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Ponencias
REFLEXIONES SOBRE EL
FUTURO DE LA PRODUCCION GANADERA EN CATALUÑA
Dr. Pere Costa Batllori
Catedrático Emérito de Producción Animal
de la Escola Superior d'Agricultura de Barcelona. Universitat
Politécnica de Catalunya
REFLEXIONES PREVIAS
PARA HABLAR DEL FUTURO
ES NECESARIO CONOCER EL PRESENTE
¿QUÉ HA
PASADO DURANTE LOS ÚLTIMOS SESENTA AÑOS?
¿PUEDE EXISTIR
EL EQUILIBRIO ENTRE "PRODUCTIVISTAS" Y "REGLAMENTISTAS"?
REFLEXIONES SOBRE EL
FUTURO DE LA PRODUCCIÓN GANADERA EN CATALUÑA
REFLEXIONES SOBRE EL
FUTURO DEL GANADO PORCINO
REFLEXIONES SOBRE LA
PRODUCCIÓN AVÍCOLA
REFLEXIONES SOBRE LA
PRODUCCIÓN EN GENERAL
REFLEXIONES
PREVIAS
El contenido de la siguiente exposición
intenta reflejar algunos de los conceptos que nos han sido
expuestos en una serie de entrevistas mantenidas con directivos
y técnicos de diversas asociaciones que agrupan el
amplio abanico de la producción y comercialización
de la ganadería catalana, con representantes de diversos
organismos y dependencias de la administración autonómica
relacionados con la misma y con empresarios y técnicos
conocedores del tema y poseedores de un reconocido prestigio
y "seny".
Queremos poner de manifiesto que las opiniones
que nos han llegado no siempre han sido compatibles entre
sí y que, en no pocas ocasiones, nuestras propias ideas
y nuestra subjetiva experiencia personal obtenida a través
de casi cincuenta años de dedicación profesional
al sector han dificultado, sin duda alguna, la posibilidad,
de antemano no buscada, de llegar a verdaderas conclusiones.
Es por ello que reiteramos el hecho de que
el contenido de nuestra intervención se basa en simples
reflexiones, comentarios, sugerencias y, posiblemente quejas,
sin pretender abarcar toda la problemática actual ni,
tan solo, la más importante. Como consecuencia el único
responsable de su idoneidad o errores es el propio autor,
que en modo alguno se considera un experto y aún menos
un futurólogo.
Como podrán comprobar hemos huido de
toda expresión cuantitativa y concreta. Las reflexiones
que siguen pretenden ser amplias, abiertas y simples aparte
de que pueden ser en muchas ocasiones, claramente dubitativas.
Lo que sí es cierto es que se exponen con el sincero
deseo de que sirvan para establecer un futuro ordenamiento
correcto y válido, que proteja el bienestar animal
y el bienestar del consumidor (por este orden lo hemos visto
expuesto en no pocas ocasiones) pero que no olvide, siempre
que sea justo y razonable, los derechos del productor en el
más amplio sentido de la palabra, que incluye, como
es lógico, su propio bienestar y su beneficio económico.
La Generalitat de Catalunya y su Departament
d'Agricultura, Pesca i Alimentació han publicado (año
2001) el "Llibre Blanc del Sector Agrari". Al mismo
les remitimos ya que en él encontrarán interesantes
datos, especialmente en su Capítulo IV ("Recomanacions")
que ocupa las páginas 221 a 241, que es de obligada
lectura.
Nosotros iremos por vericuetos quizás
más concretos y personalizados y, sin duda, de manera
más desorganizada, pero ello no será obstáculo
para tener presente la importancia de una ganadería
que representa el 64% de la Producción Final Agraria
de Cataluña y de una industria agroalimentaria que
representa el 22% de la producción española
y ocupa cerca de 100.000 personas.
Y como reflexión final, dentro de estas
reflexiones previas, la referente a la escasa influencia real
y práctica que suponemos tendrán nuestras propias
opiniones, que en el fondo son el reflejo de lo que piensan
cierto número de ciudadanos de la Unión Europea
pertenecientes a la categoría de administrados de a
pie. En su día, una vez llegado a nuestro poder el
documento de la Comisión de las Comunidades Europeas
titulado "Libro Blanco sobre la Seguridad Alimentaria",
que se publicó en el año 2000, nos invadió
el pesimismo ante una nueva situación, de cuya necesidad
nadie duda pero cuyas exageraciones hoy nos vemos obligados
a comentar.

PARA HABLAR DEL FUTURO ES NECESARIO
CONOCER EL PRESENTE
Ante la evidencia del anterior enunciado y
a pesar de que no presenta una "rigurosa" actualidad,
creemos obligado referirnos a la publicación del Departament
d'Agricultura, Pesca i Alimentació, de la Generalitat
de Catalunya, titulado "El Sector Agrari a Catalunya.
