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Ponencias

ORDENACIÓN DEL ESPACIO RURAL
COMO INSTRUMENTO DE LA MULTIFUNCIONALIDAD

Rafael Crecente, Dr. Ing. AgrónomoDavid Miranda Barrós, Dr. Ing. de Montes
"Laboratorio do Territorio"
Escola Politécnica Superior de Lugo
Universidad de Santiago de Compostela


1. ANÁLISIS DEL MEDIO RURAL EN GALICIA
2. UN EJEMPLO: EL CASO DEL MUNICIPIO DE BARREIROS
3. OBJETIVO: MULTIFUNCIONALIDAD
4. PROPUESTAS
5. Anexo: ESQUEMA METODOLÓGICO PARA LA EVALUACIÓN Y ASIGNACIÓN DE USOS COMARCAL


La comunicación que se presenta pretende ajustarse a los contenidos establecidos en la presentación del libro blanco:

Análisis de la situación existente: diagnóstico.

Establecimiento de objetivos: modelos de futuro.

Definición de políticas: propuestas.

1. ANÁLISIS DEL MEDIO RURAL EN GALICIA

Para el análisis y diagnóstico de la situación actual de la actividad agraria en Galicia, además de las exposiciones precedentes, es obligada una referencia a la presentación realizada dentro de la jornada temática de estructuras agrarias por el profesor Edelmiro López Iglesias. En ellas se realiza una caracterización de la situación actual de la agricultura gallega desde un punto de vista económico y estructural. No obstante, quisiéramos complementar, si ello es posible, esta caracterización, realizando una exposición espacial de los datos y añadiendo otros, con un enfoque territorial del concepto de rural incorporando a la perspectiva de la actividad agrícola, la consideración del territorio como soporte de otras actividades y como objeto de interés de otros agentes, no exclusivamente agrarios.

Rural

No es un objetivo abordable de esta conferencia identificar que es rural y que no lo es, aunque todos estaremos de acuerdo en que si se habla de desarrollo rural, la primera cuestión debería de ser identificar que se entiende por rural, puesto que para este concepto se diseña y aplica la política de desarrollo rural . Entendemos el concepto de rural, de una manera global y sistémica, que incluye a un tiempo la componente espacial en cuanto a ámbito territorial y la población y actividades que ésta desarrolla.
No obstante, en términos operativos, si adoptamos el criterio establecido por la OCDE revisado por la UE, que considera rurales los municipios de menos de 100 hab/km2, la aplicación de este indicador clasifica como rural el 83.7% de la superficie de Galicia, lo que supone 229 municipios de los 315 totales y 850.225 habitantes. Estas cifras hablan por sí solas del carácter rural de buena parte del territorio gallego. Se presentan agregadas por comarcas a efectos de una mejor visualización en la figura nº1. Se presenta además en la figura nº2 la evolución comarcal entre los años 1960 y 1999, en el que se muestra la evolución demográfica y el número de habitantes en miles. 234 municipios gallegos que suponen el 80% del territorio, pierden población entre estos años.

Medio Físico

Constituye la primera componente, del concepto de "rural". Destaca en Galicia su variabilidad biofísica, lo que supone una aptitud para cada actividad, diferente en cada punto del territorio (afirmación también válida para los distintos aprovechamientos agrarios) y a su vez concurrente para varias actividades en cada punto. Consecuencia de esa variabilidad biofísica y fundamentalmente de la secular utilización de su territorio es la diversidad paisajística y la existencia de paisajes culturales de valor, en su inmensa mayoría resultado de la utilización agraria del territorio. En Galicia y buena parte de Europa, predominan los paisajes culturales frente a los paisajes naturales, constituyendo este aspecto cultural una característica clave de su identidad . Esta diversidad lejos de ser considerada un limitante debería considerarse uno de los principales factores potenciales de desarrollo de nuestro territorio rural. Los trabajos y publicaciones de investigación relacionadas con la inventariación, valoración y propuestas de gestión de estos paisajes son cada día más numerosos en Europa en un intento de proponer métodos para la valorización de los mismos.
Otro recurso y por tanto factor de desarrollo, lo constituye el patrimonio natural existente en el territorio. La figura nº4 representa como indicador de este patrimonio el porcentaje de superficie comarcal incluida en la propuesta gallega para la Red Natura conforme a la Directiva 92/43/UE.

