| Ponencias
EL AGUA Y LA AGRICULTURA
MURCIANA
José Mª
Gómez Espín
Profesor de Análisis Geográfico Regional
Universidad de Murcia
INTRODUCCIÓN
La Región de Murcia se localiza en el
Sureste de la Península Ibérica, con una superficie
de 1.131.738 hectáreas, de las que la mitad son tierras
de cultivo.
Por su posición abierta a la Cuenca
del Mediterráneo Occidental, y atravesada por el paralelo
38º de latitud Norte, tiene un clima templado-mediterráneo.
Ahora bien, la disposición de los relieves Béticos
y una situación de abrigo aerológico respecto
a la circulación del Oeste, ocasiona un descenso acusado
de las precipitaciones, que junto a una elevada insolación,
origina que buena parte del territorio regional sea más
bien árido y semiárido. El resultado es, cuando
se practica la agricultura, un enorme contraste entre las
tierras que sólo reciben la precipitación caída
(secanos) y las que pueden recibir una aportación adicional
de agua mediante el riego.
La disponibilidad de agua para riego se convierte
en un elemento de diferenciación paisajística,
en este ámbito subtropical del Sureste de la Península
Ibérica; y en una variable económica por los
rendimientos del regadío respecto a las tierras de
secano.
En los últimos años se riegan
en la Región algo más de 157.300 hectáreas
que vienen a significar el 13,90 por ciento del total de la
superficie regional, pero de las que procede la mayor parte
del valor de la producción final agraria. La estructura
de la misma refleja que las tres cuartas partes proceden de
la agricultura (sobre todo especialización hortofrutícola
de sus áreas regadas), un 20 por ciento de la ganadería,
y el resto de la pesca (incluida acuicultura) y actividad
forestal.
1. CONDICIONES DEL MEDIO NATURAL.
FACTORES FAVORABLES Y DESFAVORABLES PARA LA ACTIVIDAD AGRÍCOLA
EN LA REGIÓN DE MURCIA.
Situada en el extremo Sureste de la Península
Ibérica, y abierta al Mediterráneo, está
cruzada de NE a SW por la prolongación de los tres
conjuntos estructurales de las Cordilleras Béticas
(Prebético, Subbético y Bético en s.s.).
Estos conjuntos se suceden de Norte a Sur, Prebético,
Subbético y Bético s.s. y van descendiendo de
altitud desde el extremo Norte en el Pico Revolcadores (2.027
m), hasta el litoral. Es una especie de graderío el
relieve regional, pero contrastado topográficamente,
al contar también con depresiones, valles y llanuras.
Todo ello debido a la amplia red de fallas, como la gran diagonal
NE-SW de la depresión Prelitoral Murciana, determinada
por la “Falla del Guadalentín”, así
como por la ortogonal NW-SE del Valle del Segura, determinada
por la “Falla del Segura”.
El enlace de las sierras con los valles, las
depresiones intramontañosas y cuencas sedimentarias
se produce mediante superficies de débil inclinación
los glacis y los conos de deyección, que entran a veces
en coalescencia y dan como resultado superficies de glacis-cono.
Al predominar los relieves de calizas, los suelos de estos
piedemontes son básicos, de textura grosera, incluso
con costras calizas (caliche) que cubren los glacis de acumulación,
y debajo aparecen suelos de buen potencial agrícola
y con adecuado drenaje. Así ha sucedido en los glacis
de Sierra de Almenara, de Carrascoy, de la Pila, etc., desarrollándose
sobre ellos una intensa actividad frutícola y hortícola.
Estos piedemontes (sean glacis o conos de deyección),
son áreas que escapan a las heladas de inversión,
“heladas negras”, que se producen en el fondo
de los valles y depresiones. Ventaja térmica de localización
que se incrementa en orientación de solana (mayor insolación).
A pesar del aumento de la evapotranspiración su situación
más cálida y de abrigo a las heladas de advección
“heladas blancas” es favorable para el desarrollo
de variedades tempranas y extratempranas, especialmente en
la agricultura de ciclo manipulado.
La ubicación de la Región de
Murcia en el ámbito meridional de la zona templada
del Oeste de Europa, hace que presente un régimen térmico
suavizado y una pluviometría baja. Con situaciones
de tiempo en el que predomina el tiempo estable, soleado,
despejado. La latitud de 38º Norte, es más bien
subtropical, lo que implica un alto número de horas
de sol (casi 3000 al año). Los registros pluviométricos
descienden desde el NW a SE, igual que lo hace la altitud
del relieve. Así “Rogativa” registra una
media que supera las 570 mm/año y “Aguilas Faro”
unos 183 mm/año. Además, el número de
días de lluvias al año es muy reducido, escasez
e irregularidad en las precipitaciones. Esta falta de agua
de lluvia lleva a la incertidumbre en las producciones de
secano, a la aleatoriedad de sus rendimientos. Por el contrario
la reducida humedad ambiental, la escasez de días de
lluvias, la elevada iluminación solar, favorecen el
desarrollo de la moderna agricultura intensiva de regadío
especialmente en determinadas producciones hortícolas
que consiguen adelantos en sus periodos vegetativos, mayores
producciones y mejor calidad de producto. La frase “lluvia
si, avioneta no”, encierra dentro de su error de creer
que se puede cambiar el clima, dos situaciones, en la interpretación
de la lluvia en el Sureste, de ventaja o desventaja del medio
natural según el modelo de aprovechamiento agrícola
(secano tradicional y horticultura intensiva de ciclo manipulado).
2. EL AGUA DE RECURSO NATURAL A
RECURSO AFECTADO POR EL USO DE LA AGRICULTURA MURCIANA.
En regiones como Murcia, la intervención
de los grupos humanos a lo largo de siglos, mediante los distintos
sistemas de aprovechamiento de aguas, han modificado los flujos
y almacenamientos naturales en un ciclo hidrológico
en régimen afectado. Así, el río Segura,
uno de los cursos más regulados de Europa, debía
presentar un estiaje acusado en verano coincidiendo con la
escasez de precipitaciones en esta época en la práctica
totalidad de su cuenca, y sin embargo su régimen responde
más a los acuerdos de los periodos de tandas de riego
en las Vegas, a medidas de carácter ambiental de mantener
un caudal ecológico, e incluso de transporte de unos
caudales alóctonos, transferidos de otras cuencas.
