1. SITUACIÓN ACTUAL DEL
SECTOR
Aproximadamente 61.500 ha se dedican en Extremadura
a cultivos hortofrutícolas, de las que en 26.400
ha (42,9% del total de la superficie) se practica una horticultura
extensiva de tipo industrial cuyo cultivo principal es el
tomate para concentrado (18.500 ha). Otras especies utilizadas
en diferentes procesos industriales son las siguientes:
Sólo un 13,5% de la superficie de
cultivos hortofrutícolas (8.300 ha) se dedica a la
producción de hortalizas para consumo en fresco,
destacando el melón, la patata (por su sistema de
cultivo y el destino de su producción la consideramos
una especie hortícola) y el espárrago, una
parte del cual se consume como espárrago blanco en
fresco y se destina a la exportación.
La fruticultura extremeña se orienta
preferentemente a la producción de frutas para el
consumo en fresco, al que se dedica el 23,3% de la superficie
hortofrutícola. El cerezo es el frutal más
cultivado en la región (8.500 ha), y Extremadura,
junto con Aragón, son las comunidades españoles
con mayor producción de cerezas. Otras especies frutales
de importancia son el melocotonero (2.800 ha), el peral
(2.000 ha), el ciruelo (1.300 ha), las plantaciones intensivas
de nogal (600 ha).
La fruticultura industrial tiene escasa representación
en la región, destacando el cultivo de la higuera
para la elaboración de higos y pasta de higos, algunas
cientos de hectáreas de frutales de hueso y pepita
cuya producción se dedica a la elaboración
de zumos y almíbares, la producción de frambuesa
que se destina a la congelación y una parte de la
producción de cereza (aproximadamente el 5% del total)
que se transforma en aguardiente. En conjunto, la fruticultura
industrial representa el 6,7% de la superficie hortofrutícola.
En casi el 13% de la superficie hortofrutícola,
los condicionantes del medio (casi siempre en secano), las
técnicas de cultivo empleados (muy poco intensiva),
el destino de la producción (autoconsumo y mercados
locales preferentemente), configuran un sistema caracterizado
por su producción errática y marginal.
Por último, la hortofruticultura ornamental
y viverística ocupa unas 400 ha, de las que 30 ha
se dedican a la producción de flor cortada y es un
sector en moderado crecimiento aunque actualmente sólo
ocupa el 0,7 % de la superficie hortofrutícola y
cuenta con limitaciones claras para su expansión.
Por el valor de su producción final,
el sector hortofrutícola regional ha facturado una
media de 278,87 millones de €, en el quinquenio 1997-2001,
que supone el 34,6% de la Producción Final Vegetal.
Casi la mitad se debe a la horticultura industrial (48,42%)
y más de la cuarta parte a la fruticultura en fresco
(27,59%). Estos dos tipos de producciones (horticultura
industrial y fruticultura en fresco) caracterizan al sector
hortofrutícola en Extremadura.
Comentamos a continuación las principales
potencialidades y los principales estrangulamientos que
afectan, de manera general, al sector hortofrutícola
en Extremadura.
Los condicionamientos climáticos de
Extremadura permiten el cultivo de todas las especies hortofrutícolas
de la zona templada con algunas limitaciones que se indican
a continuación:
Las bajas temperaturas y el número
de horas de luz del periodo invernal cuestionan, en muchos
casos, el cultivo competitivo de hortícolas en régimen
forzado bajo plástico, así como la producción
extratemprana de frutales de hueso.
Asimismo, algunas variedades de peral y manzano,
con altas exigencias en frío, presentan frecuentemente
falta de productividad. En el caso del cerezo y del frambueso,
las exigencias climáticas sólo permiten su
cultivo en las zonas montañosas del norte de Cáceres
y en las Villuercas, y los cítricos producen en nuestra
región muy erráticamente lo que hace desaconsejable
su plantación con fines comerciales.
El régimen pluviométrico obliga,
casi siempre, al cultivo en condiciones de regadío.
Algunas excepciones son el cerezo y el frambueso en las
zonas lluviosas del norte de Cáceres, el ajo y el
melón en los suelos arcillosos, y algunas especies
frutales resistentes a la sequía como el almendro
y la higuera; también la vid y el olivo cuyas producciones
serán desarrolladas por otros ponentes.
