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4 de diciembre de 2002

ILMO. SR. D. MANUEL LAMELA FERNÁNDEZ, SUBSECRETARIO DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACIÓN, MAPA


Excmo. Sr. Consejero, querido Javier, Excmo. Sr. Delegado del Gobierno en La Rioja, Directora General de Planificación, Directores Generales de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural del Gobierno de La Rioja, señoras y señores buenos días.

En primer lugar quiero decir que compromisos sobrevenidos han impedido que el Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación esté en la inauguración de este acto, como hubiera sido su deseo y tenía previsto en la agenda del día de hoy. Por esta razón me cabe el honor y la satisfacción de ser yo el que acuda junto con el Consejero de Agricultura de esta Comunidad Autónoma al acto de inauguración de unas nuevas Jornadas que desde nuestro punto de vista tienen una enorme trascendencia, no solo para la realidad de la agricultura y del desarrollo rural de esta Comunidad Autónoma sino para la agricultura y el desarrollo rural de toda España.

Creo que el estudio y el conocimiento de la realidad de la agricultura de La Rioja, de la industria agroalimentaria riojana tiene que ser uno de los objetivos de este Libro Blanco, cuya finalidad no es otra como decía el Consejero que la de apostar por algo tan fundamental como es garantizar el futuro de nuestra agricultura.

Como decía el Consejero, el sector agrario español no es solo un sector económico. Desde el punto de vista económico es un sector estratégico de la economía española pero es un sector que tiene una potencialidad social, una realidad y un tejido social detrás de él que desde luego exige aplicarle no sólo medidas económicas sino también terapias y diagnósticos desde el punto de vista social y desde el punto de vista de la realidad variada y compleja del territorio.

Una de las cuestiones que creo es fundamental abordar en una Jornada de esta naturaleza, es el plantear el por qué a juicio del Gobierno de España y a juicio del Ministerio de Agricultura de la necesidad de abordar un trabajo como el Libro Blanco de la Agricultura y del Desarrollo Rural.

En primer lugar creo que la coyuntura agraria y del sector agroalimentario español es una coyuntura que parte de una realidad objetiva, y es que a lo largo de los últimos años ha habido una evolución en positivo de nuestro sector agroindustrial. Y esa evolución necesita ahora más que nunca un impulso decidido que garantice la competitividad de nuestro tejido agroindustrial en el futuro.

Tenemos un marco en el ámbito de la Unión Europea que es complejo, la ampliación de la Unión Europea a los países del este, pero digamos estabilizado desde el punto de vista financiero gracias a la garantía de fondos suficientes al 2013, que se produjo como consecuencia de los acuerdos de la última Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno.

Por lo tanto si bien es cierto que hay incertidumbres importantes no es menos cierto que tenemos una certidumbre evidente y una seguridad de suficiencia de fondos hasta el 2013, que a nuestro juicio nos obliga a optimizarlos desde la perspectiva de su aprovechamiento en los próximos años y por lo tanto a trasladarlos de la manera más productiva y más directa posible a los sectores estratégicos agroalimentarios y a los sectores productivos agroalimentarios.

Y todo eso sin olvidarnos que estamos cada vez más en una economía globalizada, cada vez más compleja y más competitiva y estemos a favor o estemos en contra lo que es cierto es que estamos en un proceso de dinamización y de globalización de mercados.

Por lo tanto las recetas, los diagnósticos y las medidas que se pongan sobre la mesa no pueden ser nunca ni recetas, ni diagnósticos, ni medidas que sean ajenos a esa realidad y que no contemplen con objetividad las consecuencias de esa realidad para la economía española y para un sector tan importante de la misma como es el sector primario y el sector de la industria agroalimentaria.

