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Ponencias
LA HORTICULTURA EN
LA COMUNIDAD VALENCIANA: EVOLUCIÓN, ANÁLISIS
TÉCNICO Y DE FUTURO
José Vicente
Maroto Borrego.
Catedrático de Horticultura y Cultivos Herbáceos
(Fitotecnia II).
ETSIA. Universidad Politécnica de Valencia
1. INTRODUCCIÓN
La Horticultura valenciana tiene una amplísima
tradición y durante muchos años ha sido una
actividad paradigmática en el contexto agrícola
español, con una proyección tanto interior como
exterior.
Como mínimo desde la Baja Edad Media
está constatada una actividad agraria dirigida tanto
al mercado interior como al exterior y en este último
sentido destacaban en primer lugar las exportaciones de azúcar
de caña, de pasas, de arroz, de vino y de seda.
Tras la expulsión de los moriscos, a
ppios del siglo XVII, el cultivo de la caña de azúcar,
junto con otros (algodón, azafrán, etc) entró
en franca regresión, manteniéndose las producciones
y exportaciones del resto de los productos nombrados, si bien
al asociarse el cultivo del arroz con la transmisión
del paludismo, la superficie destinada a este cereal trató
de ser alejada de los entornos urbanos, desde la misma reconquista
cristiana. A pesar e ello el cultivo del arroz se amplió
considerablemente, sobre todo a partir del siglo XVIII, llegando
a ocupar terrenos no pantanosos (Mateu, 1987). Debe pensarse
que el abastecimiento de trigo en el antiguo Reino de Valencia,
procedía en 2/3 partes del exterior, bien de otras
áreas peninsulares (Aragón, Castilla), como
de otras regiones mediterráneas (algunas como Sicilia,
vinculadas a la Corona de Aragón). Algunos autores
muy conocidos, como A.J. Cavanilles, a finales del siglo XVIII,
planteaban claramente la reconversión del cultivo del
arroz en cultivos hortícolas produciéndose al
efecto diversas controversias en la sociedad valenciana.
Distintos problemas relacionados con el sector
productor de la seda (inundaciones que redujeron la superficie
del cultivo de las moreras, proliferación de la "pebrina",
enfermedad que afectaba gravemente al gusano de seda y anquilosamiento
de las técnicas utilizadas en los telares), trajeron
consigo el gran despegue de la Citricultura, sobre todo a
partir de mediados del siglo XIX, añadiéndose
en un principio los agrios a la corriente comercial de los
productos anteriormente mencionados y convirtiéndose
posteriormente los cítricos valencianos en la producción
agraria más importante en el contexto comercial tanto
del mercado interno como del exterior español y tanto
a través de la red de ferrocarriles (desde mediados
del s. XIX), como desde los puertos de mar más significativos
(Valencia, Alicante, Castellón, Burriana, Gandía,
etc).
Ya en esta misma época y sobre todo,
un poco posteriormente está constatada la exportación
de diversos productos hortícolas menos perecederos,
como cebollas, melones, etc, si bien su expansión comercial
exterior se produjo claramente en el siglo XX y siempre en
mucha menor cuantía que el volumen que suponían
los cítricos, lo que también ocurría,
incluso en mayor medida con los productos agrarios tradicionalmente
comercializados.
El gran canal comercializador abierto por los
agrios valencianos en Europa fue aprovechado claramente por
la Horticultura española a partir de la segunda mitad
del siglo XX, sobre todo a partir de la década de los
70 en que se produjo el gran despegue de la Horticultura española
en otras regiones (Andalucía Oriental, Murcia, Andalucía
Occidental), en muchos casos impulsado por empresas de producción
y servicios valencianos.
La puesta en marcha del transvase Tajo-Segura
ha sido otro factor fundamental, para el desarrollo de amplias
zonas hortícolas, sobre todo en la provincia de Murcia.
Con la irrupción de todas estas nuevas
áreas de cultivo hortícola, junto con otras
problemáticas que comentaremos, la Horticultura valenciana
ha ido disminuyendo su importancia cuantitativa y cualitativa
en el contexto español.
2. EVOLUCIÓN DE LA HORTICULTURA
VALENCIANA EN EL CONTEXTO ESPAÑOL
En la tabla
1 y en los gráficos
del mismo número puede verse cual ha sido la evolución
cuantitativa de la horticultura olerícola valenciana
en los últimos 30 años, que pasó de ocupar
en la década de los 70 una superficie superior a las
70.000 Has a algo menos de 30.000 Has en los últimos
años. La producción de hortalizas en este mismo
periodo varió desde casi 1.500.000 Tm en la década
de los 70a menos de 900.000 Tm en la actualidad. La superficie
protegida alcanzó sus mayores valores entre mediados
de los 70 y mediados de los ochenta.
La producción de tubérculos comestibles,
sobre todo patata también ha mostrado una fuerte reducción
en los últimos 30 años, tanto en superficie
como en producción (más de 18.000 Has y 300.000
Tm en los años 70 a 6000/8000 Has y menos de 200.000
Tm en los últimos años).
En las tres provincias valencianas la
reducción de la superficie destinada a la producción
de hortalizas ha disminuido en más de un 50%, tal y
como aparece en la tabla
2 y en el gráfico
2.
En la tabla
3 y en los gráficos
de la misma numeración se muestra la evolución
sufrida por las grandes cifras de la Horticultura española
y detectándose una cierta regresión en la superficie
destinada a hortalizas, un incremento de las producciones
a causa de la obtención de rendimientos más
elevados y un incremento notable en la superficie protegida
a partir de la década de los 90, que continúa
bastante mantenido. En la producción española
de tubérculos comestibles -sobre todo patata-, en los
últimos 25 años, hay una clara regresión
superficial y en menor medida-por los rendimientos más
elevados-, en la producción.