El tipo de verano y su duración permiten
la producción temprana de frutos y hortalizas y por
ejemplo, la perfecta maduración de uvas tinta que
encuentran en nuestro territorio condicionantes ecológicos
excepcionales para una producción de alta calidad.
Otros condicionantes de tipo ecológico
ó fitopatológico como las heladas primaverales,
las lluvias inoportunas, problemas edáficos específicos
y plagas y enfermedades, pueden ser superados con una correcta
elección del material vegetal, del lugar de siembra
ó plantación, ó con la aplicación
de técnicas de cultivo adecuadas, de manera que su
incidencia se mantenga en niveles asumibles por las explotaciones
hortofrutícolas.
Pueden considerarse factores favorables,
además de los ecológicos, la orografía
poco accidentada del terreno, la estructura y modernidad
de las explotaciones, la cantidad, calidad y precio del
agua de riego y medianamente favorable la abundancia y el
coste de la mano de obra y el valor de la tierra.
El impacto de las diversas políticas
comunitarias, desde la adhesión en 1986, ha sido
indudablemente positivo, equiparando a nuestro país
con las otras regiones comunitarias productoras de frutas
y hortalizas, si bien en su conjunto, las producciones mediterráneas
en general, se han visto perjudicadas, en múltiples
ocasiones, por acuerdos con países terceros, principalmente
Marruecos y Turquía, referentes tanto a la magnitud
de los volúmenes importados como a los calendarios
aprobados para realizar estas importaciones.
Los inconvenientes más importantes
para el desarrollo de la hortofruticultura extremeña
derivan de la situación excéntrica de la región,
alejada de los principales centros de consumos españoles
y europeos, de la insuficiencia de las comunicaciones y
del escaso desarrollo de las estructuras comerciales e industriales.
Asimismo, conviene resaltar la baja competitividad de las
producciones de fruta extratemprana que llegan a los mercados
ligeramente retrasadas respecto a las de las zonas del sur
peninsular, lo que impide que se beneficien de los altos
precios que se alcanzan en los comienzos de campaña.
Tampoco, salvo excepciones, y por razones principalmente
climáticas, somos competitivos en la producción
de hortalizas de primor.
Los condicionamientos del medio natural,
socioeconómicos y estratégicos han propiciado
el desarrollo de una horticultura extensiva de tipo industrial
en regadío y con predominio de las producciones de
verano. Sólo el espárrago, cuyo cultivo se
ha desarrollado en los últimos años, ha venido
a cubrir, en parte, el hueco del calendario de maduración
correspondiente al periodo diciembre-junio.
Los inconvenientes que, para la comercialización
en fresco, plantea la situación excéntrica
de la región no han sido resueltos de la misma forma
con las producciones frutícolas. En este caso, no
se ha abordado la industrialización y el problema
se ha resuelto manteniendo una superficie, muy alejada de
la máxima potencial, de aquellas especies y variedades
en las que ventajas adaptativas manifiestas favorecen su
desarrollo en la región.
En los últimos años, las producciones
frutícolas han encontrado el hueco de comercialización
más favorable en el periodo correspondiente entre
el 20 de mayo y 20 de julio, que se corresponde con una
producción temprana, posterior a la extratemprana
de Andalucía, pero anterior a la de media estación
y tardía de otras regiones competidoras.
En el caso de las producciones frutícolas,
un aspecto que ha condicionado fuertemente su expansión
ha sido la fuerte inversión inicial, tanto en la
implantación como en gastos de cultivo durante el
periodo improductivo. Este aspecto, que afecta a todas las
especulaciones frutícolas, adquiere mayor importancia
en regiones sin tradición productora y con pocos
recursos para invertir.
3. EL FUTURO DE LAS PRODUCCIONES
HORTOFRUTÍCOLAS
En cierta medida, como puede observarse en
el cuadro 1, el sector ya está apostando por un futuro
que tiene dos características muy definidas:
La estabilización y consolidación
de la horticultura industrial y la expansión de la
fruticultura temprana, principalmente de los frutales de
hueso.
3.1. Producciones hortícolas
En lo que se refiere a la horticultura
industrial, observamos como la tendencia de sus producciones
es a la estabilidad (tomate de industria, pimiento para
pimentón, pimiento para industria y otras hortícolas),
mientras que las especies que se dedican a la producción
de fresco tienen tendencias más regresivas.