Así el régimen del Segura es totalmente distinto,
aguas arriba del azud de Ojós, inicio del Postrasvase
Tajo-Segura, que de aguas debajo de este embalse-azud, desde
1979.
La mayor parte del territorio de la Región
de Murcia, se encuentra dentro de la Cuenca Hidrográfica
del Segura. De la precipitación caida en ella (7.000
Hm3/año) apenas un 15 por ciento se aprovecha como
aguas epígeas/superficiales o hipogeas/subterráneas.
De la red de escorrentía superficial,
el Segura es el eje vital de la Región de Murcia, sus
mayores aportes proceden de su cabecera, con regímenes
pluviales o pluvionivales situados fuera de la Región,
por lo que es un río alóctono. Con una media
de precipitación de unos 300 litros/año y además
con una gran variabilidad de estos registros en el año
y entre varios años en los que se intercalan periodos
secos, que los cursos murcianos tienen en su fluir natural
un régimen mediterráneo con importantes estiajes,
ríos-rambla como el Guadalentín, Benamor o Moratalla,
Argos, Quipar, Mula y Guadalentín. Junto a ellos, las
ramblas de régimen intermitente con caudal superficial
sólo tras precipitaciones de fuerte intensidad horaria
la red de embalses sobre el Segura y sus afluentes, asegura
la existencia de caudales todo el año. Aunque la fuerte
erosionabilidad y el aterramiento de los vasos, obliga a su
recrecimiento, e incluso a nueva construcción. Del
siglo XVI al XXI se han establecido cuatro presas en Puentes
(Lorca) sobre el Guadalentín, dos de ellas las destruyeron
fuertes avenidas como la de 1802, sin embargo el aterramiento
ha dejado muy reducida la capacidad de Valdefeirno e inservible
la 3ª presa de Puentes.
Precipitación escasa y elevada evapotranspiración
potencial, la aridez es la nota característica de la
mayor parte del ambiente regional. Si no fuese por la aloctonía
de los mayores caudales de la cabecera o los transferidos
de otras cuencas, al conjunto de elementos de almacenamiento
y distribución de agua, (bien para abastecimientos
de las poblaciones o para la agricultura). Así como
a la cultura del agua desarrollada en estas tierras murcianas
(ordenanzas, fábricas y artefactos hidráulicos,
técnicas e interés por el riego “animus
regandi”, etc), los paisajes del agua que se manifiestan
en la ordenación del territorio regional no serían
posibles.
3. SECANOS MEJORADOS. REGADÍOS
DE TURBIAS. APROVECHAMIENTOS DE PLUVIALES DE ESCONRRENTÍA
DIFUSA EN LADERAS O CONCENTRADA EN BARRANCOS, CAÑADAS
Y RAMBLAS. ABANCALAMIENTO DE TERRAZAS, Y SISTEMAS DE PRESA-BOQUERAS.
Desde antiguo para aprovechar las aguas de
lluvia en aquellas áreas surestinas en las que no existe
una red de encauzamiento definida, se acondiciona el terrazgo
mediante bancales, terrazas más o menos escalonadas,
a veces incluso con muros de mampostería de piedra
seca, con objeto de retener el agua y el suelo, e incluso
con aliviaderos o “sangradores” para que el agua
de escorrentía pase de una terraza a otra cuando alcance
una cierta altura de agua.
Abancalamientos de laderas, terrazas escalonadas
con o sin “sangradores”, de tamaño y dimensiones
en función del desnivel y pendiente de estas laderas
subáridas, han permitido retener el agua caida, evitar
la erosión de las aguas libres, y por consiguiente
el arrastre y pérdida de suelo. Estos sistemas han
estado muy extendidos por las laderas de los relieves del
Campo de Lorca, Cuenca de Mula Cuenca de Fortuna-Abanilla,
etc. Además de orientación cerealística,
fundamentalmente en estas terrazas se cultivaban olivos, almendros
e higueras.
En cuanto a las aguas concentradas en cursos
de fluir intermitente (barrancos, cañadas y ramblas),
en la que tras las lluvias se producen esos “turbiones”
de las avenidas, se aprovechaban como riegos de turbias, “de
alfait”, mediante la combinación de presas de
derivación y boqueras para conducirlas hasta los secanos
que se deseaban mejorar o hacia los sectores de regadío
eventual. En el Guadalentín ha existido toda una red
de aprovechamiento de turbias, especialmente visible en Tiata,
y en el propio cono de deyección en Sangonera, en los
“Partidores”. En la Rambla del Garruchal, la “Boquera
de Tiñosa” extendía toda una red de riego
de avenida como de esta rambla. En la Rambla de Pastrana en
Mazarrón, en el Barranco del Aljunzarejo en Jumilla.
Y sin duda el que interesa conservar desde el punto de vista
del patrimonio hidráulico, las presas y boqueras de
la Rambla de La Raja-El Moro entre los términos de
Jumilla y Abarán.
Este complejo hidráulico del Román,
es un modelo, desde época romana hasta mediados del
siglo XX, de equilibrio entre los hombres y el medio, que
dejó de interesar que derivara aguas de avenida hacia
la margen derecha de la Rambla de la Raja-Moro, en los parajes
de El Olivar, Román y Aljunzarejo, por la puesta en
riego de forma permanente de estas tierras mediante caudales
subterráneos del Acuífero Ascoy-Sopalmo. El
complejo hidráulico consta de dos presas de derivación,
la de “Arriba”, a la altura de las Casas del Alto
y el Gato y la de abajo a la altura de las Casas del Román.
La presa de “Arriba” es un azud de derivación
de aguas de avenida que consta de estribo izquierdo, presa
en arco, tramo recto, aliviadero, paramentos y partidor que
las encauzan a través de una enorme boquera. Esta presa
lleva asociada a ella una cimbre o galería horizontal
que se introduce en los depósitos de arenas y gravas
con objeto de captar la circulación subsuperficial
o hipodérmica, es decir las aguas subálveas.