Población

La segunda componente del rural es la población. Dentro de esta componente, el trabajo en las actividades agrarias, ha sido tradicionalmente utilizado para caracterizar lo rural.
Los indicadores globales de esta actividad, cuyo análisis y comparación se realiza en otras comunicaciones presentadas son:

  • 114.800 explotaciones agrarias y 621.600 ha de SAU
  • 270.053 explotaciones agrarias y 696.690 ha de SAU, superficie total censada 2.041.798 ha ; ver figuras 4 y 5 en las que se observa la distribución del total de explotaciones en función de su superficie total.
  • 79.200 personas inscritas en el Régimen Especial Agrario en Galicia en 1999. La figura nº7 representa la distribución de las personas inscritas en el régimen especial agrario en cada comarca en el año 2001 por cada 1000 habitantes de edades comprendidas entre los 16 y los 64 años . En la figura nº10 se representa la distribución por comarcas de la importancia de la ocupación en la agricultura , y se señalan con trama, aquellas comarcas en las que la actividad agraria constituye en términos porcentuales la que emplea a un mayor porcentaje de su población ocupada. Las comarcas en las que la actividad agraria es la principal (entendida como la que ocupa un mayor porcentaje de personas) ocupan un tercio de la superficie de Galicia. La tendencia descendente en el número de inscritos en el REA es clara, pero destaca la importancia en términos cuantitativos que mantiene la agricultura en la provincia de Lugo.
  • El envejecimiento de la población constituye otra característica asociada al concepto de rural. La figura nº3 representa el porcentaje de personas de edades superiores a 65 años respecto al número total de habitantes.
  • La estructura de la propiedad, y titularidad privada de las tierras (tanto individual como colectiva) son características diferenciales de lo rural en Galicia con respecto al resto del estado. El número de titulares catastrales es de más de un millón y medio, el número de parcelas de más de trece millones lo que supone una superficie media por parcela de 0,23 ha con la distribución espacial que se puede ver en la figura nº5 Frente a estos niveles de fragmentación de la propiedad destaca la importancia de los montes vecinales en mano común cuya importancia se presenta en la figura nº6. Constituyen estas superficies un factor de desarrollo de estas comarcas siempre y cuando se acierte con las medidas necesarias para su valorización.
  • Si consideramos conjuntamente, el binomio territorio-actividad agraria, asimilable a oferta de recursos-demanda de recurso, podemos afirmar que la oferta en términos porcentuales de suelo de elevada aptitud agrológica respecto a la superficie total de Galicia, para el desarrollo de las actividades agrarias es tremendamente escaso y sometido a una competencia creciente de los usos urbanísticos y forestales con especies de crecimiento rápido. Las cifras respecto a la utilización del suelo en Galicia, proceden de diferentes fuentes, no siempre coincidentes, hecho atribuible a los objetivos de cada uno de los trabajos realizados y a las escalas de trabajo. La fuente más actualizada y de mayor precisión respecto a la utilización del suelo por las distintas actividades la constituye el Mapa de Usos del Suelo elaborado a escala 1:25.000 . Los resultados que presenta para Galicia son los siguientes:
  •  

    Usos

    Galicia (%)

    A Coruña (%)

    Lugo (%)

    Ourense (%)

    Pontevedra (%)