El crecimiento de algunas de estas producciones,
como en el caso del tomate de industria, se ve frenado,
no tanto por las expectativas de mercado que son favorables
a nivel industrial, como por la contingentación
de las producciones (cuadro 6) y la capacidad puntual
de elaboración industrial. Así, la concentración
de la recolección de tomates en el mes de Agosto
satura la capacidad de recogida de los centros transformadores
durante ese mes, mientras que en el resto de la campaña
sufren infrautilizaciones. Esta situación perjudica
tanto a la fase de producción (los excedentes puntuales
a veces no se pueden transformar) como a la fase de industrialización
cuya competitividad está muy relacionada con la
duración de la campaña de fabricación.
La estabilización de la superficie en torno a las
18.500 ha y el aumento constante de los rendimientos medios
(por encima de los 60.000 kg/ha) han hecho que se superen
el millón de toneladas de producción en
fresco, excediendo de los máximos establecidos,
lo que ha repercutido en el precio que perciben los agricultores.
No obstante, resulta incuestionable que
la rentabilidad del cultivo ha aumentado por la influencia
que en la reducción de costes unitarios, tienen
las técnicas aplicadas, particularmente las siembras
directas (aproximadamente el 10% de la superficie), la
utilización de planta con cepellón para
el transplante (más del 80% de la superficie cultivada)
la mecanización de la recolección (más
del 85% del total de hectáreas se cosecha mecánicamente),
la fertirrigación (se utiliza en un 20% de la superficie
plantada) y la utilización de nuevo material vegetal.
También ha mejorado el escalonamiento de la maduración
con la utilización de nuevas variedades y el adelantamiento
de la fecha de siembra empleando técnicas de semiforzado.
El periodo de recolección tiene lugar entre mediados
de julio hasta finales de septiembre.
En la actualidad, la mayoría de
las 10 fábricas que operan en la región
dedicadas a las transformación de tomate (algunas
son de los propios agricultores agrupados bajo diferentes
fórmulas asociativas) aplican tecnologías
de vanguardia por lo que la obsolescencia del equipamiento
no puede considerarse como un factor desfavorable. Estas
industrias se dedican, principalmente, a la elaboración
de productos de primera transformación como concentrado
de tomate, tomate pelado entero o partido, tomate triturado,
troceado o cubeteado y tomate en polvo. A partir de estos
productos, alguna de las industrias elabora, previa incorporación
de otros ingredientes, productos finales, dispuestos para
el consumo directo, tales como salsas de tomate frito,
kepchup, zumos, etc.
Sin embargo la importancia de los productos
finales sobre el total es todavía muy pequeña,
por lo que sería conveniente una mayor diversificación,
acometiendo segundas elaboraciones como sopas y platos
precocinados, elaboración de productos nutraceúticos,
extracción de licopeno, etc.
También sería muy interesante
una mayor diversificación de las materias primas
para ampliar el calendario de fabricación y de
esta forma rentabilizar más las instalaciones.
Algunas de estas acciones están
en curso y se propone su intensificación y generalización
para asegurar el futuro del subsector.
En la campaña 2001, Extremadura
produjo 1.176 t de tomate para industria de las 1.463
t que produjo España, es decir un 80% del total
español y un 14% del total de la U.E., lo que sitúa
a Extremadura en una posición privilegiada respecto
a otras zonas españolas, de cara a futuras ampliaciones
de cuotas, ya que cuenta con el aval de la potencialidad
de su suelo y clima, el conocimiento del cultivo por parte
de los agricultores, la favorable estructura de las explotaciones
( > de 5 ha y de hasta 100 ha) y la potencialidad de
su industria agroalimentaria.
Otra producción característica
de las horticultura industria extremeña es el pimiento
para pimentón. Se trata del cultivo hortícola
más tradicional de Extremadura y la más
antigua de las hortalizas procesada industrialmente (deshidratado).
Su mayor importancia la alcanzó
a finales de los años setenta, cuando se dedicaron
a su cultivo más de 5.000 ha en Extremadura de
las que 4.000 ha se concentraban en la Comarca de la Vera
(Cáceres) y las 1.000 ha restantes se repartían
entre las Vegas Altas y Bajas del Guadiana en la provincia
de Badajoz.
