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10 de julio de 2002
EXCMO. PRESIDENTE DE
LA XUNTA DE GALICIA, SR. D. MANUEL FRAGA IRIBARNE
Excmo. Sr. Ministro de Agricultura, Pesca
y Alimentación. Excelentísimas e Ilustrísimas
Autoridades y representaciones, señoras y señores,
quiero reiterar mi más cordial bienvenida a todos los
participantes en esta Jornada Autonómica, que se celebra
en Galicia, y agradecemos también el honor de que sea
la primera de las convocadas, y en la que se abordará
desde diferentes perspectivas los pasos esenciales y los objetivos
que marcarán el futuro de la agricultura en el marco
nacional y europeo y, como es obvio referir las particularidades
y aportaciones que se esperan ofrecer desde esta Comunidad
al conjunto de la actividad agroganadera española,
contempladas en el Libro Blanco, anunciado de La Agricultura
y Desarrollo Rural, que hoy se comienza analizar.
Deseo, por tanto, hacer una especial significación
sobre la voluntad manifestada por el Sr. Ministro, D. Miguel
Arias Cañete, al decidir iniciar este programa itinerante
de presentación y discurso sobre el contenido de este
Libro Blanco, precisamente en Galicia, dada la enorme repercusión
que para la economía y la sociedad gallega posee este
sector productivo.
La verdad es que pocos departamentos, en sus dos vertientes,
de la agricultura y la pesca, tienen tanto que ver con los
problemas de nuestro sector primario y, en general, de nuestra
economía.
A lo largo de la historia, desde la perspectiva de la agricultura
y la ganadería, Galicia ha sido objeto de una serie
de condicionantes y restricciones, muchas de ellas estructurales,
que han limitado considerablemente su capacidad productiva,
dentro de este segmento, reduciéndose en muchos momentos
a una actividad de subsistencia, íntimamente ligada
a la vida doméstica, y, por lo tanto, principal responsable
de la subsistencia familiar.
El minifundio, la falta de infraestructuras adecuadas para
la comunicación con el resto de la Península
y la ausencia de políticas acordes con los tiempos
que discurrían, han sido factores determinantes a la
hora de condicionar el desarrollo adecuado de esta actividad,
por lo cual fue tantas veces complementado, pudiéramos
decir, por esa emigración, que en este momento, a su
vez, nos plantea problemas de retorno.
Afortunadamente, el impulso realizado en los últimos
trece años en nuestra Comunidad, han servido para dotar
a Galicia de los resortes necesarios para lograr proyectar
nuestra actividad agroganadera y agroalimentaria hacia metas
acordes, que nos permitan hoy competir en pie de igualdad
con el resto de las Comunidades Autónomas del conjunto
del Estado y, como no, con otras regiones europeas de características
semejantes a la nuestra.
Junto al logro conseguido reciente del desarrollo de la actividad
agrícola y ganadera tenía que llevar consigo
un desarrollo de la economía y de la sociedad del entorno
rural con el fin de romper los desequilibrios existentes y
favorecer la presencia de oportunidades para los habitantes,
fomentando la creación de infraestructuras y servicios
que mejoraran considerablemente la vida en el agro gallego.
Hoy en día, una amplia parte de ese
trabajo se ha desarrollado con éxito en materia de
transportes y comunicaciones, rompiendo los aislamientos;
en materia de servicios sociales básicos, como la educación
y la sanidad. Asentando, asimismo, las bases para nuevos proyectos
que desenvolverán en el futuro, tendentes a conseguir
más amplios objetivos.
Asimismo, la pertenencia de España a la Unión
Europea, nuestra participación en la Política
Agraria Común, cuya reforma hoy mismo se está
presentando en términos importantes y algunos puntos
preocupantes, por el Comisario Fischler. Y las consecuencias
organizativas y de gestión de recursos que ello conlleva
han supuesto una nueva ordenación de los distintos
sectores productivos del agroganadería gallega.
Esta aplicación de las directrices y normas supranacionales,
contempladas en la PAC y en las distintas organizaciones comunes
del mercado, específicas a las producciones, han obligado
a estructurar los modos y capacidades productivas. Como contrapartida,
han ofrecido líneas de ayudas y aplicaciones de gestión
concretas, que, sin duda, en más de un caso, han dinamizado,
considerablemente, el sector.