Estamos hablando también de una realidad de mercados emergentes, en muchos sectores, no solamente en el ámbito vitivinícola, con los que tenemos que competir y no es que tengamos que competir en condición de igualdad sino que tenemos que ser capaces de competir en condiciones de superioridad. Y tenemos capacidad, tenemos medios, tenemos infraestructura y estructura suficiente para garantizar esa competitividad de nuestros sectores con esos otros mercados emergentes y ser capaces de colocar nuestros productos de mayor calidad, de mayor seguridad alimentaria en esos mercados y por tanto garantizar la estabilidad de la venta y de la producción de nuestra agroindustria en esos mercados a los que me he referido.

Además la necesidad de un Libro Blanco para el Gobierno de España y para el Ministerio de Agricultura es una necesidad que nace desde el absoluto convencimiento de que ninguna medida ni ningún diagnóstico puede realizarse desde la imposición o desde la autoridad unilateral de una de las partes.

Creemos que es necesario precisamente un diagnóstico certero de la situación de los sectores productivos, pero un diagnóstico que esté construido desde las aportaciones de todos los sectores y desde la realidad de todas y cada una de las partes de los sectores productivos.

Creemos que es imprescindible que esa realidad que se tendrá que trasladar al Libro Blanco y que será una de las partes esenciales del Libro Blanco sea una realidad compartida por todos y sea una realidad que nazca, insisto, no solamente de las aportaciones de los sectores productivos sino de toda la sociedad en su conjunto.

Y creemos que todas las recetas, que todas las medidas, que todas las actuaciones que se deriven de ese diagnóstico objetivo de situación que aparezca en el Libro Blanco tienen que ser necesariamente consecuencia de políticas concertadas, de políticas consensuadas y en definitiva de un esfuerzo de diálogo permanente de la Administración, del Ministerio y del Gobierno para conseguir evidentemente ahormar objetivos comunes.

En definitiva, cuando elegimos el eslogan del Libro Blanco de la Agricultura y decíamos la agricultura, o decimos la agricultura un compromiso de todos, no es simplemente un eslogan, es una realidad y desde luego tengo que decir que es para el Gobierno y para el Ministerio de Agricultura un estilo de entender el gobierno y la forma de gobernar.

Es fundamental la implicación directa en la elaboración del Libro Blanco de las organizaciones agrarias, a nivel nacional y a nivel territorial; es fundamental la implicación también de uno de los movimientos más importantes que tenemos en España, que es el movimiento cooperativo; y es fundamental asimismo que las organizaciones sectoriales, las fuerzas políticas, las administraciones territoriales y la sociedad civil en su conjunto participen activamente en este trabajo.

Y este trabajo tan amplio de participación es el que nos lleva hoy a poder decir que nunca en la historia de España se ha acometido por un gobierno, una tarea tan ambiciosa como someter a revisión todo un sector tan importante como el sector agroindustrial español y formular un diagnóstico que surja de ese amplio debate y que permita extraer conclusiones y plantear políticas que hagan posible garantizar el futuro de la agroindustria.

Por lo tanto desde esa perspectiva el Libro Blanco va a tener una parte importante de diagnóstico de situación y también propondrá soluciones a corto, a medio y largo plazo, que estén incardinadas con objetivos previamente fijados también a diferente plazo.

Estas soluciones que se plasmarán, como no podía ser de otra forma, en normas jurídicas, y que fundamentalmente surgirán de dos proyectos de ley.

En primer lugar el proyecto de una "Ley Básica de la Agricultura y Desarrollo Rural", una ley básica que tendrá por objeto fundamental ahormar de manera definitiva las relaciones entre administraciones agrarias competentes para desarrollar políticas activas en el medio agrario y en el medio rural, establecer los cauces de cooperación y de colaboración entre Administraciones para conseguir esos objetivos, y en definitiva algo tan importante como podría ser desarrollar una auténtica Constitución del Campo que establezca las bases del desarrollo futuro de este sector y de las Administraciones que intervienen en el desarrollo de este sector.

Y un proyecto de Ley que se traduzca en una "Ley de Régimen Jurídico de la Propiedad Agraria", de las explotaciones agrarias, de las empresas mercantiles agrarias que constituya una renovación y una modernización profunda de todas las estructuras productivas que en una buena parte no se adecuan ni a las necesidades objetivas ni al futuro y a los retos que se nos plantean.