La importancia relativa de la producción
hortícola valenciana en relación con la española
aparece en la tabla
4 y en los gráficos
4, en los que se muestra que en los
últimos 25 años se constata una clara regresión
en la superficie de hortalizas(del 15,4% al 7,44%), un cierto
mantenimiento-tras una marcada alza en 1982-, de la superficie
protegida y una disminución algo menos acusada en tonelaje
(del 17,86% en 1974 al 13,79% en 1995 y al 14,77% en 1998)
que en superficie. La importancia relativa en relación
con los tubérculos comestibles, parece relativamente
estabilizada, con un repunte final en la última campaña
reportada.
En la tabla
5 y gráfico
5 puede verse la evolución
cuantitativa que ha experimentado la producción de
las principales especies hortícolas en la C.V. a lo
largo de los últimos 32 años. Aunque cultivos
tradicionalmente importantísimos en la C.V., como las
cebollas, los tomates, las alcachofas, los melones, las coles
y las patatas, continúan siendo los de mayor volumen,
en todos los casos su producción ha ido descendiendo
paulatinamente. Así p.e. las cebollas, que con fluctuaciones
diversas se mantuvo entre los 70 y los 90 entre 250.000 y
350.000 Tm, en la actualidad no alcanza o rebasa ligeramente
las 120.000 Tm. Los tomates, otra producción estelar
de la Horticultura valenciana, cuya importancia cuantitativa
se mantuvo hasta la década de los 90 ha decaído
ostensiblemente en los últimos diez años, entre
otras razones, suponemos que por la incidencia de las temibles
virosis que asolan el área mediterránea, más
intensa en producciones al aire libre o semiforzadas que son
las usuales en la C. Valenciana. El cultivo de alcachofas,
que se incrementó ampliamente a finales de los 70 (270.600
Tm en1978), no rebasa las 100.000 Tm en la actualidad. El
cultivo de melones que llegó a rebasar las 120.000
Tm, actualmente se ha reducido a la cuarta parte. La producción
de coles ha sufrido un descenso paulatino, hasta pasar de
casi 90.000 Tm en 1970-71 a 16.572 Tm en el año 2000.
La producción de patatas también ha descendido
en el período analizado a más del 50%(308.779
Tm en 1970-71 a 130.603 Tm en el año 2000). Algunos
productos, como las sandías, con incrementos notables
a ppios-mediados de los 80 (casi 170.000 en 1982), a pesar
de su reducción cuantitativa posterior parecen relativamente
estabilizados en las últimas estadísticas (en
torno a las 100.000 Tm). El cultivo de las lechugas con diversas
fluctuaciones y a la baja parece mostrarse razonablemente
estabilizado en las últimas campañas. En pimientos,
existe también, tras un periodo de claro crecimiento
( hasta 70.000 Tm en 1990), un mantenimiento relativamente
sostenido, aunque a la baja (alrededor de 40.000 Tm actualmente),
seguramente debido a la gran producción sumamente especializada
y bajo invernadero, del S. de la C. Valenciana. En fresones,
tras alcanzar cifras elevadísimas a mediados de los
80, en que la C. Valenciana llegó a encabezar la producción
española de este fruto, el cultivo en la actualidad
es casi testimonial, lo que está altamente correlacionado
con la explosión del cultivo en Andalucía occidental.
Este es un caso realmente lamentable, puesto que la producción
de fresones, como muchos autores señalaban, se complementaba
muy bien en el tiempo, con la producción de cítricos,
siendo un cultivo que en estructuras familiares podía
mantener un nivel aceptable de rentas.
Las judías verdes constituyen otros
de los ejemplos lamentables de claro descenso productivo en
los últimos años, cuando en los años
70, la provincia de Castellón era la de mayor volumen
productivo, llegándose a construir en Villarreal un
mercado específico para llevar a cabo las transacciones
de esta legumbre hortícola, cuyas instalaciones están
destinadas actualmente a otros menesteres. La cosecha de coliflores
y bróculis aparece incrementada en los últimos
años, como consecuencia probablemente del aumento de
la producción de este último taxón, aunque
a pesar de haber sido iniciado su desarrollo en la C. Valenciana
a mediados de los 70, no alcanza, en absoluto, las cifras
obtenidas con el cultivo en Murcia, muy ampliado en los últimos
años. Un caso parecido, es el que se refiere al apio,
iniciado su cultivo masivo para la exportación en nuestra
Comunidad a ppios de los 70, y que tras alcanzar casi las
20.000 Tm a ppios de los 80, en la actualidad, no llega a
las 10.000 Tm, concentradas principalmente en el la Vega Baja
del Segura. El descenso experimentado por las habas verdes
ha sido también muy espectacular, de manera que aunque
a mediados de los 70 se rebasaban las 50.000 Tm en la actualidad
el volumen producido no rebasa las 10.000 Tm. El cultivo de
la escarola, parece que tras diversos vaivenes productivos
vuelve a recuperarse. La producciones de pepinos y espinacas
también han experimentado un descenso pronunciado Las
zanahorias son un cultivo incrementado notablemente a ppios
de los 90 y bastante estabilizado posteriormente.
