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Ponencias

PRESENTE Y FUTURO DEL COOPERATIVISMO: UNA VISIÓN GENERAL
Manuel Pimentel Siles
Co-presidente del Grupo Detea

 

 

Sr. D. Gerardo García:

Y para desarrollar la segunda ponencia contamos y tenemos la suerte de que Don Manuel Pimentel haya aceptado participar en estas jornadas, y participa en estas jornadas en una condición múltiple. En primer lugar, por haber sido, haber tenido cargo importante en el Ministerio de Trabajo del que fue ministro y por lo tanto fue responsable de las políticas públicas de apoyo al cooperativismo. Pero también está aquí porque es agricultor y porque es socio de una cooperativa y además socio activo de una cooperativa. Y, además, también es ingeniero agrónomo, como muchos de nosotros, lo cual es una buena demostración de que no hay nadie perfecto ni siquiera tú, ministro.
Al ministro le hemos pedido, naturalmente con todo el grado de libertad que él estime conveniente tomar, le hemos pedido que nos hiciera una visión del mundo cooperativo desde una perspectiva menos económica quizá, menos jurídica y mucho más social. Y le hemos pedido que hiciese sus reflexiones, siempre muy cualificadas, de qué papel juega el mundo de las cooperativas en mantener un medio rural vivo, activo, en el rejuvenecimiento del medio rural, en mantener o en asumir papeles que antiguamente en otros tiempos asumían los poderes públicos, y también qué aportaciones de futuro en este mundo de incertidumbres en el que siempre está asumida la agricultura y el medio rural, qué aportaciones se pueden hacer desde el cooperativismo para tener una agricultura más competitiva y un medio rural mucho más próspero.
Ministro, muchas gracias por tu presencia en nombre personal y del Ministerio de Agricultura.

Excmo. Sr. D. Manuel Pimentel:

Muchas gracias, Gerardo. Cuando me decía que nadie es perfecto por la condición de ingeniero agrónomo donde estoy con tantos compañeros, recuerdo que muchas veces en el Ministerio me decían: "Bueno, y cómo una persona de campo que ha estudiado ingeniero agrónomo, que le gusta el campo, llega a ser ministro de Trabajo". Y siempre me acordaba de un chiste, no es que sea muy bueno, pero lo cuento porque venía mucho al caso, de una señora marquesa de Sevilla, de la sociedad de Sevilla, que saluda a un gobernador civil cuando era una figura muy importante en las provincias y le dice: "Gobernador, tú que empezaste como novillero, que habías sido novillero de plazas, de pueblos y todo esto, cómo has llegado a gobernador?, y le dijo el gobernador: "Pues degenerando, señora, degenerando". Pues así más o menos me acordaba del tema y lo hacía.

Muchísimas gracias, primero, y enhorabuena al Ministerio de Agricultura por una iniciativa tan brillante y abierta como es, y tan arriesgada y atrevida, como es la elaboración de un libro blanco. Muchísimas gracias a la Confederación de Cooperativas Agrarias por su invitación y enhorabuena también por haber impulsado y haberse atrevido a hacer un documento. Lo que se escribe siempre aporta, pero también siempre compromete, y cuando una organización es capaz de comprometer y reivindicar al mismo tiempo, no cabe duda que estamos ante un impulso serio y noble.

Hacer el libro blanco en otros sectores ha sido muy habitual, no en la agricultura. Lo hablábamos antes, puede que sea la segunda vez que se intenta, desde finales de los años 70, principios de los 80, es la segunda vez que se intenta hacer un libro blanco y probablemente no sea causal ni el momento ni la oportunidad. A finales de los años 70, a principios de los 80, se estaba ya pues anticipando la entrada de España en la Unión Europea. Una sociedad que cambiaba profundamente de estado político, de régimen político, estaba claro que la agricultura iba a cambiar y ese cambio iba a mover muchas de las estructuras agrarias básicas y, por tanto pues, se vio conveniente en aquel momento hacer un gran debate donde opinaron personas en un documento abierto sobre qué iba a pasar, qué podía pasar. Aventurar qué va a pasar es tan complicado, ¿verdad?, pero por lo menos por dónde podían venir esos cambios importantes.