La presa de Arriba derivaría la mayor
parte del turbión por la boquera principal y de ésta
por una red de boqueras secundarias con acceso regulado del
caudal mediante partidores. El resto del turbión que
no tuviese cabida por la boquera principal, desbordaría
de esta Presa de Arriba por su aliviadero y podría
ser captado y desviado por la Presa de Abajo, y mejorar la
aportación hídrica eventual de estos parajes
a unas 500 hectáreas.
4. LOS SECANOS, UNA FORMA DE ADAPTARSE
AL MEDIO SURESTINO.
La superficie cultivada como secanos en la
Región de Murcia, siempre ha sido ampliamente menor
a la de regadío, a pesar de los esfuerzos desde tiempos
inmemoriables por captar recursos y aplicarlos al riego. De
las algo más de la mitad de tierras en cultivo en la
Región de Murcia (el 53,54%), el 39, 67 por ciento
lo están en secano y el 13,90 por ciento bajo riego.
Los municipios del Valle del Segura son los
que menos tierras cultivan en secano, en algún caso
como Beniel, ninguna hectárea; pero en cierto modo
también dependen de su tamaño y de la localización
del mismo. Los grandes municipios, son los que más
superficie han transformado en regadío, pero son también
los que aún tienen mayor cantidad de tierras de cultivo
en el secano regional, caso de Jumilla, Yecla, Moratalla y
Caravaca.
En los secanos murcianos, son los cultivos
leñosos los que predominan ampliamente, pues suponen
el 61,4% frente al 38,6% con herbáceos. Este dato pone
de manifiesto la adaptación a condiciones de sequía
con irregulares precipitaciones, pues los cultivos leñosos,
vid, almendro y olivo fundamentalmente, están muy bien
adaptados para obtener de las capas profundas la escasa agua
almacenada en el suelo, así como ahorrar en su consumo.
Los herbáceos necesitan de precipitaciones aportadas
con más regularidad y eso lo encuentran en el Noroeste
murciano, donde la altitud aumenta las precipitaciones a la
vez que, las temperaturas inferiores, disminuyen la evapotranspiración.
El predominio de sembrados se encuentra en Caravaca y Moratalla,
la parte alta del municipio lorquino, Calasparra, también
grandes superficies en Jumilla y en municipios con predominio
ganadero como Alhama, Totana o del Campo de Cartagena aunque
en menor superficie. La cebada es el cereal que más
extendido está, con 51.157 Ha. en la región,
duplica a las de trigo y avena unidas. Sus menores exigencias
frente al trigo y mejor aprovechamiento, cereal, pienso e
industria, frente a la avena explica su crecimiento.
Los cultivos leñosos, con 117.526 Ha.
se extienden por todos los campos murcianos, aunque hay una
especialización clara, de acuerdo con unas condiciones
térmicas y de tradición. La vid, domina en Jumilla
(23.011 Ha, y el 68% del terreno de leñosos en el municipio,
y el 61% del total regional de vid) y en Yecla (8.694 Ha,
el 60% del cultivo de leñosos en el municipio y el
23% del total regional de vid), aunque otros lugares con denominación
de origen de sus vinos y tradición registran valores
de mas de 300 Ha, como Bullas o Ricote. A pesar de las políticas
de la Unión Europea de reconversión de viñedo,
las áreas bajo denominación de origen y con
una fuerte tradición en transformación de uva
a vino, continúan con las áreas de viñedo
entorno a dichos núcleos caso de Jumilla, Yecla, Bullas
y Ricote.
La pobreza pluviométrica de la mitad
sur de la región, localiza el olivo en las vaguadas
y sectores cercanos a los relieves, donde pueden alcanzar
mayores caudales de la escorrentía superficial. Es
en la mitad norte de la región donde aparece mejor
representado, como en Jumilla, parte alta de Lorca, Moratalla,
Abanilla, Cieza con una tradición reconocida. Sus necesidades
hídricas hacen que se cultive en tierras acondicionadas
para retener la escorrentía superficial, a base de
abancalamientos de las vaguadas, formando cañadas,
o pendientes, separados por pedrizas con sangradores. También
en sectores que reciben aportes suplementarios de esa escorrentía
canalizada por las boqueras, que distribuyen las aguas de
avenida derivadas de ramblas a esos bancales de secano. Pero
el olivo, por las características productivas, que
no aseguran todos los años buena cosecha, no es en
ningún caso el cultivo dominante en ningún secano
en Murcia. También habría que tener en cuenta
la existencia en la región de algunas empresas dedicadas
a la transformación y embotellado (de las viejas almazaras
a empresas como Aceites Manzano y Bernal Romero), o las dedicadas
a encurtidos como JUPEMA o AGRUCAPERS.
El almendro, es el cultivo que se extiende
por todo el espacio regional, pues las distintas variedades
permiten su adaptación a los matices climáticos
del territorio. Donde el frío es mayor, como el noroeste
murciano, especies tardías como la “marcona”,
donde la termicidad es superior algunas propias como la “cartagena”,
por su lugar de origen, que se desarrolla con muy pocas necesidades
hídricas y altas temperaturas, o la “garrigues”
extendida desde Totana por su buena adaptación y alta
productividad. Todos los municipios con cultivos de secano,
registran tierras ocupadas con almendro, desde las 9.755 Ha
de Mula (El 15% del total regional) a 1 Ha en San Pedro del
Pinatar. En total en la región, con 61.233 Ha, se acerca
a la superficie total de herbáceos y supone el 52%
del total dedicado a leñosos.
El ingreso de España en la Unión
Europea y la posibilidad de recibir ayudas por aplicación
de la Política Agraria Comunitaria (P.A.C.) ha llevado
a asociarse a los agricultores del secano murciano. A través
de esas asociaciones se solicitan y reciben las subvenciones
como las del Plan de mejora de los frutos secos (almendro)
y/o algarrobas. Estos planes eran para 10 años y se
han prorrogado aquellos que se cumplieron en el año
2000, por las características del cultivo y la importancia
socioeconómica que tiene en las áreas donde
se cultivan. Su finalización posiblemente se traduzca
en la desaparición progresiva de estos cultivos, pues
en las condiciones actuales de la economía y el mercado,
no las hace viables. Muestra de ello es el abandono que se
ve por parte de los pequeños propietarios que no se
han asociado y tienen otra forma de obtener ingresos. Los
secanos murcianos, con la escasez de precipitaciones y su
aleatoriedad, no permiten cosechas abundantes que los hagan
rentables, de ahí su abandono paulatino, que no se
detendrá si no persisten las ayudas.
