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Ponencias
ECONOMÍA RURAL
Y AGRARIA EN GALICIA: RASGOS Y PROBLEMAS MÁS RELEVANTES
Gonzalo Fernández
Martínez
FG Estudios Económicos y Sociales
PLANTEAMIENTO
CAMBIOS Y CONSECUENCIAS RELACIONADOS
CON UN SECTOR AGRARIO MODERNIZADO
ALGUNOS DATOS SIGNIFICATIVOS
DESCENSO DEL EMPLEO AGRARIO
DESCENSO DEL NÚMERO
DE EXPLOTACIONES
DISMINUCIÓN DEL PESO
ECONÓMICO RELATIVO DEL SECTOR AGRARIO
DISMINUCIÓN DE LA
SUPERFICIE CULTIVADA
EVOLUCIÓN DE LA PRODUCCIÓN
POR EMPLEO
OTRAS CARACTERÍSTICAS
CONCLUSIÓN BÁSICA
¿QUÉ REPRESENTA
EL DESARROLLO RURAL?
OBJETIVOS DEL DESARROLLO
RURAL
MOTORES DEL DESARROLLO RURAL
ESCENARIO RURAL EN GALICIA
Me han invitado aquí para
que les cuente en 45 minutos las características más
relevantes o significativas del Sector Agrario y el Medio
Rural en Galicia.
Naturalmente, nadie me lo ha dicho pero doy por sentado, por
convencimiento propio, que esto debo contarlo a día
de hoy -10 de julio de 2002- y pensando únicamente
en el futuro; es decir, en lo que nos queda por vivir y por
hacer. El pasado es historia y hoy es el futuro. Lo que estamos
haciendo hoy, como más relevante, es decidir y construir
el futuro.
Y esto, supongo yo, es lo que pretende hacer el MAPA convirtiendo
un libro en blanco en un libro escrito con un Discurso capaz
de orientarnos hacia lo que pretendemos que sea el futuro.
Con estas premisas entro en materia.
PLANTEAMIENTO
- De una manera más
o menos consciente, en lo que se refiere a sus protagonistas,
los acontecimientos agrarios y rurales en Galicia giran
en torno a un acontecimiento fundamental:
La transición de la economía
agraria tradicional a una Nueva Economía Rural de
carácter multifuncional y plurisectorial.
- Este cambio no es el resultado de ningún
tipo de elección y decisión, más o
menos original, de los protagonistas directos e indirectos
de estas actividades.
Este cambio forma parte de la lógica de las etapas
y procesos de modernización y desarrollo en este
escenario.
- Es decir, hoy no es posible hablar en Galicia
de Desarrollo Agrario y de Desarrollo Rural como dos cosas
diferentes que, como mucho, coinciden en un mismo escenario.
Hoy, estas dos formas de desarrollo están profundamente
interrelacionadas en el marco de la Nueva Economía
Rural, e, incluso, como los dos pilares fundamentales de
la PAC, a los que se une actualmente, como tercer pilar,
la calidad.
- En este contexto se perfila una interrelación
básica, tanto en términos de análisis
como de diseño de políticas y estrategias,
entre modernización y desarrollo agrarios y necesidad
de Desarrollo Rural.
- Es decir, la necesidad del DR se justifica fundamentalmente
como consecuencia de la modernización y desarrollo
agrarios.
- En este marco, el DR aporta soluciones rurales a
problemas agrarios que no tienen soluciones agrarias.
- En este mismo contexto, también resulta destacable
que no constituyen funciones características
del DR el despegue de zonas rurales atrasadas, el reequilibrio
económico territorial o el fomento de la igualdad
de oportunidades, aunque sí es cierto que puede
contribuir al logro de estos objetivos.
- En cambio, constituyen un marco y ambiente más
acorde con las necesidades de DR en las comarcas agrarias
en retroceso y las más modernizadas.
- En cuanto a la interrelación
entre modernización y desarrollo agrarios y necesidad
del DR quiero destacar aquí lo siguiente:
- En primer lugar, tanto en Galicia
como en España y en el ámbito de la UE,
el futuro de la Nueva Economía Rural se relaciona
con:
- Un Sector Agrario cada vez
más moderno, competitivo y viable.
- Y un Desarrollo Rural multifuncional
y plurisectorial; es decir, con una diversificación
y ampliación de actividades más allá
de las tradicionalmente agrarias y con la atención
a nuevas funciones y demandas sociales.
- En segundo lugar, el logro de
un Sector Agrario más moderno, competitivo y
viable se relaciona, tanto en lo que se refiere a causas
como a consecuencias, con una serie de cambios fundamentales,
que, con frecuencia, se convierten en problemas que
no tienen solución agraria sino rural, y a los
que me voy a referir a continuación.
- Pero llegado a este
punto, y antes de entrar en el análisis de estos
problemas, quiero señalar lo siguiente:
- Considero que, como criterio,
el análisis de la realidad agraria y rural en
Galicia, a través de sus características
más relevantes, tal como me han pedido aquí,
debo realizarlo en el contexto y en función de
lo que acabo de exponer.
- Es decir, en función:
- Del logro de un Sector Agrario
gallego moderno, competitivo y viable.
- De la necesidad o no de Desarrollo
Rural en Galicia.
- Y de las interrelaciones entre
ambas formas de Desarrollo dentro de la Nueva Economía
Rural.