    Edificado y Minas

    1,91

    3,40

    0,61

    0,83

    3,84

    Agroganaderos

    38,82

    42,63

    43,67

    30,76

    34,53

    Forestales

    58,56

    53,13

    55,29

    67,37

    61,09

    ZZ Húmedas

    0,11

    0,27

    0,07

    0,01

    0,08

    ZZ de Agua

    0,60

    0,57

    0,36

    1,03

    0,46

     Total

    100,00

    100,00

    100,00

    100,00

    100,00


Si utilizamos los resultados del II y III Mapas Forestales de España (Ministerio de Medio Ambiente, 1986 y 1998) elaborados a escala 1:50.000 cuyo objetivo es la caracterización forestal, considerando las superficies agrícolas por exclusión, los datos reflejan un uso agrícola en algo más de 827.000 ha (ver figura nº11). No obstante, consideramos incluso de mayor interés que el valor estático, los cambios acaecidos entre ambos mapas forestales. Del tratamiento de la información de ambas fuentes, (consistente básicamente en una agrupación en 6 clases para una mejor comprensión de la ingente cantidad de información que incluyen ambos mapas forestales), obtenemos la figura nº14, que representa las dinámicas respecto a la utilización del suelo por las actividades agroforestales referidas a comarcas y agregadas por provincias. Como conclusiones principales, destacan los descensos de las superficies agrícola en más de un 7% (ya escasa en la situación de partida), la ocupada por matorral y la ocupada por especies forestales de crecimiento lento. Frente a estos descensos, el moderado incremento de la superficie forestal ocupada por especies forestales de carácter protector y fundamentalmente el incremento superior al 12% de la superficie ocupada por especies forestales de crecimiento rápido, básicamente pinos y eucaliptos.

El enfoque con el que consideramos el concepto de rural, supone tomar en consideración (para la elaboración de un diagnóstico, el establecimiento de objetivos y la definición de propuestas), otras actividades no estrictamente agropecuarias pero que juegan un papel principal en el futuro del desarrollo rural y que interactúan con las actividades agropecuarias. La silvicultura, el "urbanismo" del territorio rural, y el papel asignado al espacio rural para la conservación del patrimonio natural constituyen tres de las principales actividades a considerar por la competencia con las actividades agropecuarias y por su importancia para el logro del desarrollo rural. Otras actuaciones sectoriales como la planificación energética (eólica, hidroeléctrica), la turística, la paisajística etc. ejercen asimismo una presión creciente sobre el uso y la utilización del suelo.

Planeamiento Sectorial con implicaciones territoriales sobre el medio rural

  • Planificación forestal: las condiciones naturales del territorio gallego para la producción forestal y las actuaciones de apoyo y fomento promovidas desde las diferentes administraciones (Unión Europea, Administración estatal y autonómica) se han traducido en los últimos años en una clara apuesta por este sector. El marco global de esta política forestal en Galicia lo constituye el Plan Forestal de Galicia (PFG), publicado en 1992 por la administración autonómica. En él se establecían una serie de objetivos y metas operativas, y lo que es más importante, se proponía para un horizonte de 40 años, un modelo objetivo de monte (ver figura nº12) señalando las especies forestales adecuadas a las distintas funciones del monte de acuerdo con las condiciones de estación . Desde algunos sectores se ha tachado de baja preocupación por el consenso y la participación y de un enfoque parcial y desequilibrado como resultado de análisis comparativos realizados entre los distintos planes forestales autonómicos . El plan excluía de sus consideraciones los terrenos considerados agrícolas en el mapa de cultivos y aprovechamientos de Galicia y lo que es más importante, prescindía de la implicación que para las actividades agropecuarias ha tenido el monte con carácter histórico en Galicia . El agricultor gallego ha sido a un tiempo ganadero y silvicultor y el término monte va más allá de la definición establecida en la Ley de Montes de 1952. En cualquier caso, los planes como resultado de procesos de discusión, debate, propuesta de objetivos y de medidas para alcanzarlos constituyen siempre instrumentos de utilidad y de deseable revisión y evaluación.

