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Ponencias

EL SEGURO AGRARIO COMO INSTRUMENTO PARA LA GARANTÍA DE RENTAS

Alberto Garrido Colmenero
Profesor Titular de Universidad. Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos Universidad Politécnica de Madrid

1. El concepto de riesgo y su gestión
2. Instrumentos de gestión del riesgo en la agricultura
3. El seguro como instrumento de gestión del riesgo
4. El seguro de rentas
5. El futuro del seguro como instrumento de gestión del riesgo
6. El contexto de política agraria
7. Reflexiones finales


3. El seguro como instrumento de gestión del riesgo

Que el seguro agrario es un instrumento esencial de gestión del riesgos en un país con una agricultura como la española es cosa sabida y aceptada (Sumpsi, 2000; Forteza del Rey, 2000; Burgaz Moreno, 2000). Sin embargo, la experiencia acumulada en España y en otros países como EE.UU. o Canadá arroja luces y sombras. El análisis del seguro como instrumento de gestión del riesgo debe necesariamente prestar atención a la demanda de seguro, la oferta y el desarrollo de los servicios de aseguramiento y la fijación de las primas.

3.1. La demanda de seguros agrarios de los agricultores

El análisis gráfico de la figura 2 ilustra el incentivo de un agricultor para contratar un seguro. La aversión al riesgo de un productor motiva que esté dispuesto a pagar por reducir su riesgo, hasta el punto en el que el sacrificio económico necesario para reducir el riesgo ya no compensa el valor económico que representa esa reducción. La figura 3 muestra un caso en el que, no variando el resultado esperado del 'juego', un agricultor estaría dispuesto a pagar por contratar un seguro. Mediante el seguro, los extremos pasarían de ser 1 y 3, con media 2; a ser 1,2 y 2,8 con media también 2. Su disposición a pagar sería lo que se detalla en la figura como DEC, es decir, 'incremento de equivalente cierto', que es una medida en € de la ganancia de utilidad o satisfacción que le reporta el poder contratar un seguro. Obsérvese que el incremento de equivalente cierto que proporciona un seguro será tanto mayor cuanto más se logre aumentar el valor del suceso más desfavorable; dicho de otro modo, cuanto menores sean las pérdidas. Esto es debido a la 'aversión' al riesgo, representada por la curvatura de la función de utilidad.

Precisamente las medidas de riesgo propuestas como alternativa al coeficiente de variación, que permiten fijar la atención en la magnitud y la probabilidad de los sucesos más desfavorables, ven reforzado su interés por las preferencias ante el riesgo de la inmensa mayoría de las personas, incluidos los agricultores. Así, medidas como la dominancia estocástica de segundo orden o el valor en riesgo proporcionan las aproximaciones numéricas al riesgo que mejor conforman con nuestra psicología. No en vano, son de uso común en las finanzas para evaluar la posición global de riesgo de un porfolio de activos financieros.

Figura 3. La ganancia utilidad derivada de contratar un seguro

Para un agricultor, la decisión sobre si contratar o no un seguro estriba en el resultado de la comparación entre el coste de la prima del seguro y la valoración de la reducción del riesgo, que es un aspecto esencialmente psicológico e idiosincrático del propio agricultor.

Además de la aversión al riesgo, el agricultor se ve influido por tres factores adicionales que va a ponderar a la hora de decidir si contrata o no un seguro y elige, si puede, el tipo de cobertura. Estos tres factores son:

  • La cuantía de la subvención de la prima, como un factor que no precisa mayor aclaración, pero que despierta interés y preocupación en razón a su posible vulneración de los acuerdos OMC, y por si las subvenciones a los seguros provocan efectos apreciables en la producción.
  • Incentivos derivados del azar o riesgo moral. El riesgo moral es un elemento crucial en la conducta de un asegurado y, en buena lógica, influirá en el cálculo subjetivo que se hará el agricultor a la hora de contratar un seguro. En síntesis, el riesgo moral conllevaría un cambio en la conducta del asegurado, consistente en descuidar su producción o reducir su esfuerzo en protegerse contra los riesgos que son cubiertos total o parcialmente por el seguro. Un ejemplo sencillo sería el de un agricultor que reduce su nivel fertilización al contratar un seguro de rendimientos. En este caso, el cálculo racional le llevaría a integrar en el análisis el ahorro en fertilizante, junto a todos los demás aspectos del seguro y sus características.
  • Incentivo derivado de la anti-selección o selección adversa. La anti-selección es otro elemento crucial en todo sistema de seguros. En síntesis, la anti-selección se produce cuando la fijación de las primas tiene en cuenta valores medios de riesgos de un grupo de sujetos potencialmente asegurables, cuyos riesgos individuales no es posible conocer. Al promediar los riesgos de un grupo de sujetos, los que están sujetos a menores riesgos podrán considerar las primas excesivamente elevadas, a resultas de lo cual podrían no asegurarse; mientras que los sujetos del grupo de mayores riesgos sí se asegurarían porque las primas les resultarían 'baratas' en relación con la cobertura ofrecida. La anti-selección es una causa importante de desequilibrios actuariales de los seguros agrarios.

De los estudios de demanda de seguros agrarios presentes en la literatura, parece haber un cierto acuerdo sobre los siguientes puntos:

  • Inelasticidad de la demanda de seguros respecto de variaciones en la cuantía de las primas, lo que implica que los agricultores no responden de manera significativa a cambios en la cuantía de las primas (Coble y Knight, 2002, resumen los resultados de muchos análisis sobre demanda de seguros).
  • La persistencia en la estrategia aseguradora de los productores. Garrido y otros (2002) demuestran que los productores cerealistas españoles tienden a mantener su estrategia de aseguramiento, tanto desde la primera campaña en que se aseguran como desde el tipo de seguro elegido. En este sentido, si eligen cambiar del seguro de daños al seguro de rendimientos, suelen renovar estas primas en años posteriores.
  • Tras un año malo, las índices de aseguramiento del siguiente suelen aumentar, lo que no siendo una conducta racional, constituye un hecho probado entre los agricultores cerealistas españoles (Garrido y otros, 2002).
  • Los riesgos de anti-selección han sido documentados por numerosos autores en EE.UU. y también en la U.E., siendo más frecuentes en los seguros zonales.
  • Los riesgos de anti-selección temporal, en el sentido de la utilización de predicciones climáticas o de rendimientos en el momento de la contratación de seguros se han documentado en EE.UU. (Luo y otros, 1994; Key y McGowan, 2000) y en España en el olivar (información personal de responsables de ENESA).
  • Los agricultores sometidos a mayores riesgos tienden a asegurarse más y, si es posible, a elegir las pólizas que más cobertura ofrecen (Garrido y otros, 2002; Agricultural Outlook, 2000).

3.2. La oferta de servicios de aseguramiento en la agricultura

De acuerdo a Meuwissen (2002) solo han surgido en la UE dos compañías aseguradoras que han tomado la iniciativa de ofrecer seguros sin mediar subvenciones o la intervención del Estado. Hasta la fecha, la experiencia no ha sido muy positiva. Parece claro, entonces, que los riesgos propios de la agricultura, las formas de producción y la calidad y la cantidad de información disponible sobre los riesgos potencialmente asegurables no favorecen la entrada de capital privado que persiga obtener rentabilidad mediante la oferta de servicios de aseguramiento a las producciones agrarias.