CAMBIOS Y CONSECUENCIAS RELACIONADOS CON
UN SECTOR AGRARIO MODERNIZADO
Comenzando por los cambios y consecuencias
que se relacionan con el logro de un Sector Agrario gallego
moderno, competitivo y viable, y los redimensionamientos y
problemas que todo ello plantea, cabe considerar como más
relevantes los que se anuncian resumidamente a continuación
y sobre los que ampliaré datos y comentarios posteriormente.
Dichos cambios se convierten en características fundamentales,
en muchos casos nuevas, del momento agrario que se está
viviendo en Galicia como transición del pasado al futuro.
Estos cambios son los siguientes:
- El descenso continuado del empleo agrario,
como exigencia y, a la vez, consecuencia de la modernización
y desarrollo agrarios. La solución al problema que
se deriva de este cambio lógico no puede ser agraria
sino rural.
- El descenso, también continuado,
del número de explotaciones agrarias, ligado con
el descenso de la población agraria y la necesidad
de aumentar el tamaño medio de las explotaciones
en el marco de los procesos de modernización, desarrollo
y elevación del nivel de vida de sus titulares.
- Una tercera característica, también
fundamental, de la modernización y desarrollo agrario
consiste en el descenso permanente en el tiempo del peso
económico relativo del Sector Agrario en el conjunto
de la economía.
- En esta misma línea y como otra de
las características y, a la vez, consecuencias del
proceso modernizador, el Agrario tiende a convertirse en
un subsector de la Nueva Economía Rural y en el componente
primario de los Complejos Agroalimentarios especializados.
- El cambio agrario que se viene caracterizando
también genera, como otra de sus consecuencias, el
descenso continuado de la superficie cultivada, así
como el aumento de viviendas, instalaciones y recursos naturales
no utilizados, y cambios significativos en los usos de las
tierras.
- La viabilización del Sector Agrario
en un escenario cada vez más internacionalizado y
competitivo, y más condicionado por las exigencias
de los mercados, de los consumidores y de la Sociedad moderna,
contribuye a enfatizar la importancia de la racionalidad
y eficiencia económicas y a identificar y tomar en
consideración las aptitudes del medio físico,
tanto en términos agrarios como rurales.
- Otro de los cambios se relaciona con la
ampliación de responsabilidades y funciones de los
agricultores, apoyadas y retribuidas por la PAC, que unen
a las de carácter productivo el desempeño
de un importante papel en la estructura, ocupación
y gestión del territorio y de sus bienes culturales
y medioambientales.
- También se pone de manifiesto un
cambio importante en cuanto a uno de los objetivos preferidos
por los agricultores y que ha venido recibiendo durante
décadas el apoyo de la PAC: es decir, el de producir
cada vez más con garantías de venta y de precios.
Esto dejó de ser viable, ya que de lo que se trata
en el nuevo escenario es de producir competitivamente aquello
que admita el mercado.
- Las limitaciones impuestas tanto por el
medio físico como por el mercado en relación
con el crecimiento de la Producción Agraria, determinan
que el crecimiento de la producción y renta por empleo
agrario dependa más de la reducción del número
de personas ocupadas en este Sector que de las posibilidades
reales de aumento de la producción.
- En relación con el cambio en Galicia,
la modernización y desarrollo del Sector Agrario
también plantea un importante reto de reselección
de actividades en el marco de optimización de la
interrelación entre las aptitudes productivas del
medio físico y las demandas de los mercados. En este
ámbito, también se plantea la necesidad de
redimensionar el tamaño de la Agricultura con Orientación
Mercado y de la Ganadería de Vacuno.
- Por último, y sin tratar de ser exhaustivo
en el análisis de características, también
quiero señalar que la modernización de la
Agricultura y la Ganadería de vacuno en Galicia tiende
a un marcado carácter intensivo. Cada vez se produce
más en un espacio territorial más reducido,
con sistemas y tecnologías cada vez más "industriales".
- Con ello también aumenta el volumen
de recursos y espacios inexplotados y los riesgos medioambientales.
De todo lo que acabo de exponer se deriva una
conclusión fundamental:
La agraria tiende a perder su condición de actividad
económica más característica del mundo
rural, a la vez que de soporte esencial del mismo, al poner
de manifiesto sus insuficiencias para ocupar la totalidad
del espacio, utilizar eficazmente sus recursos, mantener una
densidad de población que evite el despoblamiento y
garantizar la conservación o sostenimiento del espacio
natural y del patrimonio cultural, y atender a nuevas funciones
y demandas sociales.

ALGUNOS DATOS SIGNIFICATIVOS
Antes de seguir avanzando
en la interrelación entre modernización agraria
y Desarrollo Rural quiero apoyar los cambios que acabo de
resumir con algunos datos y consideraciones.
DESCENSO DEL EMPLEO AGRARIO
El descenso del empleo agrario se revela en
la práctica como uno de los mejores indicadores del
ritmo de modernización de este sector.
- Así, cuanto menor es la tasa de empleo
agrario mayor es el nivel de modernización y desarrollo
de una economía, tanto agraria como global. Este
es un hecho que se cumple internacionalmente en todos los
países en proceso de desarrollo.
- A nivel mundial, la tasa de población
activa agraria pasó del 52,8% en 1975, al 48,7% en
1991 y al 45,2% en 1999.