En las tablas 6.1. y 6.2, además de
compararse superficies y producciones de los principales cultivos
hortícolas de la C.Valenciana se adjunta una columna
sobre su importancia relativa en relación con el volumen
producido en España en 1985 y 1998, constatándose
en la mayoría de los casos una marcada disminución
de esta última ratio, en particular en cebollas, fresones,
judías verdes, tomates, berenjenas, sandías,
melones, pepinos, calabacines, espinacas, escarolas, apios,
etc. Tan sólo en productos como boniatos, habas verdes,
lechugas, chufas, nabos, coliflores, acelgas, guisantes verdes,
etc incrementamos o mantenemos nuestra proporción productiva
en relación con la española.
En la tabla 7 se presentan las principales
tipologías de protección climática y
su evolución en los últimos 15 años,
expresadas como %, constatándose en un ppio una mayor
proporción de acolchados, que ha ido disminuyendo con
el tiempo, mientras que lo contrario ha sucedido con los túneles
y las instalaciones fijas. A este último respecto debe
señalarse la consolidación que ha experimentado
el cultivo protegido bajo invernaderos ligeros en la Vega
Baja del Segura, concretamente en Pilar de la Horadada, donde
en la actualidad existe una superficie cubierta de unas 400
Has, principalmente destinadas al cultivo del pimiento, pero
también a otras hortalizas y plantas ornamentales.
La superficie destinada a flores y plantas
ornamentales ha pasado de ocupar en 1982, 559 Has a 1054 Has
en 1998, con una superficie protegida algo superior a las
200 Has. La producción de "otras flores"
y de "plantas ornamentales", ocupan en la actualidad
más del 95% de la superficie de este sector, con un
claro descenso de la destinada a claveles y rosas. Globalmente
en relación con España, esto supone que la C.
Valenciana ocupa el 21,7% de la superficie total española
de flores y plantas ornamentales, siendo la superficie destinada
a este último apartado la que supone más del
48% en relación con la ocupada por estos cultivos ornamentales
en España.
3. PRINCIPALES FACTORES QUE HAN
ORIGINADO LA EVOLUCIÓN NEGATIVA ACTUAL DE LA HORTICULTURA
VALENCIANA
Tras lo señalado en el epígrafe
anterior es evidente que en los últimos años
se ha producido una severa constricción en las grandes
cifras de la Horticultura lo que es debido a factores de muy
diversa índole, algunos de los cuales, continúan
siendo los mismos que expusimos en trabajos anteriores (p.e.
Maroto, 1982; Maroto, 1991), si bien existen otros que han
sido determinantes de esta reducción puesta de manifiesto
en los últimos años.
Entre los principales factores limitantes que
han determinado esta reducción cabe citar los siguientes:
Escasa disponibilidad de suelo
cultivable, que en el caso de la
Horticultura es de regadío y suele estar ligado a las
comarcas del litoral. Las transformaciones llevadas a cabo
en áreas más interiores en los últimos
años, lo han sido a expensas de cultivos de secano
o incluso forestales y han estado ocupadas por los agrios.
Expansión del cultivo de
los agrios. Como complemento del
punto anterior, debe reseñarse que el monocultivo de
los agrios invade paulatinamente terrenos otrora destinados
al cultivo de hortalizas, incluso en zonas hace unos años
impensables, como las marjales en que el cultivo se lleva
a cabo en bancadas. En gran medida este cambio de orientación
productiva viene dado por las menores demandas de mano de
obra que la Citricultura en relación con la Horticultura
requiere, así como por la menor complejidad de manejo
de esta última.
Presión urbanística en
zonas costeras y periurbanas.
Problemática disponibilidad
de agua para el riego, tanto en
cantidad
como en calidad,
si bien este aspecto en la actualidad, debido al descenso
productivo experimentado por la Horticultura valenciana, sólo
es cierto en este sector en comarcas muy concretas y la limitación
más que intrínseca es debida a la competencia
de otros sectores -Citricultura, turismo, etc-. Hace unos
diez años se estimaba que un 70% de las aguas de riego
procedían de cauces fluviales y un 30% de perforaciones,
que en las nuevas zonas de regadío anteriormente aludidas,
cada vez son más profundas (p.e. 200 m. en áreas
citrícolas del Valle del Palancia Medio). Desde la
década de los 70 se han constatado en diversas comarcas
(La Marina Alta, Camp de Morvedre, PLana Baixa, etc), problemas
de intrusión marina que han influido muy negativamente
en el aprovechamiento para el riego de estas aguas. En algunas
áreas de la comarca de la Vega del Segura muchos de
sus acuíferos estaban cargados de sales y ello imposibilitaba
su uso para el riego, que sólamente pudo expanderse,
aunque en mucha menor cuantía que en la provincia de
Murcia, tras el Transvase Tajo-Segura. En algunas zonas se
han detectado problemas de diversos agentes contaminantes,
algunos como los nitratos, lo son para la salubridad humana
y están bastante extendidos en nuestros acuíferos
(Legaz, Primo-Millo, 1992; Ramos,1995) como consecuencia del
exceso de fertilización nitrogenada, propio de los
sistemas intensivistas de producción -tanto hortícolas
como citrícolas-, si bien con miras al manejo de estas
aguas para el riego, su problemática es distinta y
lo que habría que contemplar serían los contenidos
en nitratos de las mismas para ajustar los valores de la fertilización
mineral nitrogenada. En la Ribera Alta, en una zona eminentemente
citrícola, se ha detectado la presencia de un acuífero
contaminado por cierto herbicida. En algunas zonas se han
planteado problemas atribuibles en unos casos a la contaminación
industrial y en otros casos poco aclarados. Así p.e.
en La Plana Baixa -sobre todo en área citrícola-,
aparecen en ocasiones algunas aguas subterráneas con
exceso de boro; en esta misma comarca se ha detectado un acuífero
con algún problema de mercurio.