Es necesario eliminar corsés, permitir hacer un traje a la medida de este sector que le permita crecer y por lo tanto establecer los cauces de apoyo, de fomento, de medidas de todo tipo, incluidas las de fiscalidad agraria, que lleven a estructuras competitivas y a marcos de desarrollos estables.

Y tenemos para ello que mirar el pasado, no con nostalgia, sino con orgullo, y desde el pasado extraer conclusiones para el futuro. Y tenemos además que mirar el futuro con realismo y con la máxima ambición posible porque creo que somos capaces de establecer las bases para garantizar ese futuro.

Es fundamental que confiemos en lo que son nuestros grandes activos, con los que cuenta España y hoy La Rioja, nuestras tierras, nuestros campos, nuestras explotaciones, nuestros agricultores, nuestros ganaderos, nuestros empresarios, en muchos casos sufridos y arriesgados empresarios que a lo largo de muchos años han aportado su esfuerzo y su dinero por tener una industria cada día más dimensionada y cada día más competitiva.

Y por lo tanto y como decía también el Consejero de Agricultura, confiar en el factor humano. Factor humano que requiere un esfuerzo adicional a favor de nuestros jóvenes, apostando por un compromiso con ellos. El compromiso de mantener la ilusión en relación con este sector primario y con la industria derivada del sector primario y las condiciones idóneas para que se produzca un relevo generacional al frente de las explotaciones y al frente de nuestras industrias.

Creo que todo esto tiene que enmarcarse en el Libro Blanco y en las normas que lo desarrollen, desde el máximo respecto, desde el escrupuloso respeto a la realidad competencial del Estado. La Constitución de 1978 y los Estatutos de Autonomía diseñaron un modelo de Estado en el que las competencias territoriales de agricultura están residenciadas en las Administraciones Territoriales y en los Gobiernos de las Comunidades Autónomas.

Por lo tanto creemos que ese esfuerzo de coordinación para conseguir objetivos comunes es hoy más necesario que nunca, debido a esa estructura territorial y que esa triple vertiente que tenemos en el ámbito competencial que es, de una parte la Unión Europea, de la que somos tributarios y que tenemos obligación, como no podía ser de otra forma, de desarrollar las normas y reglamentos procedentes de la Unión Europea y la aplicación directa al territorio por parte de las Comunidades Autónomas, tiene que ser más que nunca compatible con la existencia de algo en lo que el Ministerio y el Gobierno cree profundamente, una Política Agrícola Nacional coordinadora, aglutinadora de objetivos comunes, ordenadora de los principios básicos de la economía y que por tanto garantice el equilibrio territorial, la solidez interterritorial, la no competencia desleal entre distintas partes del territorio y entre producciones y algo tan fundamental como que los agricultores y los ganaderos, en definitiva, el tejido productivo primario, no sea de peor condición por razón del territorio en donde se ubica.

Creo que flaco favor haríamos al sector si permitiésemos que existiesen agricultores, ganaderos o industrias agroalimentarias de primera, de segunda o de tercera, dependiendo de la Comunidad Autónoma o del ámbito del territorio en donde éstos se ubiquen. Creo que aquí cobra una enorme importancia la función del Estado, como instancia vertebradora y que garantiza la cohesión social y territorial de nuestro país.

Por lo tanto estamos inmersos en un amplio debate social, que tendrá como objeto la elaboración y la culminación de este Libro a lo largo de las Jornadas temáticas y de las Jornadas autonómicas, para conocer a pie de obra cuáles son los problemas en boca de los auténticos protagonistas de los mismos.

Y desde esa perspectiva estamos hablando en este caso de La Rioja, de una Comunidad Autónoma que a lo largo de los últimos años, si se puede decir algo de ella, es que ha sabido apostar por la modernidad de un sector, que ha tenido crecimientos en producción final agraria de entorno al 9% en los últimos años, lo que significa una estabilidad evidente en su tejido productivo.