La transformación en regadío
de esta reserva de tierras, no es posible, sólo momentáneamente
en las rotaciones que se realizan con cultivos hortícolas.
Práctica ésta que se viene haciendo desde tiempo
y que consiste en el arriendo de tierras para realizar cultivos
hortícolas durante dos o tres años, según
el cultivo, en un terreno que se considera “virgen”
y cuando desciende la productividad o calidad de la producción,
se pasa a otra parcela.
Las grandes superficies de secano son las que
reciben la demanda para ocupar con infraestructuras, servicios
y otras ocupaciones relacionadas con las actividades urbanas,
de ahí su rápido cambio de uso en las cercanías
más o menos inmediatas a los núcleos de población
y vías de comunicación. Son también el
espacio susceptible de ser ocupado para las nuevas actuaciones
derivadas del tiempo de ocio, sea actividad cinegética
que cada vez se extiende más, segundas residencias,
turismo rural, ampliación de “parques naturales”
o simplemente ampliación de la forestación.
El actual secano murciano es, pues, un espacio a la espera
de otros usos.
5. LA CONSTRUCCIÓN DE LOS
PAISAJES REGADOS. DE LAS HUERTAS TRADICIONALES A LOS NUEVOS
REGADÍOS.
El regadío en la Región de Murcia
no es homogeneo, sino que existe una gran variedad de regadíos,
un mosaico, por su aparición en el tiempo, por el origen
de las aguas empleadas, por los cultivos que se dan en ellos,
por las técnicas usadas, etc. Ahora bien siempre ha
habido un enorme interés “animus regandi”
y una amplia cultura de uso del agua, por la mayor productividad
que representa respecto a la explotación agrícola
de los secanos. Se agudiza el ingenio para captar más
agua de la disponible de forma natural y lograr más
eficiencia en su uso.
En la Región existen espacios ordenados
para riego desde época romana como El Prado y el Román
en Jumilla. Los hispano-árabes ampliaron los sistemas
de azudes y acequias en la Huerta de Murcia, en el Campo de
Lorca, en el Valle de Ricote de la Vega Alta del Segura. El
regadío es pues antiguo en estas tierras murcianas,
algunas fuentes y manantiales de aforo o caudal reducido han
permitido regar pequeños sectores, contando con algún
depósito de acumulación como en Chuecos (Aguilas),
Madroñal en Cieza, etc. Las de mayor caudal permitían
una red de riego más extensa y en ocadiones obligaba
al entandamiento (turno de riego) como las Fuentes del Marqués
en Caravaca o los manantiales de Ucenda (Bullas) para los
riegos de Mula.
Para aprovechar los freáticos no demasiado
profundos se abrieron toda una serie de pozos verticales y
horizontales, e incluso combinaciones de ambos caso de “galerías
con lumbreras”. Sobre los pozos verticales se situaban
aparatos de elevación de agua, como las norias de tiro
o de sangre y los molinos de arcaduces del Campo de Cartagena
que aprovechan la fuerza del viento. Pero estas ruedas, especie
de cremallera de la que colgaban los canjilones, no podían
extraer el agua muy profunda ni regar grandes espacios. En
1916 según datos del Ministerio de Fomento, existían
47.825 artilugios elevadores en España que denominaban
genéricamente norias y regaban una superficie de 65.293
hectáreas.
En cuanto a los pozos horizontales sobresalen
en la Región, galerías excavadas como la Fuente
de Benito en la Sierrra del Oro (Abarán), la del Caño
en la Sierra de la Muela (Alhama de Murcia). Las zanjas cubiertas
de tipo cimbre como en Román (Jumilla), y “qanats”
o “galerías con lumbreras” como en el Garrobillo,
Arejos, Cocón, Cañarete, etc.
A esta combinación de pozos y galerías,
hay que unir el papel de las presas subálveas para
captar la circulación subsuperficial de los aluviones
de ríos y ramblas, así sucedía con la
Fuente del Oro en el lecho del Guadalentín (entre la
Peña y la Velica); o en Puerto Lumbreras en la Rambla
de Nogalte con el complejo de Caño y Contracaño,
en definitiva una cañería documentada en 1770
y funcional en la actualidad cuyas aguas alimentan los caños
para abastecimiento, el lavadero, mueve cuatro molinos de
cubo y finalmente se emplean en el riego.
La explotación a gran escala de los
freáticos, se produce con las mejoras tecnológicas
de las bombas sumergibles que elevan a decenas de metros de
altura, posibilitando la captación de acuíferos
profundos.
En la Región de Murcia hay una multiplicidad de espacios
regados, resultado de la combinación de factores físicos
y humanos en el tiempo. Una de las formas de agruparlos ha
sido el criterio cronológico de su puesta en marcha
como áreas regables, las más antiguas denominadas
como “regadíos tradicionales” y las más
modernas como “nuevos regadíos”, tomando
como fecha entre unos y otros abril de 1953.
En la distribución superficial de los
cultivos en regadío, las 157.362 Has. censadas en el
año 2000 se distribuían el 6,05% en el sector
del Altiplano, el 6,99% en el Noroeste, el 3,18% en la Cuenca
de Mula, el 37,05% en las Vegas del Segura Alta y Media, el
1,60% en la Cuenca de Fortuna-Abanilla, el 21,60% en Lorca
y Valle del Guadalentín y el 23,55% en los Campos litorales,
sobre todo en el Campo de Cartagena-Mar Menor.