Algunas de estas problemáticas aparte
de la mayor o menor importancia que puedan tener en agricultura,
su mayor repercusión, como ha sido indicado anteriormente,
estriba en los problemas derivados de su uso para el suministro
poblacional. Por otra parte el hecho de que se conozcan estas
problemáticas es un indicio de la preocupación
e interés existente por parte de la Administración
autonómica en temas sanitarios y medioambientales,
que en otras regiones españolas o extranjeras, pueden
existir y no estar detectados y/o divulgados.
Reducida disponibilidad de mano
de obra. En muchas comarcas valencianas
el desarrollo industrial y/o turístico ha hecho descender
la disponibilidad de mano de obra, que en tan gran medida
demandan los procesos hortícolas, constatándose
asímismo en muchas zonas un envejecimiento de los agricultores
dedicados a la Horticultura. La agricultura a tiempo parcial
ha sido una causa importante del desarrollo de los cítricos
y de determinadas orientaciones productivas, como el relativo
mantenimiento del cultivo de alcachofas y el descenso de muchas
otras especies. Como ocurre en otras regiones españolas,
la mano de obra inmigrante de otros países está
presente en la Horticultura valenciana.
Estructura productiva peculiar.
La superficie de las explotaciones hortícolas es en
muchos casos excesivamente reducida y atomizada, lo que constituye
un gran problema para la mecanización, la racionalización
de las operaciones productivas y la implementación
de infraestructura postrecolectora.
Financiación y/o tratamiento
fiscal. Los cultivos hortícolas
absorben cifras monetarias muy elevadas en el desarrollo de
su manejo en aprovisionamiento de materias primas (semillas,
fertilizantes, ...) y sobre todo en mano de obra. A modo de
ejemplo 1 Ha de judías de enrame puede suponer el desembolso
de más de 15.000 euros, un cultivo semiforzado de fresones
más de 32.000 euros/Ha, etc. La implantación
de sistemas fijos de forzado y de infraestructuras postrecolectoras
requiere así mismo en el sector hortícola inversiones
muy elevadas. Considerando sus necesidades de capitalización
en relación con otros sectores, el sector hortícola
valenciano no ha sido un receptor importante de fondos externos.
Infraestructura investigadora.
Hasta hace unos pocos años, en general la investigación
agraria española nunca ha sido demasiado potenciadora
del sector hortícola. En la C. Valenciana aunque existió
incluso un centro específico en Benicalap -hoy parque
de la ciudad de Valencia-, tampoco ha sido una actividad excesivamente
incentivada- y de hecho a finales de los 70, la mencionada
estación fue desmantelada y trasladada en gran parte
hacia Murcia, para prever el desarrollo hortícola murciano
tras el Transvase-, si bien desde hace unos 17 años
la CAPA (Conselleria de Agricultura y Pesca de la Generalitat
Valenciana) ha potenciado en colaboración con las cooperativas,
FCRV, IVIA y diversas cátedras de la Univ. Polit. de
Valencia- entre las que tenemos el honor de figurar-, diversos
trabajos, principalmente aplicados, con los que se ha tratado
de modernizar e implementar la Horticultura valenciana en
áreas muy concretas, creando incluso centros de demostración
específicos en las tres provincias valencianas.
Desarrollo de otras zonas hortícolas
españolas, que han irrumpido
fuertemente en los últimos decenios, como Andalucía
Oriental y algunas regiones del S. de la provincia de Murcia,
a partir de la década de los 70, amplias comarcas murcianas
desde ppios de los 80; Andalucía Occidental a partir
de mediados de los 80, etc, en algunos casos, como ya fue
mencionado en el epígrafe 1 de esta ponencia, con impulsos
iniciales surgidos desde intereses empresariales de la propia
Comunidad Valenciana, que buscaban en algunas de estas zonas
un clima más templado en invierno, un mercado de la
tierra más asequible e interesante y sobre todo y en
una primera fase, una mano de obra más barata al tratarse
entonces de regiones socialmente más deprimidas que
la C. Valenciana.
Temas diversos,
que afectan también al resto de las regiones hortícolas
mediterráneas, como grave
difusión de numerosas virosis
diversas, que parasitan a la mayoría de los cultivos
hortícolas, particularmente a solanáceas y cucurbitáceas;
concentración de
la demanda en pocos operadores;
estancamiento y reducción
de los precios de venta en relación con la situación
existente hace 15-30 años; incremento
paulatino de los costes
de producción, etc.
Irrupción de otros sectores
productivos, en las comarcas de
tradición hortícola, algunos de ellos ya mencionados,
de tipo industrial y turístico principalmente, que
además de ir ocupando paulatinamente terrenos próximos
a la costa, son y serán competidores privilegiados
en la captación de recursos, como la mano de obra el
agua, etc.
Reinvidicaciones continuas de
los marjales como humedales protegidos,
por parte de los movimientos ecologistas, ampliamente implantados
en la C. Valenciana. Estos terrenos, desde la Edad Media,
pero sobre todo a partir del siglo XVIII, fueron parcialmente
ocupados por el cultivo del arroz y a partir de la segunda
mitad del siglo XX, se destinaron en gran medida a cultivo
de plantas hortícolas, frutales e incluso en los últimos
años cítricos.
