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7 de marzo de 2002

Excelentísimo Sr. Ministro Miguel Arias Cañete. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Quiero agradecerles a todos Uds. su asistencia y participación en esta Jornada, el día de hoy, que supone la primera de la larga serie de jornadas de reflexión y de estudio que vamos a realizar para comenzar la elaboración del Libro Blanco. Y antes de referirme al tema de la jornada de hoy, sí quisiera volver a insistir en algunas palabras o en algunas de las ideas que expresé el día de la presentación del Libro Blanco en el Casino de Madrid.

El Libro Blanco no sólo es un compromiso electoral en materia agraria del Partido Popular, probablemente es el proyecto más importante en materia agraria del Gobierno en lo que resta de Legislatura, y tiene la suerte de no ser una actuación para solucionar una crisis como la de las "vacas locas" o inversiones en ejecuciones de obras como el Plan Nacional de Regadíos, sino que por el contrario es un documento estratégico, de presente y futuro, de nuestra agricultura y desarrollo rural. Y es un proyecto esencial para una España agraria con una diversidad enorme y con una estructura administrativa tan compleja como la que suponen las Comunidades Autónomas, además inmersas en el seno de la Política Agraria Común. Por lo tanto, el Libro Blanco tiene que ser un detonante que nos permita poner en marcha, a Gobierno y a Comunidades Autónomas, políticas agrarias convergentes que mejoren la competitividad integral del sector agrario.

En el Foro de Nueva Economía, hace pocos días, expuse la fortísima dependencia que tenía nuestra estructura agraria respecto de la Política Agraria Común y la necesidad, por tanto, de que haya una política agraria nacional que agrupe la defensa y representación de los intereses de una nación de estructura autonómica en el seno de la Unión Europea, que ordene y coordine las distintas políticas autonómicas, que sea capaz de planificar sectorialmente y de diseñar planes o programas de alcance y dimensión nacional.

Y otro de los aspectos en que insistí y quiero volver a insistir, es el de la participación abierta y democrática en este Libro Blanco. Ha habido quienes han criticado el método de este libro. Yo he oído críticas desde sectores políticos o bien desde algún sector de la prensa, en el sentido de que el Gobierno debía haber redactado su propio Libro Blanco y una vez... con un proyecto consolidado encima de la mesa, comenzar a debatirlo con la sociedad. Pues yo prefiero seguir el camino totalmente inverso, empezar con un Libro Blanco como tal y empezar a escribirlo entre todos, entre la Universidad, entre los políticos, entre las Comunidades Autónomas y entre todos los que quieran decir algo en este proceso.

Por eso, empezamos una Jornada de Estructuras en el que no hemos querido tomar las cifras del censo agrario y hacer un documento de reflexión que se someta a los participantes en la misma, documentos que obviamente la Administración tiene y posee, sino que hemos querido hacer todo lo contrario. Iniciamos un trabajo de debate con dos ponencias muy importantes, y yo tuve anoche la suerte de tener... como no fui al fútbol no era "forofo" madridista y no me tuve que llevar el pedazo de disgusto que se han llevado los madridistas, me pude entretener con la ponencia del Profesor Ruiz Maya y me pude entretener con la ponencia de José María Sumpsi. Y es curioso que muchas veces, intuiciones que se tienen, las confirman luego los datos científicos. Es cierto, que el análisis del Censo Agrario del 99 revela datos espectaculares y sorpresas espectaculares y con todos los problemas que tiene un análisis de un censo agrario y todos los defectos que puede tener, pues siempre hay datos importantes, pero el hecho de que en 10 años se haya incrementado sustancialmente el tamaño medio de explotación, que se haya incrementado la superficie agraria útil, que las cabezas de ganado en todas las especies se hayan incrementado espectacularmente, piensen que en bovino hemos incrementado casi un 32%, pero en porcino el 84%, y en aves más de un 54%, es decir, que en este país han pasado muchas cosas en los últimos 10 años.

Dice el Profesor Sumpsi que han pasado por casualidad, pues es posible, y sin que sean objeto de un proceso claro de orientación de carácter político, y habla por lo tanto de una revolución silenciosa o no sé cómo le llama, a lo mejor es efecto de la Ley de modernización y efecto de la Ley de las reformas que ha habido, en la Ley de arrendamientos rústicos. En todo caso si el proceso es éste y vamos por el buen camino si además somos capaces de diseñar instrumentos al servicio de este proceso, es posible que podamos tener una agricultura muy competitiva.