- En la Unión Europea, la tasa de empleo
agrario pasó del 10,7% en 1975 al 4,7% en 1999. Por
Estados miembros, dichas tasas se sitúan en este
último año entre el 17,7% de Grecia y el 1,5%
del Reino Unido.
A su vez, en los Estados Unidos, esta tasa pasó del
2,8% al 2,2%.
- En cuanto a Galicia, el empleo agrario disminuyó
en 541.956 personas entre los años 1955 a 2000, lo
que supone una reducción del 79,3%, frente a un descenso
del 82,3%
- 4.315.963 personas- en el total de España.
En cuanto a porcentajes sobre el empleo total, Galicia pasó
del 62,7% en 1955 al 14,3% en 2000, en tanto que el total
de España evolucionó, en los mismos años,
del 44,9% al 6,4%.
- En lo que se refiere a la distribución
sectorial del empleo, Galicia fue predominantemente agraria
hasta el año 1970, situándose en 1971 en una
tasa del 49,5%, inferior por primera vez al 50%, frente
al 26,6% de media española.
- Entre los años 1971 y 2000 la tasa
de empleo agrario disminuyó en Galicia en 35,2 puntos
porcentuales, o 451.423 personas. A su vez, entre 1991 y
2000 el descenso ha sido de 128.484 personas o 11,5 puntos
en Galicia, y 415.823 personas, o 3,6 puntos, en el total
de España.
- En el año 1955, Galicia contaba con
el 13,0% del total del empleo agrario español, porcentaje
que pasó al 17,0% en 1971, al 21,5% en 1987 y al
15,2% en 2000.
- En el año 2000 Galicia contaba con
141.100 personas ocupadas en el Sector Agrario, con una
tasa del 14,3%, 2,23 veces superior a la media española
y 3,2 veces superior a la media de la UE.
De todo ello cabe derivar las conclusiones siguientes:
- El empleo agrario disminuye en todas partes
como consecuencia de los procesos de modernización
y desarrollo.
- La convergencia, en términos de desarrollo,
de Galicia con las medias española y comunitaria
supondrá nuevos descensos del empleo agrario hasta
situarlo en una tasa inferior al 5%, o menos de 50.000 personas.
- Este descenso es, a la vez, una exigencia
y una consecuencia lógicas de la modernización
y desarrollo agrarios, que plantea nuevos problemas de sostenimiento
rural.
- La solución a estos problemas no
puede ser agraria sino rural.

DESCENSO DEL NÚMERO DE EXPLOTACIONES
El descenso del número de explotaciones
agrarias también es una consecuencia lógica
de los procesos de modernización y desarrollo en el
Sector Agrario.
- Este cambio se interrelaciona con el descenso
de la población y la necesidad de redimensionar y
reorganizar las explotaciones, todo ello en función
de un objetivo básico: la elevación del nivel
y calidad de vida de los titulares de las explotaciones
o población agraria.
- El deseo de alcanzar este objetivo motiva
más el abandono de empleos y explotaciones agrarias
que la propia existencia de procesos de modernización,
si bien dichos abandonos posibilitan el redimensionamiento
de las explotaciones y con ello su modernización.
- Considerando el total de las explotaciones
censadas en Galicia, su número disminuyó en
162.487 entre 1962 y 1999; es decir, en el 37,6%, frente
al 37,3% en el total de España.
- Si se toma como período de referencia
el comprendido entre 1989 y 1999, el número de explotaciones
disminuyó en Galicia en 88.833, o el 24,8%, frente
al 21,7% a nivel nacional.
- Es decir, entre 1962 y 1989 el número
de explotaciones disminuyó en Galicia a un ritmo
medio anual de 2.728 explotaciones, en tanto que entre 1989
y 1999 dicho ritmo de descenso medio anual se situó
en 8.883 explotaciones, frente a 49.478 explotaciones a
nivel nacional.
- Como consecuencia de este descenso en el
número de explotaciones en 1989-99, aumentó
el tamaño medio de las mismas, en cuanto a superficie
total, en el 22,3% en Galicia y 25,4% a nivel nacional.
De todos modos, en 1999 dicho tamaño medio es de
7,56 hectáreas en la Comunidad gallega y 23,56 hectáreas
como media española.
- De acuerdo con los datos del Censo Agrario,
Galicia contaba con 270.053 explotaciones en 1999, con el
descenso ya indicado del 24,8% sobre 1989. Este descenso
en el número de explotaciones estuvo acompañado
por una reducción del 7,9% en la superficie total
de las mismas, o unas 175.339 hectáreas. Es decir,
la reducción del número de explotaciones no
va acompañada de la transferencia de la totalidad
de las tierras de las explotaciones que desaparecen a las
que permanecen activas. Esto constituye un problema que
frena, en parte, los procesos de redimensionamiento de las
explotaciones.
Los datos anteriores corresponden a los Censos
Agrarios. Los mismos consideran la totalidad de las explotaciones
y de las superficies que las conforman. Por otra parte, las
Encuestas sobre la Estructura de las Explotaciones, con actividades
principales agrícola o ganadera, consideran las explotaciones
que en el Censo de 1989 tenían al menos una hectárea
de SAU.