La teoría y práctica actuarial sugiere un conjunto de condiciones ideales para que un riesgo pueda asegurarse:

  1. La presencia de daños determinables y valorables
  2. La existencia de un número elevado de sujetos más o menos homogéneos expuestos a riesgos independientes
  3. Que la causa de los daños sea accidental y no intencionada
  4. Que no haya riesgos catastróficos para el asegurador
  5. Que las probabilidades de pérdida sean calculables
  6. Que las primas sean asumibles para los asegurados

Si se analiza cada condición detenidamente, se aprecia que sólo se cumplen, y parcialmente, las condiciones a), c) y e); mientras que en general no se cumplen las condiciones b), d) y f). El papel de las Administraciones Públicas ha sido determinante en hacer posible la evaluación de riesgos - véanse a título de ejemplo, los datos disponibles sobre rendimientos en cereales y olivar en España --, en proporcionar el reaseguro y en subvencionar las primas. Sólo así, y tras mucho esfuerzo y aprendizaje, las líneas de seguro se han multiplicado, expansionado y evolucionado en los países punteros en materia de seguros, pero siempre con respaldo importante e inequívoco de la administraciones públicas. Aquí, en EEUU, en Canadá y en todos los demás países que pueden acreditar un balance positivo en materia de seguros.

Cabe entonces formular la conjetura de que será muy difícil que el negocio de los seguros agrarios llegue a privatizarse enteramente o a que el sector privado reemplace al sustancial esfuerzo público invertido y eche a andar de manera independiente. Esto no implica que el sector asegurador no sea innovador y esté constantemente reformando y ampliando sus servicios, como así es en España y muchos países, supone más bien reafirmar la gran dependencia económica del sector público en reaseguro tanto por la subvención de primas y la financiación de los costes de desarrollo de las nuevas líneas, como en la definición de la estrategia de crecimiento del sector de seguros.

3.3. La fijación de las primas

La fijación de las primas es la clave de un sistema de seguros agrarios. En su cálculo influyen numerosos aspectos que hay que combinar y tratar científicamente si se pretende que el sistema funcione con solidez actuarial, y la transferencia de riesgos entre asegurado y asegurador sea lo más eficientemente posible.

En el cuadro 3, se muestra los ratios de pérdidas de EE.UU., Canadá y España. Visto en el tiempo, este ratio proporciona una idea aproximada de la solidez actuarial con que se fijan las primas.

Cuadro 3. Ratios de pérdidas de los seguros en España, EE.UU. y Canadá

Año Prima sobre Capital Asegurado
Canadá (%)
Prima sobre Capital Asegurado
EEUU (%)
Ratio pérdidas(1)
Canadá
Ratio pérdidas(1)
EEUU
Ratio pérdidas(1)
España
Ratio pérdidas
total (2)
Canadá
Ratio pérdidas
total (2)
EEUU
1990 12.2 6.52 0.67 1.16 1.25 0.79 1.59
1991 10.35 6.57 0.59 1.3 1.23 0.74 1.74
1992 11.08 6.69 1.51 1.22 1.62 1.65 1.66
1993 11.7 6.66 0.92 2.19 0.89 1.07 2.66
1994 11.6 6.98 0.59 0.63 0.87 0.75 1.02
1995 11.77 6.5 0.6 1.02 1.33 0.75 1.33
1996 10.68 6.84 0.46 0.81 0.42 0.6 1.11
1997 10.59 6.97 0.53 0.56 0.87 0.68 0.85
1998 10.73 6.72 0.48 0.89 0.60 0.63 1.17
1999 9.84 7.47 0.5 1.05 1.24 0.66 1.29
2000 9.53 7.37 1.16 0.97 0.54 1.32 1.22


(1) Indemnizaciones/Total de primas; (2) (Indemnizaciones+costes administrativos totales/Total primas)

Fuente: Cálculos suministrados por la Risk Management Agency (US Department of Agriculture), excepto para datos de España, cuya fuente es Burgaz Moreno (2002).

Se aprecia que los sistemas canadiense y español se muestran mucho más sólidos, que el de EE.UU. Muchos autores norteamericanos han criticado los criterios de fijación de primas, no sólo por su insuficiencia para afrontar las indemnizaciones sino por sus abundantes subsidios cruzados y la evidente presencia de problemas de anti-selección (Goodwin, 2001).