Ahora de nuevo se acomete la entrada de un libro blanco. ¿Es casual? ¿Nace de una buena fe? ¿Es un impulso de personas determinadas?. Todos, un ministro, un equipo determinado, todo influye desde luego, pero también yo creo que nace con la oportunidad del momento de incertidumbre. Hay incertidumbre, tenemos incertidumbre. ¿Qué va a pasar? ¿Esto de la globalización que tanto oímos hablar tiene repercusiones o no tiene repercusiones en nuestra vida doméstica, económica, cooperativa o empresarial? ¿La reforma de las PAC? ¿El final de los fondos estructurales tendrá repercusión o no? ¿Es verdad esto que oímos que las ayudas directas van a disminuir muchísimo? ¿Es verdad esto que oímos de que lo que va de ayuda a superficie va a pasar pues al desarrollo rural y a otras medidas de acompañamiento? ¿Es cierto? ¿Cómo nos va a afectar? ¿Es verdad que están cambiando los hábitos de consumo? ¿Se están concentrando las distribuidoras? ¿Qué está pasando?.

Y en este momento, y yo hablo ahora mismo en mi condición de pequeño empresario agrícola. Yo, incluso, vivo en una explotación agraria, me gusta mucho el campo y vivo en el campo, gracias a Dios puedo permitirme el vivir en un medio rural, en el campo. Soy una persona que también, a mi pequeña escala, pues tengo muchas dudas. No sé si es una buena inversión o no muchas veces lo que voy a hacer, no sé si tiene mucho sentido o no, no sé si cambiará. No lo sé, y supongo que seré una persona, una más de los muchos agricultores, cooperativistas o empresarios agrarios que tienen este tipo de dudas. Bueno, pues yo creo que un libro blanco en estos momentos, esa reflexión compartida que seguro habrá arrojado alguna luz, seguro sembrará nuevas dudas, es un documento siempre importante, conveniente, valiente y, por el cual, no me cabe nada más que mis sinceras felicitaciones a todos los responsables.

Y yo he pensado cuando venía -porque, claro, yo hablaré de lo que sé, después de haber visto la exposición de Eduardo me atrevo muy poco en algunos de los temas, coincido básicamente- de lo poquito que yo podría aportar algo, y yo pensaba, en mi ámbito cuáles, son los grandes cambios que nos van a afectar a grosso modo.

Por un lado, y nos va a afectar mucho, la ampliación a los países del Este. No cabe duda de que es bueno que se amplíe, es bueno, es necesario, es importante, no hay que tenerle en principio un "a priori". Eso va a significar que España deja de ser, y esto hay que decirlo con muchísima claridad, el último de la fila, o con Grecia y Portugal los últimos de la fila, para ponernos ya en los medianetes, pequeñitos, pero medianetes ya. Ya no seremos los más desfavorecidos, muchas comunidades saldrán de Objetivo 1, habrá que reestructurar, y ya no cabe duda, si nos creemos el principio de solidaridad, que serán otros los que tengan que empezar a recibir algunos fondos.

Eso va a cambiar y va a hacer que haya un debate de fondo importante. No sabremos cómo derivará, no sabremos cómo irá, no sabremos cuáles serán las prioridades, pero no tengamos ninguna duda de que ese debate se va a producir. Algunos creen que se va a anticipar mucho en el 2006, cuando ya se conocen los fondos estructurales. Yo, en principio, no creo que vaya a haber una reforma intermedia tan profunda como la que insinúan, no lo sé, porque siempre hay una cierta inercia y compromisos presupuestarios, y, en fin, supongo que cambiará algo, pero hasta el año 2006 en principio no será nada sustancial de lo que tenemos, modificaciones puntuales, etcétera. Después de 2006 y máxime con una ampliación, pues sí habrá una serie de cambios, a eso habrá que responder desde luego.

Es decir, yo hablaré poco de la relación con la Administración y la reivindicación y todo esto, sabéis mucho más que yo de esta materia, pero sí a nivel de que esto tendrá algunas consecuencias que modestamente intentaré después exponer.

El segundo cambio que tenemos, que es importante, es todo esto que llamamos globalización, concepto muy difuso, pero que a nuestros efectos significa dos cosas, y ésas sí las entenderemos, imparable concentración empresarial.

La concentración empresarial la estamos viendo todos los días, Pryca más Continente da Carrefour, los bancos BBVA, BCSH, es decir, la vamos a seguir viendo en las grandes industrias alimentarias, en las grandes industrias de seguros, en las grandes industrias de suministros químicos, y la vamos a continuar viendo. Es decir, la globalización conllevará durante una etapa, al menos, una gran concentración empresarial que hará que compren muy pocos y que vendan muy pocos, a nivel global y de los productos es muy importante.

