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14 de noviembre de 2002

Ilmo. Sr. D. Manuel Lamela Fernández:

Pues buenos días a todos y bienvenidos a una nueva jornada temática sobre el Libro Blanco de la Agricultura y el Desarrollo Rural.

Lo primero que quiero es transmitir a todos los presentes, un saludo del Ministro de Agricultura, que por razones de agenda ha tenido que acompañar el Príncipe de Asturias, y por lo tanto, no puede estar hoy aquí como hubiese sido su voluntad y así estaba previsto para la inauguración de este acto.

Voy a aprovechar esta breve intervención para reflexionar sobre la doble importancia que, a juicio del Ministerio de Agricultura y de la Administración del Estado, tiene la jornada que se celebra en el día de hoy. En primer lugar es importante en sí mismo el contenido del trabajo que se va a desarrollar, pero en segundo lugar, son importantes en la España de hoy y para el futuro del mundo rural, las políticas activas que de él se desprendan, implementándolas, potenciándolas y desarrollándolas en los próximos años.

A lo largo de las Jornadas que llevamos celebradas desde el mes de febrero, desde el Ministerio hemos venido trasmitiendo y planteando dos objetivos fundamentales. En primer lugar, buscar una vertebración territorial, a través de políticas de cohesión que permitan un equilibrio dentro del territorio y el mantenimiento de la población en el territorio. En segundo lugar que nuestras explotaciones, en su concepto más amplio, consigan ser competitivas y que sean capaces de asumir los enormes retos que tenemos planteados para los próximos años. Los mismos son inalcanzables si no los planteamos teniendo en cuenta los dos elementos que hoy confluyen en la Jornada. Tenemos que desarrollar una política agresiva de relevo generacional en el medio rural y en el mundo agrario y garantizar la incorporación de las mujeres al mundo rural y a la titularidad de las explotaciones, en condiciones de absoluta igualdad.

En más de una ocasión algunos de los presentes me han oído decir que España tiene dos enormes activos que le permiten abordar con optimismo su futuro. En primer lugar la estructura productiva, su tejido productivo, y en segundo lugar y no por ello menos importante, el factor humano.

Creo que las mujeres y los hombres del campo español, los agricultores, los ganaderos, los habitantes del mundo rural, son un activo fundamental que tenemos que preservar y potenciar, para conseguir los objetivos que nos hemos planteado. Y ese activo lo forman nuestros jóvenes y nuestras mujeres, y por ambos tenemos que apostar.

El papel multifuncional de la agricultura concebido en el acuerdo del Consejo Europeo de Berlín, conocido como la Agenda 2.000, conlleva la necesidad de crear un tejido social cada vez más sólido y más coherente dentro del mundo rural. Solamente mediante políticas de diversificación económica y de formación de los que hoy son titulares de explotaciones, y los que hoy forman ese tejido social del mundo rural, nos pueden permitir la consecución de esos objetivos de multifuncionalidad a los que antes me he referido.

Es muy importante destacar el esfuerzo indudable, que a lo largo de los últimos años, se ha hecho desde las Administraciones en colaboración con los distintos sectores y sus representantes.

En el caso de las mujeres se ha hecho un esfuerzo importante en el camino hacia la equiparación y la igualdad a la que antes me he referido. Esfuerzo especialmente importante en materia de formación de la mujer, para facilitar que sea capaz de acometer sus responsabilidades en condiciones de igualdad.

Hemos pasado de una estructura social histórica en la que la mujer era el núcleo de la familia rural, responsable de los hijos y de la alimentación de la unidad familiar, gestora del día a día del hogar doméstico; a la mujer que accede a la cotitularidad de la explotación, a la corresponsabilidad de su gestión y se responsabiliza de garantizar la rentabilidad de las explotaciones.

Pero no tenemos que conformarnos con este paso dado, debemos seguir avanzando en esa política de igualdad. Tenemos que complementar las tareas de formación y facilitar a la mujer el desarrollo pleno de su trabajo en la explotación agraria, compatibilizando ese trabajo con sus responsabilidades familiares que también puede y tiene derecho a realizar.