Evolució, anàlisi i estadístiques (1986-2000)".
Conceptualmente es de gran interés ya que, entre otros
aciertos, insiste en la importancia de la ganadería
dentro del concepto "agrario", que en la administración
pública suele ofrecer un característico poder
absorbente y adsorbente y que felizmente creemos está
bien delimitado entre los aquí presentes. Reproducimos,
al no ser capaces de mejorarlas y con alguna abreviatura en
aras al tiempo disponible, las conclusiones de la obra, publicadas
en el capítulo "El sector agrario catalán
a finales del siglo XX y al inicio del siglo XXI".
El análisis del sector agrario catalán
actual debe partir de una premisa incuestionable, nos referimos
a la importancia y a la magnitud de las transformaciones que
se han producido en el mismo en el transcurso de los últimos
decenios. El fuerte crecimiento demográfico sufrido
por el país en los años cincuenta, sesenta y
setenta, derivado del proceso de industrialización
que se vivía en aquellos momentos, y que suponía
un incremento importantísimo del nivel medio de vida,
y que, a su vez, dio lugar a un aumento espectacular de la
demanda y a modificaciones cualitativas sustanciales, han
sido elementos decisivos para promover la modernización
del sector agrario en Cataluña.
El sector agrario catalán en la actualidad
tiene una serie de aspectos característicos que se
pueden sintetizar en seis como más significativos:
- El primero hace referencia a la evolución
del número de explotaciones que continua su disminución,
si bien y paralelamente se desarrolla un aumento moderado
de su tamaño y economía.
- El segundo se refiere a la reducción
sensible de la superficie agrícola cultivada.
- El tercero pone de manifiesto el desarrollo
de una intensificación de la actividad productiva,
que ha sido posible, entre otros elementos, gracias al uso
cada vez más considerable de maquinaria y de insumos
de origen industrial.
- El cuarto constata una progresiva "ganaderización"
del mundo agrario catalán, que se refleja perfectamente
en que el valor de la producción ganadera casi ha
duplicado el valor de la producción agrícola
en Cataluña durante el periodo de tiempo estudiado.
Esta situación ha cambiado la relativa magnitud que
definía a la ganadería del país desde
finales del siglo XIX hasta los años setenta del
siglo XX. El factor básico que explica el desarrollo
ganadero es la introducción de formas organizativas
de la producción típicamente industriales
en el seno de la ganadería catalana.
- El quinto aspecto, en buena parte es consecuencia
de los dos anteriores, y se refiere a la consecución
de un gran incremento de la cantidad física obtenida
de la actividad agraria y de su valor económico.
Esto supone una clara vocación comercial del sector
agrario catalán ya que la casi totalidad de lo que
produce se dedica a la venta. Por otra parte se ha desarrollado
un notable aumento de los rendimientos y de las productividades
que, por cierto, nos han acercado a las medias europeas.
- El último se concreta en el significativo
incremento de la renta agraria por persona ocupada, gracias
a la propia disminución del número de trabajadores
y al incremento de la producción, sin olvidar el
crecimiento de las ayudas públicas que han recibido
los agricultores.
El estudio se refiere también a la fuerte
concentración territorial de algunas actividades y
al importante esfuerzo realizado para desarrollar un amplio
proceso de modernización, destacando que la ganadería
industrializada tiene una notable capacidad de competitividad
derivada de unos niveles de escala productiva, productividad
y rentabilidad más elevadas que los que tienen otras
comunidades autónomas y que son semejantes a los valores
medios europeos. Por otra parte, en un momento en el que se
está replanteando el tema de las subvenciones agrarias
que recibe el campo, la agricultura catalana muestra una dependencia
ante las mismas bastante inferior a la de otras regiones y
países europeos y, en último lugar, no debe
olvidarse que en el seno del sector agrario catalán
hay una fuerte presencia del cooperativismo y del asociacionismo
que permite a los agricultores y ganaderos unir esfuerzos
para actuar con mayores garantías en el mercado y que,
en algunos casos, ha generado la configuración de grandes
cooperativas agroindustriales.
La agricultura catalana es un ámbito
de la vida económica del país lleno de matices,
derivados de las sensibles diferencias estructurales y orientaciones
productivas y territoriales que hoy la caracterizan. Pero,
no hay duda de que, a pesar de los problemas que generan estas
diferencias como los que provienen de la evolución
de los precios, de las desequilibradas relaciones establecidas
con las industrias agroalimentarias o de la competencia de
otras agriculturas con costes de producción más
bajos, las posibilidades que se abren al sector agrario catalán
en el seno de la Unión Europea son importantes. Con
más razón si se tiene presente cual ha sido
la evolución general seguida por el mundo agrario en
Cataluña en los años transcurridos desde la
entrada de España en la U.E. en 1986 hasta la actualidad,
de la que podemos hacer un balance globalmente positivo.