A partir de esa fecha el cultivo entre
en una recesión imparable justificada, por un lado,
por la fuerte subida del coste de la mano de obra ocurrida
a finales de los setenta, muy abundante en este cultivo
ya que el agricultor realiza además el secado de
los frutos, según el sistema tradicional de la
zona, el secado al humo. Este proceso, lento y engorroso
de realizar, le confiere al pimentón obtenido un
sabor, aroma y estabilidad de color muy diferentes y superior
al de otros pimentones, pero exige gran cantidad de mano
de obra especializada.
Por otro lado, a finales de los ochenta,
el descenso de la superficie cultivada se aceleró
debido a la entrada masiva de pimientos secos de otras
zonas del mundo capaces de producir mucho más barato
que los agricultores extremeños, concretamente
de Marruecos y Sudáfrica, zonas de alto potencial
productivo, con la ventaja de contar con mano de obra
abundante y barata, lo que hace a sus productos muy competitivos
en los mercados internacionales. Actualmente el cultivo
se ha extendido a Zimbabwe, Mozambique, Zambia y Malawi
Estos hechos llevaron a un descenso de
la superficie de cultivo de más del 50% a principios
de la década de los noventa. A partir de este año
y gracias a la Denominación de Origen "Pimentón
de la Vera" la superficie se estabilizó alrededor
de las 2.000 ha., si bien este sistema de protección
no está resultando suficiente para el mantenimiento
de los precios, debido a la fuerte competencia de los
pimentones foráneos, lo que hace que las perspectivas
de futuro de este cultivo, en el contexto de la globalización
de los mercados sean muy inciertas .
El futuro del cultivo depende de la reducción de
los costes de producción a través de una
mayor tecnificación, recolección mecánica
y siembra directa, así como por el incremento de
la eficacia de los secaderos tradicionales, lo que supondría
un abaratamiento del proceso de secado, y por supuesto
seguir apostando por la producción de calidad,
protegida desde 1991 por la D.O. "Pimentón
de la Vera", como mejor carta de presentación
en mercados nacionales e internacionales.
Otro aspecto importante a considerar es
la diversificación de la producción, orientado
el cultivo no sólo a la obtención de pimentón
sino también a la producción de oleorresinas,
extracto líquido del pimentón de alto poder
colorante, cuyo consumo mundial se está incrementando
por tratarse de un colorante natural con posibilidades
de utilización en sectores muy diferentes (alimentación,
cosmética, etc).
Pero, a pesar de esto, las dificultades
son muchas por lo que sería deseable que este producto
emblemático, con una importante implantación
socioeconómica en la provincia de Cáceres,
fuese motivo de una mayor atención por parte de
las diferentes administraciones implicadas. La inclusión
de este producto en la OCM de frutas y hortalizas transformadas,
que mediante la aplicación de cláusulas
de salvaguarda, regule la entrada de países terceros
y establezca ayudas a la producción de la misma
forma que ocurre con el tomate podría ser una solución
posible.
Por último, en lo referente a la
horticultura industrial extremeña, hay que desatacar
el desarrollo de cultivos promovidos por algunas empresas
que aplican diferentes tratamientos industriales como
el apertizado, la congelación ó el deshidratado.
Se trata de empresas muy tecnificadas y muy competitivas
que aplican tecnologías puntas en la fabricación
y han resuelto adecuadamente el problema de la comercialización.
En sus proximidades se han instalado algunas miles de
hectáreas de cultivos hortícolas como la
coliflor, col, puerro, cebolla, espinaca, berenjena, calabacín,
bróculi y habas verdes.
Además de las hortalizas comentadas,
se cultivan otras muchas que si bien individualmente no
tienen un peso específico importante, en su conjunto
suponen el 30% del valor total de la producción
hortícola, con una ocupación del 20% del
total de la superficie dedicada al cultivo de hortalizas
en Extremadura durante la campaña 2001.
Hay que destacar dentro de este amplio
grupo algunas de ellas por razones diferentes.
La cebolla, especie bien adaptada a las
condiciones de cultivo extensivo, totalmente mecanizado,
y muy adecuada para determinados suelos de las Vegas del
Guadiana, en los que las buenas características
texturales impiden la formación de costra, favoreciendo
así la siembra directa. Su importancia cuantificada
en superficie fue de 840 ha en el año 2001, de
las 720 ha se encuentran en la provincia de Badajoz.