Tanto en EE.UU. como en España y en otros muchos países, la política de seguros agrarios ha estado sometida a las tensiones provocadas por el interés estratégico de ir aumentando el grado de implantación tanto en número de explotaciones, como en superficie y producciones aseguradas, por el objetivo de eludir los problemas de anti-selección y riesgo moral y por garantizar la solidez actuarial del sistema; tres objetivos difíciles de armonizar.

No siendo el objetivo realizar aquí un balance de lo logrado en contextos tan diferentes, sí resulta de interés examinar los elementos más innovadores creados para mitigar los problemas de anti-selección, riesgo moral y riesgo sistémico.

Problemas de anti-selección

  • Individualización de las primas, calculadas de acuerdo a los riesgos zonales y a los individuales.
  • Contrataciones plurianuales, lo que tal vez constituye una asignatura pendiente en el sistema español de seguros agrarios.

Problemas derivados del riesgo moral

  • Cubrir sólo las pérdidas o los costes de factores de producción, no ingresos o resultados que resulten ligeramente inferiores a los normales.
  • Las indemnizaciones deben valorarse en mercados bien definidos o empleando referencias de precios aceptadas, representativas y no manipulables.
  • Empleo de franquicias
  • Fijación de las indemnizaciones en función de los resultados zonales o en base a índices objetivos y no manipulables (índices de sequía, imágenes de satélite, ...)
  • Evitar que los asegurados asuman riesgos desproporcionados, evitando asegurar ciertos cultivos si no se dan las condiciones mínimas para que las siembras lleguen a buen fin.
  • Utilización de cláusulas bonus-malus.

Riesgos sistémicos

  • Reaseguro
  • Compensaciones entre líneas de seguro independientes.

3.4. Los (nuevos) riesgos agropecuarios.

Las epidemias vividas en Europa en los años pasados están frescas en la memoria de todos. Las secuencias repetidas en tantos telediarios de trasiego de reses sacrificadas a los crematorios no es fácil de olvidar. Los británicos han evaluado los costes de su epidemia de fiebre aftosa y llegado a las cifras del cuadro 4.

Cuadro 4. Costes de la epidemia de fiebre aftosa en el Reino Unido 2001-2005 (en millones de Euros: 1 €= 0,632 libras)

Turismo e industrias asociadas 8.386
Sector Público 4272
Ganaderos 474
Industria alimentaria 316
Consumidores 80
TOTAL 13.528

En un quinquenio los costes de la epidemia superarán los 2 billones de pesetas, de los cuales sólo el 3,5% recaerá sobre los propios ganaderos. En el informe hecho público por la Administración británica se muestra que ésta tardó 4 días en actuar en Essex permitiéndose que el foco de la enfermedad se dispersase a gran velocidad por el Condado. Los temores de los ganaderos a sufrir pérdidas económicas provocaron que el principal sindicato, National Farmers' Union, se resistiera a tomar medidas de emergencia, tales como la vacunación (The Economist, 27 de julio de 2002). Ralentizando las decisiones que se debieran haber tomado en régimen de emergencia, el propio sector contribuyó a que el daño para la sociedad británica alcanzara las dimensiones ya evaluadas.
¿Qué papel juega un seguro en la prevención de las epidemias? El seguro proporciona una cobertura al ganadero de los daños económicos derivados de la aparición del brote en su explotación, desde el mismo momento en que éste se verifica. De este modo, el ganadero no debe temer por el daño económico que las medidas preventivas de obligado cumplimiento le generen, incluida la interrupción de su actividad además del sacrificio de animales y otras medidas.

Si en todo episodio de estas característica, la agilid ad con que se actúa es un factor esencial, el que el ganadero u otro intermediario en la cadena alimentario levante la voz de alarma sin demora es un factor crucial para evitar que la epidemia alcance una escala continental.

Por tanto, no es arriesgado afirmar que el seguro para producciones pecuarias contribuye a la provisión de un bien público: la prevención de epidemias. Que es un bien público lo demuestran con claridad los datos del cuadro 4, y como tal su provisión debe ser enteramente financiada con cargo a los presupuestos del Estado.