    Si realizamos un análisis espacial del modelo de monte definido en el PFG (para lo cual hemos digitalizado, georreferenciado y volcado en un sistema de información geográfica dicho modelo con un error admisible para la escala de representación utilizada), obtenemos la figura nº12 . Una comparación entre el modelo objetivo propuesto para el horizonte del año 2032 y el III Mapa Forestal en Galicia de 1998 (reclasificados ambos en cinco clases) presenta los resultados de la tabla que se presenta en la figura nº12 (excluidos del análisis en ambos, la superficie que el PFG, considera espacios sensibles y por tanto objeto de planificación especial y la superficie ocupada por usos improductivos). Los resultados muestran que en el año 1998, la superficie ocupada por eucalipto, pino pinaster y otras frondosas, supera las previsiones contempladas en el PFG para el año 2032.

    A esta expansión de la superficie forestal ocupada por especies de crecimiento rápido ha contribuido indudablemente los Reglamentos de la UE de reforestación de tierras agrarias. La figura nº13 representa las superficies reforestadas con subvenciones por comarcas e intervalos. No obstante la filosofía del Reglamento europeo, y del propio PFG, pretendía la reforestación de tierras agrarias marginales, lo que implicaría establecer que se considera marginal. La marginalidad, entendida como probabilidad de abandono de la actividad agraria, supondría determinar ésta tanto desde el punto de vista de medio físico como desde el punto de vista socioeconómico y estructural. Lo cierto es que en los primeros años las reforestaciones de tierras se han realizado sin identificar esa marginalidad, lo que ha supuesto una reforestación de tierras de elevado valor agrológico, y una alteración del tradicional paisaje cultural agrario, cuando realmente existen importantes superficies en Galicia de mayor aptitud por condiciones estructurales para el desarrollo de la actividad forestal productora.


  • Planeamiento urbanístico: el modelo de poblamiento de Galicia, caracterizado por la existencia de casi 30.000 entidades de población, (1,1 entidades de población por km2, la gran mayoría de un reducido número de habitantes), la dispersión geográfica de las mismas y asociadas a ellas las explotaciones agrarias, constituyen otro factor diferencial respecto al resto del estado. La importancia del urbanismo como política responsable del control de los usos del suelo (más allá de una mera clasificación urbanística del mismo), como herramienta para la dotación de infraestructuras, equipamientos, servicios y habitación como instrumento en suma para el desarrollo, también de las áreas rurales, ha sido a nuestro entender infravalorada e infrautilizada. Como su propio nombre indica, el urbanismo se ha centrado en el suelo urbano y el urbanizable (cuestión harto compleja con el número de entidades ya mencionado) y ha prescindido de la posibilidad que la propia legislación autonómica ofrecía y ofrece de identificar y asignar usos (con mayor o menor grado de vinculación) de modo semejante a los planes de ocupación del suelo en Francia o Alemania. Independientemente de esta no consideración de lo rural en el planeamiento urbanístico, (falta de incorporación de criterios de planificación física en la formulación del planeamiento, falta de criterios técnicos para la identificación y valoración del suelo a destinar a usos agroforestales, de interés paisajístico etc), la realidad urbanística vigente es la recogida en la figura nº15 . Se constata la ausencia de planeamiento municipal en un tercio de la superficie de la comunidad autónoma. Si analizamos el grado de actualización y adecuación a la legislación urbanística vigente, el estado es más desolador. Por otra parte, el interés demostrado por las administraciones y técnicos ajenos al urbanismo respecto a los instrumentos de planeamiento urbanístico ha sido también escaso, a pesar del interés y utilidad que nuestro entender presentan para la planificación y el desarrollo de las actividades agrícolas, ganaderas, forestales, turísticas, de protección ambiental, de dotación de infraestructuras y equipamientos rurales etc. Más allá de estas carencias, el problema principal lo constituye no la falta de planeamiento municipal (que se suple con las normas provinciales) sino la falta de disciplina urbanística, por parte de las administraciones locales, lo que permite mantener ese sentir generalizado entre la propiedad, de que cada parcela es un hipotético solar. Obviamente este fenómeno, desde un enfoque de utilización agraria del suelo, es tanto más grave cuanto mayor es la importancia en términos de ocupación agraria en cada municipio.

