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Ponencias

APORTACIÓN
DE CCAE SOBRE COOPERATIVISMO
Jornada Temática "Empresa
Agraria y Cooperativismo"
Madrid, 18 y 19 de abril de 2002
JUSTIFICACION
Y METODOLOGÍA
MARCO DE REFERENCIA
I. "CONSIDERANDOS"
II. OBJETIVOS PLANTEADOS
POR LAS COOPERATIVAS
III. MEDIDAS PARA ALCANZAR
LOS OBJETIVOS FIJADOS
ANEJO

MARCO DE REFERENCIA
I. "CONSIDERANDOS"
La Confederación de Cooperativas Agrarias
Españolas entiende que en el ámbito de la evolución
del marco político, económico y social las cooperativas
están llamadas a jugar un papel preponderante para
responder a los nuevos retos, atendiendo tanto a las aspiraciones
de mejorar la renta de los agricultores, como a las nuevas
exigencias de la sociedad.
El cooperativismo agrario debe seguir sirviendo
para mejorar la rentabilidad de la actividad de sus socios,
que cada vez más pasará no sólo por la
mejora de las rentas agrarias, sino de la capacidad de captar
valores añadidos en actividades relacionadas con la
actividad productiva: Transformación, Comercialización,
y Desarrollo Rural.
Como se expone a continuación, las cooperativas agrarias
se caracterizan por una serie de singularidades que les asignan
un peso social y económico propio y las convierten
en herramienta imprescindible para el desarrollo de cualquier
política agraria: tanto para la concepción y
el desarrollo de las tendencias ya esbozadas en la A-2000
como para el diseño de políticas agrarias del
futuro. Todo ello justifica que
las administraciones públicas dediquen una consideración
especial a esta forma asociativa.
La Cooperativa
es una empresa ligada "incondicionalmente" y de
forma estable al medio rural, al agricultor y al ganadero,
por lo que ejerce liderazgo en la economía local y
en la fijación de población, contribuyendo así
al equilibrio y la ordenación del territorio.
La cooperativa es un motor del desarrollo rural,
dado que su objetivo único es la actividad económica
en beneficio de sus socios (agricultores y ganaderos) e indirectamente
de sus empleados, es decir de la población local. Se
diferencia pues del resto de formas empresariales, que varían
su emplazamiento exclusivamente en función de sus intereses.
Esta vocación de continuidad redunda
en:
- La generación de empleo de calidad
directo e indirecto.
- La contribución a la mejora de la
calidad de vida de la población local.
- La conservación del medio, participando
en la gestión sostenible de recursos, la preservación
de la biodiversidad y del paisaje, y la conservación
del patrimonio cultural.
Las cooperativas -frecuentemente-
actúan en regiones desfavorecidas donde nunca llegarían
otras empresas, y por ello deben superar especiales condiciones
desfavorables e importantes limitaciones.
Precisamente debido a que su emplazamiento
no es decidido sólo en función de la optimización
de la actividad económica, sino también en función
de la localización de los socios, la cooperativa se
enfrenta a inconvenientes tales como la precariedad de las
vías y los medios de comunicación, el mayor
coste de los suministros, la falta de disponibilidad de bienes
y servicios especializados, etc., que dificultan la viabilidad
económica de su actividad.
La "Red de Cooperativas"
constituye la principal estructura organizada, profesionalizada
y estable implantada en todo el territorio, en contacto con
el medio rural y el agricultor o ganadero, con capacidad de
comunicación e influencia sobre éstos, por lo
cual puede jugar un papel fundamental para la ordenación
de la actividad.
- La cooperativa puede colaborar eficientemente
en la transmisión y la aplicación de la normativa
dirigida a la actividad agraria o ganadera:
- Ejecutando los sistemas de aplicación
de la normativa.
- Divulgando y canalizando la información
hacia y desde el sector productor.
- Facilitando la adaptación rápida
a los cambios.
- La cooperativa puede promover iniciativas
de Desarrollo Rural, y acentuar el carácter "multifuncional"
de la actividad agraria, apoyando incluso proyectos en su
estructura económica y su capacidad financiera.
La cooperativa ejerce una función
social: debido a la condición de sus socios y a su
naturaleza jurídica, las decisiones de las cooperativas
promueven la participación democrática y tienen
en cuenta consideraciones que no se derivan sólo de
argumentos empresariales sino también sociales o culturales.
La función social de las cooperativas
se manifiesta porque:
- Fomentan la participación, la formación,
los procedimientos de decisión democráticos,
etc.
- Su actividad repercute sobre la economía
y la población locales, sobre el entorno natural,
sobre el mantenimiento de la cultura y de las tradiciones.
- Participan en el aprovisionamiento y prestación
de servicios importantes para la población local.
Las cooperativas mantienen una
posición estratégica dentro de la cadena agroalimentaria:
actuando como puente entre la producción y la industria
y el comercio, y permitiendo que el agricultor y ganadero
participe en las fases de transformación y comercialización.
Las cooperativas son agentes estratégicamente
bien situados en el mercado: tanto por su posición
intermedia entre la producción, la industria y el comercio,
como por su actividad que las sitúa simultáneamente
como proveedores y clientes en las sucesivas fases de la cadena
agroalimentaria. Esta posición les concede una capacidad
privilegiada de adaptar la producción a los requerimientos
del mercado.
La participación del agricultor en las
fases posteriores a la producción es tanto más
importante cuanto más disminuye el apoyo público,
y cuanto más dependen las rentas agrarias del mercado.
La parte proporcional del precio de los alimentos que corresponde
a la materia prima que sale de las explotaciones es cada vez
menor: la cooperativa, como "empresa de agricultores"
que actúa en todas las fases de la cadena agroalimentaria
puede retornar los valores añadidos que se generan
a lo largo de la misma al sector productor.
Las cooperativas son operadores
del mercado especialmente bien posicionados para realizar
un seguimiento total a los productos, y cumplir con la exigencia
de trazabilidad y de seguridad alimentaria.
Las cooperativas, en la medida en que pueden
participar a lo largo de todo el proceso de elaboración
del alimento, pueden decidir, conocer y garantizar cada uno
de los procesos a los que ha sido sometido éste antes
de llegar al consumidor.
La Cooperativa ofrece la posibilidad
de aglutinar los intereses de los productores, y mejorar su
posición negociadora.
La cooperativa mejora la posición negociadora
de los productores y les permite conservar su capacidad de
decisión, en dos direcciones.
Concentrando la oferta, la cooperativa mejora
las condiciones de acceso al mercado y evita que el agricultor
o ganadero quede relegado a "mero suministrador de materias
primas", ante una demanda cada vez más unida.
Por otra parte, la prestación
de ciertos servicios o la demanda concentrada de inputs por
la cooperativa anima la competencia y "contiene"
sus precios, lo cual beneficia tanto a sus socios como al
resto de agricultores.
La cooperativa contribuye a dar
estabilidad a los mercados agrarios.
Las cooperativas
se han convertido en el principal elemento de concentración
de la producción agraria, y juegan un papel determinante
en la formación de los precios percibidos por los agricultores,
incluidos los no asociados.
Las cooperativas
intervienen también activamente en la regulación
de los mercados, a través de la puesta en práctica
de las políticas públicas de intervención,
retirada, almacenamiento, etc.
La implantación real y
experiencia de esta forma de asociación y su capacidad
para asimilar las particularidades de los agricultores y ganaderos,
demuestran su efectividad y capacidad de adaptación.
Los agricultores participan activamente
en la cooperativa, como socios, clientes, y proveedores, y
deciden directamente sobre el funcionamiento de su empresa.
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