4. LOCALIZACIÓN DE LAS PRODUCCIONES
Aunque, como se vio en el epígrafe 1,
la mayor parte de las producciones hortícolas han disminuído,
la distribución geográfica es aproximadamente
la misma de hace unos diez años (Maroto, 1991).
Existen comarcas como l'Horta de Valencia en
que pese a la tremenda agresión urbanística
e industrial acaecida en los últimos 30-35 años,
-que ha provocado una mengua considerable de su Horticultura-,
existe una amplísima diversidad productiva en forma
de rotaciones copiosas en las que aparecen todo tipo de producciones
hortícolas, principalmente patatas, cebollas, acelgas,
coles, alcachofas, lechugas, zanahorias,tomates, pimientos,
melones, sandías, chufas, etc.
Existen asímismo y desgraciadamente,
comarcas como la Vega tradicional del Segura, otrora una fértil
comarca hortícola en muchas de sus zonas, que en la
actualidad está en trance de desaparición y
no sólo por una explosión inmobiliaria desorbitada
en su litoral, sino también por los cada vez más
exiguos y contaminados caudales que recibe del río
Segura, su ubre ancestral (Sánchez Conesa, Carles y
Maroto-CVER, 2002)
En una clasificación aproximada de algunos
productos y comarcas podemos señalar:
Cebollas. Ribera Alta y Ribera Baixa, Canal
de Navarrés y Camp de Túria.
Patatas: l'Horta de València, Ribera
Baixa y Baix Segura.
Alcachofas: Baix Maestrat, Camp de Túria,
Baix Segura, l'Horta de València.
Lechugas y escarolas: Ribera Alta, Ribera Baixa,
Baix Maestrat, l'Horta, Baix Segura,...
Tomate: L'Alacantí, Baix y Mitjà
Vinalopó, Ribera Baixa, Plana Baixa, Baix Maestrat,
etc.
Melones, aunque muy reducidos superficialmente,
todavía son importantes en algunas zonas de la Plana
Baixa, l'Horta, la Ribera Baixa, Baix Segura, etc.
Sandías, muy dispersas en toda el área
productiva, como Baix Segura, Ribera Alta, l'Horta, Plana
Baixa, etc
Pimientos, en el Baix Segura, la Safor, l'Horta,
etc.
Fresones: la exigua cantidad que aún
se cultiva se ubica en la Costera, Canal de Navarrés,
Vall d'Albaida...
Cultivos protegidos, aunque predominan los
sistemas de semiforzado en todas las áreas productivas,
destaca la concentración de invernaderos ligeros del
Baix Segura, sobre todo en Pilar de la Horadada, donde predomina
el cultivo de pimiento. En esta misma zona y al aire libre
también hay presencia importante de cultivos como lechugas,
bróculis, apios, etc.
Cultivos ornamentales, principalmente en l'Horta
de València, Baix Segura, etc.
5. ANÁLISIS TECNOLÓGICO
DE LA HORTICULTURA VALENCIANA
5.1. Tipología de las
explotaciones
Ya se ha señalado que el pequeño
tamaño de las explotaciones hortícolas es
una grave limitación del cultivo hortícola.
Aunque existen comarcas como el Baix Segura,
la Plana, etc, con explotaciones de mayores dimensiones,
en general este tipo de predios se destina prioritariamente
al monocultivo de los agrios y en las zonas de marjal al
arroz, cultivo que por cierto se ha reintroducido con una
cierta importancia en la Plana Baixa, tras años en
que algunas parcelas del marjal se dedicaban a la producción
hortícola. Algo similar, pero por otras razones,
ha ocurrido en el marjal de Pego-Oliva.
5.2. Diversidad e Innovación
La Horticultura valenciana ha sido tradicionalmente
muy diversa y aunque en la actualidad está muy reducida
continúa manteniendo una amplia base productiva.
La innovación en tecnología
hortícola estuvo muy presente en determinadas comarcas
valencianas a partir de los años 60, como en lo relativo
a la introducción de los plásticos, la turba,
algunos cvs, etc, seguramente como consecuencia de las importantes
emigraciones estacionales de finales del verano-ppios del
otoño, para realizar la vendimia, que en aquella
época se realizaban, hacia países vecinos
como Francia, donde estos emigrantes estacionales además
de conseguir una renta adicional que en nuestro país
era imposible conseguir, tomaban contacto con todas estas
innovaciones tecnológicas. Asímismo la introducción
de nuevas posibilidades productivas ampliando las especies
o taxones hortícolas, es algo que fue desarrollado
con éxito, por diversas empresas valencianas (Pascual
Hermanos, ETASA,...) desde finales de los años 60
y sobre todo en los años 70, iniciando desde el propio
ámbito geográfico el cultivo y la exportación
de numerosísimos productos con miras a su exportación,
como el apio, los fresones, la lechuga Iceberg, el maíz
dulce, los melones cantalupos, las coles chinas, el bróculi,
etc (Maroto, 1975). La propia y peculiar política
de estas empresas, líderes durante muchos años
en la producción y exportación de éstos
y otros productos (tomate cherry, pimientos cuadrados, rabanitos,...)
y la escasa capacidad "reproductiva" de nuestros
excelentes horticultores de Benifaió, de Sueca, de
la Plana, etc, más receptivos hacia el cultivo de
los agrios o el atractivo empleo de las fábricas,
hicieron que hoy consideremos con nostalgia y decepción
que nuestra Comunidad perdió su gran oportunidad
hortícola. Una parte importante de muchos de los
programas de I+D, que se han desarrollado desde los 80 y
se vienen desarrollando aún en la actualidad, en
Murcia y Andalucía, que a veces se presentan como
primicias, fueron abordados y resueltos en el ámbito
privado de las empresas anteriormente aludidas en los años
70 y en gran medida iniciados en su desarrollo desde la
Comunidad Valenciana.