Las habas verdes ocupan una superficie
importante, alrededor de 750 ha en este último
año. Su cultivo se concentra, casi en su totalidad
en la provincia de Badajoz (700 ha), ya que su destino
principal es la industria del congelado, y éstas
se encuentran ubicadas en esta provincia.
La berenjena y el calabacín son
cultivos de poca importancia en cuanto a la superficie
que ocupan, pero de gran interés por su reciente
introducción en los regadíos extremeños,
concretamente en las Vegas Bajas del Guadiana. Su destino
principal es la congelación en una industria que
elabora platos precocinados y que es la responsable de
su introducción con resultados muy satisfactorios.
Otras hortalizas como coles-repollo, coliflores
y bróculi, espinaca y puerro tienen importancia
por tratarse de las pocas hortalizas de otoño-invierno
de cierta relevancia. Su destino es tanto el consumo en
fresco, como la transformación industrial, principalmente
congelado y deshidratado.
La puesta a punto de nuevas técnicas
de fabricación y la colonización de algunos
nichos de mercado como la de los platos precocinados,
los productos especiales y los nutraceúticos parecen
avalar la expansión de estas especulaciones industriales
y, a remolque, de los cultivos asociados.
En lo que respecta a la horticultura para
consumo en fresco, espárrago blanco, melón
y ajo son los cultivos a destacar.
La superficie de espárrago blanco
ha sufrido una regresión importante en los últimos
diez años, pasando de 5.000 ha en 1992 a las 2.000
ha que hay actualmente.
El problema del espárrago blanco
transformado de Extremadura no es distinto al del resto
del espárrago producido en España y en la
Unión Europea, y vienen provocado por las importaciones
masivas de producto mucho más barato procedente
de zonas con mano de obra abundante y barata, como China,
y los países andinos, que están introduciendo
espárragos en la U.E. a casi la mitad de precio
de los producidos en esta Comunidad.
El Sistema de Preferencias otorgado por
la U.E. a los países andinos, establecido como
sistema de ayuda a la lucha contra el tráfico ilegal
de drogas, favoreciendo la sustitución del cultivo
de la coca por algunas hortícolas, coloca a estos
países en situación preferente a la hora
de exportar sus espárragos. Así, y en el
marco de este acuerdo, los espárragos frescos colombianos
están exentos de gravámenes para el periodo
comprendido entre el 1 de octubre y el 31 de enero, para
el resto del año la situación colombiana
es igual a la de otros proveedores de la U.E. que se les
aplica un gravamen del 16% ad valorem
Esta situación provocó una
gran inestabilidad no sólo en el sector productivo,
sino también en el sector industrial. Las industrias
instaladas en la región trabajan por debajo de
su capacidad de producción y tratan de mantenerse
a costa de los buenos precios que se consiguen con el
espárrago fresco temprano. La producción
de espárrago para consumo en fresco es ahora la
más importante y prioritaria en las explotaciones
extremeñas.
El atempranamiento de la cosecha de espárrago
blanco se consigue mediante la utilización de acolchados
plásticos que están permitiendo adelantar
la producción a la segunda quincena del mes de
febrero en nuestra región y de esta forma acceder
al mercado centroeuropeo con precios interesantes.
Algo similar ha ocurrido con el melón.
La superficie de este cultivo ha sufrido una cierta disminución
en los últimos años, si bien la producción
no se ha reducido en correspondencia debido al incremento
de los rendimientos. Las razones que justifican este hecho
se basan primer lugar en el espectacular traspaso del
cultivo del secano al regadío y posteriormente
a la utilización de nuevo material genético,
más productivo, más precoz y con más
resistencias a enfermedades y plagas, la mejora de las
técnicas de cultivo, que han incorporado sistemas
de atempranamiento de la cosecha como el acolchado plástico
y sistemas de fertirrigación.
En cuanto al ajo, la regresión de
la superficie de cultivo es clara como lo constata el
descenso del 40% de la superficie de la media del quinquenio
1997/00 respecto al quinquenio 1981/85, y del 12% si la
comparamos con el quinquenio 1990/95.
En este cultivo, como el caso del melón
y sandía, se observa un incremento significativo
de la superficie de regadío en detrimento de la
superficie de secano.
La disminución de la superficie
de cultivo de ajo no afecta sólo a Extremadura,
sino que está generalizada en todas las zonas productoras
españolas; la razón más importante
se debe a las importantes importaciones de ajo chino que
la U.E. viene realizando desde el año 1993.