En el año 2000 en la Cuenca del Segura
se evaluaban en más de 51.800 hectáreas las
de regadíos tradicionales que necesitaban para sacar
adelante sus producciones una aportación anual de 240
hectómetros cúbicos. La mayor parte de estas
superficies regables se encontraban colindantes con la red
del Segura y sus afluentes. Espacios regados, “huertas”,
construidos muchos de ellos a través de varios siglos,
sangrando al Segura y sus afluentes mediante una red escalonada
de azudes y acequias, a veces prolongadas en exceso como en
el caso del antiguo campo regado de Lorca o de la Cuenca de
Mula (regadíos deficitarios), o incluso completando
la red de aguas vivas con otras de aguas muertas (landronas,
azarbes y meranchos) como en la Huerta de Murcia y la Vega
Baja. Ampliando los perímetros regados mediante artilugios
de elevación a las terrazas más altas y las
laderas del Valle (ruedas y contraruedas) e incluso fuera
de los valles, al traspaís, con los grupos motobomba,
motores de gas-oil y eléctricos para elevación
de agua. (Como la Comunidad de Regantes del Motor Resurrección
en Abarán, que en 1927 elevaba el agua a 133 metros
de altura, al traspais del Valle del Segura, regando 600 Has.
en la Hoya del Campo, en el corredor hacia el Altiplano).
De las 157.362 hectáreas con instalaciones
para riego en la Región, sólo una tercera parte
de ellas, correspondían a sectores de regadíos
tradicionales, las dos terceras partes del regadío
murciano, son nuevos regadíos establecidos en la segunda
mitad del siglo XX. Una pequeña parte a partir de elevaciones
de aguas del Segura y sus afluentes, previstas en el Decreto
de 25 de Abril de 1953, y Orden Ministerial de igual fecha
sobre Ordenación de los riegos del Segura, mediante
los llamados caudales sobrantes tras la regulación.
Pero sobre todo es en los años sesenta y setenta cuando
se ponen en regadío más de 50.000 hectáreas
basadas en la extracción y aprovechamiento de aguas
hipogeas, más profundas, de los acuíferos. La
mayor demanda de frutas y hortalizas en estos años,
y la potenciación de los mecanismos para exportarlas,
sobre todo a la Europa del Mercado Común, hace que
se transformen antiguos secanos, erial y monte, y que surjan
auténticos agronegocios basados en la puesta en explotación
de estas tierras y del agua extraída de los acuíferos.
Ahora bien la irregularidad de las precipitaciones en la Cuenca
del Segura, y las graves sequías que le afectan, hacen
que se retomen antiguos proyectos de traer caudales foráneos,
de otras cuencas. A partir de 1979, llegan aguas del Tajo
al Segura, una vez culminadas las obras del Acueducto Tajo-Segura,
para redotar regadíos y establecer más de 30.000
nuevas hectáreas regables, en el Valle del Segura,
en la Cuenca de Mula, en el Valle del Guadalentín y
sobre todo en el Campo de Cartagena-Mar Menor. (Sectores Oriental
y Occidental). Las áreas como el Altiplano de Jumilla-Yecla
y los campos litorales de Mazarrón, Lorca y Aguilas,
han de continuar en sus nuevos regadíos recurriendo
incluso a la sobre explotación de los acuíferos,
unidos a aportaciones de reutilizaciones de las aguas de las
EDAR (estaciones depuradoras de aguas residuales) y la desalación
de aguas salobres, (caso de las comunidades de regantes de
Aguilas o Mazarrón).
En los últimos años más
de 100.000 hectáreas de regadíos en la Región
de Murcia están cambiando sus sistemas de riego y la
mentalidad del regante; junto a la iniciativa privada se extiende
el apoyo público, en el marco de una política
de mejora y modernización de los regadíos.
Con el objeto de lograr una mayor eficiencia
en el uso del agua para riego, se han realizado en la Región
de Murcia toda una serie de planes de mejoras y modernización
de regadíos, en un esfuerzo conjunto de Administraciones
y Comunidades de Regantes, se ha actuado tanto sobre regadíos
tradicionales como sobre nuevos regadíos. Así
sobresalen modernización de regadíos tradicionales
como los de Mula, Bullas, Cehegín; de nuevos regadíos
de los años sesenta como el Aljunzarejo o el Hornillo
en el acuífero Ascoy-Sopalmo; y de nuevos regadíos
litorales con aplicación de recursos como la desalación
caso de Mazarrón y Águilas.
En la mayor parte de ellos se ha logrado disminuir
los consumos de energía, los volúmenes de agua
empleada por planta e incluso el precio final del metro cúbico
de agua. Pero lo más importante ha sido el cambio a
un riego según necesidades de la planta (a la demanda
localizada) y en un sistema de gestión integral que
permite conocer en tiempo real las demandas y hacer una planificación
anual e individualizada del uso del agua.
6. LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA
DE LA REGIÓN DE MURCIA, DE COMPOSICIÓN VARIADA
PERO FUERTE ESPECIALIZACIÓN HORTOFRUTÍCOLA.
En los últimos años se producen
en la Región de Murcia más de 3 millones de
toneladas de productos agrícolas. Ahora bien el 86%
de lo producido, es decir las cuatro quintas partes son frutas
y hortalizas.
La composición de la producción
agrícola en el volumen total de 1982 al año
2000, manifiesta que el primer grupo es el de hortalizas con
el 43,72%, seguido de frutos cítricos (15,13%), frutos
no cítricos (13,53%), forrajes (12,34%), Cereales grano
(4,69%), uva para vinificación (3,56%), tubérculos
para consumo humano (2,80%), uva de mesa (2,80%), cultivos
industriales (0,95%), aceituna (0,45%) y leguminosas grano
(0,02%). A ello habría que unir el grupo de las flores
y plantas ornamentales, que ha aumentado su cultivo en la
región, especialmente en municipios como Aledo, Lorca
y Puerto Lumbreras. (Más de 25 millones de docenas
de flores).
El mayor aumento lo ha experimentado el grupo
de hortalizas, situándose en las últimas tres
campañas en torno a millón y medio de toneladas.
De este grupo hortícola sobresalen por su volumen:
Lechuga, tomate, melón, pimiento, alcachofa, bróculi,
sandía, cebolla y apio. Estas producciones significan
el 96% del total de hortalizas, y prácticamente la
totalidad de ellas proceden de las áreas regadas. Cinco
de estas producciones suponen las tres cuartas partes de la
producción hortícola de la región: Lechuga
(23,70%), tomate (23,18%), melón (11,67%), pimiento
(8,77%) y alcachofa (8,12%).
