3. El seguro como instrumento
de gestión del riesgo
Que el seguro agrario es un instrumento esencial
de gestión del riesgos en un país con una agricultura
como la española es cosa sabida y aceptada (Sumpsi,
2000; Forteza del Rey, 2000; Burgaz Moreno, 2000). Sin embargo,
la experiencia acumulada en España y en otros países
como EE.UU. o Canadá arroja luces y sombras. El análisis
del seguro como instrumento de gestión del riesgo debe
necesariamente prestar atención a la demanda de seguro,
la oferta y el desarrollo de los servicios de aseguramiento
y la fijación de las primas.
3.1. La demanda de seguros agrarios
de los agricultores
El análisis gráfico de la figura
2 ilustra el incentivo de un agricultor para contratar un
seguro. La aversión al riesgo de un productor motiva
que esté dispuesto a pagar por reducir su riesgo,
hasta el punto en el que el sacrificio económico
necesario para reducir el riesgo ya no compensa el valor
económico que representa esa reducción. La
figura 3 muestra un caso en el que, no variando el resultado
esperado del 'juego', un agricultor estaría dispuesto
a pagar por contratar un seguro. Mediante el seguro, los
extremos pasarían de ser 1 y 3, con media 2; a ser
1,2 y 2,8 con media también 2. Su disposición
a pagar sería lo que se detalla en la figura como
DEC, es decir, 'incremento de equivalente cierto',
que es una medida en € de la ganancia de utilidad o
satisfacción que le reporta el poder contratar un
seguro. Obsérvese que el incremento de equivalente
cierto que proporciona un seguro será tanto mayor
cuanto más se logre aumentar el valor del suceso
más desfavorable; dicho de otro modo, cuanto menores
sean las pérdidas. Esto es debido a la 'aversión'
al riesgo, representada por la curvatura de la función
de utilidad.
Precisamente las medidas de riesgo
propuestas como alternativa al coeficiente de variación,
que permiten fijar la atención en la magnitud y la
probabilidad de los sucesos más desfavorables, ven
reforzado su interés por las preferencias ante el
riesgo de la inmensa mayoría de las personas, incluidos
los agricultores. Así, medidas como la dominancia
estocástica de segundo orden o el valor en riesgo
proporcionan las aproximaciones numéricas al riesgo
que mejor conforman con nuestra psicología. No en
vano, son de uso común en las finanzas para evaluar
la posición global de riesgo de un porfolio de activos
financieros.

Figura 3.
La ganancia utilidad derivada de contratar
un seguro
Para un agricultor, la decisión sobre
si contratar o no un seguro estriba en el resultado de la
comparación entre el coste de la prima del seguro
y la valoración de la reducción del riesgo,
que es un aspecto esencialmente psicológico e idiosincrático
del propio agricultor.
Además de la aversión al riesgo,
el agricultor se ve influido por tres factores adicionales
que va a ponderar a la hora de decidir si contrata o no
un seguro y elige, si puede, el tipo de cobertura. Estos
tres factores son:
- La cuantía de la subvención
de la prima, como un factor que no precisa mayor aclaración,
pero que despierta interés y preocupación
en razón a su posible vulneración de los
acuerdos OMC, y por si las subvenciones a los seguros
provocan efectos apreciables en la producción.
- Incentivos derivados del azar o riesgo
moral. El riesgo moral es un elemento crucial en la conducta
de un asegurado y, en buena lógica, influirá
en el cálculo subjetivo que se hará el agricultor
a la hora de contratar un seguro. En síntesis,
el riesgo moral conllevaría un cambio en la conducta
del asegurado, consistente en descuidar su producción
o reducir su esfuerzo en protegerse contra los riesgos
que son cubiertos total o parcialmente por el seguro.
Un ejemplo sencillo sería el de un agricultor que
reduce su nivel fertilización al contratar un seguro
de rendimientos. En este caso, el cálculo racional
le llevaría a integrar en el análisis el
ahorro en fertilizante, junto a todos los demás
aspectos del seguro y sus características.