- De las 358.886 explotaciones censadas en
1989, el 37% tenían menos de una hectárea
de SAU, es decir, 132.788. Con ello, con una o más
hectáreas se situaban 226.098 explotaciones. Estas
son las que, con criterios de Eurostat, se califican como
explotaciones profesionales y que son tenidas en cuenta
en las Encuestas. Está claro que las de menos de
una hectárea no cumplen el objetivo de posibilitar
a sus titulares un nivel de vida adecuado.
- Así, de acuerdo con los datos de
las Encuestas, el número de explotaciones agrícolas
y ganaderas pasó de 227.359 en 1987 a 114.681 en
1997, lo que supone un descenso del 49,6%, o la desaparición
de 112.678 explotaciones agrícolas y ganaderas.
- Este proceso se produjo como consecuencia
de la desaparición de 117.471 explotaciones con menos
de 10 hectáreas de SAU y la creación de 4.793
con 10 o más hectáreas.
- La asignación de las explotaciones
a las actividades agrícola o ganadera se realiza
teniendo en cuenta cual sea la actividad principal, ya que,
con frecuencia, lo que se produce es una combinación
de actividades.
- De acuerdo con este criterio, de las 114.681
explotaciones agrícolas y ganaderas, 89.578 contaban
con el bovino como actividad más importante. De ellas,
46.959 explotaciones eran de bovino de leche. Las 25.103
explotaciones restantes se dedicaban a la agricultura o
a otras actividades ganaderas.
- Una característica diferencial importante
en la disminución del número de explotaciones
es que disminuye la superficie total utilizada por las mismas,
pero no así el número de cabezas de bovino
en las explotaciones ganaderas.
- Es decir, la reducción del número
de explotaciones agrícolas y ganaderas genera como
consecuencia el aumento del tamaño medio de las explotaciones,
en cuanto a superficie o cabezas de ganado, y, al mismo
tiempo, el descenso de la superficie total de las explotaciones,
pero no el de las cabezas de ganado de vacuno. Por otra
parte, también aumenta la superficie forestal arbolada
total, en parte como consecuencia de la forestación
de tierras.
- Durante el período 1993-97, como
consecuencia del descenso del número de explotaciones
en 23.986, han desaparecido del escenario agrícola
y ganadero 76.368 hectáreas de superficie y han cambiado
de titularidad en las explotaciones agrícolas y ganaderas
otras 113.295 hectáreas. Todo ello dio lugar a un
aumento del tamaño medio de las explotaciones entre
1993 y 1997 de 7,3 a 8,3 hectáreas.
A través de estos procesos también
se ponen de manifiesto otros aspectos:
- Las imperfecciones del mercado de tierras
en Galicia, si es que realmente se puede hablar de un mercado
de este tipo, hacen que los precios medios se sitúen
como los más altos de España, después
del País Vasco y Canarias, multiplicando por 2,25
la media española, en pesetas por hectárea.
- En cuanto a la mecanización de la
actividad agraria, también resulta significativo,
a la vez que sorprendente, que Galicia cuente con uno de
los parques de maquinaria agrícola más grandes
de España, por CC.AA., y con menor grado de utilización
anual.
En relación con las nuevas explotaciones
agrarias, como unidad básica de los procesos de modernización
y desarrollo, se acentúan en el marco de la UE las
exigencias en cuanto a la profesionalización de las
mismas. Dicha profesionalización, además de
al enfoque, selección de actividades, dimensionamiento,
organización y gestión, también implica
a algunos otros aspectos fundamentales.
- Por una parte, exige sustituir autonomía
individual en la toma de decisiones de los responsables
de las explotaciones por una mayor vocación, actitudes
y cultura asociacionista, empresarial y de grupo.
- Así, el redimensionamiento de las
unidades básicas del sistema agrario, frente al intenso
individualismo tradicional, constituye un factor básico
de viabilidad económica.
- Es decir, el redimensionamiento por cauces
asociacionistas de carácter empresarial resulta tan
decisivo que, a igualdad del resto de condiciones, la viabilidad
económica de muchas de las actividades agrarias depende
del sistema y Complejo Especializado en el que se enmarque
su práctica. Actividades que no son rentables o económicamente
viables a través de actuaciones individuales pasan
a serlo mediante su inserción en la Actividad Agraria
de Grupo, con lo que ello supone de diversificación
y ampliación de la acción individual.
Del proceso de disminución del número
de explotaciones y del redimensionamiento de las mismas, se
derivan en Galicia algunas exigencias:
- La necesidad de acelerar los procesos de
concentración parcelaria, que hagan operativos los
aumentos del tamaño de las explotaciones.
- La búsqueda de soluciones que impulsen
la transferencia de tierras de quienes abandonan la actividad
hacia los que amplían y modernizan sus explotaciones.
- Este proceso de redimensionamiento, modernización
y descenso del número de explotaciones genera el
abandono productivo de parte de las tierras, de instalaciones
y viviendas agrarias, de recursos rurales, y de procesos
de conservación de recursos naturales y culturales.
La solución a estos problemas sólo se puede
acometer a través del Desarrollo Rural.

DISMINUCIÓN DEL PESO ECONÓMICO
RELATIVO DEL SECTOR AGRARIO
Otra tendencia también característica
de la modernización y desarrollo agrario consiste en
el descenso permanente en el tiempo del peso económico
relativo del Sector Agrario en el conjunto de la economía.