Este balance positivo queda reflejado en la
situación general de España. El Ministerio de
Agricultura, Pesca y Alimentación, a través
de la Dirección General de Consumo, ha publicado un
estudio titulado "Consumo en España. 2001",
al que también les remitimos. Según el mismo,
el consumo de carne se incrementó en un 1,3 % y su
precio en un 8,3 %. Este hecho se achaca al desvío
del consumo hacia productos de calidad certificada y con denominación
de origen. El estudio señala un futuro esperanzador
por el interés del consumidor en mantener una dieta
rica en nutrientes y equilibrada e indica la necesidad de
potenciar la educación alimentaria en la juventud para
dar continuidad a nuestra dieta mediterránea.
Pero esta visión optimista ¿puede
mantenerse en septiembre de 2002? Antes de entrar en el tema
principal creemos vale la pena plantearnos la siguiente pregunta:

¿QUÉ HA PASADO DURANTE
LOS ÚLTIMOS SESENTA AÑOS?
La necesidad de un breve recuerdo es evidente.
La conveniencia de que sea, en verdad, un breve recuerdo es
también evidente ya que esta en la mente de muchos
de los que estamos aquí y, en caso contrario, pertenece
a la memoria histórica mas reciente. Muy sucintamente:
- Año 1939. Fin de la llamada Guerra
Civil Española
- Año 1944. Fin de la II Guerra Mundial
- Consecuencia de ambas: Hambre y destrucción
en toda Europa. Desaparición de una escasa ganadería
extensiva y totalmente insuficiente. Nivel de vida reducidísimo,
increíble para las jóvenes generaciones actuales.
- La reacción, sobretodo empresarial,
a nivel de las naciones vencedoras y vencidas fue:
- Inicio y desarrollo de una ganadería intensiva.
Cubrir las necesidades cuantitativas en alimentación,
dejando en segundo lugar los problemas de calidad.
- Uso creciente y esperanzador de aditivos, medicamentos,
subproductos, etc. con el fin de aumentar y abaratar
las producciones, con escasos condicionantes sanitarios.
- Necesidad imperiosa de unos precios lo más
reducidos posible.
- En resumen, el desarrollo de la "Conciencia
I" de Charles Reich expuesta en "The Greening
of America (1970), resumida en la frase "Intentar
seguir adelante".
- Así se logró la mejora de
la economía de Europa, la concreción de la
unión europea, un claro incremento del nivel de vida,
el estado del bienestar, la difusión del ecologismo,
la exigencia política de vivir por encima de las
posibilidades reales del trabajo invertido y del beneficio
obtenido etc. etc.
- La piedra fundacional debemos situarla,
no obstante y como es bien conocido, en el Tratado de Roma
de 1957 y, como consecuencia, en la creación de la
PAC, felizmente desarrollada hasta que la producción
de los grandes excedentes de los años ochenta obligan
a su reforma en 1992.
- Posteriormente aparecen los mal llamados
"escándalos de la ganadería", un
cajón de sastre increíble y paranoico que
incluye el uso consciente o la presencia inconsciente, en
los piensos, de hormonas sexuales (cuya prohibición
carece de todo fundamento científico y obedece a
motivos puramente comerciales), antitiroideos, beta-agonistas
(autorizados este año por la exigente normativa estadounidense
de la FDA), dioxinas, benzopirenos, insecticidas, etc.,
la detección de residuos de medicamentos en la carne,
leche y huevos, la aparición de enfermedades animales
presuntamente transmisibles al hombre (BSE) o no transmisibles
al hombre (peste porcina, glosopeda).
- Con la Agenda 2000 se implanta el término
seguridad alimentaria.
- Siguen avances muy importantes en los métodos
de detección química de los residuos de las
más diversas sustancias y con ello el temor de más
escándalos, olvidando que para muchas de ellas no
se tiene conocimiento de sus reales niveles de peligrosidad,
o se detectan niveles alejados de los que pudieran precisar
de medidas especiales y, como problema capital, que un nivel
cero de las mismas es innecesario o imposible.