La naturaleza, hoy cambiante, en general ha sido bondadosa
con Galicia. Poseemos variedades autóctonas y técnicas
de producción específicas, íntimamente
ligadas al acervo cultural, que nos permiten encontrar un
lugar en el mercado en el que se aprecian los productos de
nuestra Comunidad. Somos una esquina húmeda, aunque
éste sea un año, particularmente, seco, tenemos
600 árboles por cada gallego. Tenemos elementos desde
los cuales plantear lo mismo desde el ángulo de la
producción que de la conservación del medio
ambiente, con posibilidades en las tareas renovadoras, pero,
efectivamente, los problemas están también ahí.
Los vinos, el vacuno, el porcino, los lácteos elaborados,
se han situado siempre entre los sectores más apreciados,
gracias, sin ningún género de dudas, al esfuerzo
desarrollado por más de 70.000 personas, que en nuestra
Comunidad están vinculadas a estas actividades y a
la continua y creciente preparación de técnicos
y especialistas en cada uno de los ámbitos que influyen
en el proceso productivo y comercializador. Debemos de decir
que hoy disponemos de facultades en materia de agronomía,
en materia de selvicultura y otras, que han dado pasos muy
importantes, y en veterinaria, igualmente.
Y han sido esas peculiaridades las que han favorecido la existencia
de una nueva situación y las que nos están apoyando
un mercado en el que el rasgo diferenciador del producto ofrece
una prima sustancial entre producciones básicamente
homogéneas.
Por todo ello, es preciso que las particularidades de Galicia,
como las de cada Comunidad Autónoma que configuran
a España, figuren en el desarrollo de ese Libro Blanco,
haciendo hincapié en aquellas especificidades que contribuyan
a reforzar las potencialidades de cada uno, organizando el
amplio abanico de posibilidades que nuestro país posee,
en lo que se refiere a esa actividad. Y también de
forma que sean tenidas en cuenta, sin criterios simplistas,
a la hora de diseñar las ayudas correspondientes.
Junto con ello, que sin duda cabe que será preciso
incidir en determinados aspectos y condicionantes, como la
orografía, el clima..., hoy en transición, la
tradición cultural, la geografía social y económica,
o los usos y costumbres de cada comarca, con el fin de que
por medio de la potenciación de la pluralidad lleguemos
a una ordenación homogénea del conjunto de nuestra
Comunidad y de España entera.
Por ello, tengo la absoluta certeza de que los diferentes
y cualificados ponentes, que hoy expondrán sus pareceres
en esta Jornada, cumplirán el objetivo que subyace
en la intención del Ministerio, de abrir el debate
y la aportación de pareceres de cada zona, mediante
la presentación conjunta de ese Libro Blanco y comenzando
por prepararlo de este modo itinerante.
Quiero, por lo tanto, felicitar esta iniciativa plural y participativa,
que muestra el talante de cooperación con que el Ministerio
de Agricultura, Pesca y Alimentación, en especial su
ilustre titular, han querido dotar a este Libro Blanco, que
configurará el camino por el que debe de discurrir
la línea de actuación futura para llegar a los
objetivos deseados.
En este sentido, desde la Xunta, queremos expresar, igualmente,
la máxima disposición a la colaboración
y apoyo, que ofreceremos este trabajo tan esencial que hoy
se presenta, y que supondrá la plasmación de
una política activa, adecuada y exitosa para las agricultura
y ganadería española.
Quiero, igualmente, felicitar y agradecer la presencia a los
ponentes, que participarán en esta Jornada, que ofrecerán
una cumplida visión de la estructura organizativa y
funcional de la agroganadería gallega, y que aportarán
elementos sustanciales, oportunos y beneficiosos para nuestra
Comunidad.
Por todo ello, querido Ministro, deseo reiterarte, de nuevo,
mi más cordial bienvenida a Galicia y la gratitud por
haber seleccionado a esta Comunidad para abrir estos debates
esenciales y oportunos, que aportarán, sin duda, resultados
beneficiosos y completos a la hora de abordar la elección
definitiva de las iniciativas políticas y legislativas
que hayan de aplicarse, derivadas de los trabajos basados
en este interesante y completo punto de partida, que hoy iniciamos,
pero que, sin duda, van a ser una serie de fecundas reuniones,
como la que se aborda en Galicia. Muchas gracias por todo.

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