El cultivo del ajo está regulado
por la OCM de frutas y hortalizas frescas (Reglamento
(CE)2200/96), lo que supone la aplicación de los
mecanismos de la OCM. Si bien este sistema no ha conseguido
evitar las importantes perturbaciones del mercado, consecuencia
de la permanente demanda de ajo chino por su bajo precio
(30% inferior al ajo comunitario), mediante las llamadas
operaciones triangulares.
Desde el año 2001 la U.E. ha establecido
un contingente arancelario de 38.370 t y un arancel del
9,6% ad valorem para las cantidades que excedan esta limitación.
Estas condiciones unidas a un fuerte control aduanero,
debería favorecer el cultivo del ajo español
y por ende el extremeño.
De todas formas, este cultivo puede tener
un buen futuro ya que España es uno de los tres
países, junto con Italia y Francia, más
importantes en la producción de ajos, dentro de
la U.E., donde está aumentando el consumo de ajo,
como condimento y en farmacia, por la cantidad de propiedades
beneficiosas para la salud que se le atribuyen.
El cultivo de la patata en Extremadura
ha tenido, tradicionalmente, una gran importancia en el
contexto de la agricultura extremeña, si bien en
los últimos años ha sufrido un notorio descenso
en la superficie de cultivo, en sintonía con lo
sucedido en otras zonas de producción españolas.
La superficie se vienen manteniendo alrededor de las 2000
ha. durante los últimos cinco años. De éstas,
el 64% se cultiva en Badajoz y el 36% restante en Cáceres
Se produce en esta comunidad patata de
media estación, cuya recolección se extiende
desde mediados de junio hasta el treinta de septiembre,
cuyo destino principal está fuera de Extremadura,
aunque siempre dentro del territorio nacional. Tan solo
se queda en la región la patata contratada por
la industria agroalimentaria de la zona, que supone el
10% de la producción total regional. Estas industrias
son de dos tipos, por un lado las industrias de congelado
que elabora distintos tipos de productos tales como patata
cocida para ensaladilla, patatas fritas cubeteadas y patata
asada en rodajas; y por otro las industrias dedicadas
a la elaboración de chips.
Respecto al cultivo en invernadero, no
hay una producción relevante debido, principalmente,
a condicionamientos térmicos, menos favorables
que en las zonas del SE español, si bien a las
escasas hectáreas dedicada al cultivo de hortalizas
comestibles, principalmente tomate en racimo, hay que
sumar las hectáreas dedicadas a la producción
de flor cortada, principalmente rosa, gerbera y clavel,
y destacar el incremento de superficie (alrededor de 50
ha) habido en los últimos cinco años, dedicada
exclusivamente a la producción de planta con cepellón
de principalmente tomate, tabaco, pimiento, melón,
sandía y berenjena.
La horticultura extremeña consolida
su carácter extensivo con orientación industrial,
opción que debería potenciarse en el futuro
con un importante apoyo a la industria agroalimentaria
para que pueda acometer la transformación de mayor
número de especies hortícolas, (diversificación),
así como incluir en sus procesos la preparación
de producto listo para consumir, y de esta forma además
de impulsar el sector productivo, se obtendría
también, un mayor valor añadido, lo que
significaría incremento de los puestos de trabajo.
Por último , en lo que respecta
a la influencia que la ampliación de la U.E. puede
tener sobre las producciones hortícolas extremeñas,
y basándonos en las producciones de los 10 candidatos
a ser miembros de pleno derecho de la U.E. hacemos las
siguientes consideraciones:
- La cantidad de tomate producido por
los 10 candidatos a la U.E. es insignificante frente
a la producción española y de la U.E.,
por lo que tampoco afectará a la extremeña,
que por otro lado está muy especializada en el
tomate para industria y apoyada en un fuerte tejido
agroindustrial que ninguno de estos países tiene.
- La producción de patata de los
diez dobla la española pero es un alimento básico
de la población de esos países y no una
mercadería de exportación.