Como se señaló anteriormente desde hace más
de 15 años la CAPA ha tratado de incentivar y potenciar
la Horticultura, estableciendo principalmente diversos convenios
con cooperativas (ANECOOP, FECOAV) y Fundación Caja
Rural Valencia en los que intervenían investigadores
del IVIA , el STTA y la ETSIA de la Univ. Polit. de Valencia.
En un principio se hicieron inversiones de cierta consideración
para establecer campos de experiencias en las tres provincias
valencianas, en los que adicionalmente se ofreciera a los
agricultores un amplio abanico de nuevas posibilidades productivas
con tecnologías modernas de manejo. En este sentido
algunos productos y sistemas, hoy ampliamente difundidos
como la sandía sin semillas, los tipos especiales
de melones, el tomate en ramillete, el romanesco, el cultivo
hidropónico, nuevas posibilidades de calendarios
productivos, etc han sido desarrollados desde el ámbito
de estos trabajos.
Probablemente en el ámbito de la innovación
los casos más claros actualmente reseñables
haya que buscarlos en la cooperativa Surinver del Pilar
de la Horadada, con una amplia diversificación productiva,
y a menor escala en la cooperativa Unió Protectora
de El Perelló, que concentra una curiosa producción
de hortalizas orientales. Todo ello sin desdeñar
el trabajo realizado desde ANECOOP en su finca experimental
de Museros.
En la actualidad y como se indicará
posteriormente existe una verdadera preocupación
en el sector hortícola organizado hacia la utilización
de pautas productivas respetuosas con el medio ambiente
y por supuesto que den producciones que resulten seguras
para los consumidores.
5.3. Manejo
5.3.1. Horticultura protegida
Existe en la C. Valenciana un claro
predominio de los sistemas de semiforzado, en forma de
acolchados, túneles bajos y cubiertas flotantes,
que suelen emplearse en cultivos de melones, sandías,
pimientos, fresones, etc. Las espalderas de cañizos
y/o recubiertas con plástico aún pueden
verse en algunos cultivos como el tomate en comarcas como
La Ribera Baixa, l'Horta, etc.
Existen núcleos más o menos
dispersos de invernaderos y grandes túneles a lo
largo de toda la Comunidad Valenciana, siendo, como se
ha dicho, la zona del Pilar de la Horadada en el Baix
Segura, la que registra la mayor concentración
de invernaderos, destinados principalmente al cultivo
de pimientos y de flor cortada. En otras comarcas de la
provincia de Alicante (Vinalopó, l'Alacantí,
la Marina,...); en la de Valencia (La Safor, Ribera Baixa,
l'Horta,...), y en la de Castellón (La Plana Baixa
y el Baix Maestrat), también existen instalaciones
fijas de forzado destinadas principalmente al cultivo
de tomates, pimientos, plantas ornamentales,...). En el
Perelló (l'Horta) existe una superficie protegida
de grandes túneles principalmente dirigida a la
obtención de hortalizas orientales. En algunas
áreas de l'Horta de València hemos constatado
la producción de patatas bajo invernaderos de mallas.
En general este tipo de instalaciones fijas no suele disponer
de calefacción, si bien tampoco es inusual en algunas
explotaciones, y resulta muy frecuente en ellas el cultivo
sobre suelo no convencional.
5.3.2. Mecanización
Aunque el sector hortícola no está
excesivamente mecanizado desde una perspectiva global,
con arreglo al tamaño medio de las explotaciones,
existen prototipos realmente interesantes a escala, que
desarrollan muchas de las tareas de cultivo (cosechadoras
de chufas, rejas vibradoras para recolectar raíces,
tubérculos y bulbos, etc).
Existe un predominio claro de la maquinaria
plurivalente de media-baja potencia.
Para la realización de labores preparatorias
del terreno suelen alquilarse tractores de mayor potencia,
junto con implementos realmente modernos (p.e. el laser).
De cualquier manera no es infrecuente encontrarse,
incluso en parcelas no excesivamente amplias, con maquinaria
más compleja (cosechadoras de patatatas, zanahorias,
etc).
En explotaciones medias también
pueden verse bastidores de apoyo a la recolección
de lechugas, bróculis, etc, arrastrados por tractores.
5.3.3. Material vegetal
En los últimos 30 años en
la C. Valenciana, como en otras áreas hortícolas
españolas, se han impuesto mayoritariamente los
nuevos cvs hortícolas, muchos de ellos híbridos,
suministrados por las grandes empresas transnacionales
que han desplazado en gran medida a los cvs tradicionales
y/o autóctonos, algunos de ellos de gran interés
en cultivos como la cebolla (cvs Babosa, Llíria,
Valenciana de Grano,..), melones (Pinyonet, Roget, Tendral,..),
habiéndose constatado un claro efecto de erosión
genética.
Los actuales sistemas de comercialización
imponen una gran uniformidad en el consumo que suele afectar
al material de propagación. A pesar de esto, en
los mercados locales existen ciertas posibilidades de
comercialización rentable (aunque a escala reducida)
para determinados cvs tradicionales, como el tomate Valenciano,
el pimiento Valenciano, la berenjena Listada de Gandía,
el melón alficoz, la cebolla Babosa, etc.
