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Ponencias

ASPECTOS GENERALES DE LA EMPRESA AGRARIA ESPAÑOLA

José Manuel Martín Lozano
Pedro Pablo Pérez Hernández
Miguel Romero Velasco


Profesores Titulares e Investigadores de la Unidad de Economía y Política Agraria de ETEA (Institución Universitaria de la Compañía de Jesús). Córdoba


5. DIAGNOSTICO DE LA EMPRESA AGRARIA ESPAÑOLA

En este epígrafe trataremos de reflexionar sobre la situación de la empresa agraria española. En primer lugar esbozaremos una matriz DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) de la empresa agraria y en segundo lugar, partiendo de datos secundarios, intentaremos dar unas pinceladas sobre los principales rasgos (evolución y situación actual) de la empresa agraria española.

5.1. Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades (DAFO) de la empresa agraria española

Debilidades

Destacamos entre ellas las siguientes:

  • Dotación de recursos naturales: calidad del suelo (erosión, desertización...), pendiente, pluviosidad. La empresa agraria está sujeta a una dependencia no controlable y escasamente influenciable en algunos casos, sobre el medio natural.

  • Incorporación de nuevas tecnologías a un ritmo inferior al de otros sectores. La ruptura con las técnicas tradicionales resulta a veces compleja en la agricultura; esta situación evidencia, en muchos casos, la perdida de competitividad de nuestras empresas con relación a otros países.

  • Escasa cultura de empresa. La no-consideración de la explotación agraria como verdadera empresa por parte de sus propietarios, hace que la mayoría de los aspectos relacionados con la llamada cultura empresarial estén ausentes. La poca o nula utilización de técnicas de gestión modernas, la escasa orientación al mercado, la ausencia de planificación y búsqueda de nuevas alternativas de producción, etc., son claros ejemplos de lo expuesto. La explotación agraria cumple con los estándares de cualquier empresa. Las funciones de aprovisionamiento, producción y comercialización, unidas a una adecuada gestión de los recursos humanos y a una eficaz labor de la función directiva por parte del empresario-propietario, cimientan una estructura empresarial normal. Como consecuencia, conviene hablar de verdadera empresa y no de explotación sin más.

  • Escaso nivel formativo. Como norma general, la escasa formación del propietario y la baja cualificación de la mano de obra de la empresa agraria, suelen ser la carta de presentación de una unidad económica de producción que contrasta con la mejor preparación de empresas de otros sectores.

  • Búsqueda del subsidio en vez de competitividad. Sin entrar a valorar la necesidad o no de la subvención, existe el peligro de que la política de ayudas pueda provocar en el empresario cierta parálisis en el ejercicio de la función empresarial, entendida ésta como búsqueda constante de iniciativas que le permitan competir en el mercado. Si la subvención garantiza una renta y el empresario no tiene que hacer nada para generarla, se puede entrar en una situación de autocomplacencia empresarial.

  • Escasa capacidad para diferenciar productos o para conseguir costes competitivos. Aún siendo conscientes de la dificultad de la innovación en el sector agrario en cuanto a productos se refiere, el tema se agrava si le añadimos la escasa mentalidad innovadora presente en muchos agricultores. En cuanto al control de los costes debemos distinguir los externos y no controlables de los internos que pueden ser modificables y racionalizables por parte del empresario; la ausencia de una buena gestión económico-financiera hace que algunos costes sean excesivamente elevados.

  • Alto nivel de endeudamiento. Esta situación provoca la imposibilidad de acometer nuevas inversiones y proyectos de futuro.

  • Escasez de canales de comercialización y ausencia de control sobre los Mismos. Muchos productos agrarios españoles tendrían un mejor acceso al mercado (nacional e internacional) si se resolviese este problema.

Fortalezas

  • Capacidad del empresario agrario español para adaptarse a los cambios derivados de la política agraria.

  • Mercados exteriores tradicionales consolidados.

  • Especialidades mediterráneas. La dieta mediterránea está de moda. Las propiedades beneficiosas para la salud de la dieta mediterránea (en un momento en que la seguridad agroalimentaria está de moda) y la proliferación de enfermedades que pueden tener parte de su origen en la ausencia de una dieta adecuada, hacen que nuestros productos agrarios cobren una importancia vital es este sentido. Como ejemplo estrella, el aceite de oliva.