- La producción húngara
de pimiento para pimentón quintuplica la española
y sus costes de cultivo, particularmente la mano de
obra son más bajos. Auguramos que su influencia
no se dejará notar sobre el pimentón extremeño
secado al humo, que se utiliza en la fabricación
de embutidos de calidad del cerdo ibérico. Se
podría, incluso, pensar en un efecto positivo
por la posibilidad de tener mayor capacidad de presión
sobre la U.E. para conseguir la inclusión del
pimiento para pimentón en la OCM de frutas y
hortalizas transformadas, y de esta forma hacer frente
a los competidores comunes que son países del
sur de Africa y de Sudamérica.
- La producción de cebollas de
los diez es igual a la española pero el consumo
interno (sólo Polonia tiene una población
igual a la española) y los calendarios de producción
no parece que puedan influir en la producción
extremeña que, por otra parte, tiene un destino
industrial y, por tanto, muy dependiente del lugar de
ubicación de las fábricas transformadoras.
- En los demás productos hortícolas,
no se intuyen problemas importantes para la economía
española, en general, y para la extremeña,
en particular.
- A medio plazo, la convergencia de estos
países candidatos con la U.E.-15, con el consiguiente
aumento de rentas, deberá propiciar el aumento
del consumo de hortalizas frescas y elaborados industriales,
y si sabemos posicionarnos convenientemente, Extremadura
podría beneficiarse de esta ampliación
de los mercados.
3.2. Producciones Frutícolas
Como comentamos anteriormente, en el cuadro
1 se observa como las producciones frutales se han ido
adaptando a las condiciones que el propio mercado ha ido
diseñando en los últimos años. La
posibilidad de encontrar buenos precios en la fruta temprana
(se recolecta después de la extratemprana del Valle
del Guadalquivir, pero algunas semanas antes que las de
Aragón y Cataluña) ha sido la causa de la
expansión del melocotonero y ciruelo, basándose,
casi siempre, en variedades precoces, muchas de las cuales
se destinan a la exportación.
La producción extremeña representa,
por término medio en los últimos años
entre el 7 y 7,5 % de la española en el caso del
melocotón y nectarinas y el 10 % en el caso del
ciruelo. Estas proporciones crecen algunos puntos porcentuales
si nuestra referencia es la producción comercializada
durante los meses de junio y julio. En el marco de la
U.E. representaría el 1,6 y el 1,8 % respectivamente
y descenderían sólo unas décimas
en la U.E. ampliada.
La incidencia de esta ampliación no se considera
relevante para nuestra producción a corto plazo.
Los países aspirantes no son productores de fruta
temprana, excepto Chipre, y su nivel de vida actual no
los hace proclive al consumo masivo de estas frutas que
puestas en sus mercados alcanzarían precios considerables.
Tampoco la nueva política agraria americana el
Farm Bill parece que pueda tener una influencia importante
en estas producciones.
El cerezo, es una producción muy
singular y característica del norte de la provincia
de Cáceres y continua con su moderada expansión
avalada por los hechos siguientes: es la mejor alternativa
de las posibles en su zona de producción, hace
años que tiene resueltos sus problemas fundamentales
de comercialización y es una fruta de temporada
difícil de producir fuera de sus zonas tradicionales.
La consolidación de la Denominación de Origen
"Cereza del Jerte", la producción integrada
y la implantación de nuevas técnicas de
cultivo destinadas principalmente a incrementar las producciones
unitarias y a reducir los costes de producción
son acciones que deben garantizar el futuro del cultivo.
Otros aspectos interesantes a destacar
es la peculiaridad de una parte muy importante de su producción
(65 %) que se comercializa con el fruto desprovisto de
pedúnculo, unas veces haciendo indicación
de la variedad (Ambrunés, Pico Colorado, Pico Negro
ó Pico Limón Negro), las más bajo
el nombre genérico de "Picotas del Jerte".
Esta peculiaridad, antaño un inconveniente
en los mercados europeos, que prohibían la comercialización
de cerezas desprovista de pedúnculo, fue hábilmente
aprovechada al imponer el slogan "No son cerezas,
son picotas". Hoy día , obviada la prohibición,
las picotas son muy apreciadas por su calidad y sabor
y forman parte importante de los 5 ó 6 millones
de kilogramos que anualmente exporta el Valle del Jerte
hacia mercados europeos (Alemania, Francia e Inglaterra).
Las picotas también resultan insustituibles en
bombones y delicatesens.
La producción extremeña de
cerezas representa el 31 % de la Española y el
10 % de la Europea. En la U.E. ampliada su peso relativo
descendería un punto porcentual y el hecho de haber
algún país con producción estimable
podría perjudicar levemente nuestras exportaciones.