Y, segundo, y me referiré después a ello, que haya una auténtica política y prioridad de marca. La marca se convertirá en muchos casos en un valor más importante que toda la cadena de producción. Y también este fenómeno de concentración, globalización y medios de comunicación hace que tengamos que tener muy en cuenta esta dinámica.

Y, en segundo lugar, como derivada clarísima de esta globalización..., bueno, hay algo que en principio es positivo que es mayor transparencia de precios y mercados. Los mercados se irán haciendo paulatinamente más transparentes, aunque esto es muy difícil de anticipar. Hay noticias de Estados Unidos con determinados rearmes arancelarios que sorprenden muchísimo y que nos llenan de estupor a las personas que creemos que es conveniente ir paulatinamente teniendo mayor transparencia y mayor libertad de mercado. Pero en principio, salvo esto tan voluble que es la política internacional no lo modifique, en principio tenemos que pensar que la senda que llevábamos de apertura de fronteras debe ir continuando.

Por tanto, en la globalización tendremos que lidiar con un mercado donde se va a producir mucha más concentración de forma determinante y habrá pues mayor transparencia de precio.

Otro cambio muy importante que va a afectar al mundo agrario en general y, por tanto al cooperativismo en particular, es el cambio sociológico. Es decir, envejecimiento de la población, disminución de las personas jóvenes que se incorporan al mercado de trabajo, atracción tremenda, psicológica, sociológica, no sé cómo definirlo, de la gran ciudad sobre la persona joven que tiende y sigue tendiendo a abandonar el medio rural para dirigirse a una ciudad, llegada de la inmigración, es decir, todo este tipo de fenómenos sociales y sociológicos.
Tendremos un nuevo reto, que vamos a tenerlo ya, que se está notando, pero que va a golpear en general a toda la esfera productiva, y yo pienso que al mundo agrario en particular, en particular porque el envejecimiento y la disminución de personas jóvenes se va a notar con mucha mayor intensidad en el mundo agrario que todavía en el mundo urbano.

Y un cuarto punto del que podíamos hablar, y en el que no quería extenderme mucho, es la gestión. Tendremos que integrar fórmulas de gestión, modernizar y tal, y haré una breve referencia.

En cuanto al segundo de los puntos que hablaba, la globalización, que significa, por no pensar mucho en más derivadas que puede tener, concentración de oferta y demanda. Eso ya lo tenemos, y es curioso, cuando los augures, las personas que se dedican a pensar y a anticipar se equivocan estrepitosamente a veces y, otras veces aciertan con puntería, nos hablaron hace muchísimos años, prácticamente había recién terminado la carrera, nos hablaban ya del fenómeno de concentración, de fusiones, de adquisiciones, de preponderancia de marca, bueno, uno lo oía y lo incorporaba al paisaje. La realidad ha llegado e incluso con más fuerza de la que podíamos aventurar, y por lo que se ve, esa tendencia todavía no ha muerto, es decir, sigue habiendo tendencia de concentración de empresas grandes, muy grandes.

¿Y esto qué significa? Bueno, pues significa, como decía, que compran pocos y que venden pocos. ¿Esto es bueno o malo? Hombre, depende, pero desde luego, en principio, para el consumidor final o para el pequeño vendedor sí se disminuye la competencia de los que ofrecen o la competencia de los que compran. En principio, hay que pensar que estar muy divididos o no responder con una adecuada respuesta de tamaño, en principio disminuye las posibilidades del pequeño frente al grande, comprará algo más caro y tenderá a vender algo más barato si no responde con una estructura suficientemente adecuada de tamaño.

Esa tendencia va a continuar y lo estamos viendo, porque es muy espectacular en nuestro país, por ejemplo, bueno, en toda Europa -y en principio no es que tengamos tampoco..., no le añado epíteto moral, sencillamente lo pongo sobre la mesa-, por ejemplo, Carrefour, el gigante de distribución, al cual irán acompañando otros nuevos gigantes. Tendremos que vender nuestros productos a menos empresas que tendrán, por tanto, más facilidad de marcar precios.

