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Ponencias

PAPEL DE LAS COOPERATIVAS EN EL MUNDO RURAL

José Mª Luqui Garde
Presidente de UCAN y CCAE


Ilustrísimos Señores, queridos amigos, muy buenos días.

En primer lugar, quiero agradecer al Ministerio de Agricultura la invitación a participar en este Foro como representante del Sector Agrario y, en concreto, de las Cooperativas Agrarias de Navarra.

Quiero agradecer también a todos los ilustres ponentes de la jornada el aporte de sus conocimientos, pero tengo que echar en falta a más agricultores como ponentes, ya que son los verdaderos agentes del Desarrollo Rural y del futuro de la Agricultura y la Ganadería.

Ya he tenido ocasión de participar en varias de las jornadas que se han celebrado para el Libro Blanco y tengo que felicitar al Ministerio por el amplio debate que se ha abierto sobre el futuro de la Agricultura y que espero ayude a enfocarlo con acierto.

Les prometo que no voy a alargarme mucho, pero sí voy a referirme a cuatro apartados que considero importantes:

  • El papel fundamental de las Cooperativas en el Medio Rural
  • La situación y problemática actual
  • Las propuestas de futuro
  • El necesario apoyo de los poderes públicos

LAS COOPERATIVAS EN EL MEDIO RURAL

Las Cooperativas son empresas ligadas directamente al medio rural, ya que ejercen su actividad en la mayoría de los casos en zonas donde las empresas privadas no quieren invertir, porque dicen que no les es rentable, y ahí estamos nosotros, trabajando para que nuestros pueblos sigan existiendo.

Nuestras empresas mantienen y desarrollan la economía local. En algunos casos, la Cooperativa es la única empresa que ha quedado y sigue funcionando.

Además garantizan la fijación de la población, no sólo por los agricultores y ganaderos sino también por los propios empleados de la Cooperativa, de la mano de obra agraria y de los empleos indirectos que conlleva.

Las Cooperativas son la mejor estructura organizada para poder desarrollar cualquier política agraria y componen la mejor vertebración del sector agrario. Agrupan a los agricultores y ganaderos y dinamizan su mejora profesional y productiva.

También aportan una mayor estabilidad para todos los agentes económicos del sector agrario. Somos una referencia necesaria y nuestro funcionamiento garantiza la buena marcha del sector.

Constituyen un puente real entre la producción y el consumidor. Aunque las grandes distribuidoras cada vez distorsionan más este papel, las Cooperativas aspiran a poder mantener una relación directa con el destinatario final que es el resto de sus conciudadanos.

Están en condiciones de garantizar la calidad en todo el proceso productivo, porque pueden hacer un seguimiento del producto desde cómo se ha cultivado hasta su comercialización.

Las Cooperativas cuentan con una importante capacidad de adaptación a las necesidades en cada momento, porque lideran y asesoran a sus socios para producir aquello que el mercado demanda.

Cada vez más, están desarrollando la prestación de servicios que son fundamentales para los agricultores y ganaderos y, hasta incluso en algunos aspectos, se han asumido tareas que antes hacía la propia Administración (tramitación de ayudas, técnicos de campo, etc.). Y aquí, en la prestación de servicios, es donde tenemos que hacer un esfuerzo para que éstos sean cada vez mejores.

Por último, las Cooperativas cumplen una importante función social en muchos aspectos, porque aunque las Cooperativas son empresas, no hay que olvidar que pertenecen a la Economía Social y su misión es aportar valor añadido a sus socios.

SITUACIÓN Y PROBLEMÁTICA ACTUAL

El Sector Agrario y el Cooperativo están afectados directamente por la crisis económica internacional. Sería ingenuo pensar que nos vaya bien cuando las Bolsas de Valores están bajo mínimos y las perspectivas del petróleo son muy inciertas.

La globalización de los mercados es otro factor inquietante porque nuestras estructuras todavía no tienen una dimensión que nos permita competir directamente con las multinacionales.

Continúa el importante descenso en el número de activos agricultores y ganaderos

Por la escasa incorporación de jóvenes al sector
y por las jubilaciones y prejubilaciones

Cada vez resulta más difícil mantener la competitividad y la rentabilidad

Por el aumento de los inputs y de los costes de estructura
y por el descenso continuado de precios

Nosotros tenemos que cumplir un sinfín de normativas, mientras que nuestros competidores (como Perú, China o Marruecos) hacen dumping social y no están obligados a cumplir las mismas, ni las mínimas, garantías higiénicas ni sanitarias, porque no se ejerce el suficiente control sobre estos productos.

Tenemos una necesidad de mano de obra que no está siendo cubierta, por la dificultad en la legalización de inmigrantes y porque los que se logran legalizar acaban marchando a otros sectores que pueden pagar mejor, como la construcción. Mientras el precio de la vivienda se dispara y asume esos mayores salarios, a nosotros se nos congelan políticamente los precios y no podemos pagar.

Se ha generado una enorme inseguridad por las Reformas de la PAC y por las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio, que están paralizando la inversión porque sus consecuencias son todavía imprevisibles. Para poder invertir tenemos que tener el horizonte más claro y no estar sujetos continuamente a reformas y contrarreformas.

Hay demasiada atomización del sector productor y transformador para poder hacer frente y negociar en igualdad de condiciones con la creciente y excesiva concentración de la distribución.

El consumidor de las ciudades ya no está sensibilizado con el Sector Rural como hace unos años y desconoce nuestro trabajo. Se ha creado una imagen de "caza-subvenciones" que no es real y no son conscientes de que cumplimos un papel estratégico en nuestra sociedad. El consumidor exige con todo su derecho, pero no se da cuenta del esfuerzo necesario para satisfacerlo.

