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Inauguración - Manuel Pacheco Manchado


Muchas gracias señor Presidente. Excelentísimo señor Presidente, excelentísimo señor Consejero, Ilustrísimas Autoridades, señoras y señores.

Me corresponde hoy sustituir al Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación en esta inauguración de la jornada autonómica del Libro Blanco correspondientes a la región de Murcia. El Ministro hubiese deseado estar en este acto pero por motivos de agenda, - conocen ustedes la situación que se vive en Galicia -, no le ha sido posible. Para mí es una doble satisfacción representarle por varios motivos.
En primer lugar, porque éste es mi primer acto público como Subsecretario y permítanme ese punto de vanidad que siempre es una satisfacción. Pero también lo es porque se celebra en Murcia y he tenido una relación profesional anterior con esta ciudad, con esta Región, y siempre es una satisfacción volver a ella.

A lo largo de hoy vamos a profundizar en el estudio de la realidad agraria de la región de Murcia, con el objeto de hacer una aportación más al Libro Blanco de la Agricultura y del Desarrollo Rural. Como saben todos ustedes, la idea, la finalidad de este Libro es garantizar el desarrollo y futuro de la agricultura en nuestro país. Éste es un sector estratégico, tanto desde un punto de vista económico como social, para todo el Estado pero especialmente para una región como ésta que tiene una vocación claramente agraria. Hace ya cerca de un año que iniciamos este proceso de elaboración del Libro Blanco de la Agricultura en el Ministerio de Agricultura, tanto con jornadas temáticas como jornadas de carácter autonómico que nos han permitido acercarnos a la realidad de la agricultura en distintas zonas de nuestro territorio.

En este momento, desde el Ministerio podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que este propósito que ya anunció el Ministro de Agricultura en su primera comparecencia ante el Congreso de los Diputados, elaborar un Libro Blanco que recogiese los principios y las estrategias para el desarrollo de la Agricultura en España, y que al mismo tiempo sirviese de base para poder elaborar los desarrollos legislativos necesarios para asegurar este futuro, - se encuentra prácticamente concluido. Y en él vamos a poder incluir no solamente las opiniones y los conocimientos de los expertos o de los estudiosos en el tema, sino sobre todo, y es de lo que estamos más satisfechos, la opinión de los agricultores, la opinión de las asociaciones de agricultores, la opinión de los industriales agroalimentarios en más de 23 jornadas que hasta ahora hemos realizado.

No voy aquí a insistir en lo que se entiende por Libro Blanco pero no renunciaré a destacar sus tres elementos fundamentales. En primer lugar, el Libro Blanco tiene que ser un diagnóstico de la realidad actual, tenemos que saber exactamente cuál es el estado de nuestra agricultura. En segundo lugar, tiene que ser un modelo de futuro teniendo en cuenta cuál es esta realidad y cuáles son nuestras previsiones de las políticas tanto nacionales como comunitarias, a medio y largo plazo en materia agrícola. Y por último, y esto es lo más importante, tiene que aportar un conjunto de soluciones y de estrategias de cambio, que nos permitan adecuar esta realidad a este modelo de futuro que entre todos definamos.

Y en relación a este futuro, voy a repetir lo que mi antecesor ya decía en alguna ocasión, tenemos que mirar a nuestro pasado con orgullo porque hemos hecho grandes cosas, tenemos que mirar al futuro con realismo y ambición, tenemos elementos suficientes para actuar con confianza. Confianza en nuestros activos, nuestras tierras, nuestras explotaciones, y sobre todo confiar en nuestro factor humano. Desde luego, los agricultores son ese elemento fundamental con el cual tenemos que contar para que el futuro de la agricultura española se desarrolle. Y dentro de estos agricultores, tenemos que apostar claramente por nuestros jóvenes agricultores que son nuestro compromiso de futuro y van a constituir ese tejido social sobre el cual se va a desarrollar esa actividad agraria a posteriori.

Y si me permiten una precisión más, dentro de esos jóvenes agricultores tenemos que prestar una especial atención a las mujeres rurales, que forman y constituyen un elemento esencial de ese entramado social y que muchas veces en el pasado, si no han sido olvidadas sí han sido preteridas, en las consideraciones de las Administraciones Publicas.

Para poder desarrollar esta labor, tenemos que conseguir que exista un esfuerzo común y una cooperación leal entre las Administraciones Públicas, como en muchas ocasiones se ha dado entre la Administración General del Estado y la Administración de la Comunidad Autónoma de Murcia. Ello no quiere decir que no respetemos como debemos respetar, la distribución competencial entre Estado y Comunidades Autónomas; o que no tengamos que apostar, como tenemos que hacerlo por la diversidad de las políticas activas en función de cuál sea la realidad de la agricultura de cada una de las regiones de nuestro Estado. Pero es necesario que las políticas regionales sean entre sí coherentes, y al mismo tiempo, que exista una política agraria nacional que sea capaz de coordinar estas políticas regionales, que exista conexión entre todas ellas y que sirva y que actúe con subsidiariedad respecto a las mismas.