Y, además, las grandes empresas, incluso con marca van a tender, en agricultura se está dando menos, pero en otros sectores ya es patente, en la política hay una tendencia a que el patrimonio sea la marca y la distribución, concepto de control de calidad, marca, distribución, publicidad, marketing. Lo que por ejemplo en moda, o en cosméticos, o en otras materias más relacionadas con la imagen era ya muy habitual, es decir, lo importante era tener la tecnología, la marca, y después daba igual quién te lo produjera, o incluso te pueden producir las zapatillas en no sé qué país, porque es más barato o lo otro en otra parte. Es decir, una gran multinacional podía limitarse a un gran equipo de coordinación de producción y a un grandísimo equipo de marketing, porque lo que valía era la marca. A la marca le daba igual quién se la produjera, incluso si no se la producían todo lo barato que querían y todo lo rápido que querían, siempre estaba la amenaza de cambiar con el productor. Eso que pasaba en algunos sectores muy vinculados a la imagen, pues estamos viendo que está pasando en otros sectores y se extiende.

En una sociedad marquista como la nuestra, como es la occidental, y probablemente la internacional, es decir, no sea un cambio, el imperio de la marca va a continuar, cada día va a ser más difícil hacer marca, porque ahí estamos auténticamente bombardeados por mil productos, por mil servicios que inundan por nuestra vida cotidiana y profesional. Y quien tenga una marca va a tener un patrimonio, va a poder permitirse incluso no producir, porque siempre habrá alguien que le produzca al de la marca, siempre, siempre, y siempre el de la marca intentará aplicar un control de calidad al que le produce para no bajar su propia producción, y, por otra parte, intentará apretar en esta materia.

Esto son tendencias que cuando uno participa en foros empresariales de muy alto nivel están siempre en el subconsciente. Porque producir es molesto, desagradable, tienes que tener máquinas, sindicatos, temas en los que te tienes que manchar las manos, tienes que tratar con gente de mono, y eso siempre..., tienes que defender una producción. Estás al albur de muchos condicionantes y no cabe duda de que eso somete a las organizaciones empresariales que tienen mucho poder en el mercado a una serie de esfuerzos que, en principio, pues no tendrían por qué estar dispuestos a realizar.

Este cambio, concentración más marca, claro, al agricultor debe hacernos responder. En principio, un agricultor sólo tiene sus posibilidades, una actitud absolutamente lícita y no hay nada que decir, pero no cabe duda de que la tendencia debe ser a ir concentrando producción, a ir concentrando poder de negociación para la comercialización, y ya los más osados intentarán también meterse en el mundo de la marca. Pero no cabe duda, y eso lo veremos, porque estas dinámicas sociológicas son imparables, y quien es buen observador verá que difícilmente se le pueden poner muros a un río desbordado, que veremos cómo el mundo asociativo en general y, el cooperativo en particular, tendrá una tendencia a la concentración de distinto tipo, asociación, cooperativa de segundo grado, integración, en fin, de las distintas fórmulas de concentración.

Pero iremos, y yo creo que como necesidad y esto lo hará todo el mundo, todos somos muy particulares, unir siempre es muy complicado y más en un mundo donde las personas tienen tanto peso como en el mundo cooperativo, pero tendremos que ir creando entidades con tamaño, puesto que nuestros compradores y nuestros vendedores van a ser muy grandes y tan sólo tendremos plena negociación si representamos mucho poder de compra o representamos una capacidad y una garantía de suministro a medio y largo plazo, estable, con calidad. En el concepto de calidad no me detendré ni un segundo, pero tenemos que repetirlo cada vez que hablamos. Tenemos que ir a la calidad, a la calidad, a la calidad, esto lo hablaréis tanto hoy, supongo, que no quiero detenerme en ningún momento.

Para todo este tema de concentración-tamaño, la Ley del 99, a la que tanto trabajo dedicamos, la Ley de Cooperativas, ya contempla algunos temas que dan algo de juego. Facilita el grupo cooperativo, facilita de alguna forma fórmulas híbridas de capital privado y capital cooperativo, introduce ciertos elementos también de préstamos participativos, es decir, distintos instrumentos financieros que en principio, aunque no están siendo todavía muy utilizados, ya algunos grupos importantes están avanzando hasta esa materia. De todas formas, yo no querría hoy hablar de la relación de la cooperativa con la Administración, que se ha hablado y es muy importante, pero como se ha dicho y lo ha dicho Eduardo, tan importante es la propia vida interna de cooperativa y el mundo empresarial cooperativo y las decisiones que vaya adoptando.