PROPUESTAS DE FUTURO

Ante esta difícil situación y problemática, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Nunca lo hemos hecho y ya hemos sabido sobrevivir a muchas crisis.

Nosotros mismos debemos tomar medidas y tenemos varias propuestas que debemos llevar adelante:

Hay que aumentar la dimensión empresarial para alcanzar una mayor rentabilidad, mediante

  • Fusiones
  • Colaboraciones
  • Acuerdos de Intercooperación
  • Integración cooperativa (2º y ulterior grado)

Tenemos que conseguir una mayor participación en los procesos de elaboración y transformación que tienen un mayor valor añadido, para poderlo retornar al productor.
Podemos seguir extendiendo la
experiencia positiva de las CUMAs y llegar a convertirlas en auténticas Cooperativas de explotación en común de la tierra, con el fin de reducir los costes productivos.

Debemos avanzar también con las Cooperativas comerciales hacia la explotación comunitaria de la tierra, para rentabilizar esfuerzos e inversiones y evitar que se abandone tierra productiva o que pase a manos de la industria privada.

Desde las Cooperativas, tenemos el reto de prestar más servicios a los socios, con el objetivo de no dispersar esfuerzos ni medios y fidelizar a los asociados. Los agricultores y ganaderos no podemos permitirnos perder rentabilidad por pagar fuera unos servicios que vienen obligados por normativas cada vez más exigentes y fiscalizadoras.

Tenemos que saber adaptar la producción a las nuevas demandas que va exigiendo el mercado (nuevos productos, producción integrada y ecológica, cuarta gama, etc.).

Podemos garantizar la trazabilidad de los productos y para ello habrá que obtener las certificaciones necesarias, con el fin de garantizar la calidad y la seguridad alimentaria, cada vez más exigida por el consumidor.

Debemos plantearnos las posibilidades de diversificación que seamos capaces de desarrollar. Éste reto no es fácil, pero teniendo en cuenta las crisis cíclicas que viven siempre la agricultura y la ganadería, tenemos que intentar minimizarlas en todo lo que sea posible diversificando los riesgos.

Se nos tiene que permitir una mayor implicación directa de las Cooperativas en los proyectos de Desarrollo Rural, porque somos los primeros interesados en mejorar nuestra calidad de vida. Las Cooperativas tienen mucho que decir en este capítulo, porque el desarrollo rural debe ser desarrollo AGRARIO y conseguir el equilibrio territorial o no será verdadero desarrollo y se despoblarán aún más muchas zonas.

Por último, se tiene que autorizar que las Cooperativas puedan ser centros de contratación de mano de obra para ellas y para sus socios. Sólo de esta forma se podrá garantizar una estabilidad laboral y productiva que permita crear un empleo estable y rentable, que racionalice los recursos humanos y productivos, que evite el éxodo a otros sectores y que frene el abandono constante.

APOYO DE LOS PODERES PÚBLICOS

Para poder conseguir estos objetivos, entendemos que los poderes públicos pueden y deben apoyar todo este importante proceso de cambio, desarrollo y mejora.

Hace muchos años que las Cooperativas venimos sufriendo una auténtica reestructuración de todo el sector que no está siendo reconocida ni suficientemente apoyada.

Las Administraciones Públicas tienen que incentivar y ayudar a este proceso de reestructuración porque ellas mismas reconocen que el Sector Agrario es un sector estratégico de primer orden.

Para ello, y con esto termino mi intervención, en nuestra opinión, las Administraciones deben:

Reglamentar con normativas decididas los apoyos económicos necesarios para lograr esos objetivos. De nada sirve publicar en el Boletín Oficial si luego no se hacen las dotaciones presupuestarias necesarias y suficientes.

Avanzar en la investigación y en la experimentación con más decisión y siempre de acuerdo a las necesidades reales. La investigación no debe ser un fin en sí mismo, sino la apertura de nuevos horizontes para su aplicación práctica y el desarrollo de futuro; debe dar solución a los problemas actuales y prevenir problemas que se avecinan; y debe estar en comunicación directa con la sociedad y sus necesidades.

Perseguir el fraude sistemático de otros operadores que incumplen, una vez sí y otra también, las normativas, la fiscalidad, etc., porque si no se les da una ventaja competitiva sobre las Cooperativas por la competencia desleal y esto es un agravio comparativo que no podemos superar. El que cumple no puede competir con el que no cumple, porque la diferencia de costos hace peligrar su rentabilidad.

Incentivar realmente la reestructuración del Sector Cooperativo, como garantía de futuro para el Sector Agrario y el mantenimiento del empleo y de la población en el medio rural. Hacen falta incentivos que compensen las dificultades de todo proceso de reconversión y que allanen el camino para avanzar en la dirección correcta: fusiones, integración cooperativa, etc.

Establecer un tratamiento fiscal adecuado a las condiciones peculiares de la empresa cooperativa, muy diferentes a las de una sociedad anónima por tratarse de una empresa de la Economía Social.

Fomentar la formación y la asistencia técnica, como herramienta fundamental para la adaptación, el cambio y la mejora del Sector.

Apoyar a las organizaciones representativas del sector como dinamizadoras de todo este proceso, interlocutoras con la Administración y vertebradoras del cambio.

Ayudar a mejorar la imagen que de nuestro Sector Agrario tienen los ciudadanos, para transmitir, por un lado, ese papel estratégico que cumplimos y, por otro, que la calidad y la seguridad alimentaria son también nuestro principal objetivo.

Confiamos en que trabajando juntos podamos mejorar el futuro de la Agricultura y de la Ganadería y que verdaderamente avancemos en el Desarrollo del Medio Agrario Rural.

Ojalá esta iniciativa del Libro Blanco contribuya de verdad en esa línea.

Nada más y muchas gracias por su atención.

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