- Incentivo derivado de la anti-selección
o selección adversa. La anti-selección es
otro elemento crucial en todo sistema de seguros. En síntesis,
la anti-selección se produce cuando la fijación
de las primas tiene en cuenta valores medios de riesgos
de un grupo de sujetos potencialmente asegurables, cuyos
riesgos individuales no es posible conocer. Al promediar
los riesgos de un grupo de sujetos, los que están
sujetos a menores riesgos podrán considerar las
primas excesivamente elevadas, a resultas de lo cual podrían
no asegurarse; mientras que los sujetos del grupo de mayores
riesgos sí se asegurarían porque las primas
les resultarían 'baratas' en relación con
la cobertura ofrecida. La anti-selección es una
causa importante de desequilibrios actuariales de los
seguros agrarios.
De los estudios de demanda de seguros agrarios
presentes en la literatura, parece haber un cierto acuerdo
sobre los siguientes puntos:
- Inelasticidad de la demanda de seguros
respecto de variaciones en la cuantía de las primas,
lo que implica que los agricultores no responden de manera
significativa a cambios en la cuantía de las primas
(Coble y Knight, 2002, resumen los resultados de muchos
análisis sobre demanda de seguros).
- La persistencia en la estrategia aseguradora
de los productores. Garrido y otros (2002) demuestran
que los productores cerealistas españoles tienden
a mantener su estrategia de aseguramiento, tanto desde
la primera campaña en que se aseguran como desde
el tipo de seguro elegido. En este sentido, si eligen
cambiar del seguro de daños al seguro de rendimientos,
suelen renovar estas primas en años posteriores.
- Tras un año malo, las índices
de aseguramiento del siguiente suelen aumentar, lo que
no siendo una conducta racional, constituye un hecho probado
entre los agricultores cerealistas españoles (Garrido
y otros, 2002).
- Los riesgos de anti-selección
han sido documentados por numerosos autores en EE.UU.
y también en la U.E., siendo más frecuentes
en los seguros zonales.
- Los riesgos de anti-selección temporal,
en el sentido de la utilización de predicciones
climáticas o de rendimientos en el momento de la
contratación de seguros se han documentado en EE.UU.
(Luo y otros, 1994; Key y McGowan, 2000) y en España
en el olivar (información personal de responsables
de ENESA).
- Los agricultores sometidos a mayores riesgos
tienden a asegurarse más y, si es posible, a elegir
las pólizas que más cobertura ofrecen (Garrido
y otros, 2002; Agricultural Outlook, 2000).
3.2. La oferta de servicios de aseguramiento
en la agricultura
De acuerdo a Meuwissen (2002) solo han surgido
en la UE dos compañías aseguradoras que han
tomado la iniciativa de ofrecer seguros sin mediar subvenciones
o la intervención del Estado. Hasta la fecha, la
experiencia no ha sido muy positiva. Parece claro, entonces,
que los riesgos propios de la agricultura, las formas de
producción y la calidad y la cantidad de información
disponible sobre los riesgos potencialmente asegurables
no favorecen la entrada de capital privado que persiga obtener
rentabilidad mediante la oferta de servicios de aseguramiento
a las producciones agrarias.
La teoría y práctica actuarial
sugiere un conjunto de condiciones ideales para que un riesgo
pueda asegurarse:
- La presencia de daños determinables
y valorables
- La existencia de un número elevado
de sujetos más o menos homogéneos expuestos
a riesgos independientes
- Que la causa de los daños sea
accidental y no intencionada
- Que no haya riesgos catastróficos
para el asegurador
- Que las probabilidades de pérdida
sean calculables
- Que las primas sean asumibles para los
asegurados
Si se analiza cada condición detenidamente,
se aprecia que sólo se cumplen, y parcialmente, las
condiciones a), c) y e); mientras que en general no se cumplen
las condiciones b), d) y f). El papel de las Administraciones
Públicas ha sido determinante en hacer posible la
evaluación de riesgos - véanse a título
de ejemplo, los datos disponibles sobre rendimientos en
cereales y olivar en España --, en proporcionar el
reaseguro y en subvencionar las primas. Sólo así,
y tras mucho esfuerzo y aprendizaje, las líneas de
seguro se han multiplicado, expansionado y evolucionado
en los países punteros en materia de seguros, pero
siempre con respaldo importante e inequívoco de la
administraciones públicas. Aquí, en EEUU,
en Canadá y en todos los demás países
que pueden acreditar un balance positivo en materia de seguros.