- En Galicia, la participación del
Sector Agrario en el VAB total pasó del 12,9% en
1975 al 6,0% en 1995 y 5,2% en 2000.
- A su vez, a nivel nacional dicha participación
evolucionó del 4,3% en 1995 al 3,4% en 2000.
- En la UE, en el año 1995 esta tasa
se situaba, como media, en el 1,7%, oscilando por Estados
miembros entre el 8,0% de Grecia y el 0,4% de Suecia. Esto
viene a corroborar algo que se cumple a través de
la experiencia internacional; es decir, que cuanto mayor
es el nivel de modernización y desarrollo del Sector
Agrario, y del conjunto de la economía de la que
forma parte, menor es su peso económico relativo.
- Esto también se traduce en que en
estos casos la actividad agraria pierde su condición
de soporte económico fundamental del mundo rural,
lo que acentúa la necesidad del Desarrollo Rural
como complementario del agrario.
- En este contexto, el Agrario tiende a convertirse
en Galicia y en el conjunto de la UE en un subsector de
la Economía Rural y del Sector Agroalimentario. La
razón básica de esta tendencia radica en que
la Producción y el VAB agrarios no pueden seguir
el ritmo de crecimiento del VAB total. Entre los años
1990 y 2001, el VAB agrario total de España aumentó
el 52,7%, en tanto que el VAB total creció el 108,1%.
- Paralelamente, conforme se avanza en la
modernización y desarrollo, el Sector Agrario acentúa
su condición de productor de materias primas para
la Industria Agroalimentaria y para la fabricación
de alimentos para el ganado.
- Con ello, el Sector Agrario se convierte
en el componente primario de los Complejos Agroalimentarios,
en unión de los otros dos componentes fundamentales:
la industrialización y la comercialización
mayorista.
- Al mismo tiempo, también se acentúan
las interrelaciones con el Desarrollo Rural, entre cuyas
funciones está la diversificación y ampliación
de actividades, incluidas las relativas a la transformación
de productos agrarios.

DISMINUCIÓN DE LA SUPERFICIE CULTIVADA
El cambio agrario que se viene analizando aquí
también genera el descenso de la superficie cultivada.
- Entre 1972 y 1989, el total de tierras
labradas disminuyó en Galicia el 44,6%, frente al
16,7% a nivel nacional. El descenso más importante
correspondió en Galicia a los cultivos herbáceos,
en especial los que generan productos para consumo humano,
en tanto que aumentó la superficie dedicada e cultivos
forrajeros.
- Durante el período indicado aumentó
en el 76,1% en Galicia la superficie de prados naturales
y pastizales.
- Estas tendencias se mantienen actualmente
en Galicia, con un descenso de la superficie de tierras
de cultivo del 8% entre 1998 y 2001.
- En Galicia, el descenso de la superficie
labrada y los aumentos en las superficies de prados y pastizales
y de la superficie forestal arbolada sintetizan un cambio
relacionado con los aspectos siguientes:
- Con el descenso del número de
explotaciones y el redimensionamiento de las que siguen
activas.
- Con la reselección de actividades
y reorganización y cambios en la gestión
en las explotaciones en proceso de modernización.
- Con la creciente sustitución
de Agricultura con orientación mercado por Ganadería
de vacuno.
- Con datos referidos al año 2001,
cabe estimar la siguiente distribución de las
358.330 hectáreas cultivadas en Galicia:
| |
Ha |
% |
% D 2001/1995 |
| Agricultura
con orientación mercado |
76.930
|
21.5
|
7.7
|
| Agricultura
supeditada al vacuno |
218.910
|
61.2
|
6.8
|
| Agricultura
mixta: cereales grano |
62.490
|
17.3
|
-16.5
|
| TOTAL |
358.330
|
100.0
|
2.0
|
- Incluyendo los cereales grano cuya producción
se destina fundamentalmente a consumo humano, la superficie
de la Agricultura con orientación mercado se cifra
en unas 110.029 hectáreas, o el 30,7% de la superficie
cultivada total, frente al 69,3% de la Agricultura supeditada
a la Ganadería, fundamentalmente de vacuno.
- En lo que se refiere al vacuno, si a las
248.301 hectáreas agrícolas se añaden
las 414.570 hectáreas de prados y pastizales permanentes,
se obtiene un total de 662.871 hectáreas, que representan
el 85,8% de la SAU total de Galicia, frente al 14,2% de
la Agricultura con orientación mercado.
- Es decir, el avance en Galicia hacia
un Sector Agrario más moderno, competitivo, viable
y con mayor capacidad de contribución al desarrollo
económico, exige mejorar la reselección de
actividades y, con ello, los usos de las tierras. Esta reselección
debe fundamentarse en los criterios siguientes
- En la optimización de la interrelación
entre las aptitudes productivas del medio físico
gallego y las demandas de los mercados.
- En la toma en consideración de
las acusadas diferencias, en cuanto a rendimientos económicos
por hectárea, que se registran entre la Agricultura
con orientación mercado y la supeditada a la
Ganadería de vacuno.
- En la consideración de los riesgos
que se derivan de un exceso de concentración
del Sector Agrario gallego en el vacuno, en especial
el de leche, generador de productos excedentarios en
el ámbito de la UE.