    • Planificación de espacios naturales: otra función asignada al espacio rural, que cobra cada día mayor importancia, es la conservación de la biodiversidad. El Plan Forestal de Galicia, consideraba entorno a 340.00 ha como áreas objeto de planificación especial. Posteriormente con la publicación de la Directiva 92/43 de Hábitats se elaboró por parte de la Consellería de Medio Ambiente la propuesta gallega de lugares a incluir en la red natura (ver figura nº16), que suponen algo más de 369.000 ha. La contribución superficial de cada provincia al total de la superficie propuesta para inclusión en Red Natura, se recoge en la antedicha figura. El cumplimiento del artículo 6 de la Directiva comunitaria, obliga al control y evaluación ambiental de cualquier actividad no tradicional desarrollada en estos lugares de interés comunitario. En la práctica esto supone, mientras no se desarrolle la propuesta de ordenación y el modelo territorial correspondiente a cada Lugar de Interés Comunitario (LIC), una potencial fuente de conflictos entre el lógico deber de conservación y las actividades agrarias y no agrarias, que en estos se desarrollan en el presente o que se pretendan implantar en el futuro. En el interior de estos LICs se localizan 935 entidades de población, cuyos habitantes contemplan la propuesta con desconfianza. Sin embargo, la presencia de estos LICs, podría ser considerada una oportunidad para el diseño y aplicación de medidas agroambientales específicas, para compatibilizar conservación y desarrollo de actividad agraria o para diseñar estrategias de comercialización de productos agrarios apoyadas en la calidad ambiental de los territorios. Las comarcas con mayor porcentaje de superficie incluida como LIC coinciden con las comarcas en las que el porcentaje de población agraria es mayor; población y actividad por tanto han contribuido al estado de calidad actual que ha hecho merecedores de su inclusión en la propuesta a estos territorios.

    • Es necesario completar esta descripción con una referencia a la concentración parcelaria (CP) en Galicia, la actuación estructural de mayor importancia aplicada en Galicia en los últimos 50 años. La figura nº17 representa la distribución por comarcas de las actuaciones de CP finalizadas y la trasparencia nº21 las actuaciones en proceso de concentración. Esta actuación clásica de estructuras no ha sido ni es en la actualidad exclusiva de Galicia aunque si se han producido en la mayoría de los países de Europa cambios importantes en su concepción y aplicación. De esta forma, en la aplicación de la concentración parcelaria, se citan en Holanda tres etapas diferenciadas :

      • la primera aplicada hasta la década de los 60, con objetivos exclusivamente agrícolas.
      • la segunda etapa entre 1960-1990 en la que se llevan a cabo planes de desarrollo multifuncional, introduciendo consideraciones relativas a mejoras agrícolas, protección de la naturaleza y el paisaje y previsiones e infraestructuras para el recreo y uso público.
      • la tercera etapa comienza en la década de los 90 en la que se revisa el futuro papel de las áreas rurales, se consideran objetivos múltiples, y para cada ámbito se proponen tipologías específicas de proyectos.

        En cuanto a la vigencia, bastan dos ejemplos; Alemania considera como primera Acción Prioritaria en su programa de desarrollo rural para los años 2000-2006 el apoyo a proyectos para la reparcelación, la construcción de vías rurales, programas de renovación de pueblos; protección del patrimonio cultural, medidas para la mejora de las estructuras agrícolas y forestales y apoyo a los procedimientos simplificados de intercambio voluntario de parcelas y la gestión agrohidrológica. El programa regional del Land de Baviera, a pesar de haber concentrado ya buena parte de su territorio, contempla como tercera prioridad, la concentración parcelaria la construcción de infraestructuras rurales y los programas de renovación de pueblos con una financiación de 689.36 millones de euros .

        De los trabajos de evaluación de los resultados alcanzados por esta actuación , en Galicia, podemos afirmar de manera esquemática lo siguiente:
        La CP supone, a finales del año 2000, la acción estructural más relevante de Galicia con 1.129 zonas que afectan al 21% del territorio gallego e involucran a más de 250.000 propietarios.

