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Programa 
REVISIÓN
DE LOS MODELOS DE GARANTÍA DE RENTAS A TRAVÉS
DE LOS SEGUROS AGRARIOS
María Bielza Díaz-Caneja
Investigadora en el Departamento de Economía y Ciencias
Sociales Agrarias de la ETSI Agrónomos.
Universidad Politécnica de Madrid
1.
INTRODUCCIÓN
2. DESCRIPCIÓN
DE LOS DISTINTOS TIPOS DE SEGUROS AGRARIOS
3. DISEÑO
DE UN SEGURO DE INGRESOS PARA ESPAÑA
4. CONCLUSIONES
5. BIBLIOGRAFÍA

4.
CONCLUSIONES
El seguro agrario requiere de una base de conocimientos
y experiencias para su desarrollo, más aún conforme
va aumentando su complejidad. En la actualidad, con la dilatada
experiencia existente en España en seguros de cosechas
y la reciente puesta en funcionamiento de los seguros de ingresos,
podemos afirmar que nos encontramos en un momento adecuado
para dar un paso adelante en la cobertura de los seguros en
España, pudiendo adentrarnos en los seguros de ingresos,
tras los pasos ya dados en otros países como EEUU y
Canadá.
Es por ello que hay que destacar
el interés que tiene en la actualidad el ampliar las
coberturas existentes en seguros de daños y rendimientos,
agregando la posibilidad de incorporar riesgos de precios.
Esto se puede realizar mediante seguros de precios que se
podrían añadir a los seguros de rendimientos
existentes, o mediante seguros de ingresos.
Los seguros de precios son una
posibilidad abierta a aquellos productos con grandes oscilaciones
de precios y con bajas oscilaciones de rendimientos o para
los cuales garantizar los rendimientos resulte inviable. Pero
en cualquier caso, hay que estudiar si no puede ser sustituido
por otras soluciones más adecuadas a los riesgos de
los precios, como los mercados de derivados (futuros y opciones).
Sin embargo, esta posibilidad no parece viable en España
a corto plazo, dado que requiere una amplia formación
de los usuarios de dichos instrumentos, liquidez de los mercados,
etc.
El seguro de ingresos de toda
la explotación no resultaría viable en la actualidad
en España, dada la falta de fiabilidad de información
acerca de las explotaciones y sus ingresos, en particular
de la información fiscal. Es por ello que, planteándose
un seguro de ingresos, deberemos orientarlo hacia un seguro
por productos, o combinación de varios productos. Para
aquellos cultivos y explotaciones en que se conozcan sus rendimientos
o producciones, lo idóneo sería realizar un
seguro individual, basado en los rendimientos históricos
de cada explotación. En aquellos casos en que esto
no sea posible por la ausencia total de datos, esta falta
de información se puede solventar empleando los datos
zonales, y basando el seguro en índices zonales, siempre
que se de la circunstancia de que exista una alta correlación
entre los datos zonales y los individuales. En el caso contrario,
el seguro sería inviable, dado que no sería
del interés de los productores de la zona.
En cuanto al diseño del
seguro en lo relativo a los precios, hay que señalar
varios puntos:
- tener en cuenta las tendencias temporales
en los precios a garantizar. Hay que tener presente que
el seguro ni debe ni puede ser considerado una solución
para los sectores con precios en declive.
- Si existen ciclos, hay que ajustar las
primas cada año de acuerdo con el precio esperado
en el ciclo, o bien conseguir que los contratos sean plurianuales,
cosa que parece difícil de lograr por el momento.
- Si existe una fuerte variación de
precios dentro de la campaña pero el precio medio
de la campaña no varía mucho, existen soluciones
mejores que el seguro, como la agrupación en cooperativas
de comercialización y el reparto de la comercialización
del producto a lo largo de la campaña a nivel de
cooperativa o incluso entre cooperativas.
En cuanto a los productos o subsectores
que serían más susceptibles de integrar un seguro
de ingresos destacaríamos:
- Subsectores no o poco intervenidos
- Subsectores de los cuales se disponga información
individualizada de rendimientos o con un historial de seguros
de cosechas, así como sectores de rendimientos muy
homogéneos por zonas.
- Subsectores con mercados transparentes
y precios reconocidos
Entre ellos podríamos mencionar los productos hortícolas,
el porcino y carne de pollo, aceite de oliva, etc. cada
uno de los cuales hay que estudiar en profundidad de acuerdo
a los criterios que se acaban de exponer.
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