- Como reacción, con escaso fundamento,
basada en teorías no siempre contrastadas, en el
snobismo de algunos, en políticas ecologistas no
cuestionables siempre que ofrezcan una base científica,
en los intereses de grandes empresas multinacionales y en
el temor político a "no enfrentarse" ni
a unos ni a otros, se esta generando un cúmulo de
normativas (y sus consiguientes sanciones), de imposible
cumplimiento en muchos casos, excesivamente burocratizadas,
algunas veces de muy dudosa eficacia y muy limitadoras de
los intereses económicos del sector productivo y,
aunque pocas veces se indique, del propio consumidor, sin
ofrecer a cambio ventajas sanitarias claras.
- Ello se traduce en no pocas ocasiones en
la desconfianza del consumidor, en el incremento de los
costes de producción y en la innecesaria reducción
del consumo de determinados productos de origen animal.
- Las nuevas normativas de bienestar animal
y de protección del medio ambiente, necesarias evidentemente,
pero aplicadas sin un equilibrio razonable acaban de complicar
el problema.
- En estos momentos se están presentando
dos tendencias de difícil entendimiento, la de los
mal llamados "productivistas", que creen que la
productividad no esta reñida con la seguridad de
los productos de origen animal y la de los "reglamentistas"
que preconizan, en realidad, la vuelta a la ganadería
extensiva, con todas sus consecuencias.
- Mientras, la palabra seguridad alimentaria
sigue teniendo dos acepciones oficiales: La de la FAO según
la cual es "la situación en que todas las personas
en todo momento tienen acceso físico y económico
a suficientes alimentos inocuos y nutritivos" y la
de la UE para la que el objetivo principal es conseguir
el nivel más elevado posible de protección
de la salud de los consumidores. Demasiada diferencia conceptual
para permanecer tranquilos cuando unos 830 millones de personas
pasan hambre en el mundo.
- Para finalizar este grupo de reflexiones
quizás sería bueno pensar en el término
soberanía alimentaria que se traduce como el derecho
de todos los pueblos de definir sus propias políticas
y estrategias sostenibles de producción, distribución
y consumo de alimentos.

¿PUEDE EXISTIR EL EQUILIBRIO
ENTRE "PRODUCTIVISTAS" Y "REGLAMENTISTAS"?
Evidentemente creemos que sí, aunque
no sea fácil. Inicialmente se pueden hacer las siguientes
reflexiones:
Cuando el simio arborícola y vegetariano,
antecesor del hombre, descendió de los árboles
y se hizo bípedo, se convirtió en un omnívoro-carnívoro
al mismo tiempo que desarrollaba la inteligencia y se hacia
consciente de su poder. Pocos científicos están
en desacuerdo con la afirmación de que sin el consumo
de alimentos de origen animal el hombre no hubiera alcanzado
su actual fase de desarrollo.
Europa ha alcanzado una excelente situación
de autosuficiencia en productos de origen animal, cubriendo
un alto nivel de vida de su población. Es evidente
que ha llegado el momento de promocionar la seguridad de los
alimentos que consume, que ha llegado el momento en que la
calidad (después incidiremos más a fondo sobre
este concepto) debe primar sobre la cantidad.
La contaminación medioambiental es un
claro y grave peligro para la humanidad. Es imprescindible
tomar las medidas necesarias para evitarla obligando a cada
sector a reducir la parte de la misma de la que es responsable.
El bienestar animal es una premisa unida a
nuestra civilización procurando siempre que no se llegue
a extremos fuera de toda lógica.
Es necesario, pues, establecer un correcto
equilibrio en las relaciones entre la técnica y la
política, entre la realidad demostrada por los científicos
y las suposiciones no demostradas de determinadas tendencias.
Los expertos que las distintas Administraciones
europeas eligen para ocupar puestos decisivos en la aprobación
de las diferentes normativas son, indudablemente, buenos conocedores
de los temas a que nos referimos, pero deberían solicitar
el asesoramiento de técnicos con experiencia práctica
y real de cada situación, consensuando así las
decisiones con el sector productivo correspondiente, lo que
se traduciría en una mejor defensa las posiciones de
países con distintas estructuras ganaderas.
Las normas que se promulguen debieran ser necesarias,
factibles y controlables, facilitando medios para cumplirlas
y alternativas válidas a los problemas que originan.
El sector, a modo de ejemplo, se pregunta: ¿de que
sirve el etiquetado completo de un pienso?, ¿por qué
debe aportar más información que la de un alimento
destinado a consumo humano?, ¿que información
de interés da al consumidor?, ¿que ha conseguido
la prohibición a ultranza del uso de todas las harinas
de origen animal en la fabricación de piensos (a causa
de la BSE) y principalmente de las de origen porcino y avícola,
aparte de contaminar intensamente el medio ambiente con su
incineración cuando no con su destino a vertederos
al no disponerse de medios para su destrucción?, ¿de
que sirve la alarma producida con el tema de las dioxinas
ante la imposibilidad física y económica de
realizar la enorme cantidad de análisis que exige el
cumplimiento de su control?, ¿es posible establecer
las medidas de trazabilidad en una fábrica de piensos
con empleo mayoritario de cereales y soja que se reciben a
granel?, ¿es que la calidad de la carne depende sólo
de la alimentación?, ¿por qué el control
de la alimentación animal se centra en las de un lote
de pienso de 1 o 2 toneladas en lugar de basarlo en el control
de las materias primas en origen?