Los frutales de pepita, en los que la conservación
frigorífica asegura un mayor periodo de comercialización
y consumo, no se han beneficiado tan claramente, como
los frutales de hueso de la mayor demanda de fruta temprana.
El agricultor ha reaccionado sustituyendo especies de
pepita por especies de hueso (variedades tempranas). Creemos,
sin embargo, que la modernidad de nuestras plantaciones,
la aplicación de nuevas técnicas de cultivo,
la optimización de los canales de comercialización,
y la necesaria diversificación de la producción
como antídoto ante el riesgo excesivo, aconsejan
mantener la superficie de estas especies frutales, especialmente
de peral en la que se posee una gran tradición
comercializadora.
La producción de peras extremeñas
representa el 8 % de la española y 1,6 % de la
Europea. A las variedades de media estación y tardías
podría perjudicarle la ampliación de la
U.E.
En lo que respecta a otras especies frutales
destaca la producción de higos pasos, de frambuesas
y de nueces.
Los higos pasos sufren periódicamente
el embate de la producción turca, pero los mecanismos
de regulación de mercado han funcionado satisfactoriamente
y en algunas comarcas extremeñas de secano es la
producción más rentable. La calidad de nuestro
higo, muy superior al turco y la aplicación de
nuevas técnicas de producción mantendrán
la superficie de cultivo. La producción extremeña
de higos representa el 39% de la española y el
13% de la U.E. La ampliación de la U.E. no alteraría
estas proporciones.
La provincia de Cáceres concentra
la mayor parte del cultivo de frambueso en España,
que sufre también los avatares de la competencia
de países del Este de Europa por lo que puede ser
un cultivo claramente perjudicado por la ampliación
de la U.E.
El cultivo ha pasado por diversas vicisitudes
desde su implantación a finales de los años
setenta del siglo pasado. Claramente expansivo hasta el
año 1988, año en el que la provincia de
Cáceres produjo 2.000 t (el 98 % del total nacional).
Las producciones del este de Europa provocaron una recesión
importante en los años siguientes. La guerra de
Yugoslavia reactivó de nuevo el cultivo y la paz
provocó una nueva recesión. Actualmente,
la producción se ha estabilizado en torno a las
750 t que tienden a mantenerse debido a la excelente comercialización
que se hace del producto y la intensificación del
cultivo en invernadero. La producción cacereña
de frambuesa representa, en la actualidad, poco más
de la mitad española y el 2 % de la U.E. Con la
ampliación de la Unión, esta importancia
relativa descendería al 0,9 %. Los países
competidores principales serían Hungría
y Polonia.
El futuro de las plantaciones intensivas
de nogal, expuestas asimismo, a la competencia de la nuez
turca y californiana depende de la eficiencia productiva
y comercializadora de la única empresa dedicada
a la producción de estos frutos secos en la región.
La producción extremeña de nueces representa
casi el 40 % de la española y 4,5 % de la U.E.
En una unión ampliada, esta importancia relativa
descendería ligeramente hasta el 3,8 %, debido
principalmente a las producciones de la República
Checa, Eslovaquia y Hungría.
Persisten, en lo que respecta a las producciones
frutícolas, en general, dos estrangulamientos de
cuya superación depende la expansión del
subsector.
El primero afecta a la producción
de elaborados industriales que utilicen como materia prima
la fruta (zumos, mermeladas, desecados, frutos secos,
etc.) que es casi inexistente en la región. Esta
situación es una de las causas del escaso desarrollo
de nuestra fruticultura y hace imposible rentabilizar
el aprovechamiento de los excedentes puntuales de productos
frescos.
El segundo es el desarrollo de las
estructuras de comercialización en fresco. El factor
limitante no es la capacidad y adecuada ubicación
de las centrales hortofrutícolas, (un estudio realizado
por nosotros, en el año 1998, indicaba que sólo
se estaba utilizando el 64 % de dicha capacidad) sino
la insuficiente conexión con estructuras de comercialización
más avanzadas como son las cadenas de distribución
internacionales y las redes de hipermercados.
Distribución de la superficie de cultivos
hortofrutícolas en Extremadura (medias redondeadas
del quinquenio 1997-2001)
Importancia relativa (%) de la producción
extremeña de frambuesa, nueces e higos