De esta manera conseguiremos una mayor competitividad de la economía española, objetivo que debe ser común a todas las Administraciones Públicas. Tenemos que plantearnos con decisión la idea de conseguir una actividad agraria española, una agricultura que sea competitiva por sí misma y que no dependa de los avatares de la política de la Unión Europea. Siempre nos influirá pero tenemos que ser capaces de construir una agricultura española que sea competitiva; y que esté por encima de los avatares de la política de la Unión Europea. Para ello la renovación generacional, la modernización de las explotaciones y una adecuada gestión empresarial son elementos claves.

Para elaborar este Libro Blanco, el Ministerio de Agricultura ha considerado necesario abordar o provocar un gran debate social. No se trata solamente de construir un Libro Blanco que sea teóricamente perfecto, sino de implicar a la sociedad agraria, - y si me apuran a toda la sociedad -, en las necesidades de modificar y modernizar la agricultura española.

Para ello hemos articulado tres medios, tres vías fundamentales para la elaboración del Libro Blanco.

En primer lugar, la celebración de unas jornadas temáticas; en segundo lugar, la celebración de jornadas de carácter autonómico, y por último, la creación de una plataforma en Internet que permita a cualquier persona que lo desee, realizar sus aportaciones al Libro. De esta manera, todas aquellas personas que han deseado o que desean facilitarnos sus opiniones en relación con esta materia, que tengan algo que decir y que deseen decirlo, cuentan con medios suficientes para hacer llegar su voz, existiendo un compromiso decidido por parte del Ministerio de estudiarlas, valorarlas, e incluirlas en la parte más positiva en el trabajo final que se elabore.

Así, las jornadas temáticas tienen por objeto pulsar la opinión de los intelectuales, de la universidad, pero también de los agricultores y sus asociaciones en cada uno de los grandes epígrafes que constituyen el esqueleto o el índice del Libro Blanco. Junto a este enfoque, hemos considerado necesario establecer estas jornadas autonómicas para acercarnos a la realidad agraria de cada una de las Comunidades Autónomas y estudiar cuáles son sus modelos de explotación, sus problemas y sus perspectivas de futuro en función de la reforma de la PAC y de la ampliación de la Unión Europea.

Esperamos que en la presente jornada se repasen los principales temas de la agricultura murciana, y en especial esperamos que se hagan importantes aportaciones en relación con un tema tan importante, como es la utilización del agua y el regadío.

Al preparar estas notas, mis colaboradores me han dado una serie de cifras, que estoy convencido que ustedes conocen pero que a mí me han sorprendido. En el año 2000 la producción final agraria de la región de Murcia ascendió a 1.472 millones de euros, y en el año 2001 a 1.803 millones lo que supone un incremento del 22%. En cuanto a la situación laboral del sector, su población activa, alcanza un total de 53.000 personas, - de las que 40.000 se encuentran ocupadas -, siendo la renta agraria por ocupado de 24.641 euros. Por lo que se refiere a las industrias agroalimentarias, el 26,9% del empleo total del sector industrial corresponde a las mismas, si consideramos el volumen de ventas, el 30,1% de las ventas netas de producto, corresponde a estas industrias, con un volumen de facturación total de 2.530 millones de euros. Existen 1.173 empresas dedicadas a esta industria alimentaria en la comunidad de Murcia, lo cual pone claramente de manifiesto la importancia de la actividad agraria en esta Comunidad.

En todo caso, quiero agradecer de forma expresa la colaboración que hemos recibido de la Consejería de Agricultura, Agua y Medio Ambiente para la preparación de esta jornada, y en especial el respaldo del Presidente de la Comunidad Autónoma que con su presencia pone claramente de manifiesto la importancia que la administración de la Comunidad Autónoma de Murcia da a este proyecto, y la sensibilidad que tiene esta administración para las cuestiones de carácter agrario.

Estoy seguro que aquí no se inicia la actividad, la colaboración de Murcia en la elaboración del Libro Blanco. Muy al contrario, estoy convencido que tanto los agricultores murcianos como sus asociaciones han venido ya participando de manera activa en la preparación del mismo. Pero sí quiero volver a reiterarles la invitación del Ministerio de Agricultura a seguir participando en este trabajo, y que las ideas que se desarrollen, que se planteen en esta jornada puedan seguir siendo analizadas y desarrolladas con los distintos medios que el ministerio ha puesto a su disposición para estos fines.

Estoy seguro que todas estas ideas encontrarán cauces fluidos de colaboración entre la Administración del Estado y la Administración de la Comunidad Autónoma para llevarlos a la práctica, y que en el fondo y en la forma, desde luego, todos nos movemos por un mismo objetivo, que es obtener el mejor futuro para la agricultura española y que se resume bastante bien en el lema de este Libro Blanco "La agricultura del futuro, un compromiso de todos".

Muchas gracias a todos por su atención.