Otro punto a someter a diálogo es la
demonización de los aditivos en general, sin recordar
que los actualmente autorizados han superado fuertes exigencias
de seguridad, se han invertido grandes sumas en su desarrollo
y han conseguido grandes beneficios productivos por lo que
el único argumento utilizable contra ellos parece ser
el de que "están mal vistos" por los consumidores.
Curiosamente cabe recordar que el 90 % de los
problemas sanitarios que realmente afectan al consumidor tienen
un origen bacteriano y en cambio se mira con recelo a gran
parte de los aditivos alimentarios cuya función es
precisamente la preservar la calidad microbiológica.
En el terreno práctico no parece posible
una única normativa para todos los países que
componen la actual Unión Europea ya que las diferencias
de clima, de tamaño de las granjas, de necesidades
de consumo, de los hábitos y tradiciones son distintos.
No deja de ser curioso que los problemas legales en los que
se debate la producción ganadera procedan, si no responden
a problemáticas políticas o económicas,
de países cuyo censo ganadero es minoritario.
También sería interesante una
profunda reflexión sobre el concepto de delito contra
la salud pública y sobre el injusto resultado de la
aplicación estricta de las normativas sobre seguridad
alimentaria en el sentido de que una mínima desviación
sobre los límites exigidos puede dar lugar a graves
sanciones, totalmente desproporcionadas en relación
con la peligrosidad de las consecuencias sanitarias a que
puede dar lugar. Las administraciones autonómicas consideran
la casi totalidad de propuestas de sanciones como posible
delito contra la salud publica, en lugar de infracción
administrativa. Con ello inundan los Juzgados, incluyendo
el Supremo, con temas que tienen más fácil solución
por vías menos complicadas.
Y por último, un grave problema propio
de la nación española. No se ha conseguido unificar
la interpretación de las complicadas normativas a que
nos referimos por parte de los distintos departamentos de
las diferentes comunidades autonómicas. El derecho
a la libre circulación de mercancías no ya dentro
de la UE (lleno de inconvenientes normativos originados en
los distintos países) sino dentro de la propia España
está en peligro ya que múltiples interpretaciones
contradictorias de las distintas Autonomías ocasionan
frecuentes perjuicios, problemas y sanciones a las empresas.
Sin duda alguna se está desarrollando
una excesiva intervención de la Administración
sobre el sector y no siempre se puede asegurar que la administración
sea eficaz sino que con alguna frecuencia es complicada y
lenta.
La reducción de la producción
animal en la Unión Europea conducirá a efectos
claramente perjudiciales: rotura del sistema de autoabastecimiento,
disminución del PIB, disminución de los puestos
de trabajo y, a nuestro juicio el más grave peligro,
necesidad de tener que recurrir a la producción de
terceros países con el inconveniente de no poder controlar
con eficacia la seguridad de los alimentos importados, de
no poder controlar la reducción a nivel mundial de
la contaminación ambiental y de no poder controlar
el buscado bienestar de los animales productivos.
En verdad ¿se ha pensado seriamente
en las supuestas ventajas de la ganadería extensiva
como fuente principal de alimentos de origen animal?, ¿se
ha pensado seriamente en las ventajas de la criminalización
de la ganadería intensiva?, ¿alguien ha informado
al consumidor que su reducción, o desaparición,
dará lugar a un fuerte incremento de los precios al
consumo?, ¿que pasará cuando la ganadería
ecológica se desarrolle , es decir, se "industrialice"
para cubrir las necesidades de la población?, ¿es
tan importante y grave la presentación de peste porcina
clásica o de la glosopeda, no transmisibles al hombre,
dentro de la problemática de la seguridad alimentaria?,
¿porque se resalta la necesidad de la seguridad de
la carne y se habla tan poco de la seguridad del pescado o
de los alimentos de origen vegetal?, ¿por qué
no se informa ampliamente y en forma positiva de las rigurosas
normas de seguridad que se ponen en práctica en el
sector de la producción animal?, ¿porque se
resalta el peligro de la contaminación nitrogenada
de los purines y se descuida la mucho mayor contaminación
ambiental de los abonos inorgánicos?
¿Dónde está el equilibrio?
¿Dónde está la verdad?