        Existen 108 zonas de CP que presentan inactividad durante los últimos 6 años y afectan a 59.000 ha, existiendo una menor incidencia de zonas paradas en los municipios que presentan los mejores valores para los indicadores agrarios.

        En cuanto a las zonas paradas, mediante diversas técnicas de análisis estadístico multivariante y el uso de más de 100 variables socioeconómicas y ambientales se han podido establecer la relación entre la inactividad de las zonas de CP e indicadores como la ocupación en la agricultura y la evolución del número de cabezas de ganado vacuno de leche, resultando una menor incidencia de zonas paradas en los municipios que presentan los mejores valores para tales indicadores.

        Las parroquias gallegas sin CP pierden el doble de superficie agrícola que las que poseen zonas de CP finalizadas.
        La CP constituye en Galicia un claro freno al masivo despoblamiento rural, resultado que se ha verificado para las diferentes unidades territoriales (parroquias, municipios y comarcas) y para distintos grados de ruralidad establecidos. Esto permite concluir que se dispone de una herramienta de planificación rural, la CP, que con las mejoras oportunas favorece la fijación de la población en el medio rural.

        Estos resultados invitan a reflexionar sobre la necesidad de aprovechar la posibilidad de potenciar la agricultura y la silvicultura allí donde sea posible y exista una respuesta positiva.

        De las características estructurales de lo rural en Galicia expuestas con anterioridad, se deriva la necesidad de actuación para la optimización de las actividades productivas agroforestales. Para ello, la actuación de concentración parcelaria puede ser un instrumento válido, pero es necesario un replanteamiento y actualización de la misma. Esta actualización, podría optimizar no sólo estas actividades, sino muchas otras, incluida la gestión de los espacios naturales, el urbanismo una mejor planificación y gestión de los usos del suelo etc. puesto que a todas ellas condiciona la configuración de la propiedad.

    El resultado de la proyección espacial de estas y otras políticas sectoriales se traduce en una amalgama de actuaciones carentes en muchos casos de mecanismos e instrumentos de coordinación; compiten las actividades promovidas por la iniciativa privada y compiten las actuaciones promovidas por las distintas administraciones. Frente a esta situación convendría instaurar la cultura de la cooperación frente a la de la competencia, generar sinergia y complementariedad, construidas a partir de la definición conjunta, consensuada y participativa de un modelo territorial conjunto.
    Como conclusión global podemos decir que Galicia y en general España, se han caracterizado hasta fechas recientes por un modelo de ordenación territorial y desarrollo orientado por criterios económicos, con un peso importante de las infraestructuras como ejes vertebradores, sin una práctica real de la orientación de planificación física en la ordenación territorial, tal y como es entendida en la Carta Europea de Ordenación del Territorio. Todo ello a pesar de las iniciativas y desarrollos legislativos promovidos en la práctica totalidad de las comunidades autónomas españolas en ejercicio de las competencias que les reconoce el artículo 148.1.3 de la Constitución Española. En virtud de este modelo se han promovido infraestructuras, equipamientos e instalaciones fundamentalmente orientadas al espacio urbano . No obstante la ordenación del territorio rural ha sido objeto de una menor atención, que no ha ido más allá del fomento de su papel tradicional como soporte de actividades agroforestales y en fechas más recientes como soporte de la biodiversidad, (tras la publicación de la Directiva Hábitats 92/43) y como ámbito de aplicación de iniciativas de desarrollo rural (ver figuras nº19,20).

    Muchos de los problemas y oportunidades del medio rural y de las actividades agrarias gallegas no pueden ser resueltos desde una perspectiva exclusivamente agrícola o ganadera o forestal, es más, en muchos casos esta visión sectorial puede contribuir a agudizar los problemas del mismo subsector y más aún de otros subsectores productivos.

    A partir de la información y caracterización realizada se pueden establecer una serie de conclusiones técnicas y objetivas. La valoración de las mismas en términos de gravedad o importancia y por tanto la prioridad o necesidad de actuación requieren una valoración por el conjunto de la sociedad y de los responsables políticos como legítimos representantes de esta.

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