  • Clima que permite productos tempranos. Aprovechar las ventajas climáticas de nuestro país, se convierte en un elemento diferenciador clave para competir en el mercado internacional.

Amenazas

  • Escaso poder negociador del agricultor individual frente a clientes y proveedores. La dificultad del agricultor de imponer criterios en el proceso de negociación representa una seria limitación para el desarrollo normal de la actividad. En estos casos se hace necesaria la unión de los agricultores en aras de una mayor fortaleza en la negociación.

  • Acuerdos de la UE con PECOS y Magreb. Competir con países que mantienen estructuras de costes inferiores a los nuestros con productos de calidad similares, hace muy complicada la diferenciación. Seria amenaza para el desarrollo de nuestra competitividad.

  • Envejecimiento demográfico. Sobre todo, en una situación en la el relevo generacional no está garantizado. Los jóvenes no contemplan la gestión de la empresa agraria como una verdadera alternativa en su futuro profesional.

  • Ausencia de mano de obra. El éxodo de población del medio rural al medio urbano, la escasa promoción de la actividad agraria en todas sus vertientes, como posibilidad de obtención de un empleo o de emprender una actividad empresarial, amenazan seriamente la supervivencia del sector

  • Liberalización del mercado exterior. Las continuas presiones de los países externos a la U.E. para que la liberalización de los mercados sea un hecho, representa una seria amenaza para la supervivencia de muchas de las empresas que existen en la actualidad y que difícilmente podrán competir en términos de igualdad con unidades económicas de producción más eficientes desde el punto de vista de los costes empresariales.

Oportunidades

  • Nuevas formas de demanda: caza, pesca, turismo rural...
  • Incremento en la demanda actual: expansión de la dieta mediterránea
  • Incremento de la sindicalización: incremento del poder negociador
  • Ayudas a la modernización de regadíos
  • Incorporación de nuevas tecnologías

5.2. Principales rasgos de la empresa agraria española: un breve análisis

A continuación exponemos la situación de las explotaciones agrarias españolas según diferentes datos tomas de los Censos Agrarios de 1989 y de 1999. Igualmente nos detendremos en los datos del último censo agrario para exponer la situación actual de las explotaciones españolas.

Respecto a la superficie agraria útil se ha producido un notable aumento en valores absolutos respecto al dato de 1989. Así, se ha incrementado en casi 1,6 millones de hectáreas en los diez años considerados correspondiendo el aumento más significativo el de pastos y olivar, seguido de herbáceos y barbechos. El resto de cultivos leñosos (frutales, viñedo y otros) se reducen en 115.000 hectáreas.

Cuadro 1: Distribución de la Superficie Agraria Útil (Hectáreas)

Superficie Agraria Útil Censo Agrario 1989 Censo Agrario 1999 Variación Absoluta Variación %
Herbáceos y barbechos 12.094.633 12.399.723 305.090 2,5
Frutales 1.210.316 1.151.968 -58.348 -4,8
Olivar 1.789.864 2.273.589 483.725 27,0
Viñedo 1.082.238 1.035.347 -46.891 -4,3
Otros leñosos 70.696 59.733 -10.963 -15,5
Pastos permanentes 8.492.759 9.396.427 903.668 10,6
TOTAL 24.740.506 26.316.787 1.576.281 6,4
Fuente: Censo Agrario 1989 y 1999. MAPA


En el Gráfico 1 se realiza una comparación de diversos indicadores correspondientes a los años 1989 y 1999. En ellos se observa un aumento proporcional (además de en valor absoluto) tanto de la superficie agraria total como de la superficie agraria útil y de ésta sobre el total. No obstante, aún cuando los valores absolutos son superiores en el año 1999, la superficie labrada es inferior en proporción a la superficie útil en 1999 respecto a lo que representó en el censo de 1989. Finalmente, el número de UTA por explotación se ha incrementado también en el último censo

Gráfico 1: Principales indicadores de la agricultura española.