Y, sin más comentarios, entramos en
el tema concreto de

REFLEXIONES SOBRE EL FUTURO DE
LA PRODUCCIÓN GANADERA EN CATALUÑA
Nuestra primera reflexión en este sentido
es, lamentablemente, sumamente pesimista. Vemos un incierto
porvenir a la ganadería de Cataluña y sugerimos
un esfuerzo común de entendimiento, diálogo
y espíritu lógico para salvar la situación,
poniendo en práctica por parte del ganadero las medidas
necesarias, aunque sean costosas y dolorosas y por parte de
la administración aportando una correcta interpretación,
naturalmente dentro de la legalidad, de todas las situaciones,
sin exageraciones, con espíritu constructivo, con información
rápida y concreta a las múltiples dudas que
la actual legislación genera y con la lógica
exigencia de todos los deberes y la defensa de todos los derechos.
El contenido del apartado anterior, expuesto
como la necesidad de un equilibrio entre la realidad y la
legalidad, es de clara aplicación a estas alturas de
nuestra exposición ya que su conjunto, cuya composición
podría pormenorizarse mucho más, es un poderoso
freno al desarrollo de la ganadería intensiva catalana.
Es evidente que se ha demonizado la realidad existente y se
ha producido un exceso legislativo, innecesario, que se ha
perdido de vista que el riesgo cero no existe en nuestra civilización
y que todo ello supondrá un claro freno a una actividad
de la que no se puede prescindir.
Vemos mal la situación del consumidor
que vive en la ansiedad provocada por el miedo a la intoxicación
cuando en realidad nunca había disfrutado de una seguridad
alimentaria como la actual y que en un futuro verá
incrementados los costes de adquisición de los productos
de origen animal muy posiblemente sin mayor seguridad alimentaria
que la actual.
No obstante, hoy el futuro de la ganadería
catalana está pendiente, además de lo ya indicado
y de modo más concreto, en la necesidad de:
- Solucionar los problemas medioambientales
como consecuencia de la producción de purines y estiércoles
- Proporcionar al consumidor una plena seguridad
alimentaria.
- Estudiar los problemas relacionados con
el bienestar animal ya que exigirán fuertes inversiones
y grandes complicaciones
- Mejorar la imagen del sector frente al
consumidor y clarificar el concepto de calidad.
Más concretamente, el futuro de la ganadería
catalana reside en:
- Problemas medioambientales
- Seguridad alimentaria
- Bienestar animal

REFLEXIONES SOBRE EL FUTURO DEL
GANADO PORCINO
La ganadería porcina catalana es de
suma importancia y su censo presenta un valioso equilibrio
y sinergismo económico complementario con fábricas
de piensos, laboratorios de medicamentos veterinarios, mataderos,
industria cárnica transformadora, con sus correspondientes
intercambios comerciales pero se halla inmersa en un evidente
y grave peligro, el de la contaminación ambiental por
los purines. (nitrógeno, fósforo, metales pesados,
etc.).
No obstante hay que resaltar, antes de entrar
en el tema, que Cataluña tiene una enorme vocación
productora y comercial. Es un país gran consumidor,
con un turismo creciente y tiene en Baleares un potencial
de venta de considerable importancia. La solución que
el sector desarrolló inicialmente es la más
rentable: importar materias primas para piensos, fabricar
piensos, producir ganado porcino, establecer mataderos y salas
de despiece a distancias correctas y crear una poderosa industria
cárnica. La consecuencia de todo ello fue la reducción
de los costes de producción. El sector debe luchar
para que no falle este entramado.
La contaminación de tierras y acuíferos
en Cataluña es importante y peligrosa por lo que, de
no poner en práctica una solución válida,
los riesgos y las sanciones legales correspondientes pueden
ser graves y cuantiosos.
Desgraciadamente las zonas vulnerables, claramente
definidas, van en aumento y urge atajar el problema teniendo
en cuenta que cada día será más difícil
disponer de dinero público para la solución
del problema. La frase "quien contamina paga" esta
ganando adeptos en la sociedad.
La idea tradicional de que las granjas porcinas
eran generadoras de un subproducto útil para el abonado
de los cultivos va siendo sustituida, en la sociedad actual,
por la consideración de que las granjas porcinas son,
potencialmente, industrias contaminantes, cuando en realidad
la explotación ganadera que contamina es porque no
está bien diseñada.
Como consecuencia, las granjas que en un futuro
puedan diseñarse deberán incluir en su proyecto
la solución al destino de sus purines y las granjas
existentes deberán pasar por un proceso de adecuación.