Cabe entonces formular la conjetura de que
será muy difícil que el negocio de los seguros
agrarios llegue a privatizarse enteramente o a que el sector
privado reemplace al sustancial esfuerzo público
invertido y eche a andar de manera independiente. Esto no
implica que el sector asegurador no sea innovador y esté
constantemente reformando y ampliando sus servicios, como
así es en España y muchos países, supone
más bien reafirmar la gran dependencia económica
del sector público en reaseguro tanto por la subvención
de primas y la financiación de los costes de desarrollo
de las nuevas líneas, como en la definición
de la estrategia de crecimiento del sector de seguros.
3.3. La fijación de las primas
La fijación de las primas es la clave
de un sistema de seguros agrarios. En su cálculo
influyen numerosos aspectos que hay que combinar y tratar
científicamente si se pretende que el sistema funcione
con solidez actuarial, y la transferencia de riesgos entre
asegurado y asegurador sea lo más eficientemente
posible.
En el cuadro 3, se muestra los ratios
de pérdidas de EE.UU., Canadá y España.
Visto en el tiempo, este ratio proporciona una idea aproximada
de la solidez actuarial con que se fijan las primas.
Cuadro
3. Ratios de pérdidas de los seguros en España,
EE.UU. y Canadá
| Año |
Prima
sobre Capital Asegurado
Canadá (%) |
Prima
sobre Capital Asegurado
EEUU (%) |
Ratio
pérdidas(1)
Canadá |
Ratio
pérdidas(1)
EEUU |
Ratio
pérdidas(1)
España |
Ratio
pérdidas
total (2)
Canadá |
Ratio
pérdidas
total (2)
EEUU |
| 1990 |
12.2 |
6.52 |
0.67 |
1.16 |
1.25 |
0.79 |
1.59 |
| 1991 |
10.35 |
6.57 |
0.59 |
1.3 |
1.23 |
0.74 |
1.74 |
| 1992 |
11.08 |
6.69 |
1.51 |
1.22 |
1.62 |
1.65 |
1.66 |
| 1993 |
11.7 |
6.66 |
0.92 |
2.19 |
0.89 |
1.07 |
2.66 |
| 1994 |
11.6 |
6.98 |
0.59 |
0.63 |
0.87 |
0.75 |
1.02 |
| 1995 |
11.77 |
6.5 |
0.6 |
1.02 |
1.33 |
0.75 |
1.33 |
| 1996 |
10.68 |
6.84 |
0.46 |
0.81 |
0.42 |
0.6 |
1.11 |
| 1997 |
10.59 |
6.97 |
0.53 |
0.56 |
0.87 |
0.68 |
0.85 |
| 1998 |
10.73 |
6.72 |
0.48 |
0.89 |
0.60 |
0.63 |
1.17 |
| 1999 |
9.84 |
7.47 |
0.5 |
1.05 |
1.24 |
0.66 |
1.29 |
| 2000 |
9.53 |
7.37 |
1.16 |
0.97 |
0.54 |
1.32 |
1.22 |
(1) Indemnizaciones/Total de primas;
(2) (Indemnizaciones+costes administrativos totales/Total
primas)
Fuente:
Cálculos suministrados por la Risk Management Agency
(US Department of Agriculture), excepto para datos de
España, cuya fuente es Burgaz Moreno (2002).
Se aprecia que los sistemas
canadiense y español se muestran mucho más
sólidos, que el de EE.UU. Muchos autores norteamericanos
han criticado los criterios de fijación de primas,
no sólo por su insuficiencia para afrontar las
indemnizaciones sino por sus abundantes subsidios cruzados
y la evidente presencia de problemas de anti-selección
(Goodwin, 2001).
Tanto en EE.UU. como en España
y en otros muchos países, la política de
seguros agrarios ha estado sometida a las tensiones provocadas
por el interés estratégico de ir aumentando
el grado de implantación tanto en número
de explotaciones, como en superficie y producciones aseguradas,
por el objetivo de eludir los problemas de anti-selección
y riesgo moral y por garantizar la solidez actuarial del
sistema; tres objetivos difíciles de armonizar.
No siendo el objetivo realizar
aquí un balance de lo logrado en contextos tan
diferentes, sí resulta de interés examinar
los elementos más innovadores creados para mitigar
los problemas de anti-selección, riesgo moral y
riesgo sistémico.
Problemas de anti-selección