En la segunda materia que quería detenerme es en el aspecto sociológico. Fijaros que en los años 60, finales de los 50, pero sobre todo en los 60 y en parte de los 70 hubo, como sabemos, una masiva migración del campo a la ciudad, fue espectacular. Todavía hoy en las zonas donde menos migración hubo hay muchos pueblos que no se han vuelto a recuperar de la pérdida de población que tuvieron durante esas décadas. A partir de los 80, ya no fue uniforme en toda España. En general, la España del interior, es decir, las Castillas, Aragón, Galicia, han seguido teniendo, supongo que habrá personas de estas comunidades que podrán compartirlo o matizarme en lo que se estime, en general ha seguido existiendo un proceso muy fuerte de despoblación.

A mí personalmente cuando voy a zonas de Aragón, a Soria, incluso a zonas de Galicia, me resulta espectacular, es decir, pueblos ya clausurados. Habla uno con el presidente de la Diputación de Soria, persona entrañable y tal, y todo su problema es "qué hacemos que se me van las dos últimas personas que me quedaban en el único pueblo que había en aquella comarca". En fin, algo tremendo. Esto ha sido muy localizado en general en esta zona de la España del interior. No ha correspondido, en general, con Andalucía que ha mantenido, en general, también con tendencia, pero con unas estructuras rurales más importantes, y nada que ver con la costa, con el general de la costa que ha tenido una vía atractiva muy importante.

La gente en general, si simplificáramos, ha salido de los pequeños pueblos -mientras más pequeños, más salen- del interior de España y han ido a concentrarse en grandes ciudades y en la costa, con matices y con todo lo que queráis, pero como si hiciéramos una gran ley matemática. ¿Esto va a cambiar? Probablemente no, o sea, sigue existiendo todavía, sobre todo en personas jóvenes, una tendencia, y de esto en el Ministerio sí hicimos algún trabajo en torno a la movilidad geográfica, una tendencia muy fuerte de la persona joven a salir de un entorno rural donde habiten pocas personas.

Y a veces preguntamos por qué, por qué una persona joven si en el pueblo tiene una renta probablemente superior, incluso una calidad de vida alta, unas posibilidades con la tecnología que está en el mundo, no está aislado, que va a tener más dinero, va a poder hacer un negocio, y la calidad de vida para qué comparar en un barrio populoso de una gran ciudad. Pues sin embargo, siguen saliendo. ¿Por qué? ¿Deseo de vida, de conocer otras cosas, de inquietud? En cada uno, las motivaciones personales y psicológicas de algo tan complejo como es una persona, pues es imposible entrar, pero en general hay algo, aparte de la motivación económica, que hace que en zonas apartadas la gente joven tienda a irse, y esto nos va a afectar mucho, muchísimo.

Y, aparte, y para ver cómo nos afectará, ya sabéis que España alcanzó el máximo de natalidad en los años 75-76. Éramos, entonces, con Polonia e Irlanda, los países con más natalidad de Europa, alcanzó un mínimo de natalidad después de caer en picado desde el 76 hasta el 98 donde fuimos el país con menos natalidad del mundo, y hemos remontado un poquito del 98 para acá. Seguimos estando muy bajos, pero, en fin, estaremos ya entre los cinco más bajos del mundo, no el más bajo del mundo.

Esto, que lo decimos, y que parece que no tiene ninguna consecuencia va a tener una consecuencia bárbara, bárbara, la que no nos figuramos. Pensad que ahora mismo los que nacieron en el año que más niños hubo, que fue en el año 76 con 680.000 nacimientos, ha sido el año de más nacimientos de la historia de España, tienen veintiséis años ahora mismo, es decir, España es un país donde hay muchas personas de veintiséis años, personas jóvenes. A partir de esa edad, ya van cayendo en picado y van a caer durante veinticinco años, y esto es un tema que tenemos que repetir mucho porque nos va a afectar muchísimo. Dentro de diez años habrá muchas menos incorporaciones de jóvenes que hay ahora; y dentro de quince, muchas menos de las que habrá dentro de diez; y dentro de veinte, menos de las que habrá dentro de quince; y esto nos lo vamos a encontrar, y por tanto, tenemos que ir respondiendo.