- El esquema productivo agrícola-ganadero
gallego se diferencia sensiblemente de las situaciones medias
española y de la UE. En términos de Producción
Final, las diferencias son las siguientes:
- La PF Vegetal representa en Galicia
el 30,4%, en España el 57,2% y en la UE el 48,3%
del total.
- A su vez, la PF Animal se cifra en Galicia
en el 69,6% del total, en España en el 42,8%
y en la UE en el 51,7%.
- Este peso excesivo de la Ganadería
en Galicia, en especial la de vacuno, perjudica la obtención
de ayudas de la PAC, que manifiestan una creciente vocación
agrícola y un apoyo decreciente a los productos excedentarios.
- Galicia cuenta con unas muy elevadas aptitudes
productivas para el desarrollo de una Agricultura moderna
y con características propias. Dispone, además,
de experiencias útiles basadas en la práctica
tradicional de unos 90 cultivos diferenciados con volúmenes
de producción que alcanzaban una cierta significación
estadística. Lo que se requiere de cara al futuro
es redimensionar, organizar y modernizar las actividades
agrícolas.
- En cuanto al vacuno, además de redimensionarlo
sectorialmente de acuerdo con la situación y exigencias
de los mercados, se deberá aprovechar mejor el gran
potencial de pastos con que cuenta Galicia, acometiendo
una ganadería más extensiva y ecológica.

EVOLUCIÓN DE LA PRODUCCIÓN
POR EMPLEO
Las limitaciones, tanto físicas -relacionadas
con el medio físico y la disponibilidad de tierras-
como impuestas por el mercado, con las que se enfrenta la
producción agraria, generan consecuencias tales como
las siguientes:
- El crecimiento de la Producción
y Renta por empleo agrario depende más de la disminución
del número de personas ocupadas en esta actividad
que de las posibilidades reales de aumento de la Producción
Total Agraria.
- De aquí que, de acuerdo con la experiencia
internacional, cuanto mayor es la tasa de empleo agrario
menor es la producción por empleo.
- En Galicia, en el año 2000, el VAB
por empleo agrario tan sólo alcanzaba el 39,5% de
la media de la economía gallega, frente al 29,3%
en 1995. A su vez, en el total de España, dicho porcentaje
se situaba en el año 2000 en el 58,4%.
- En este mismo año, las tasas de empleo
agrario eran del 14,3% en Galicia y 6,4% en el total de
España, diferencia que explica en gran medida la
correspondiente al VAB por empleo agrario entre Galicia
y España, que alcanza en Galicia el 55% de la media
española. En cambio, en VAB por empleo total, la
Comunidad gallega se sitúa en el 81,4% de la media
española.
- De aquí se derivan algunas
constataciones importantes:
- Primera, que el descenso del empleo
agrario contribuye al aumento de la Producción
y Renta Agrarias por empleo.
- Segunda, que el trasvase de empleo del
Sector Agrario hacia el resto de los sectores económicos
contribuye al aumento del desarrollo global de Galicia,
de la Renta por habitante y de la convergencia de esta
Comunidad con España y con la UE.
- Y tercera, que, dados los problemas
de desertización y de insostenibilidad que plantea
el descenso de población agraria, el mejor cauce
de trasvase de empleo agrario es hacia un Desarrollo
Rural multifuncional y plurisectorial.

OTRAS CARACTERÍSTICAS
Sin intentar agotar
en esta breve intervención lo mucho que se puede decir
sobre la modernización agraria y sus interrelaciones
con el Desarrollo Rural, sólo quiero añadir
a título indicativo lo siguiente:
- La modernización y viabilidad del
Sector Agrario en un escenario cada vez más internacionalizado
y competitivo, y cada vez más condicionado por los
mercados y las exigencias de los consumidores, entre ellas
las relacionadas con la calidad en su sentido más
amplio, lleva a utilizar agrariamente las tierras de mejor
calidad, con lo que disminuye la superficie cultivada y
aumenta el volumen de tierras y recursos inexplotados.
- El aumento de superficies y recursos
no utilizados agrariamente, unido a las nuevas funciones
y demandas planteadas por la Sociedad moderna al mundo rural,
genera dos importantes consecuencias:
- La necesidad del Desarrollo Rural, como
nueva forma de entender el mundo rural, sus recursos,
sus funciones y sus actividades.
- La asignación al agricultor de
nuevas responsabilidades y vías de actuación,
no estrictamente agrarias, pero sí retribuidas
económicamente.
- Es decir, además de sus funciones
principales de productor de materias primas agroalimentarias
o ganaderas, el agricultor está llamado a desempeñar
un importante papel en la estructura, ocupación
y gestión del territorio, así como en
la gestión y promoción del mismo y de
los bienes culturales y medioambientales en el marco
de integración cada vez mayor entre la política
de mercados agrarios y de Desarrollo Rural.
- Por otra parte, en el escenario actual también
se está registrando un cambio importante, tanto en
el ámbito de la PAC como en lo que atañe a
uno de los hábitos más arraigados entre la
población agraria: ligar la prosperidad o desarrollo
con producir cada vez más y con garantías
de venta y de precios. Hoy, este planteamiento tiende a
revelarse como inviable. Hay que producir competitivamente
y tan sólo en la medida aceptada por los mercados.