Es pues, el grupo de hortalizas, el que ha
experimentado un mayor incremento, en volúmenes de
producción. Si en el quinquenio 1974-78 apenas se producían
medio millón de toneladas al año de hortalizas,
en el quinquenio 1987-91 se superó el millón
de toneladas al año, para aproximarse al millón
y medio en las últimas campañas. De tal forma
han experimentado un aumento en los volúmenes de producción
de hortalizas, que ha variado incluso la composición
hortofrutícola regional. Si en la primera mitad del
siglo XX predominaban las producciones frutícolas,
en la segunda mitad se han destacado las hortícolas.
Las últimas campañas hortofrutícolas
(1997/98, 1998/99, 1999/00 y 2000/01) han superado el millón
de toneladas, tanto en las frutas como en las hortalizas.
El incremento respecto a la campaña 1974/75 está
rondando el 300 por cien, aunque la composición es
de un 42-43% para las frutas y del 56-57% para las hortalizas.
En cuanto a las frutas también conviene
señalar, que dentro de ellas en las últimas
cuatro campañas, han sido mayores los volúmenes
de frutas cítricas respecto a las no cítricas
y uva de mesa. La producción de uva de mesa supera
las 80.000 toneladas/campaña. El mayor volumen corresponde
a las frutas de hueso (melocotón y nectarina, albaricoques
y ciruelas), y tras la uva de mesa, le siguen las frutas de
pepita (peras y manzanas).
En las frutas cítricas, la región
ocupa los primeros lugares en la producción de limón,
viene significando más de las dos terceras partes del
total de cítricos regional; le siguen naranjas, mandarinas
y pomelos. La composición por variedades responde a
las demandas en fresco o en transformados, que se incrementa
en aquellas variedades que más gustan a los consumidores
o que tienen más aceptación en la industria
transformadora.
Hay que finalizar que estos 3 millones de TM/año
de producción agrícola en la Región de
Murcia, responde a producción comercializable, y en
su mayor parte (en frescos o transformados) para el consumo
en el exterior de ella, formando las principales partidas
de la exportación regional. En 1995, el 63,45% del
valor de las exportaciones de la región, correspondían
a los capítulos de Frutas comestibles, cortezas de
agrios o de melones; legumbres y hortalizas; plantas raíces
y tubérculos; y preparaciones de legumbres y hortalizas,
de frutos, etc. Es decir, a productos hortofrutícolas
en fresco, y a transformados hortofrutícolas. En 1999,
los principales productos exportados según valor, eran:
legumbres y hortalizas (21%), frutos comestibles (18%), y
agrios frescos y secos (9%). En el año 2000 el capítulo
de productos del reino vegetal en valor suponía el
37,43% del total del valor de la exportación murciana,
y el capítulo de productos de las industrias alimentarias,
bebidas y tabaco un 16,78%. Más de las dos terceras
partes de estas exportaciones se dirigen a países de
la Unión Europea.
Es preciso indicar que la participación
murciana en algunos productos hortofrutícolas que se
exportan en fresco es elevada. Así entre las hortalizas
en 1999, de Murcia se exportó el 73,88% de lechugas,
el 57,85% de coles y brecol, el 53,74% de apio, el 85,50%
de la espinaca, el 39,33% de endivia y escarola y el 19,92%
de tomates.
En cuanto a frutas la participación
murciana fue del 65,52% en albaricoques, el 49,83% en uva
de mesa, el 45,91% en melones, el 39,88% en ciruelas, el 21,25%
en melocotón, el 16,66% en nectarinas y el 15,88% en
frutos cítricos, ahora bien en limón la participación
es muy superior.
Casi la cuarta parte de la exportación
de hortalizas españolas se realiza por empresas murcianas
y casi el 17% de las frutas. La participación de la
Región de Murcia en la exportación hortofrutícola
de España alcanza casi el 20%.
La producción final agraria (PFA)
manifiesta el mayor valor de la producción agrícola
(75,1%), sobre la ganadería (24,0%), y otras producciones
(0,9%). Frutas, hortalizas, y porcino son las principales
producciones de las actividades agrarias y base de la agroindustria
regional, así como principal componente de su comercio
exterior.
7. AGUA PARA UNA AGRICULTURA ENTRE
LA TRADICIÓN Y LA INNOVACIÓN.
En la Región de Murcia predominan las
explotaciones llevadas en propiedad tanto en número
como en la superficie afectada, se prefiere la explotación
directa. Sin embargo el número de explotaciones con
jefes alternantes es elevado, buena parte de los jefes de
explotación declaran tener otros ingresos, bien como
asalariados en otras explotaciones o por dedicar una buena
parte de su tiempo al trabajo en la industria, construcción
y en los servicios. La agricultura a tiempo parcial está
muy extendida en las pequeñas explotaciones frutícolas
de la Región, más de 25.000 Has. de regadío
y 75.000 Has. en secano se encontrarían bajo esta agricultura
a tiempo parcial, encubriendo en parte una crisis de falta
de adaptarse a las nuevas demandas de los mercados y de la
explotación agrícola moderna. En parte están
anclados en una tradición que responde a modelos de
mediados del siglo XX y no de los primeros años del
siglo XXI.
Los grandes cambios para responder a las actuales
demandas de los mercados agrarios se observan en la morfología
agraria, caso de las innovaciones de los sistemas de cultivo
y riego, especialmente en la agricultura de ciclo manipulado
al aire libre o bajo cubiertas. Es manifiesta en algunas comarcas
en las que se ha extendido el riego a presión, localizado,
modalidad de “goteo”, el incremento del número
de embalses que ocupan las pequeñas elevaciones del
terreno. A estos embalses acostumbra a bombearse el agua de
noche, cuando los costes de energía son menores, y
a distribuirse el agua a la planta junto a los fertilizantes,
a través de las indicaciones de los centros de control,
que transmiten las instrucciones e información a los
distintos cabezales de riego. En realidad, estos nuevos sistemas
de riego apenas son observados en el paisaje sino fuera por
los embalses y los centros de control y automatismo del riego.