Creo que el resultado de las Jornadas de hoy y de los trabajos que después se vayan plasmando en el contenido del Libro Blanco, tiene que apuntar en esa doble línea a la que me he referido. Una mujer cada vez mejor formada, capaz de asumir la gerencia de las explotaciones agrarias con criterios y mentalidad empresariales, capaz de compatibilizar ambas facetas.

En segundo lugar, hablaré del segundo de los temas que forman la Jornada de hoy, el relevo generacional. Ambas cuestiones no son incompatibles en el mundo rural. Prueba de ello es que, desde la puesta en marcha de los programas 2.000-2.006 de Modernización de Explotaciones, más de un 25% de las incorporaciones a la actividad, son mujeres.

Si queremos preservar el tejido generacional y productivo que tenemos, si queremos ser capaces de que nuestras explotaciones se mantengan, crezcan y sean competitivas en el futuro, tenemos que garantizar la gerencia de esas explotaciones, tenemos que modernizar los sistemas de gerencia e incorporar sabia nueva al tejido productivo agrario. Eso significa incorporar a las nuevas generaciones con criterios de absoluta igualdad - mujer u hombre, hombre o mujer - pero en todo caso con capacidad de asumir estos retos y de liderar un proceso de modernización del que tenemos que responsabilizarnos y potenciar.

Esta política ha de tener en cuenta a nuestros mayores, ha de abordarse sobre la base de la consideración de éste colectivo, que puede ver afectados sus intereses como consecuencia del impulso de ese relevo generacional tan necesario.

Para ello, tenemos que realizar políticas activas coherentes, complementarias, con criterios que valoren y respeten el aumento de la calidad y las condiciones de vida de nuestros mayores, una vez cesan en su actividad. El relevo generacional, debe conciliar ambos intereses. De una manera clara tiene que incentivar ese relevo al titular actual de la explotación y otra parte ha de garantizar un futuro digno a nuestros mayores en el medio rural.

Estos son criterios generales, creo que compartidos por todos los ponentes, que deben llevarnos al diseño de políticas activas sobre la base del diagnóstico de su situación actual, razón de ser del Libro Blanco.

Quiero aprovechar esta intervención para agradecer a los ponentes el contenido de sus comunicaciones, especialmente a la Federación Española de Municipios y Provincias, por las aportaciones que va a realizar a lo largo de la Jornada de hoy.

Creo que es importante recordar, que cuando se iniciaron los trabajos del Libro Blanco, el objetivo que el Ministerio de Agricultura planteó sobre la mesa es un objetivo de trabajo, de análisis y diagnóstico de la situación, de búsqueda de actuaciones, criterios y actividades, para conseguir objetivos a medio, largo y corto plazo.

A lo largo de las Jornadas que se han celebrado, hemos asistido a la realización de un enorme esfuerzo, por parte del mundo universitario y de los profesionales del sector, aportando trabajos e iniciativas que serán evaluadas, valoradas y plasmadas en el seno, no solo ya del Libro Blanco, sino de las normas legales que después lo desarrollen.

Quiero hacer hoy una nueva invitación a seguir trabajando en la línea en la que se ha venido trabajando a lo largo de estos meses y a no caer en la tentación de tratar de utilizar políticamente algo que a nuestro juicio tiene un enorme interés sectorial.

Creemos que el futuro del sector agro-alimentario español como sector estratégico de la economía nacional, el futuro de nuestros agricultores y de nuestros ganaderos y el futuro en definitiva de nuestras explotaciones está por encima de las vicisitudes políticas o de los calendarios electorales. Desde aquí quiero aprovechar esta oportunidad para hacer un llamamiento a la responsabilidad, no de los aquí presentes sino de todos aquellos que no estando aquí intentan convertir el debate del Libro Blanco en un debate político electoral.

En ese camino no van a encontrarse ni con el Ministerio de Agricultura ni con el Gobierno. Seguiremos trabajando día a día, codo con codo con todos y cada uno de los que quieran trabajar día a día y codo con codo por el futuro de este sector.

Muchas gracias a todos y declaro inaugurada la Jornada sobre “Política de Relevo Generacional e Incorporación de la Mujer en el Medio Rural”.

Muchas gracias.