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Ponencias
ANÁLISIS, EVOLUCIÓN
Y PERSPECTIVAS DEL DESARROLLO RURAL EN EXTREMADURA.
CONTRIBUCIONES DEL COOPERATIVISMO
Ramón de Arcos
Nieto Guerrero
Profesor Asociado de la Escuela de Ingenierías Agrarias.
Universidad de Extremadura
INTRODUCCIÓN: Hacia un
nuevo concepto
Durante los últimos cincuenta
años, el sector agrario ha tenido que ir adaptándose
a cambios profundos:
- Sociales
- Económicos
- Tecnológicos
Ha pasado:
- Del antiguo sistema de autoabastecimiento
o economía de subsistencia a una agricultura de mercado
(Revolución verde);
- De mercado local a nacional, a europeo
y por fin al actual estado de mercados mundiales (auge del
transporte y de estructuras económicas -UE, OCM's,
Rondas mundiales-).
La transformación ha ido progresando
de manera similar en las regiones europeas, que formamos parte
de la UE empujadas por objetivos comunes y por las directrices
de la PAC que ha ido acoplándose a las transformaciones.
En Extremadura:
- Cambios más evidentes por
partir de una situación más dependiente del
sector agrario.
- Población activa agraria: hace cuatro
décadas, cercana al 50%; Año 1987 (adhesión
a EU): 28.87: Hoy, alrededor del 12%. Tendencia al descenso
(convergencia a índices europeos (2.5-3%) y aumento
de competitividad de los productos).
Consecuencias del cambio:
- Disminución de empleo en la principal
actividad del medio rural (agraria)
- Despoblamiento progresivo.
Soluciones:
- Desarrollo de alternativas mediante:
Desde la UE y casi de forma unánime,
se admite que hay que sujetar el flujo poblacional hacia las
urbes y fijar la población al medio rural. Decir en
estos momentos lo contrario puede ser tachado de "herejía"
o -por lo menos- de "políticamente incorrecto".
Ahora bien, con un exceso de productividad agraria -comparado
con épocas anteriores- y unas políticas de mercados
agrarios que precisan menos y menos población activa
cada vez, resulta inevitable que el éxodo hacia las
urbes se produzca. A no ser que se pongan definitivamente
en marcha políticas distintas que compensen el efecto
de una agricultura socialmente decadente.
Se trata pues de armonizar políticas
de mercado con políticas de estructuras, agroambientales
y de diversificación y de incluir servicios en el medio
rural que se traduzcan, además, en núcleos de
actividad económica generadores de recursos.
El conjunto de la sociedad europea ha
ido poniendo en valor determinados parámetros de calidad
en los que cobran importancia creciente algunos muy relacionados
con el medio rural, hoy considerados prioridades
indiscutibles:
Constituyen un puente
real entre la producción y el consumidor.
Aunque las grandes distribuidoras cada vez distorsionan más
este papel, las Cooperativas aspiran a poder mantener una
relación directa con el destinatario final que es el
resto de sus conciudadanos.
Están en condiciones de
garantizar la calidad en
todo el proceso productivo, porque pueden hacer un seguimiento
del producto desde cómo se ha cultivado hasta su comercialización.
Las Cooperativas cuentan con una importante
capacidad de adaptación
a las necesidades en cada momento, porque
lideran y asesoran a sus socios para producir aquello que
el mercado demanda.
Cada vez más, están desarrollando
la prestación de
servicios que son fundamentales
para los agricultores y ganaderos y, hasta incluso en algunos
aspectos, se han asumido tareas que antes hacía la
propia Administración (tramitación de ayudas,
técnicos de campo, etc.). Y aquí, en la prestación
de servicios, es donde tenemos que hacer un esfuerzo para
que éstos sean cada vez mejores.
Por último, las Cooperativas cumplen
una importante función
social en muchos aspectos, porque
aunque las Cooperativas son empresas, no hay que olvidar que
pertenecen a la Economía Social y su misión
es aportar valor añadido a sus socios.
SITUACIÓN Y PROBLEMÁTICA
ACTUAL:
El Sector Agrario y el Cooperativo están
afectados directamente por la crisis
económica internacional.