Yo creo que aquí es donde la cooperativa, parte del tema que hablábamos antes de la concentración de oferta y demanda, de los servicios, de la calidad, es donde la cooperativa introduce en nuestro mundo agrario en general un bien común, un bien de interés general que transciende en sí el puro interés, que es el prioritario y al que no podíamos renunciar nunca, del agricultor o de la empresa agraria, que es el de mantener una actividad económica en el mundo rural, pero con criterio empresarial. Donde hay una cooperativa, y si la cooperativa es grande, que tenderemos en determinados sitios a cooperativas grandes, aparece el gerente, aparecen los administrativos, aparece la gente de producción, aparece una clase media, aparece un criterio de gestión empresarial, en muchos casos, en muchas sociedades es casi aire fresco.

En Andalucía, que es la tierra que mejor conozco, o en mi pueblo que es Algodonales, un pueblo de la sierra de Cádiz, la única empresa que hay que merezca llamarse empresa es una cooperativa de aceite, no hay otra empresa que merezca llamarse empresa. La única referencia empresarial para muchas personas en muchos pueblos es la cooperativa, esto yo lo que creo que tiene es un valor fundamental. De los pocos focos de actividad organizada, de ejemplo empresarial y de dinamismo social que puede fijar población joven, porque lo haga atractivo, porque se vea que pertenece a una relación de cooperativas, porque tiene un reto de producción, porque participa en foros regionales, provinciales o nacionales, porque se ve útil, será el entramado que consigamos hacer (económico, empresarial, cultural, todo lo que queramos), pero con un sustento empresarial, no cabe duda de que el mundo cooperativo hoy por hoy es el único que presenta este tejido social en toda España.

Podría poner ejemplos pero, bueno, pondré el mío, el de mi cooperativa, y está aquí el presidente, Tomás Aránguez. Me parece un ejemplo COVAP, alguno la conoceréis, está en Pozoblanco en una zona del valle de los Pedroches, que estaría, de verdad, y yo digo mi opinión, estaría condenada al mayor de los ostracismos si no hubiera sido porque hay una cooperativa que lo ha hecho muy bien y que ha demostrado... Y es que rompe todas las leyes de la probabilidad y el predeterminismo pues ha logrado..., cuando se hace una buena tarea de gestión empresarial se sacan marcas, se concentra, se gestiona, pues se está haciendo bien. Y COVAP, hoy, es un motor, es el motor de una comarca que estaba en un profundo declive. Está fijando población, atrae población y ya mantiene, que para mí le doy tanta importancia como a la renta, un dinamismo, no sé cómo definirlo, sería algo así como dinamismo social, el conjunto de personas, profesionales, asalariados, las iniciativas sociales que se hacen, ese conjunto de cuestiones que hace que se convierta en más atractiva esa sociedad.

Vamos a tener también, derivada de esta caída de natalidad y del incremento de esperanza de ella, un envejecimiento del mundo que llevamos ya años en él. Se agudizará, es decir, en principio vamos a continuar envejeciendo, en general como población y en particular el mundo agrario, si no hacemos un gran esfuerzo. E incluso si lo hacemos, lograremos atenuar este envejecimiento, no vayamos tampoco a crearnos grandes mitos, pero si conseguimos atenuar el envejecimiento, bien está, porque en otros sectores el reto va a ser exactamente el mismo, pues esto obligará o nos obligará a las cooperativas a tener un tipo de política de personal, de socio, etcétera, que, si queréis, después en el coloquio podremos ir viendo.

También en la parte sociológica de forma creciente, a algunos les gustará, a otros no les gustará, pero ésta es la vida y son las circunstancias, iremos recurriendo de forma creciente a mano de obra inmigrante, con lo mucho de bueno que tiene, con los aspectos conflictivos que también encierra, y tendremos que prepararnos para convivir y gestionar esa necesidad, que no es nada nuevo, que ha pasado en todos los países de Europa Occidental y ya está pasando en España. Y ya digo que esto puede gustarnos o no nos puede gustar, pero es una realidad imparable y lo que debemos hacer es prepararnos para hacerlo bien y que puedan venir las personas con dignidad, que no haya conflicto, etcétera.