5.3.4. Riego y fertilización
La disponibilidad del agua ya se ha señalado
que es una severa restricción para la expansión
de la Horticultura y los cultivos de regadío en
la C. Valenciana. La Administración autonómica,
a través de su Conselleria d'Agricultura i Peixca
siempre ha sido consciente de la importancia que este
factor tenía en el desarrollo de la agricultura
valenciana y prueba de ello es que a sus instancias y
con su patrocinio se creó en 1993 un grupo de trabajo
actualmente integrado en el CVER (Centro de Estudios del
Riego) agrupando en el mismo a diversos profesores/ investigadores,
de diferentes disciplinas, principalmente la Univ. Polit.
de Valencia y del IVIA, para abordar desde una perspectiva
pluriobjetiva (hidraúlica, higrogeológica,
económica y fitotécnica), todos los aspectos
relacionados con el manejo del riego en los distintos
cultivos del regadío valenciano, entre los que
se cuentan los hortícolas.
Tradicionalmente en nuestra Horticultura
se ha utilizado el riego a manta, pero en los últimos
15-20 años, como ha ocurrido de una manera más
amplia en Citricultura, se han expansionado ampliamente
los sistemas de riego localizado, impulsados directamente
por la política agraria de la Generalitat Valenciana.
En cultivo bajo invernadero puede decirse
que la mayor parte del riego suministrado a las plantas
lo es a través de sistemas localizados o mediante
el cultivo sobre sustratos con soluciones nutritivas.
Además de las ventajas indudables- cuando están
manejados adecuadamente-, que estos sistemas suponen en
el suministro hídrico a las plantas, su utilización
permite modular y racionalizar la nutrición mineral
de las plantas de acuerdo con las necesidades que tienen
en cada momento, practicando la fertirrigación.
La práctica de la fertirrigación además
de las indudables ventajas que suele ofrecer respecto
del manejo tradicional, permite de manera muy clara, mejorar
los índices de calidad de las hortalizas, aspecto
fundamental para una comercialización rentable.
Los trabajos del prof. Montalvo, actualmente en el CVER,
están permitiendo conocer de una manera rigurosa
las fortalezas y debilidades de los sistemas de riego
localizado más utilizados en la C. Valenciana (Montalvo,1988
y 1989). Tanto en el CVER, como en el IVIA (p.e. trabajos
de los Dres Pomares, Ferrer, Ramos, etc) y utilizando
la red meteorológica que la CAPA ha difundido en
las diversas comarcas valencianas, se trabaja en el conocimiento
de las necesidades hídricas de los cultivos, en
la incidencia de la fertilización N sobre la contaminación
de acuíferos, en las posibilidades de reutilización
de aguas residuales para el riego, etc.
En conducción con soluciones nutritivas
y sustratos, en la actualidad, como ocurre en otras horticulturas,
suelen predominar los sistemas abiertos, lo que debe ser
replanteado, por el riesgo de salinización de acuíferos
que estos sistemas entrañan. Su transformación
en sistemas cerrados y recirculantes es compleja y en
la actualidad no existen medidas totalmente inocuas para
el medio con la reutilización de las soluciones
finales, pero esta reconversión debe contemplarse
y estudiarse.
5.3.5. Protección de cultivos
y Producción Integrada
A los problemas tradicionales que supone
el cultivo de plantas de ciclo corto en climatologías
templadas, como son los cultivos hortícolas en
la C. Valenciana, debido a que la intensividad de las
producciones suele conllevar la prolificidad de plagas
y enfermemades (Maroto, 1982, 1991), se les han unido
en los dos últimos decenios del siglo XX-de manera
similar a lo acontecido en otras áreas hortícolas
españolas y extranjeras-, la expansión de
nuevas plagas (Liriomyza trifolii, L.huidobrensis, Frankliniella
occidentalis, Nosonovia ribis-nigri, nuevas razas de Bemisia
tabaci, etc), que además del daño directo
que acarrean, la mayoría de ellas sobre numerosos
cultivos, algunas de las mismas son transmisoras de temibles
virosis (Frankliniella-TSWV, Bemisia-TYLCV, pulgones-CMV,CMV-Carna-5,
etc). La situación a la que se ha llegado en la
Horticultura de muchas regiones de todo el mundo, tendría
en términos literarios mucho de maldición
bíblica y en determinados momentos la gravedad
de la situación creada ha hecho, incluso llegar
a pensar, que el sector hortícola podría
desaparecer.
Los tradicionales métodos de lucha
química resultan en ocasiones poco eficaces para
el control de algunos de estos vectores y ello ha conllevado
a estados de desánimo, desconcierto, etc. A pesar
de todo estas dificultades han conducido a agudizar el
ingenio y junto con las nuevas tendencias hacia un control
fitopatológico más respetuoso con el medio
ambiente, utilizando pesticidas más específicos
y con poco impacto ambiental, a desarrollar y utilizar
más ampliamente sistemas complementarios y alternativos
de la lucha química, como la lucha biológica,
el empleo de barreras físicas, trampas cromáticas,
uso de portainjertos, reguladores del crecimiento de insectos,
protección de los semilleros con mallas anti-insectos,
etc, en un objetivo común dentro del concepto ya
antiguo de lucha integrada (FAO, 1966; De Bach, 1974),
existiendo casos realmente espectaculares, como los que
pueden verse en la producción protegida de pimientos
del Pilar de la Horadada.
Los resultados conseguidos en la C. Valenciana, dentro
del ambicioso plan del MAPA, dirigido en nuestra Comunidad
por el investigador del IVIA V. Cebolla, para sustituir
el uso del bromuro de metilo en la desinfección
de suelos hortícolas son otra prueba del éxito
de estas nuevas orientaciones.