Sería ingenuo pensar que nos vaya bien cuando las Bolsas
de Valores están bajo mínimos y las perspectivas
del petróleo son muy inciertas.
La globalización de los mercados es
otro factor inquietante porque nuestras estructuras todavía
no tienen una dimensión que nos permita competir directamente
con las multinacionales.
Continúa el importante
descenso en el número de
activos agricultores y ganaderos:
Por la escasa incorporación de
jóvenes al sector
y por las jubilaciones y prejubilaciones
Cada vez resulta más difícil
mantener la competitividad y la
rentabilidad:
Por el aumento de los inputs y de los
costes de estructura
y por el descenso continuado de precios
Nosotros tenemos que cumplir un sinfín
de normativas, mientras que nuestros competidores (como Perú,
China o Marruecos) hacen dumping social y no están
obligados a cumplir las mismas, ni las mínimas, garantías
higiénicas ni sanitarias, porque no se ejerce el suficiente
control sobre estos productos.
Tenemos una necesidad
de mano de obra que no está
siendo cubierta, por la dificultad en la legalización
de inmigrantes y porque los que se logran legalizar acaban
marchando a otros sectores que pueden pagar mejor, como la
construcción. Mientras el precio de la vivienda se
dispara y asume esos mayores salarios, a nosotros se nos congelan
políticamente los precios y no podemos pagar.
Se ha generado una enorme inseguridad
por las Reformas de la PAC y por las negociaciones de la Organización
Mundial del Comercio, que están
paralizando la inversión porque sus consecuencias son
todavía imprevisibles. Para poder invertir tenemos
que tener el horizonte más claro y no estar sujetos
continuamente a reformas y contrarreformas.
Hay demasiada atomización
del sector productor y transformador para
poder hacer frente y negociar en igualdad de condiciones con
la creciente y excesiva
concentración de la distribución.
El consumidor
de las ciudades ya no está sensibilizado con el Sector
Rural como hace unos años
y desconoce nuestro trabajo. Se ha creado una imagen de "caza-subvenciones"
que no es real y no son conscientes de que cumplimos un papel
estratégico en nuestra sociedad. El consumidor exige
con todo su derecho, pero no se da cuenta del esfuerzo necesario
para satisfacerlo.
PROPUESTAS DE FUTURO:
Ante esta difícil situación y
problemática, no podemos quedarnos de brazos cruzados.
Nunca lo hemos hecho y ya hemos sabido sobrevivir a muchas
crisis.
Nosotros mismos debemos tomar medidas y tenemos
varias propuestas que debemos llevar adelante:
Hay que aumentar
la dimensión empresarial para
alcanzar una mayor rentabilidad, mediante
Fusiones
Colaboraciones
Acuerdos de Intercooperación
Integración cooperativa (2º y ulterior grado)
Tenemos que conseguir una mayor
participación en los procesos
de elaboración y transformación que tienen un
mayor valor añadido,
para poderlo retornar al productor.
Podemos seguir extendiendo la experiencia
positiva de las CUMAs y llegar
a convertirlas en auténticas Cooperativas de explotación
en común de la tierra, con
el fin de reducir los costes productivos.
Debemos avanzar también con las
Cooperativas comerciales hacia la
explotación comunitaria de la tierra, para
rentabilizar esfuerzos e inversiones y evitar que se abandone
tierra productiva o que pase a manos de la industria privada.
Desde las Cooperativas, tenemos el reto
de prestar más servicios
a los socios, con el objetivo de
no dispersar esfuerzos ni medios y fidelizar a los asociados.
Los agricultores y ganaderos no podemos permitirnos perder
rentabilidad por pagar fuera unos servicios que vienen obligados
por normativas cada vez más exigentes y fiscalizadoras.
Tenemos que saber adaptar
la producción a las nuevas demandas que
va exigiendo el mercado (nuevos productos, producción
integrada y ecológica, cuarta gama, etc.).
Podemos garantizar la trazabilidad
de los productos y para ello habrá
que obtener las certificaciones
necesarias, con el fin de garantizar la calidad y la seguridad
alimentaria, cada vez más exigida por el consumidor.
