A lo largo de esta jornada se va a desarrollar
un tema tan importante para el futuro de la agricultura
como es la industria agroalimentaria. Resulta totalmente
necesario que se establezca esta relación. De hecho
es cada vez más frecuente que se analice el tema
de la producción agrícola en relación
a la industria agroalimentaria puesto que es a través
de ella como encuentra su necesario complemento.
Mi reflexión pretende aportar solamente
una parte pequeña dentro de este todo complejo que
es el de la industria alimenticia. Me voy a fijar en la
industria agroalimentaria rural y la importancia que esta
actividad puede reportar para el desarrollo rural. Vaya
por delante que "no toda la industria agroalimentaria
es rural" y, por lo tanto, no cabe vincular el desarrollo
rural a la industria agroalimentaria, ni la industria agroalimentaria
al desarrollo rural.
Hay, al menos, cuatro razones
que permiten fijarse en el sector agroalimentario como uno
de los sectores importantes, económica y socialmente,
respecto al futuro del mundo rural. La primera
es por la gran importancia cuantitativa de este sector,
tanto en empresas como en empleos, en el contexto de la
industria en general y del mundo rural, en particular. La
segunda tiene que ver con la desproporción
existente entre el valor de las materias primas del sector
agrario y pesquero, y las materias primas transformadas
o puestas en el mercado; nuestros agricultores podrían
incrementar de una forma extraordinaria sus rentas, si por
fin se deciden a transformar algunos de los productos agrarios
que no requieren procesos muy complejos de transformación,
o no precisan de sumas importantes de capital. La tercer
razón es la apuesta por unas producciones de calidad,
que cada día reclaman más los consumidores.
Dichas producciones están muy relacionadas con la
pequeña industria rural, que tradicionalmente ha
tenido más un carácter artesanal, que con
las notas de una producción para el gran mercado.
Este es un reto, la apuesta por la calidad, que con derecho
propio pueden reclamar para sí las industrias agroalimentarias
rurales. Este tipo de industrias ha estado asentado mayoritariamente
en pueblos rurales medianos y pequeños, y es bueno
que no se pierda esta tradición. Hay una cuarta
razón, más de carácter social que económico,
pero no por ello menos importante; se trata de la repercusión
que este tipo de industrias puede tener para el mantenimiento
y para la recuperación del mundo rural. Existe una
gran preocupación en el Ministerio de Agricultura,
Pesca y Alimentación por el futuro de la empresa
familiar agraria, en la actualidad muy dependiente de las
subvenciones de la UE; hay el temor de que el día
que se reduzcan o desaparezcan las subvenciones va a resultar
muy difícil la supervivencia de estas explotaciones
por su reducida dimensión. La apuesta por una salida
hacia la producción de calidad, y hacia la industria
alimenticia, puede mirarse como una solución a corto
y a medio plazo para este tipo de agriculturas.
En esta comunicación me planteo los
temas siguientes:
- Conocer la importancia cuantitativa de
la industria agroalimentaria rural, incidiendo en dos
aspectos; el primero, el entronque rural de los diferentes
subsectores de la industria agroalimentaria, y el segundo
en su distribución por comunidades autónomas.
- Averiguar el número de personas
que trabajan en este sector y algunas características
de este colectivo.
- Evaluar el monto económico
de la industria agroalimentaria rural y su importancia
para las rentas rurales.
Se trata, en definitiva, de aspectos novedosos,
que no han recibido un tratamiento específico en
otros trabajos, pues se ha analizado la industria agroalimentaria
como un todo, desde una perspectiva vertical, sin entrar
en las diferencias y detalles que marca el espacio rural
y el espacio urbano; es decir, en el análisis horizontal.