La Comunidad cuenta con una población activa de más de 12.000 personas prácticamente ocupadas en el sector agrario, incluso con mano de obra foránea en épocas de recolección, y que obtiene, como decía su Consejero, una renta agraria de las más altas de España, si no la más alta de todas las Comunidades Autónomas.

Hablamos de una Comunidad Autónoma que ha sabido apostar y que tiene que seguir apostando por una industria agroalimentaria cada vez más competitiva, con cada vez mayor inversión en nuevas tecnologías, en calidad, en comercialización y que constituye hoy nada más y nada menos que el 21% del empleo de toda la industria riojana y casi el 37% de las ventas de toda la industria riojana.

La calidad y seguridad alimentaria son elementos que tienen que tenerse presentes si queremos ser competitivos y ser capaces de colocar nuestros productos a pesar de esos mercados o de esos países con producciones emergentes.

Quiero terminar esta intervención haciendo también un llamamiento a la reflexión sobre un elemento esencial en el futuro de este sector, y es la comercialización de los productos. Podemos producir máxima calidad, máxima seguridad alimentaria, podemos tener el mejor redimensionamiento de nuestros sectores productivos, podemos haber apostado y apostar en el futuro por la reordenación de sectores productivos para conseguir garantizar precisamente esa competitividad, pero si no tenemos unas estructuras de comercialización adecuadas, nos faltará algo esencial para garantizar esa estabilidad del sector.

Se precisa en esas estructuras de comercialización un esfuerzo que ya lo ha venido haciendo la industria en su conjunto a lo largo de los últimos años. Un esfuerzo de modernización, de dinamización, de incremento de la competitividad dentro de la estructura comercial y de redimensionamiento de la propia estructura comercial.

Hace muy poco conocían ustedes un dato, enormemente negativo para el sector agroindustrial español, que es el dato de la inflación.

El sector agroalimentario español en los dos últimos años y especialmente en el último año está siendo el sector más inflacionista de todos los sectores productivos. Un sector inflacionista, un sector que evoluciona en dientes de sierra en su estructura de precios, con altas y con bajas, es un sector inestable y es un sector abocado a crisis cíclicas.

Por lo tanto no aprovechemos coyunturas específicas, en momentos concretos campañas específicas para mejorar coyunturalmente una estructura de precios, porque sepamos que esa mejora coyuntural de la estructura de precios antes o después pasa factura, y pasa factura en términos de crisis de ese sector o de ese subsector que ha apostado por esa evolución.

Finalmente, quiero decir que con la Jornada de hoy no termina las aportaciones el Libro Blanco de la Agricultura de La Rioja sino que es el inicio, que a partir de hoy hay que seguir trabajando y aportando a este Libro Blanco la realidad de los problemas de la estructura productiva de esta Comunidad Autónoma y los planteamientos para las soluciones a corto, a medio y a largo plazo.

Quiero reiterar especialmente el agradecimiento del Ministerio de Agricultura a la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural del Gobierno de La Rioja y especialmente a su Consejero por el trabajo, la colaboración y la cooperación en el desarrollo de esta Jornada y quiero decir más, quiero destacar en esta Jornada la leal cooperación y colaboración entre el Gobierno de La Rioja y el Gobierno de España, entre la Consejería y el Ministerio a lo largo de muchos años, fruto de lo cual creo que ha sido una parte importante de los resultados positivos o de las soluciones a veces difíciles que para problemas también difíciles ambas Administraciones hemos tratado en más de una ocasión de poner sobre la mesa.

Con ese talante de colaboración, de entendimiento, y de diálogo permanente, hemos venido trabajando hasta ahora e invito a todos ustedes a seguir trabajando en los próximos días y en los próximos meses.

Muchas gracias por su atención y declaro inaugurada la Jornada del Libro Blanco de la Agricultura y Desarrollo Rural en La Rioja. Buenos días.