La mano de obra inmigrante que cuando más problemas crea es cuando son productos de temporada, campañas, recolecciones, porque concentran muchas personas en muy poco tiempo y después no se sabe qué hacer con tantas personas cuando termina el trabajo. Algo similar a lo que pasaba con los jornaleros andaluces, que se cogía la aceituna y hacían falta muchísimos, se terminaba la aceituna y ya no había más jornal hasta que volvía a haber la tala de verano, no sé cuándo sería la tala.

Bueno, pues habrá que, y ahí habrá que gestionar contratos de temporada, habrá que gestionar. Y una cooperativa con cierta dimensión sí puede gestionar o puede ser un intermediador eficaz que optimice, porque puede tantear qué necesidades hay, puede negociar con el Ministerio de Trabajo, con las organizaciones agrarias y con los sindicatos. Es decir, hay determinadas zonas. En muchas zonas de España no será, pero en otras muchas sí, será otra de las materias dentro de este contexto de personas en el que tendrá un papel el mundo cooperativo como integrador, intermediador, optimizador de estos recursos que sin duda ninguna vamos a necesitar.

En el tema de concentración fijaros en una cosa curiosa que leía en "Noticia" el otro día: "El número de explotaciones agrarias está bajando". Eso algunos lo leen de una forma mala y también tiene una lectura buena, es decir, que también se está concentrando algo la explotación. Yo creo que la tendencia será si no a concentrar propiedad, que sería una alternativa, sí por lo menos a concentrar explotación, o sea, eso lo veremos y, eso es muy complicado.

Yo, por ejemplo, tengo una de las empresas que estoy poniendo en marcha, no digo el nombre para que nadie me acuse de hacer publicidad, pero nos va bien, vamos tirando, es gestión compartida, es decir, gestionamos explotaciones. ¿Por qué? Porque ya el niño es médico, trabaja en la ciudad, no le interesa, tiene muy pocas hectáreas y no le sacas renta, en fin, y ahí yo veo también un hueco para el mundo cooperativo.

Es decir, no sé cómo llamarlo, pero no cabe duda de que ya no tiene sentido que una persona con diez hectáreas tenga un tractor porque no pagará ni la primera letra del tractor, no tiene sentido que... Llegará un momento en que tengamos que optimizar de forma cooperativa, privada, asociativa, voluntaria, familiar, no sé cómo lo haremos, pero ahí también veo un hueco para un servicio compartido de explotación cada día crecientemente necesario, toda vez que cuando algunas técnicas, siembra directa o tantas otras que estamos probando, requieren de una inversión importante en el tema económico.

Resaltar ante estos cambios de PAC, que no hablaré nada, hay representantes del Ministerio de Agricultura que nos tendrán que ilustrar, pero lo que yo sí sé, probablemente, o bien porque están primados, porque los agricultores lógicamente vamos a optimizar beneficios como cualquier otro empresario, y la prima pública que conlleva un cultivo pesa muchísimo. Y si se prima un cultivo, se defenderá ese cultivo, y si se penaliza en prima otro, pues disminuirá, como la experiencia nos demuestra.

No sé cómo irá, pero yo aquí sí aprovecho, ya que hay representantes del Ministerio de Agricultura, que hay campos de cultivo, que yo creo que deberíamos desarrollar todos el ámbito de cultivo energéticos, que es un tema absolutamente deficitario: importamos petróleo, nos gastamos muchísimos dinero, y de verdad, que aportando un poquito de reestructuración y sin que nos costara, podríamos tener todos un cultivo importantísimo, podía ocupar muchísimas hectáreas, y podía dar un beneficio agrícola y después un beneficio cooperativo si así se determinara, por ejemplo, la propia producción de la electricidad.

Como esto hay mil inventos, pero aquí, ya lo ha dicho Eduardo, otro tema era el que se consideraba, por eso, yo quería resaltar la faceta de investigación que ahora mismo se hace. Nuestro país no es de lo más brillante en investigación, como sabemos, las instituciones públicas, el ministerio y tal, en general, aunque tienen mi opinión ¿no? y puedo estar equivocado, pero hay honradísimas excepciones ¿no?; pero el INIA y en todas estas cuestiones no cabe duda que ha perdido cierto pulso, cierto pulso, investigador, y puedo estar equivocado, y hay excepciones, que conozco, formidables.