Es evidente la necesidad de cumplir con rigor
el contenido del decreto de ordenación de las explotaciones
porcinas y el decreto de gestión de las deyecciones
ganaderas, especialmente en lo que se refiere a la superficie
destinada a la utilización de purines
como fertilizantes, no obstante hace falta un estudio profundo
del problema que debe abarcar los siguientes extremos:
- Reducción del contenido en nitrógeno,
fósforo, cobre y zinc de los piensos compuestos con
destino a la alimentación porcina. Estudios recientes
han demostrado que puede conseguirse una interesante reducción
del poder contaminante de los purines a través de
esta posibilidad.
- Realización de tratamientos descontaminantes
en las balsas de purines de las granjas, con instalación
de agitadores y aplicación de tratamientos biológicos
aeróbicos.
- Obviamente, prohibición de instalación
de nuevas explotaciones a menos que cumplan con seguridad
las medidas legales.
- Realización de un mapa de suelos
de Cataluña con el fin de conocer los niveles existentes
en nitrógeno y fósforo.
- Realización de un estudio sobre
la importancia de la contaminación de tierras a través
de abonos inorgánicos. El enorme consumo de los mismos
y el apoyo decidido de sus empresas productoras y comercializadoras
obligan a tomar cartas en el asunto para aclarar definitivamente
el porcentaje de contaminación achacable a cada uno.
Como razonamiento que apoya esta necesidad está la
determinación del origen de la contaminación
por nitratos de comarcas como el Maresme y el Tarragonés,
que no se caracterizan precisamente por su censo porcino.
- En las zonas vulnerables, recomendar el
cultivo de especies vegetales desnitrificadoras de los suelos.
Una vez establecido el alcance de estas medidas
es evidente que será necesario plantearse una posible
reducción del censo porcino catalán en la proporción
que sea necesario, iniciándolo con el abandono voluntario
de granjas obsoletas.

REFLEXIONES SOBRE LA PRODUCCIÓN
AVÍCOLA
La producción avícola fue la
primera ganadería que se desarrolló de manera
intensiva en Cataluña, alcanzando niveles increíblemente
elevados de desarrollo y productividad.
Al igual que se ha indicado en cuanto al ganado porcino se
refiere, el sector avícola debe luchar para mantener
el rico entramado de fábricas de piensos, laboratorios
de medicamentos veterinarios, mataderos, etc. con sus correspondientes
intercambios comerciales, con su enorme vocación productiva
y comercial y el gran consumo autóctono.
En la avicultura el problema de las deyecciones
es menos importantes que en el ganado porcino ya que por su
estado sólido y su alto aporte de materia orgánica
presentan un empleo más fácil. En cambio, su
causa limitante serán las nuevas normativas de bienestar
animal que reducirán de una manera considerable sus
posibilidades de producción y aumentarán intensamente
los costes.
El verdadero problema de la avicultura de carne,
en su sector productivo, se sitúa en la práctica
ausencia de márgenes comerciales de beneficio. La producción
independiente no tiene posibilidades de persistir. La supervivencia
del sector sólo se entiende a través de la comercialización
del producto elaborado. En la cadena de producción
el margen comercial de beneficio se inicia a partir del matadero,
es decir, en la distribución del producto originado
en el mismo hasta el consumidor. Para mantener esta situación
sólo tienen futuro las grandes empresas que disponen
de la integración propia de la producción. Con
ello desaparece la figura del avicultor, que se convierte
en un subcontratado o asalariado.
Si nos referimos al sector de la puesta, la
situación en Cataluña es también difícil:
los problemas medioambientales empiezan a tener importancia,
los costes de mano de obra, impuestos, etc. son elevados y
el futuro legislativo relativo al bienestar animal dará
lugar a una situación insostenible. Las pequeñas
explotaciones se ven abocadas al cierre por falta de beneficios
mientras las grandes empresas que como consecuencia están
surgiendo muestran un claro interés en desplazar su
actividad a otras autonomías (o países) con
menos problemas estructurales.
El hecho de que la producción de broiler
esté prácticamente integrada concreta a determinadas
y específicas empresas todo el peso de la problemática
pero no debe olvidarse la multitud de avicultores que dependen
de las mismas para sus ingresos. En la
producción de ponedoras creará un fuerte impacto
social negativo tanto en las grandes empresas como en los
pequeños industriales independientes.

REFLEXIONES SOBRE LA PRODUCCIÓN
EN GENERAL
La seguridad alimentaria de los alimentos de
origen animal que se producen en Cataluña es imprescindible
tanto en su aspecto de residuos y de contaminación
bacteriológica como de problemas derivados de los métodos
de transporte y sacrificio. Aparte de los comentarios realizados
anteriormente al respecto, el tema es, naturalmente, de obligado
cumplimiento.
