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Ponencias

ECONOMÍA DE
LA EMPRESA AGRARIA
JAIME LORING MIRÓ
Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y
Empresariales de la Universidad de Córdoba, ETEA

1. INTRODUCCIÓN
La empresa agraria española ha
sufrido cambios importantes en los últimos tiempos.
Desde la época de oro de la agricultura española,
la que se ha llamado época Cavestany, hasta la fecha
actual, las transformaciones han sido importantes. En las
décadas de los 50 y 60, se pasó de una agricultura
tradicional a una agricultura capitalista. La mecanización
de las tareas agrarias, los nuevos regadíos, el empleo
de aprovisionamientos procedentes de la industria química
sustituyendo al reempleo de productos autóctonos, fueron
los procesos de cambio más significativos del paso
de la agricultura tradicional a la agricultura capitalista.
La década de los 70 y primeros años de los 80
estuvo marcada por la crisis económica mundial, y por
el comienzo de la aparición de excedentes agrarios
en Europa. La Política Agraria Común había
cubierto con exceso su objetivo de aprovisionar Europa con
productos agrarios suficientes, a precios razonables para
el consumidor, y remuneradores para el productor. Los informes
Mansholt y Mac Sharry dibujan una nueva dirección de
la política agraria europea que habrá de cambiar
el horizonte macroeconómico de la empresa agraria española.
Finalmente a partir de 1986, con motivo del ingreso de España
en la Comunidad Económica Europea, la empresa agraria
española se encuentra en un entorno radicalmente distinto.
Limitaciones a la producción provocada por los excedentes,
subvenciones a los precios, estímulos a la no producción.
Los trámites administrativos de las subvenciones han
venido a ocupar una parte importante de los procesos de toma
de decisiones empresariales y de las tareas de gerencia, restando
tiempo a las tareas de gestión económica y financiera.
En el inicio del siglo XXI, el futuro de la empresa agraria
vuelve a ser de nuevo cambiante. Los acuerdos de la Organización
Mundial de Comercio, la dialéctica competitiva entre
los dos grades productores agrarios, USA y Europa, el afloramiento
de la precaria situación de abastecimientos alimentarios
en los países del Tercer Mundo, el avance ineludible
hacia una globalización de las políticas económicas,
sociales y financieras, son todos ellos fenómenos que
nos sitúan ante perspectivas desconocidas hasta ahora.
En este nuevo marco internacional la empresa agraria española
y los responsables de la política agraria española,
han de medir cuidadosamente cuáles son sus capacidades,
y sus oportunidades para afrontar con probabilidad de éxito
los cambios que se avecinan.
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