Pero en esto, las empresas privadas mantienen su línea, cada día son más multinacionales; por tanto, la investigación no es nuestra ¿Y quién más está investigando? Pues, si nos apuramos de verdad, el mundo universitario, que también hay honrosa gente, pues, formidable, pero, que siempre tenemos la duda si se traslada bien ese conocimiento intelectual a la realidad. Y yo creo, claro, que para que esto sea posible hace falta mucha concentración, hace falta o una federación, casi una confederación para abrir línea de investigación, puede haber mucho dinero público para programas de investigación, porque si parece que es una de nuestras piezas de competitividad y será creciente la investigación, hace falta tamaño y el mundo cooperativo, pues, tiene, tiene, que entrar de lleno a la investigación o de cultivos, o de productos, o de líneas de producción, o de técnicas de comercialización en lo que fuere; porque no solamente conocen muy bien el terreno, sino además tiene una capilaridad de una eficiencia altísima de la traslación de ese conocimiento, pues, a la base productiva, a los cooperativismo. Por lo tanto, la línea de investigación, yo apuntaba que me parecía, pues, de las más importantes.

Voy rápido. Otro de los temas que nos inquieta, que exige una responsabilidad, es toda la materia de formación. Si hablábamos de la... en eso el cooperativismo debe ser, vamos, y ya es introducir un poquito, si cabe, de utopía. El cooperativismo es una empresa más, que busca, por supuesto, el beneficio y, en un marco de competitividad estaría bueno, pero también es una empresa un poco especial ¿no?. Es decir que debe de tener un adorno social, pues, que lo haga diferente, y es una de las formas que tenemos de conseguir, más eficiencia, más competitividad, pero, al mismo tiempo, hacer una tarea impagable en lo social, son con los programas de formación, que cada día son más complejos, más específicos, donde la unión de varios, pues, lógicamente, nos permitirá, pues, acometer programas de formación de nuestros trabajadores, cooperativistas y de otras personas de nuestro entorno, pues, con más, con más, celeridad.

Planteábamos y hasta qué punto, y sería otro debate que tendríamos, en zonas, hasta qué punto parte del servicio periférico o de la Administración o de otras materias pueden también irse gestionando a través del entramado cooperativo, sería una de las formas que deberíamos ver, programas de extensión o programas de cualquier otro tipo. Tendríamos una vía para ello, pues, importante.

Por cumplir el tiempo, ya que Eduardo lo cumplió pulcramente, no voy a seguir comentando otras materias, pero sí deciros que son muchos los cambios que se entrevén. Yo, personalmente, soy razonablemente optimista, son muchas las oportunidades simultáneamente que se vislumbran, cada vez somos más personas en el planeta y necesitaremos más alimentos. España tiene ahora muy buenos profesionales en el campo y en cooperativas, que los retos de calidad, etc., etc., vamos a saber responderlos. Es decir que se nos anticipan momentos de cambio y de incertidumbre, pero también de oportunidades.

El movimiento cooperativo, y es gracioso cuando estaba en el Ministerio y leía estas cosas muchos lo dieron por finiquitado hace años, porque se suponía que las cooperativas no iban a poder competir, es decir, y que en la no retribución al accionista, etc., etc., pues, condenaba a la extinción, como los dinosaurios, del mundo cooperativista. Bueno, pues, la realidad nos ha demostrado que no solamente no extingue, sino que va razonablemente creciendo, que aguanta muy bien los períodos de crisis y que también aprovecha y se beneficia de los períodos de expansión. Pero, en general, con una curva mucho más uniforme que la que la economía más convencional, pues, a veces nos acostumbra con oscilaciones más bruscas. Cooperativismo, ante estos retos y yo creo, además, en el caso concreto del cooperativismo agrario va a tener etapas de crecimiento porque ante estos retos, ya os digo, va a haber una tendencia, es una necesidad el buscar tamaño, dimensión, profesionalización, etc., etc., que jamás, desde una dimensión individual lo vamos a poder conseguir, y probablemente una empresa privada que tenga otras prioridades, todas muy nobles, pero tampoco va a poder satisfacer ese conjunto de necesidades empresariales y sociales, que en muchas zonas agrarias españolas, pues, nos van a reclamar.

En la confianza de que nos queda tiempo de mucho trabajo, duro, de incertidumbre, pero también de crecimiento razonable, si lo vamos haciendo bien, estoy seguro que iniciativas como éstas, pues, colaboran, con un pasito ¿verdad? El camino son muchos pasos y uno detrás de otro, pero un pasito sí se da con Jornadas de este tipo. Muchísimas gracias.