En estas jornadas no sólo vamos a hablar de dimensión de explotaciones, de convergencia de agriculturas, sino también hay algunas comunicaciones que he visto sobre el trabajo en la agricultura, la externalización del mismo, y el trabajo en la agricultura española, tema también verdaderamente importante, porque debo confesar que, como Ministro de Agricultura, una de las cosas que no he podido averiguar todavía es cuántos agricultores hay en España, cuántos agricultores a tiempo completo, cuántos a tiempo parcial, cuántos agricultores que externalizan su trabajo, cuántos que cultivan, cuántos que ceden en arrendamiento..., y sin ese dato, sin profundizar en esas cifras es muy difícil hacer ningún tipo de política, ni social, ni fiscal, ni estructural. Por tanto, yo creo que estas jornadas nos tienen que permitir seguir avanzando, disponemos de 25 censos, encuestas de población activa, paro registrado, INEM, datos de la agencia tributaria, pero cuando se casan aquello es un caos explosivo.

Yo me quiero quedar con el dato que decía yo el otro día en Nueva Economía sobre... el dato que quizás sea más espectacular, son los datos fiscales, porque al final Hacienda somos todos y los computadores de Hacienda suelen ser los más sofisticados. Y de los que están en régimen de estimación objetiva singular simplificado, los regímenes más simplificados de renta, aparecen cerca de un millón ciento ochenta y tantos mil ciudadanos que dicen que tienen explotaciones agrarias, que son agricultores, pero da la casualidad de que ese 70% tienen rentas del trabajo personal, lo cual quiere decir que tienen otro empleo y una actividad agraria complementaria, y un 10% que tiene rentas distintas del trabajo personal que son superiores a la actividad agraria, ¿quiere eso decir que prácticamente sólo un 20% son agricultores realmente a tiempo completo?. Además ya, de las empresas agrarias que tienen mayor cifra de facturación, esa bella frase que se dice que "el 80%…el 20% de los agricultores se quedan el 80% las ayudas agrarias", pues también se corresponden con que producen el 80% de la producción y generan el 90% del empleo agrario dependiente, con lo cual realmente el mundo agrario es ciertamente complejo.

Creo que, por lo tanto, estas jornadas, partiendo de un folio en blanco, nos pueden permitir diseñar el futuro, conocer nuestra realidad y empezar a diseñar el futuro, ver los instrumentos que podemos poner en marcha para seguir ese proceso de modernización que puede ser espontáneo, pero que si se estimula será más eficaz, ver cuál es el modelo de agricultura que queremos impulsar, y sobre todo, abordar un debate muy complicado, es decir, ¿qué pasa con la agricultura ineficiente?, ¿tenemos que apoyar sólo a los agricultores eficientes?. Entonces entraríamos en el debate entre la empresa societaria agraria de mi buen amigo Alberto Ballarín frente al agricultor individual menos eficiente, y tendríamos que crear mecanismos de apoyo, o bien, las exigencias de desarrollo rural nos obligan, basándonos en el carácter multifuncional de la agricultura que defendemos tanto en la Agenda 2000 como en la Organización Mundial de Comercio, a establecer mecanismos de apoyo a agricultores menos eficientes, o bien tenemos que tener dos mecanismos de apoyo separados y dos políticas complementarias. Yo creo que éstos son los temas, cuando se abordan estructuras que hay que darles solución en el marco de estas jornadas.

Yo quiero agradecer su participación, agradecer el esfuerzo del Coordinador de estas jornadas, y agradecer a todos los que han formulado sobre todo comunicaciones o ponencias que pueden centrar el debate, y decirles que éste es un proceso abierto, es un proceso de diálogo.

Terminada esta jornada, y a la vista del contenido de la misma en la dirección de Internet que hemos abierto, se establecerá un cuestionario para que toda la sociedad se pueda posicionar, y con las respuestas al cuestionario, con las aportaciones de esta jornada, haremos un primer borrador que remitiremos a todos los que hayan participado en este largo proceso, en esta jornada y en las siguientes. Por lo tanto éste es un proceso abierto, continuo, flexible, pero tiene un calendario. En diciembre tendremos que haber cerrado los trabajos de este Libro Blanco después de seis meses de reflexión. En enero tenemos que tener un texto consolidado y aprobado, y a partir del mes de marzo tenemos que poner en marcha los textos legislativos en que se plasmen las reformas que se deriven de este Libro Blanco y tener un año entero para su tramitación parlamentaria.

Yo, desde luego, tengo por lo menos la satisfacción de haber podido lanzar el debate y la satisfacción de haber visto la respuesta que se ha dado al debate. Debo decir que los trabajos iniciales que pude ver anoche, mientras el Depor hacía sufrir al Madrid, han sido de una enorme altura, de un enorme interés, muy sugestivos y si yo ayer pasé una gran buena noche espero que ustedes tengan una enorme jornada y disfruten tanto como yo disfruté con alguna de las ideas que vi expuestas, algunas revolucionarias, que pueden que a alguna organización agraria no le gusten absolutamente nada, pero aquí estamos para pensar, para debatir, y luego para hacer una política que tenga posibilidades de éxito en la España Autonómica, miembro... y miembro como yo digo con ambición de la Unión Europea.

Muchas Gracias.