- La estrategia de producción agraria
en el nuevo escenario está condicionada fundamentalmente
por la calidad, la reducción de costes, la organización
y gestión eficaces, la capacidad comercial y, en
suma, por la capacidad competitiva.
- Con ello, el futuro de la Nueva Economía
Rural va a depender en Galicia de una adecuada modernización
del Sector Agrario y de un Desarrollo Rural consistentemente
enfocado, impulsado, organizado y gestionado. En este marco,
tanto las actividades Agrarias como las Rurales del futuro
deberán poseer capacidad de permanencia en el tiempo
y de viabilidad económica y social.
- En relación con las actividades agrarias
en Galicia también destaca su creciente intensificación.
Por esta vía, cada vez se produce más en un
espacio territorial más reducido. La actividad agraria
se convierte en crecientemente "industrial", en
el sentido de que a la intensificación se une la
utilización de sistemas y tecnologías tales
como invernaderos, granjas, factores tecnológicos
y químicos, y utilización de piensos compuestos
en lugar de pastos.
- Todo ello plantea problemas relacionados
con la falta de aprovechamiento de recursos naturales, de
conservación del espacio natural, y de gestión
y calidad medioambiental.

CONCLUSIÓN BÁSICA
De todo lo expuesto se deriva una conclusión
fundamental:
- La agraria tiende a perder su condición
de actividad económica más característica
del mundo rural, a la vez que soporte esencial del mismo,
al poner de manifiesto sus insuficiencias para ocupar la
totalidad del espacio, utilizar eficazmente sus recursos,
mantener una densidad de población que evite el despoblamiento
y garantice la conservación o sostenimiento del espacio
natural y del patrimonio cultural, y para atender a nuevas
funciones y demandas sociales.
- A esta conclusión es necesario añadir
que casi todo lo que acabo de exponer aquí forma
parte de la lógica de los procesos de modernización
agraria y consiguiente elevación del nivel y calidad
de vida de quienes trabajan en esta actividad. Pero a pesar
de que todo esto sea lógico, también es cierto
que nos conduce a un nuevo escenario, con nuevos problemas
que no tienen solución agraria, sino rural, enmarcadas
dichas soluciones en lo que conocemos como Desarrollo Rural
o segundo pilar de la Nueva Economía Rural.

¿QUÉ REPRESENTA EL DESARROLLO
RURAL?
¿Qué es y qué representa,
por lo tanto, el Desarrollo Rural en este nuevo escenario
movido y motivado por la modernización y el desarrollo?
- En primer lugar, el Desarrollo Rural y
su necesidad surgen como consecuencia de los cambios que
se vienen produciendo en la vertiente agraria del mundo
rural, y como solución a los problemas que se derivan
de dicho cambio.
- La creciente desagrarización del
escenario rural se manifiesta económica, social y
culturalmente. Ya nada es exactamente lo que era. Ni siguen
resultando válidos los conocimientos, valores y sensibilidades,
y pautas de comportamiento que caracterizaban la cultura
agraria tradicional.
- En este sentido, también resulta
pertinente afirmar que el Desarrollo Rural se relaciona
con una nueva forma de entender el mundo rural, sus recursos,
sus funciones y sus actividades.
- Es decir, en el marco de la Sociedad del
Conocimiento y su elevado ritmo de cambio, en la que los
activos intangibles son tanto o más decisivos que
los tangibles, como factores de modernización y desarrollo,
tampoco es exagerado decir que está cambiando sensiblemente
el Discurso Agrario y el Rural, entendiendo éste
como sistema de percepción, conocimiento, análisis
y diagnóstico de la realidad; como identificación
de objetivos característicos de esta Época,
y como diseño de estrategias, procesos y procedimientos
para alcanzar dichos objetivos.

OBJETIVOS DEL DESARROLLO RURAL
En esta Nueva Economía Rural, con dos
pilares básicos profundamente interrelacionados e integrados
entre sí -el Agrario y el Rural-, los objetivos básicos
del Desarrollo Rural se sitúan en los ámbitos
siguientes:
- Como tareas principales destacan
las siguientes:
- Contribuir desde el ámbito del
DR a dotar al mundo rural de un volumen de población
y de actividad económica calificables como de
sostenimiento eficaz y activo de dicho escenario.
- A su vez, dar respuesta a las nuevas
funciones y demandas asignadas por la Sociedad actual
al mundo rural.
- Dado que todo ello se enmarca en una
Nueva Economía Rural, que debe ser consistente, permanente
y sostenible económica y socialmente, las actividades
de DR deberán de orientarse:
- Hacia la creación de nuevos empleos,
profesionalmente cada vez más evolucionados respecto
a los tradicionales. Por esta vía cabe esperar
la incorporación de neorrurales al empleo rural.
- La diversificación y ampliación
de actividades de carácter multifuncionales y
plurisectoriales más allá de las tradicionalmente
agrarias.
- Identificación, valorización
y utilización de recursos agrarios y rurales
inexplotados, lo que también implica el paso
de recursos de las actividades tradicionales a las nuevas,
con la consiguiente dosis de innovación.
- Ampliación de las actividades
rurales al ámbito de los activos intangibles,
relacionadas con las nuevas funciones y demandas planteadas
por la Sociedad.
MOTORES DEL DESARROLLO RURAL
Los motores de este cambio en la Economía
Rural, relacionados con la modernización y desarrollo
de este escenario, se centran:
- En las políticas y ayudas
económicas externas, procedentes de la UE, del Estado
español y de la Comunidad Autónoma gallega.