Esta modificación en la SAU no sólo ha sido cuantitativa sino que ha tenido un reflejo claro en la proporción que cada tipo de cultivo representa sobre el total de la SAU en España. El Gráfico 2 recoge un cambio significativo de la distribución de la SAU en los dos escenarios. Se produce un ligero aumento de la superficie dedicada a pastos y al olivar sobre el total. Proporcionalmente la reducción se produce en los cultivos herbáceos-barbecho (a pesar del aumento experimentado en valor absoluto), en frutales y en el viñedo.

Gráfico 2: Dedicación de la Superficie Agraria Útil según destino.

Qué duda cabe que la incidencia de la PAC en los datos que se exponen tiene una gran importancia. Como ejemplo podría citarse el caso del olivar y el mantenimiento de la ayuda a la producción a pesar de la reforma.

De igual forma, se han producido variaciones en el tamaño medio de las explotaciones según cultivos (Gráfico 3) si bien no tan acusado como el caso de las explotaciones ganaderas como veremos. De entre todas las variaciones destaca la correspondiente a los cultivos herbáceos que han pasado de 9 a 14 hectáreas de media. No obstante, el tamaño medio de las explotaciones es muy pequeño y, por otro lado, habría que tener en cuenta la distribución del número de explotaciones por tamaños lo que daría una visión más completa de la situación actual.

Gráfico 3: Tamaño medio de las explotaciones agrícolas

Las explotaciones ganaderas sí han tenido una variación muy intensa en cuanto a la dimensión existente en el censo de 1989. El aumento en el número de cabezas de ganado ha sido global para los tipos de ganado considerados (ver Gráfico 4). Ese aumento ha sido superior al 200% para el caso de porcino y al 100% para el caso de bovinos y aves (121% y 144% respectivamente). El aumento en caprino rozó el 100 % y en ovino alcanzó el 44 %.

Este cambio viene motivado por la desaparición de más de 559.000 explotaciones (el 37,6% de las existentes en 1989), mientras que el número de cabezas de ganado ha aumentado en todos los tipos de ganado. Este claro reajuste en el sector ganadero ha aumentado y adecuado la dimensión de las explotaciones ganaderas españolas para ser más competitivas con las del resto de Europa.

Gráfico 4: Tamaño medio de las explotaciones ganaderas

En cuanto al tipo de mano de obra empleada en las explotaciones agrarias se ha producido un cambio importante entre los dos escenarios. La mano de obra familiar sigue siendo muy superior a la no familiar, pero mientras la primera se reduce, la segunda aumenta. Así, mientras que la mano de obra familiar representó en 1989 el 75,91% para reducirse en 1999 a un 67,73%, la no-familiar aumentó de un 24,09% al 32,27%.

Gráfico 5. Tipo de mano de obra empleada en las explotaciones agrarias

Profundizando en los datos del censo de 1999, la situación de las explotaciones agrícolas en España se caracterizan por ser reducidas por término medio, aunque el número de explotaciones que han aumentado sensiblemente su tamaño ha incrementado respecto a la información aportada por el censo de 1989. De todas las explotaciones dedicadas a un cultivo vegetal la de mayor tamaño corresponde a la dedicada a cereales grano con algo más de 16 hectáreas en 1999 frente a un valor de 9,96 en 1989. Esto mismo ha ocurrido para los cultivos industriales que en 1999 las explotaciones alcanzaban las 14 hectáreas de media frente a 9,4 hectáreas en 1989. Igualmente los barbechos se han incrementado en estos diez años cerca de dos hectáreas de media. El caso de las explotaciones dedicada a leguminosas granos ha experimentado un aumento espectacular pasando de menos de 1,5 hectáreas de media a 5,5 hectáreas en los dos escenarios considerados.

Gráfico 6: Tamaño medio de la explotación agrícola por cultivos anuales

1999
Fuente: Censo Agrario 1999. MAPA
 
1989
Fuente: Censo Agrario 1989. MAPA

Para el caso de cultivos leñosos los tamaños son mucho más reducidos, siendo el olivar con 3,78 hectáreas de media el de mayor tamaño (Gráfico 7). Destaca claramente el retroceso experimentado por el viñedo, único cultivo leñoso que ha visto reducido su tamaño medio.

Gráfico 7: Tamaño medio por explotación de cultivos leñosos

1999
Fuente: Censo Agrario 1999. MAPA
 
1989
Fuente: Censo Agrario 1989. MAPA

La procedencia de la mano de obra en las explotaciones agrarias españolas sigue siendo en el año 1999 de manera mayoritaria familiar, en la que predomina la que el propio titular de la explotación le dedica. Esta unida a la del cónyuge supone más del 56 % del total de la mano de obra empleada en el sector agrario en 1999 y el 60% en el año 1989.