No obstante, debe hacerse llegar al consumidor
la idea de que este concepto es distinto del de calidad. Dentro
del concepto de calidad es preciso distinguir:
- Calidad normativa: calidad Q, calidad de
origen, etc. para la que deben cumplirse determinados y
concretos aspectos de producción.
- Calidad objetiva, que es necesario exigir,
aparte de la seguridad, y que se refiere, por ejemplo, a
la influencia de la castración de los machos en las
características organolépticas de la carne
o en las características del transporte y del sacrificio
en la presentación de canales PSE en el ganado porcino.
- Calidad subjetiva, que en no pocas ocasiones
puede confundirse con la seguridad, la calidad normativa
o la calidad objetiva pero frente a la que el consumidor
no puede ni debe quejarse, sino buscar y escoger, es decir,
puede adquirir carne roja o pálida, carne tierna
o "hecha", carne grasa o magra, pollo blanco o
amarillo, huevos amarillos o rojos, etc. Desgraciadamente
muchas quejas se refieren a la calidad subjetiva cuando
en realidad se está adquiriendo y consumiendo productos
"seguros".
La seguridad alimentaria muchas veces se relaciona
con las enfermedades del ganado. Sería iluso pretender
disponer de animales que "nunca" hayan estado enfermos
o no hayan recibido un tratamiento preventivo (vacunación)
o curativo, siendo en cambio exigible el consumo de productos
sanos. Debe hacerse llegar al consumidor esta realidad así
como el riguroso cumplimiento actual de los controles sanitarios
en los mataderos y el riguroso cumplimento de las normas de
seguridad correspondientes al uso de medicamentos, con sus
pertinentes periodos de retirada.
Las medidas de bienestar animal deben ser de
obligado cumplimiento dentro de los plazos prescritos. Como
consecuencia los censos ganaderos pueden sufrir una importante
reducción y el coste de los productos de origen animal
un importante incremento. Por todo ello debe concienciarse
al consumidor de que si se acepta la promulgación de
las normativas a que nos referimos sobre seguridad alimentaria
y bienestar animal debe aceptarse que ello conducirá
a un incremento claro de los costes de producción.
Al mismo tiempo también debe aceptarse que la sostenibilidad
de las zonas rurales y el mantenimiento de unas óptimas
condiciones del medio ambiente será difícil
si el medio rural es abandonado por sus habitantes al no disponer
de unos mínimos ingresos para una vida digna, a la
que tienen pleno derecho.
Es necesario señalar el acierto de la
Generalitat de Catalunya por su politica sobre calidad alimentaria
a través de las Denominaciones de origen protegidas,
marcas de calidad (marca Q), indicaciones geográficas
protegidas, etc. que tanto pueden tranquilizar al consumidor.
No obstante será necesario actualizar periódicamente
sus características de producción con el fin
de no incurrir en condicionamientos innecesarios que incidirían
aun más en los costes de producción haciendo
especial hincapié en las características de
seguridad que las avalan.
Y no podemos terminar esta exposición
sin dos comentarios que nos preocupan intensamente:
1. ¿CUÁL ES LA FUTURA
POLÍTICA GANADERA DE LA UE?
Inicialmente es una incógnita, pero
es posible que la UE aplique una política claramente
restrictiva ante la ganadería intensiva con la finalidad
de trasladar esta producción a países subdesarrollados
para que su economía crezca y se base en sus recursos
naturales, agricultura, ganadería y pesca, con el
fin de que salgan del subdesarrollo y puedan hacer frente
a sus deudas internacionales, con lo que al mismo tiempo
se solucionaría el creciente problema de la inmigración
que tanto preocupa a Europa.
Si es así, lo justo, lógico
y democrático sería comunicarlo al sector
productivo, para que borre toda esperanza, para que no invierta
ni un euro más en el mismo, para que desinvierta
cuanto pueda y, naturalmente, para que pudiera recibir ayudas
de la PAC para su desmantelamiento.
2. ¿CUÁL ES LA FUTURA
POLÍTICA GANADERA DE LA UE PARA LOS PAÍSES
DEL ESTE QUE VAN A FORMAR PARTE DE LA MISMA?
Su potencial ganadero, hace pocos años,
se consideraba un peligro potencial para Europa pero actualmente
su situación no es nada boyante y sería necesario
conocer si van a desarrollar ganaderías intensivas
o extensivas, si se les aplicarán las mismas normativas
que al resto de la UE o tendrán periodos de adaptación
y si hay alguna posibilidad de que determinados países
de la actual UE puedan tener tratos preferentes con ellos
en detrimento de otros situados geográficamente a
mayor distancia y con menor grado de influencia en ellos.
Por favor, una vez más necesitamos
luz y taquígrafos.
Barcelona, agosto de 2002

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