- En la capacidad endógena del
mundo rural gallego y de cada comarca rural concreta.
En cuanto a dichos motores
tan sólo unas pocas consideraciones:
- El factor más decisivo de
estos procesos de modernización y desarrollo lo constituye
la capacidad endógena. Esta es la que nos da realmente
la medida de las auténticas posibilidades de desarrollo
del mundo rural gallego. Lo que sucede es que esto siempre
ha sido así. Y el balance histórico de la
misma en Galicia nos pone de manifiesto dos cosas: la importancia
real de la capacidad endógena de desarrollo agrario
y rural, por una parte, y el carácter de recurso
eminentemente escaso con el que se ha venido manifestando
la misma.
- La Iniciativa Comunitaria Leader viene
a ser el reconocimiento de la importancia que se le asigna
a la capacidad endógena como motor del desarrollo
y, a su vez, el reconocimiento de la escasez y debilidad
de la misma.
- En cuanto a la importancia que se
le concede en Galicia a esta Iniciativa y, en concreto,
a los GAL como motor del DR, he de reconocer que el hecho
me provoca dos sensaciones contradictorias. Por una parte,
me parece un planteamiento teóricamente intachable
y muy acorde con las necesidades reales de iniciativa que
se ponen de manifiesto en esta Comunidad. Pero, por otra
parte, me sorprende que surjan ahora tantos Grupos de Acción
Local bajo el impulso de unas ayudas económicas más
o menos significativas. Da la sensación de que en
la creación, proyectos y decisiones de los GAL están
pesando más las ayudas que las posibilidades reales
de desarrollo de las zonas rurales en las que actúan.
Esto, unido a la poca vocación asociacionista que
ha venido manifestando tradicionalmente el mundo rural gallego,
hace que sea necesario seguir con especial atención
el funcionamiento de los GAL. Su papel es tan importante
que su fracaso constituiría una experiencia nefasta
para Galicia.
- E n cuanto a las Políticas
y Ayudas externas relacionadas con la Nueva Economía
Rural me parecen fundamentales dos cosas. Una, la necesidad
que tienen los agentes rurales de conocer adecuadamente
estas Políticas dada su capacidad contextualizadora.
Y dos, la creciente necesidad de los gobernantes y de los
destinatarios de las ayudas de legitimar económica
y/o socialmente ante los contribuyentes y la Sociedad en
general su existencia y su distribución. Por una
parte, todo hace suponer que cada vez habrá menos
ayudas. Por otra, las ayudas de la PAC están perdiendo
progresivamente su condición de estímulo para
producir cada vez más, sobre todo cuando se trata
de productos excedentarios, y tienden a convertirse en apoyo
al DR y a activos intangibles tales como los recursos humanos
rurales y las nuevas funciones medioambientales y conservacionistas
y demandas asignadas por la Sociedad al mundo rural.

ESCENARIO RURAL EN GALICIA
Para terminar quiero hacer unas breves
referencias cuantitativas al escenario rural en Galicia, basadas
en criterios y estimaciones propias a partir de datos oficiales.
- Esta definición de escenario rural
se realiza a partir de los Ayuntamientos con menos de 10.000
habitantes, con independencia de su localización
y nivel de desarrollo.
- De acuerdo con el análisis anterior,
se considera que las necesidades de DR no son exclusivas
de las zonas rurales más atrasadas. La dotación
por esta vía de un volumen de población y
actividad económica de sostenimiento es especialmente
urgente en donde descienden con mayor rapidez las tasas
de empleo agrario.
- Es cierto que la totalidad del mundo rural
gallego no se limita a los ayuntamientos con menos de 10.000
habitantes ni todo es rural en los mismos, pero sí
que constituyen una buena representación de dicho
escenario.
- De acuerdo con este criterio, el mundo rural
estaría constituido en Galicia por 256 municipios
con menos de 10.000 habitantes, lo que supone el 81,3% del
total.
- La superficie de los mismos asciende a 23.863
Km2, con una participación del 80,7% en la superficie
total de Galicia. Dicho porcentaje es muy similar al considerado
en la UE como superficie rural.
- En este escenario se localizan en Galicia
21.676 entidades singulares de población, o el 72,4%
del total de los existentes en Galicia.
- La población de derecho de este escenario
se situaba en 1998 en 932.270 habitantes, equivalentes al
34% de la población total de Galicia, con un descenso
de 14.370 habitantes en relación con el año
1996. Como tendencias, disminuye la población en
municipios con menos de 20.000 habitantes y aumenta especialmente
en las de 20.000 a 50.000 habitantes.
- La población ocupada en el
escenario considerado aquí como rural se cifraba
en 1998 en 279.270 habitantes, o el 33,8% del empleo total
de Galicia. Este empleo rural se distribuía, aproximadamente,
por actividades del modo siguiente:
- Fundamental o exclusivamente agraria,
93.182 personas, o el 33,4% del total rural.
- Agrarias y otras actividades rurales,
89.698 personas, o el 32,1%.
- Actividades rurales no agrarias, 96.390
personas, o el 34,5% del total.
- Por último, el número
de viviendas familiares en este escenario se situaba en
378.987, de las que estaban vacías 73.034

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