Gráfico 8: Mano de obra empleada en el sector agrario

1999
Fuente: Censo Agrario 1999. MAPA
 
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Fuente: Censo Agrario 1989. MAPA

Dentro de la mano de obra familiar la aportada por el titular y familia representa el 76 % mientras que la mano de obra no familiar supone el 24% en el año 1989. Este mismo dato en 1999 supone el 68% para el titular y familia por un 32% de la mano de obra contratada. Es te cambio es muy significativo pues supone un trasvase de mano de obra familiar hacia la contratada muy considerable.

Gráfico 9: Distribución de la mano de obra familiar

1999
Fuente: Censo Agrario 1999. MAPA
 
1989
Fuente: Censo Agrario 1989. MAPA

Dentro de la mano de obra familiar en el censo de 1999 el titular ha asumido un mayor protagonismo descendiendo considerablemente la aportación de otros miembros de la familia (en 5 puntos) y también del cónyuge (2 puntos).

Finalmente, la mano de obra no familiar es mayoritariamente eventual.

Gráfico 10: mano de obra no familiar en el sector agrario

1999
Fuente: Censo Agrario 1999. MAPA
 
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Fuente: Censo Agrario 1989. MAPA

Sin embargo en los diez años que van entre ambos escenarios se ha producido un hecho muy significativo: mientras que en el escenario de 1999 casi sus dos terceras partes de la mano de obra son eventuales (61%) y el tercio restante es fija (39%) en el escenario de 1989 el peso de la eventual (65%) era superior a la fija (35%) en cuatro puntos.

Gráfico 11: Número de Explotaciones Agrícolas según OTE

1999
Fuente: Censo Agrario 1999. MAPA
 
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Fuente: Censo Agrario 1989. MAPA

Otro aspecto a tener en cuenta es la distribución de 1.790.162 explotaciones según la orientación técnico-económica (OTE) mayoritaria en 1999 (Gráfico 10). El mayor número de explotaciones corresponde a las de olivar con el 29 % del total (327.108) en 1999 frente a un 17% en 1989.

A continuación le siguen los frutales y cítricos con un 24 % y 271.142 explotaciones en 1999 frente a un 27% en 1989. Le siguen las explotaciones dedicadas a los cultivos COP con un 13% y 173.272 explotaciones en 1999 frente a un 15% en 1989. El viñedo se sitúa con un 12% y 132.473 explotaciones en 1999 frente a un 10% en 1989.

Respecto a la distribución de explotaciones según OTE en ganadería, destacan en primer lugar las dedicadas a ovejas y cabras con el 43 % del total y 108.524 explotaciones en 1999 frente a un 51% en 1989. Le siguen las de bovinos para carne con el 22% y 56.875 explotaciones. A continuación se sitúan las explotaciones de bovinos de leche con el 18 % del total y 47.891 explotaciones y ya más alejadas las dedicadas a animales granívoros con el 14% y 37.193 explotaciones.

Gráfico 12: Número de Explotaciones Ganaderas según OTE

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Fuente: Censo Agrario 1999. MAPA
 
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Fuente: Censo Agrario 1989. MAPA

Respecto a los bovinos en su conjunto representan en 1999 el 43% del total si agregamos los de leche, carne y mixtos. Mientras que en 1989 supusieron un 41%.

Por último, las explotaciones mixtas en las que no predomina ninguna orientación concreta (Gráfico 12), predominan en 1999 las explotaciones dedicadas a varios cultivos con el 35 % y el 33% de las explotaciones mixtas respectivamente (es decir, 131.570 y 128.773 explotaciones). Por otro lado las explotaciones sin OTE específica corresponden al 7,35% del total y el total de explotaciones mixtas representan el 21,57% del total de explotaciones. Este último dato pone de manifiesto la diversificación de las explotaciones agrarias españolas.

Gráfico 13: Número de Explotaciones Mixtas según OTE

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Fuente: Censo Agrario 1999. MAPA
 
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Fuente: Censo Agrario 1989. MAPA