El otro elemento de la nueva agricultura, intensiva,
de vanguardia, observable en el paisaje, son los elementos
de cubiertas para forzar el cultivo. En la Región de
Murcia más de 7.000 Has. contaban con acolchados para
el cultivo de melón, sandía, pimiento, bróculi,
pimiento para pimentón, etc. Así como más
de 4.800 Has. de cultivos bajo invernaderos, tanto de plástico
como de cristal.
La expansión de los cultivos en invernadero
se ha producido en los últimos treinta años,
así si en 1974 contaba la región con 155 hectáreas,
en el año 2000 existían en ella 4869 hectáreas,
ahora bien localizados la mayor parte de ellos en la mitad
meridional de la región. En invernadero, la mayor superficie
(46,00%) se dedican a cultivos de tomate, el 28,32% a pimiento
y el 4,93% a flores. Sobre todo en el Valle del Guadalentín
y el Campo de Cartagena.
Además hay que tener en cuenta el incremento
de los cultivos bajo acolchados, 9267 Has. en el año
2000. La mayor parte dedicadas a melón (33,7%) y a
bróculi (33,1%), también tiene importancia pimiento
(15,1%). Ubicados en las comarcas agrarias de Valle del Guadalentín
y Campo de Cartagena.
En cuanto al riego localizado su distribución
ha sido mucho más amplia, se ha extendido por toda
la región en los últimos años, pasando
de las 60 Has. de 1975, a las 21629 hectáreas de 1985,
y a 56.545 hectáreas en el año 2000, tanto entre
cultivos hortícolas como entre leñosos. Aunque
la superficie reflejada en el trabajo de campo, manifiesta
en el año 2000, una superficie mucho mayor con riegos
localizados. En el año 2000 algo más de un tercio
de las superficies de riego localizado estaba ocupado por
cultivos herbáceos y los casi dos tercios restantes
por cultivos leñosos. El empleo del agua mediante el
riego localizado, según la orientación productiva
a la que se aplique y en las condiciones que se realice nos
da más productividades y rendimientos, de 300 pts/m3
en limón fino, 600 pts/m3 en lechuga acogollada y de
hasta 1.100 pts/m3 en cultivos de tomate en invernadero.
La proporción de los herbáceos
con riego localizado respecto al total de herbáceos
es del 33,79% y de leñosos del 55,11%. Es sobre todo
la modalidad de riego por goteo la más extendida aplicada
a herbáceos como la lechuga iceberg, tomate, alcachofa,
melón y bróculi. Y en cultivos leñosos
sobresalen por la superficie con riego por goteo: limonero,
almendro, naranjo, albaricoquero y viñedo de uva de
mesa. Sobre todo en el Valle del Segura, Lorca y Guadalentín,
y el Campo de Cartagena.
La Región de Murcia cuenta pues con
las últimas técnicas y desarrollos tecnológicos
aplicados al riego y a la producción en invernadero,
pareja a la extensión de las últimas variedades
y gamas de productos que demandan los mercados. Conviven pues
en ellos frutas y hortalizas, que tradicionalmente fueron
la base de su agroindustria, junto a las últimas variedades
y mejoras genéticas de su agricultura de ciclo manipulado
que demandan el mercado. Algunas de las mejoras genéticas
manifiestan el interés por la innovación, por
adaptarse a los gustos de los consumidores y demandas de los
mercados: los híbridos, la obtención de varias
cosechas (como en el caso de la lechuga) acortando los tiempos
de estancia en el bancal, los melocotones “sin pelo”
(variedades de nectarina), las uvas sin semillas (como las
apirenas), etc.
FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA
CONSEJERÍA DE AGRICULTURA,
AGUA Y MEDIO AMBIENTE (2001): Memoria
1999/2000. Murcia, Consejería de Agricultura, Agua
y Medio Ambiente CARM, 222 págs.
DIRECCIÓN GENERAL DE ECONOMÍA
Y ESTADÍSTICA (2001): Anuario
estadístico de la Región de Murcia. Murcia,
Consejería de Economía y Hacienda CARM, Tomo
I: Datos regionales 607págs., Tomo II: Datos municipales,
317 págs.
CABEZAS CALVO-RUBIO, F. (1994):
“Balances, Recursos-Demandas en la Cuenca del Segura”.
Agua y futuro en la Región de Murcia. Asamblea Regional
de Murcia. Págs. 393-405.
CALVO GARCÍA-TORNEL, F.
(1982): Continuidad y cambio en
la Huerta de Murcia. Academia Alfonso X El Sabio. Murcia.
353 págs.
CALVO GARCÍA-TORNEL, F.
(2001): “Les paysages de
l’horticulture de cycle forcé en Espagne”,
Enquêtes rurales, nº 8, Cahiers de la MRSH. Caen,
France.
GARRABOU, Ramón; NAREDO,
José Manuel (Eds.) (1999): El
agua en los sistemas agrarios. Una perspectiva histórica.
Fundación Argentaria. Visor Dis. s.a. Madrid. 452 pp.
GIL MESEGUER, E. (1991):
“Los secanos”. Atlas Región de Murcia.
Edita La Opinión de Murcia S.A. Murcia, págs.
205-216.
GIL MESEGUER, E. (1999):
“Recursos y potencialidades ambientales de la Región
de Murcia”,Papeles de Geografía, nº 29,
Secretariado de Publicaciones, Universidad de Murcia. págs.
79-94.
GIL MESEGUER, E.; GÓMEZ
ESPÍN, J. Mª. (1980):
“La actividad agraria”, Historia de la Región
Murciana, El espacio regional, Ediciones Mediterráneo
S.A., Murcia, págs. 140-181.
GIL MESEGUER, E.; GÓMEZ
ESPÍN, J. Mª. (1993):
“Galerías con lumbreras en el Sureste de España”.
Papeles de Geografía, nº 19. Universidad de Murcia.
Págs. 125-145.
GIL MESEGUER, E.; GÓMEZ
ESPÍN, J. Mª (1999):
“Medio Físico”. Región de Murcia.
Edita Instituto de Fomento. Región de Murcia. Murcia
Págs. 20-31.
GIL OLCINA, A. (1993):
La propiedad de aguas perennes en el Sureste Ibérico.
Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Alicante.
191 págs.