El apoyo manifiesto de la Generalitat
Valenciana hacia la formación de profesionales
conocedores de los recursos de la protección integrada
(ATRIAs, ADVs), ha sido crucial en el desarrollo de este
nuevo enfoque, que no sólo se reduce al ámbito
de la protección vegetal, sino que lo transciende
en un contexto que tiene como eje a la sostenibilidad
de los sistemas productivos a través de lo que
se denomina Manejo integrado
o Producción
integrada de los cultivos,
en el que además de la lucha contra plagas y enfermedades,
también se contemplan otros aspectos del manejo-riego,
fertilización, técnicas diversas,..-, que
pueden afectar a la calidad de las propias producciones
y a la estabilidad del medio natural sobre el que se desarrollan,
como una fertilización y un riego adecuados, unas
adecuadas labores de manejo, etc.
Muchos productores-comercializadores
tienen sus propias pautas como ANECOOP y su marca Naturane,
homologada por EurepGap, otras empresas siguen las especificaciones
de las normas AENOR N, 15001,15003, etc.
En la actualidad existen diversos reglamentos
sobre producción integrada de diversos productos
hortícolas a punto de ser hechos oficiales por
la CAPA de la Generalitat Valenciana.
5.3.6. Comercialización
La Horticultura valenciana ha tenido, como
se señaló anteriormente una clara vocación
exportadora y hace unos años desde nuestra Comunidad
se exportaba la mayor parte de la producción hortofrutícola
española (p.e. hasta mediados de los 80, más
del 45% de la exportación española de hortalizas,
aparecía comercializado por empresas radicadas
en la Comunidad Valenciana). Esta situación ha
variado en relación con la evolución de
la propia Horticultura y el quebranto comentado de una
parte importante del empresariado privado valenciano.
No obstante cooperativas de segundo grado, de origen y
ubicación valencianos, como ANECOOP, aunque comercializan
productos no sólo producidos en la C. Valenciana,
continúan liderando el sector hortofrutícola
con producciones olerícolas muy importantes como
las sandías, los melones, los pimientos, etc. A
este respecto debe destacarse, como ya ha sido comentado,
su plan experimental en desarrollo de productos y sistemas
hortícolas en sus instalaciones de Museros.
En las horticulturas periurbanas, el agricultor
suele ser detallista en los propios mercados locales o
lleva sus mercancías directamente a los mercados
centrales (en Valencia la denominada "fila de comptar")
o a determinados clientes, que pueden ser incluso supermercados,
siempre y cuando logre establecer los calendarios productivos
exigidos.
Para algunos productos (patatas, cebollas,
melones,...) a veces vende sus producciones a intermediarios,
que son los encargados de comercializarlos.
Las cooperativas agrarias juegan en la
actualidad un papel muy importante, sobre todo en determinadas
comarcas (p.e. Surinver en el Pilar de la Horadada, sobre
todo en pimientos, lechugas, bróculis, etc; en
la Ribera, las cooperativas de Alginet, l'Alcúdia,
Benifaió, etc, en diversos productos hortofrutícolas,
en l'Horta S, existen cooperativas con volúmenes
importantes de exportación en coles chinas, hinojos,
etc; en Benicarló, su cooperativa tiene un volumen
de negocio hortofrutícola realmente importante,
etc) para la comercialización exterior o interior
de sus productos hortícolas. Como anécdota,
la cooperativa Unió Protectora de El Perelló,
posee una base productiva de hortalizas orientales que
expende directamente a supermercados distribuidores de
restaurantes chinos de toda Europa.
6. FUTURO DE LA HORTICULTURA VALENCIANA
Con todas las restricciones señaladas,
derivadas de la disminución cuantitativa que ha experimentado
el sector hortícola valenciano, creemos en el futuro
de la Horticultura valenciana, que debe estar basado en los
siguientes aspectos:
Mejora de la calidad,
no sólo externa, puesto que los productos hortícolas
valencianos ya están suficientemente acreditados, sino
también atendiendo a su calidad intrínseca,
derivada de la utilización conjunta de tecnologías
tradicionales, modernas y sobre todo respetuosas con los consumidores
y el medio natural.
Implementación de todo
tipo de protecciones climáticas
que permitan una mayor ampliación de los calendarios
productivos, buscando "huecos" de mercado para muchas
producciones. Para el desarrollo de instalaciones fijas es
primordial la existencia de financiación externa.
Agrupación de productores
en mayores superficies de explotación y en organizaciones
de productores que les permitan
acceder a fondos operacionales de la PAC, rentabilizando sus
sistemas de manejo, permitiéndoles hacer inversiones
en infraestructuras de postrecolección -imprescindible
para ofertar una buena calidad o "condición"
en el mercado-, disminuir los costos de producción,
así como facilitando la adopción de nuevas estrategias
productivas.
Mantener y ampliar la diversificación
productiva tanto en cultivos olerícolas
como en ornamentales.
Profesionalizar al máximo
a los horticultores. La Horticultura
es un sector complejo, con una gama muy amplia de productos
que requieren de técnicas muy específicas cuya
aplicación correcta en la actualidad sólo puede
estar al alcance de personal especializado y dedicado íntegramente
a esta actividad.
Incentivar
desde las administraciones públicas y las empresas
privadas los trabajos de investigación en Horticultura,
con un adecuado seguimiento de los resultados obtenidos, con
el fin de que puedan repercutir positivamente en el sector.
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