Debemos plantearnos las posibilidades
de diversificación
que seamos capaces de desarrollar. Éste
reto no es fácil, pero teniendo en cuenta las crisis
cíclicas que viven siempre la agricultura y la ganadería,
tenemos que intentar minimizarlas en todo lo que sea posible
diversificando los riesgos.
Se nos tiene que permitir una mayor implicación
directa de las Cooperativas en los proyectos de Desarrollo
Rural, porque somos los primeros
interesados en mejorar nuestra calidad de vida. Las Cooperativas
tienen mucho que decir en este capítulo, porque el
desarrollo rural debe ser desarrollo AGRARIO y conseguir el
equilibrio territorial o no será verdadero desarrollo
y se despoblarán aún más muchas zonas.
Por último, se tiene que autorizar
que las Cooperativas puedan ser
centros de contratación de mano de obra para
ellas y para sus socios. Sólo de esta forma se podrá
garantizar una estabilidad laboral y productiva que permita
crear un empleo estable y rentable, que racionalice los recursos
humanos y productivos, que evite el éxodo a otros sectores
y que frene el abandono constante.
APOYO DE LOS PODERES PÚBLICOS:
Para poder conseguir estos objetivos, entendemos
que los poderes públicos pueden y deben apoyar todo
este importante proceso de cambio, desarrollo y mejora.
Hace muchos años que las Cooperativas
venimos sufriendo una auténtica reestructuración
de todo el sector que no está siendo reconocida ni
suficientemente apoyada.
Las Administraciones Públicas tienen
que incentivar y ayudar a este proceso de reestructuración
porque ellas mismas reconocen que el Sector Agrario es un
sector estratégico de primer orden.
Para ello, y con esto termino mi intervención,
en nuestra opinión, las Administraciones deben:
Reglamentar
con normativas decididas los apoyos
económicos necesarios para
lograr esos objetivos. De nada sirve publicar en el Boletín
Oficial si luego no se hacen las dotaciones presupuestarias
necesarias y suficientes.
Avanzar en la investigación
y en la experimentación con
más decisión y siempre de acuerdo a las necesidades
reales. La investigación no debe ser un fin en sí
mismo, sino la apertura de nuevos horizontes para su aplicación
práctica y el desarrollo de futuro; debe dar solución
a los problemas actuales y prevenir problemas que se avecinan;
y debe estar en comunicación directa con la sociedad
y sus necesidades.
Perseguir el fraude sistemático
de otros operadores que incumplen, una
vez sí y otra también, las normativas, la fiscalidad,
etc., porque si no se les da una ventaja competitiva sobre
las Cooperativas por la competencia desleal y esto es un agravio
comparativo que no podemos superar. El que cumple no puede
competir con el que no cumple, porque la diferencia de costos
hace peligrar su rentabilidad.
Incentivar realmente la reestructuración
del Sector Cooperativo, como garantía
de futuro para el Sector Agrario y el mantenimiento del empleo
y de la población en el medio rural. Hacen falta incentivos
que compensen las dificultades de todo proceso de reconversión
y que allanen el camino para avanzar en la dirección
correcta: fusiones, integración cooperativa, etc.
Establecer un tratamiento fiscal
adecuado a las condiciones peculiares
de la empresa cooperativa, muy diferentes a las de una sociedad
anónima por tratarse de una empresa de la Economía
Social.
Fomentar la formación y
la asistencia técnica, como
herramienta fundamental para la adaptación, el cambio
y la mejora del Sector.
Apoyar a las organizaciones representativas
del sector como dinamizadoras de todo
este proceso, interlocutoras con la Administración
y vertebradoras del cambio.
Ayudar a mejorar la imagen
que de nuestro Sector Agrario tienen los
ciudadanos, para transmitir, por un lado, ese papel estratégico
que cumplimos y, por otro, que la calidad y la seguridad alimentaria
son también nuestro principal objetivo.
Confiamos en que trabajando juntos podamos
mejorar el futuro de la Agricultura y de la Ganadería
y que verdaderamente avancemos en el Desarrollo del Medio
Agrario Rural.
Ojalá esta iniciativa del Libro Blanco
contribuya de verdad en esa línea.
Nada más y muchas gracias por
su atención.

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