GIL OLCINA, A. (1998):
“Aridez, riego localizado y agricultura de vanguardia
en el litoral murciano de Aguilas”, Los paisajes del
agua, Universidades de Valencia y Alicante, págs. 213-322
GIL OLCINA, A.; GÓMEZ MENDOZA,
J. (Coordinadores) (2001): Geografía
de España. Barcelona, Ariel Geografía, Editorial
Ariel S.A., 675 págs.
GÓMEZ ESPÍN, J.
Mª (1983): Abarán,
centro de producción y comercialización de productos
agrarios. Caja de Ahorros de Alicante y Murcia, Caja de Ahorros
Provincial de Murcia, Excmo. Ayuntamiento de Abarán.
Murcia. 195 págs.
GÓMEZ ESPÍN, J.
Mª (1989): La Comercialización
hortofrutícola de la Región de Murcia (1960-1988).
Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación
de Murcia, Universidad de Murcia, 350 págs.
GÓMEZ ESPÍN, J.
Mª (1989): “Los caminos
del agua”. Caminos de la Región de Murcia, CAM
y Consejería de Política Territorial y Obras
Públicas. Murcia. Págs .527-555.
GOMEZ ESPÍN, J.Mª;
(1991): “La producción
agrícola”. Atlas Región de Murcia. Edita
La Opinión de Murcia S.A. Murcia, págs. 229-240.
GÓMEZ ESPÍN, J.
Mª. (1995): “Las transformaciones
agrarias murcianas o el paso de una agricultura tradicional
a otra comercial. Su incidencia sobre la inmigración”,
Murcia frontera demográfica en el Sur de Europa, Consejería
de Cultura y Educación, Dirección General de
Universidades, Murcia, págs. 149-170.
GOMEZ ESPÍN, J.Mª.
(1997): “El Regadío
en el umbral del siglo XXI: Planes de mejoras y modernización”,
Papeles de Geografía, nº 25, Servicio de Publicaciones
Universidad de Murcia, págs. 75-102
GOMEZ ESPÍN, J.Mª;
GIL MESEGUER, E. (1996): “El
fracaso de la agricultura a tiempo parcial en las pequeñas
explotaciones frutícolas de la región de Murcia”
Papeles de Geografía, nº 23-24. pág. 147-163.
HUMBERT, André (1998):
“Les parcellaires espagnols. Héritages et constructions
contemporaines”, Enquêtes Rurales, nº 4,
Cahiers de la MRSH. Caen, Francia, págs. 101-124.
MORALES GIL, A. (1992):
“Orígenes de los regadíos españoles:
estado actual de una vieja polémica”. Hitos históricos
de los regadíos españoles. M.A.P.A. Madrid.
Págs.15-48.
MORALES GIL, A. (1997):
Aspectos geográficos de la horticultura de ciclo manipulado
en España. Alicante, Secretariado de Publicaciones
Universidad de Alicante, 167 págs.
MORALES GIL, A. (2001):
Agua y Territorio en la Región de Murcia. Murcia, Fundación
Centro de Estudios Históricos e Investigaciones Locales
Región de Murcia, 270 págs.
REFLEXIÓN FINAL
A modo de reflexión final sobre
el agua y la agricultura en el territorio de la Región
de Murcia. De una forma simple identificaría la situación
actual como tres grandes anillos entrelazados y comunicados,
dónde cada uno de ellos correspondería a unas
52.000 hectáreas de regadío.
En el A estarían mayoritariamente regadíos
tradicionales de los más antiguos de la Región
y cuya rentabilidad económica es baja. El origen de
las aguas, es epigeo, caudales de superficie, de fuentes y
de los cursos de la Cuenca. Pequeñas partidas de reutilización,
de EDARS. La modernización ha mejorado la rentabilidad
de una parte de este anillo.
En el B o central y estarían fundamentalmente
nuevos regadíos tanto de las ampliaciones de las Vegas
(Tajo-Segura) como sobre todo con aguas trasvasadas (Tajo-Segura)
y que tienen algunos la posibilidad de recibir otros recursos,
o de llevar a cabo una explotación combinada de ellos
(subterráneas, reutilización, trasvasados, etc).
La mitad de ellos más o menos presentan buena viabilidad
en cuanto a la rentabilidad económica.
Y en el anillo C, estarían nuevos regadíos
con recursos subterráneos, más bien en acuíferos
sobreexplotados, más de la mitad de este anillo presenta
muy buena rentabilidad. Pero la escasez de recursos y la sobreexplotación,
en un plazo de 5 ó 10 años pueden traer que
se pierdan. Por esta escasez del recurso agua en algunos de
los anteriores anillos, son precisas para Murcia las transferencias
de recursos contempladas en el Plan Hidrológico Nacional.
José Mª Gómez Espín
Murcia, 23 de enero de 2003
ANEXOS
EXPLOTACIÓN
AGRÍCOLA S.A.T. 9524 EL ALJUNZAREJO EVOLUCIÓN
DE LAS TIERRAS DE CULTIVO EN LA REGIÓN DE MURCIA (1955-2000)
OCUPACIÓN
DE LOS REGADÍOS MURCIANOS AÑO 2000
CULTIVOS
EN LOS REGADÍOS MURCIANOS AÑO 2000 (CULTIVOS
HERBÁCEOS)
CULTIVOS
EN LOS REGADÍOS MURCIANOS AÑO 2000
COMPOSICIÓN
DE LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA EN LA REGIÓN
DE MURCIA (1982-2000)
COMPOSICIÓN
DE LA PRODUCCIÓN HORTÍCOLA 1991-2000
PRODUCCIÓN
DE PRINCIPALES FRUTALES NO CÍTRICOS Y UVA DE MESA SEGÚN
VARIEDADES
PRODUCCIÓN
DE FRUTOS CÍTRICOS POR VARIEDADES
PRODUCCIÓN
DE FRUTAS Y HORTALIZAS EN LA REGIÓN DE MURCIA. (Campañas
1974/75 - 2000/01)
PARTICIPACIÓN
MURCIANA EN LAS EXPORTACIONES ESPAÑOLAS DE PRODUCTOS
HORTOFRUTÍCOLAS. Año 1999
|