo
que es positiva desde el punto de vista de las cifras, a las
que algunas de ellas ha hecho referencia el Secretario General.
Por una parte, una producción final agraria con una
subida entre 2000 y 2001 de más del 14%, con más
de un 61% de la renta total agraria procedente de un sector
ganadero potente, concentrado en los subsectores porcino y
ovino, - mas de 6.000.000 y 1.100.000 de cabezas respectivamente
-. Estamos hablando de un sector que cuenta con más
de 74.000 activos, con un enorme tejido social, y un sector
agroalimentario con una industria agroalimentaria, que arroja
una facturación de más de 14.000 millones de
euros. Es un sector dinámico, un sector en crecimiento,
un sector que ha sido y es capaz de colocar sus productos
en el mercado en excelentes condiciones de competitividad.
Pese a ello, el sector no puede dormirse en los laureles,
tiene que seguir trabajando en esa línea para ganar
día a día mayores cotas de competitividad.
A su vez, tiene mucho que enseñar y
aprender mucho del resto de los sectores productivos nacionales.
Esta es también una de las razones de ser de estas
jornadas y del propio Libro Blanco, su papel en el conocimiento
profundo de toda la realidad de España.
Quiero terminar esta intervención, agradeciendo
de antemano a los ponentes su trabajo, su participación
y desde luego su conocimiento puesto a la disposición
de este importante proyecto. Agradecimiento que transmito,
expresamente, en nombre del Ministro de Agricultura, Pesca
y Alimentación.
También quiero agradecer a la Generalitat
de Cataluña y en particular al Departament d’Agricultura,
el trabajo conjunto tanto para hacer posible esta jornada,
como para el trabajo conjunto que a partir de hoy seguiremos
realizando para contribuir a la elaboración de este
ambicioso reto.
Para finalizar, desde este ofrecimiento y desde
este entendimiento de colaboración entre administraciones,
quiero trasladar a los sectores aquí representados
un mensaje de optimismo. Si bien los retos son muchos y las
dificultades que se nos ciernen son también muchas,
los esfuerzos de colaboración entre administraciones
y entre éstas y los sectores, nos tienen que llevar
sin duda, a alcanzar los mismos. Debemos conseguir unos sectores
productivos estables, dinámicos y competitivos más
allá del horizonte 2006 y por lo tanto a medio y largo
plazo.
Yo por mi parte nada más, agradecer
a todos su presencia, desearles que tengan una fructífera
jornada e invitarles a que después de la misma sigan
trabajando y aportando sus conocimientos y sus datos a esta
enorme obra que es el Libro Blanco de la Agricultura y el
Desarrollo Rural.
Muchas gracias a todos y queda inaugurada la
jornada del Libro Blanco dedicada a Cataluña.
Buenos días.

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